You thought the opposite of stupid loser was community-college graduate? (The Big Bang Theory)

Es probable que muchos recordéis que antes de incorporarse a los Portland Trail Blazers, Fernando Martín fue elegido en el draft de 1985 por los New Jersey Nets. En su día la prensa nacional siguió con pasión su periplo por la liga de verano de Princeton, y se llegó a anunciar que había dado el paso definitivo de firmar un contrato con los Nets aunque en el último momento las negociaciones se rompieron y el jugador continuó un año en el Real Madrid. No es la historia que voy a contar, así que los que estén interesados harían bien en conseguir un ejemplar de “Fernando Martín – La senda de los valientes” de J.F. Escudero, donde podrán encontrar muchos más detalles. La historia que yo quiero contar hoy es la del jugador que sustituyó a Martín cuando éste dijo “no”.

En el verano de 1985 los Nets no disponían de su elección de primera ronda, traspasada un par de años antes, pero sí de dos elecciones en segunda ronda con los números 12 y 14 (36 y 38 en el global). Al no poder incorporar a un jugador de perfil alto, los Nets decidieron elegir a dos interiores con la esperanza de alargar un poco su rotación: la temporada anterior habían perdido por lesión al pívot Darryl Dawkins y a los aleros Albert King y Mike O’Koren, y eso les había obligado a recurrir al veteranísimo George Johnson mucho más de lo que hubieran deseado. Incluso tuvieron que dar minutos de “tres” al novato Jeff Turner, un tosco pívot blanco que fuera de su posición natural reveló todas sus carencias. No les vendría nada mal encontrar a un cuarto o quinto pívot en la segunda ronda del draft, y los elegidos fueron Yvon Joseph y Fernando Martín.

Yvon Joseph era un pívot haitiano de 27 años, una edad ridículamente avanzada para un deportista que acababa de salir de la universidad. Pero es que nada era normal en la carrera de este jugador, que no aprendió a jugar al baloncesto hasta los 22 años. Algunos periodistas se dedicaron a exagerar el exotismo de su historia, contando que había trabajado cosiendo pelotas de béisbol y que había formado parte de la selección nacional de voleibol (balón volea para los más mayores). Era verdad que Joseph jugaba al voleibol porque sus 2.10 de estatura le impedían jugar al fútbol, pero lo cierto es que procedía de una familia de clase media y que su trabajo en la fábrica de pelotas de béisbol era en las oficinas. Yvon Joseph poseía un buen expediente académico y dominaba tres idiomas (español, francés y criollo), y su intención era continuar sus estudios en una universidad.

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Su vida cambió en 1979, cuando Clarence Strong viajó a Haití como entrenador de un combinado universitario de gira por el país. Allí descubrió al joven Yvon Joseph, y decidió que valía la pena ofrecerle una beca deportiva a ese enorme haitiano de casi siete pies. ¿Qué clase de universidad ofrece una beca a un jugador de 22 años que no conoce el deporte ni habla el idioma del país? Pues un community college, claro. Concretamente el Miami – Dade North Community College, donde Strong era el ayudante de Bill Alheim, entrenador del equipo de baloncesto. Yvon Joseph progresó a un ritmo increíble durante sus dos años en Florida, dentro y fuera de la pista: aprendió inglés casi inmediatamente, sacó adelante sus asignaturas con nota, y llevó a los Falcons al primer puesto en el ránking nacional de “junior colleges”. En su segunda y última temporada promedió 14 puntos y 10 rebotes, y Miami – Dade North se plantó en la finalísima nacional con un balance de 33 victorias y cero derrotas. Desafortunadamente para Bill Alheim y los suyos, enfrente estaba un diminuto base llamado “Spud” Webb, y los Falcons se tuvieron que conformar con el subcampeonato nacional de baloncesto para “junior college”.

Esa derrota no disminuyó el interés por la gran estrella del equipo. Universidades de tanto prestigio como Virginia, Florida o Tulane intentaron hacerse con él, pero finalmente fue Bobby Cremins de Georgia Tech el que se llevó el gato al agua. Era un secreto a voces que una de las condiciones del acuerdo era que Yvon Joseph pasaría la primera temporada “red shirted” (es decir, inactivo y sin que contara para sus cuatro años de elegibilidad) como parte de su preparación, ya que aún estaba muy verde como jugador. A pesar de ello, en su primer partido se fue a los 20 puntos y 13 rebotes; en el segundo se retiró con una lesión de tobillo, y la universidad la usó como excusa para mantenerlo inactivo de acuerdo con lo pactado.

No se puede decir que Yvon Joseph fuera una estrella en Georgia Tech, pero sí era un jugador muy importante al permitirles jugar con un auténtico “cinco” especialista. Así, Cremins pudo permitirse poner a John Salley de “cuatro” y juntar a una pareja interior imponente que servía de complemento al base Mark Price, auténtico líder del equipo. En la última temporada universitaria de Yvon Joseph, los Georgia Tech Yellow Jackets se proclamaron campeones de la ACC por primera vez en su historia y se plantaron en los Elite Eight, antes de ser eliminados por Georgetown y Pat Ewing en la final regional del Este del torneo de la NCAA. A pesar de sus cinco años en universidad (dos en junior college, una de “red shirt” y dos en Georgia Tech), Yvon Joseph llegó al draft con la reputación de un jugador aún por hacer que ya había cumplido 27 años.

Los Nets decidieron que valía la pena arriesgar una segunda ronda en ese jugador, pero ahí se empezaron a complicar las cosas. Uno de los problemas de la franquicia de New Jersey en el verano de 1985 era que tres de sus titulares terminaban contrato: Michael Ray Richardson, Albert King y Mike Gminski. Los Nets estaban decididos a reservar todo el espacio salarial que pudieran para esas renovaciones, especialmente para la de Albert King. Los Knicks le habían ofrecido a este alero un contrato que la NBA había denunciando como ilegal ya que en su opinión contravenía el tope salarial, y el asunto había llegado a los tribunales. Los Nets estaban decididos a ejercer el derecho de tanteo e igualar la oferta, pero hasta que los jueces decidieran si dicha oferta era válida o no el jugador permanecía en una especie de limbo contractual. Es probable que ése fuera uno de los motivos principales por los que los Nets se negaron a ofrecer más del salario mínimo (unos $70000) a los jugadores que habían elegido en el draft.

Yvon Joseph pedía el doble de esa cantidad, unos $150000, y además se negó a acudir a la liga de verano como Fernando Martín y los demás novatos. En lugar de ello, decidió fichar por… el Fórum Filatélico de Valladolid entrenado por Mario Pesquera. El Fórum venía de hacer una buena temporada gracias al rendimiento de su pareja de americanos, George Singleton y Steve Trumbo, apoyados por los nacionales Quino Salvo, Samuel Puente y Pepe Alonso. El entonces Barcelona se había llevado a Trumbo apostando por su próxima nacionalización, y el presidente Gonzalo Gonzalo decidió que había llegado el momento de apostar por un americano de campanillas que les permitiera dar un salto de calidad, al precio que fuera. Pesquera volvió de EEUU con Yvon Joseph, y en principio parecía dar el perfil: un jugador con sólida carrera universitaria, segunda ronda del draft de la NBA y fama de buen reboteador y anotador en las cercanías del aro.

Sin embargo, las cosas se empezaron a torcer en los amistosos de pretemporada. Joseph no era el jugador dominante que se esperaba, no saltaba a por los rebotes ni anotaba con autoridad. Mario Pesquera empezó a pensar que no era el tipo de jugador que necesitaban, y por su parte Yvon Joseph tampoco se encontraba a gusto en Valladolid. Fue entonces cuando saltó la noticia de que Fernando Martín rechazaba la oferta de los Nets por motivos muy similares a los del pívot haitiano, y casi inmediatamente la franquicia estadounidense volvió a ponerse en contacto con el jugador. Yvon Joseph decidió finalmente aceptar la oferta de los Nets, un año por el salario mínimo, y se marchó de Valladolid sin llegar a debutar en partido oficial. En esta época no existía reconocimiento mutuo de contratos entre la NBA y la FIBA, aunque no se puede decir que el Fórum lo echara de menos. El elegido para sustituirlo fue Bruce Kuczenski, curiosamente otro jugador procedente de la liga de verano de los Nets donde había sido compañero de habitación de Fernando Martín. Éste tampoco salió bueno, y después de apenas cinco jornadas hubo que buscarle sustituto por bajo rendimiento. A la tercera fue la vencida, y el Fórum por fin acertó de pleno con el fichaje de Granger Hall.

La carrera de Yvon Joseph en la NBA no dio mucho de sí. Ya en pretemporada se pudo ver que Bobby Cattage (posteriormente jugador del Cajamadrid en Primera B, sin mucho brillo) lo adelantaba en la rotación, lo cual era mala señal. Joseph fue el duodécimo jugador de la plantilla durante las escasas ocho jornadas que aguantó en el equipo; por fin se resolvió el culebrón del contrato de Albert King, y cuando los Nets lo dieron de alta cortaron a Yvon Joseph para hacerle hueco. Éste se unió a la friki-lista compuesta por jugadores que sólo llegaron a jugar un único partido en la NBA, en el que su participación fue poco destacada: cinco minutos, una falta cometida y una recibida, dos tiros libres anotados. Ésa fue la carrera profesional del haitiano.

Yvon Joseph decidió pasar la temporada en blanco. Rechazó las ofertas de ligas menores como la CBA o la USBL, y tampoco buscó otro contrato en Europa. En vez de eso, volvió a Georgia Tech a terminar su carrera de ingeniería. Los estudios siempre habían sido una de sus prioridades, y sus notas no eran nada malas. Al verano siguiente, en 1986, hizo un último intento por volver a la NBA. Participó en las ligas de verano con los Atlanta Hawks, y luego probó con los Pistons. En Detroit fue noticia cuando un árbitro le expulsó en un partido de pretemporada: Yvon Joseph le dirigió una retahíla de palabrotas en español pensando que no le entendería, pero Jack Nies había arbitrado partidos en Puerto Rico y le calzó una descalificante ipso facto. A punto estuvo de conseguir quedarse en los Detroit Pistons, pero finalmente fue el último jugador descartado y no volvió a intentarlo.

Terminó su carrera de ingeniería, y se metió en el negocio de los aires acondicionados donde dicen que le va bien. Sigue viviendo en Atlanta, y se deja ver regularmente en los partidos de su alma mater. Es posible que ni siquiera sepa qué fue de aquel español que le dejó la plaza.