ALL ABOUT DEAN

 

Sinceramente, hubiera querido escribir sobre otro tema más alegre en esta columna número 100, y por el momento última, desde que colaboro con los amigos de SOLOBASKET. Especialmente cuando me propongo hablar acerca de un tema tan cercano y doloroso para mí como son los trastornos cognitivos: especialmente, la pérdida de memoria.

Alguien escribió una vez que las historias tristes nunca se cuentan en orden. Que se desmigan buscando desintegrar el dolor de alguna manera, o al menos intentando separar lo bueno de lo trágico. Eso es probablemente cierto. Aunque quién sabe. El final en las historias tristes es lo que marca. Lo cuentes como lo cuentes. Por mucho que te esmeres. Queda un trauma, una ceja interior rota a la que no se le puede dar ningún punto de esparadrapo, porque nada encaja, nada permite el arreglo. Las historias tristes nos dejan con la sensación de que la pieza clave del puzzle se ha perdido y no va a aparecer por mucho que la busquemos. Por eso a veces se recurre a los recuerdos y se intenta volver al inicio, como si de esta forma fuese posible reconstruir lo que fue aquel paisaje y parar de algún modo tanta tristeza.

El problema surge cuando desaparecen de la memoria esos recuerdos.

No hace mucho me llegaron noticias, a través de mi buen amigo Dave Odom, ex entrenador de la Universidad de Wake Forest, de que una leyenda de los banquillos del baloncesto universitario, Dean Smith (Emporia, Kansas, 1931), el eterno entrenador del equipo de la Universidad de Carolina del Norte, está perdiendo la memoria. A causa de lo que parece ser un principio de demencia senil aguda.

Es esta una noticia especialmente dolorosa porque, aunque su vida no corre peligro inminente, muchos damos fe de que, si ha habido un hombre con memoria de elefante en el mundo del baloncesto mundial, ese hombre ha sido –es- el Coach Dean Smith.

Sirva una anécdota personal para ilustrar esa memoria prodigiosa. En una ocasión, estando de visita en Winston-Salem, el Coach Odom y su equipo se asistentes de Wake Forest me comentaron que iban a desplazarse a Chapel Hill, donde se ubica la Universidad de Carolina del Norte. Querían presentarle sus respetos a Dean, que se había retirado definitivamente del que fue su banquillo durante más de 36 años hacía tan sólo unos meses.

La visita del staff técnico, al completo, del Wake Forest, en realidad del personal de uno de los rivales estatales más notorios de la UNC, era ese tipo de respeto que se presenta a gente que sin duda ha marcado tu vida de manera muy notoria. Ese tipo de seres que te iluminan con su luz aunque ellos no se lo propongan nunca.

Aquella visita iba de respeto. A pesar de la rivalidad. Había ese respeto que le profesan al Entrenador Dean Smith, al Dean, (“El Decano”, en un juego de palabras con su nombre de pila) incluso sus enemigos más encarnizados. Incluido en esa categoría está, por supuesto, su Némesis en la Universidad de Duke, Mike Krzyzewski.

Las gentes de Duke siempre han acusado al programa de baloncesto de North Carolina de ser una suerte de mafia del basket universitario. Y siempre han sostenido, además, que Dean Smith ha sido el padrino de esa mafia durante todos estos años: incluso después de su retiro. Cosas de la rivalidad, supongo.

Pero lo que sí es cierto que el trato que le han dado siempre no ya sus propios jugadores, o sus propios ayudantes, al Coach Smith, sino la inmensa mayoría de sus oponentes también, señala una cosa muy clara: la tremenda trascendencia que ha tenido este hombre en la vida de mucha gente. Su ejemplo, su enseñanza, su modo de hacer las cosas, han trascendido para muchos las cuatro líneas del campo. Indudablemente.

Vuelvo a los recuerdos. Cuando llegamos a la oficina del Coach Smith –a partir de ese año era ya Coach Emérito, no activo- volví a ver toda la “memorabilia” que le rodeaba en su despacho. Todo aquello eran sus recuerdos, su memoria, en forma de fotos o de diplomas. Era su vida alrededor.

Tampoco es que Dean Smith necesitara mucho de todos esos recordatorios para sostener toda una vida, la verdad. El Coach Smith es uno de esos seres privilegiados que poseía, según sabíamos todos, una memoria absolutamente prodigiosa. Se acordaba, literalmente, de todo y de todos.

Y entonces, en un instante de la conversación, surgió el momento inolvidable.

Hacía exactamente doce años entonces, el entrenador español Mario Pesquera, me había llamado porque estaba buscando un pivote, un jugador interior fuete, para su equipo de Liga ACB: concretamente el entonces Forum Valladolid. Me pidió que hablara con Dean Smith porque el Coach estaba insistiéndole mucho en que fichara a uno de sus jugadores recién graduado, Matt Doherty. Doherty era un alero pequeño, un small forward, perteneciente eso sí a la generación que logró el campeonato de la NCAA para UNC. Pero que, lógicamente, se desenvolvía en el campo justo en las antípodas del tipo de jugador que buscaba Mario Pesquera.

Pero Dean Smith no paró de llamarme –de llamarnos a los dos en realidad- para intentar que Doherty fichara por el equipo de Pesquera. Cosa que obviamente no sucedió. Seguro que Mario se acuerda de esta historia.

Doce años después, en medio de aquella visita de respeto a un hombre de respeto, el Coach Smith todavía me recriminó que su Matt Doherty –que luego fue entrenador de la propia Carolina, con muy poca fortuna por cierto- no acabara jugando en España. Fue un tremendo ejercicio de memoria, uno más, que ilustra la enorme capacidad de recordar de la que siempre hizo gala este buen hombre.

Ni que decir tiene, porque supongo que hasta las generaciones más jóvenes de aficionados lo saben, que Dean Smith fue uno de los entrenadores que más ha influido a muchos de los técnicos españoles que acudiían a estudiar sus métodos de trabajo casi cada año. Dean Smith forma parte de esa trinidad de técnicos universitarios estadounidenses, junto a Lou Carnesecca y a Bobby Knight, que iluminaron a varios técnicos españoles.

Y, por supuesto, también a grandes entrenadores europeos. El, para mí, más grande de todos, Aza Nikolic (1924-2000), el eminente “Professore”, el hombre considerado el (casi santo) padre del baloncesto yugoslavo –antes de que ese maravilloso y complicado país saltara por los aires- nunca ocultó que tuvo dos fuentes de inspiración en los Estados Unidos; dos técnicos de quienes adaptó muchas ideas para llevar a cabo su inolvidable tarea en aquellos peculiares Balcanes de la época: Adolph Rupp, el mítico entrenador del Kentucky, y Dean Smith, el entrenador eterno de Carolina del Norte.

Hace sólo unos pocos días la familia de Dean Smith nos dijo que su vida no corre peligro. Afortunadamente. Pero también nos dijo que su memoria, esa memoria legendaria, tan legendaria al menos como el propio personaje, se está deteriorando por momentos. El hombre recuerda algunas cosas, pero ya se ha olvidado incluso de los nombres de muchos de los jugadores que tuvo a sus órdenes en Carolina.

Esos nombres son pura historia del baloncesto americano. Phil Ford, Walter Davis, Bob McAdoo, James Worthy, Kenny Smith, Brad Daugherty, Sam Perkins, Michael Jordan, Jerry Stackhouse, Rasheed Wallace, Vince Carter, Antawn Jamison. Entre otros.

Y también otros que siguieron sus pasos y se hicieron entrenadores como él; preservando muy dignamente su legado, por cierto: Billy Cunningham, Larry Brown, Doug Moe, George Karl, Roy Williams, Bill Guthridge, Buzz Peterson, Jeff Lebo, Matt Doherty, Randy Weil. Entre otros.

Sé muy bien, por la experiencia personal que tengo con mi ser querido, lo que nos está diciendo la familia de Dean Smith. Esencialmente, nos dicen que la enfermedad que padece el Coach no es mortal en sí misma. Pero que, desgraciadamente, tampoco se puede hablar de recuperación; ni de calma. Este tipo de enfermedades no te concede pausa alguna. Sólo un vacío que se esparce dentro de la cabeza como una mancha de fuel en el mar. Y lo hace cada día. En un proceso lento, incorregible. Destructor.

Me dicen que el Coach, simplemente, se ha habituado a seguir, aunque le duela, el agua en cada ducha. Que le sobran las habitaciones con trofeos y los velcros de esa mochila suya tan cargada de recuerdos. Parce ser que el Coach Smith se sienta en un sitio concreto de su despacho y entonces deja que su mirada se esconda en las secuoyas cercanas a su casa. Algunas veces tiene un balón en las manos al que toca con ternura, sin ninguna prisa.

Así que ahora nosotros deberemos ser la memoria de Dean Smith. Nuestra tarea, noble tarea por cierto, será preservar su maravilloso legado: recordando y recitando, en voz alta a ser posible, todos los nombres de esa gente prodigiosa que un día fue iluminada por su luz. En Carolina. Habremos de hacerlo pronto porque a él ya se le han borrado todos de su mente. Para siempre.

De modo que ahora nos tocará recordar todo sobre Dean Smith.

Y seremos mucho mejores personas al hacerlo.


P. S.: Millones de gracias a SOLOBASKET por dejarme este hueco de amor al baloncesto en una página que cada vez crece más. Y gracias a todos vosotros por permitirme llegar a las cien entradas en este blog y por todo este tiempo que habéis estado a mi lado visitando esta página. Agradezco mucho vuestro apoyo y vuestros mensajes: los que me escribís aquí y los que me mandáis por correo electrónico. Me siento muy honrado. Seguiremos en contacto. Y estad seguros de que volveremos a encontrarnos muy pronto.

Comentarios

Como siempre hace, señor Paniagua nos ilustra magistralmente con sus palabras. Empatizo con usted en la realidad de la que habla, y frente a la que he tenido que luchar a nivel profesional. Permitame enviarle un fuerte abrazo. Saludos

Maravilloso artículo y durisima historia. Gracias por compartirla. Mis respetos a Dean Smith y mi agradecimiento y ánimo a usted por el artículo y por esa historia personal que ha dejado entrever que está o ha estado viviendo relacionada con este tema durísimo de la demencia senil.

El baloncesto estadounidense (ya sea NBA o NCAA) nunca me ha llamado demasiado pero tus columnas semanales las esperaba con ansia. Te echaremos de menos.

Mikidumb, el libro que buscas está en Ebay, en inglés, por unos diez euros.

A pesar de que soy seguidor de los Blue Devils tengo que reconocer que Dean Smith ha sido uno de los grandes entrenadores U.S.A. Mafiosete y tal pero grande. Una lástima que ahora esté perdiendo la memoria. Excelente historia, profe. Siga así y no nos abandone por mucho tiempo.

La verdad es triste q una persona q ha dado tanto al baloncesto, tenga q ir perdiendo poco a poco esos recuerdos...Menos mal, q tenemos gente como este Maestro para recordarnos como es la esencia de este deporte, no como el de ahora...Muchas gracias MAESTRO, q gracias a usted, me enganché a Carrusel los sábados por la tarde, sólo para escucharle. Espero q siga escribiendo tan bien como lo ha hecho hasta ahora...Un saludo!!

Genial artículo. Es un placer leer estas historias de basket universitario que enganchan mucho. Esperamos leerte por aquí pronto, maestro. Un saludo

Para Mac Arthur, Matt Doherty no participó en el Mundial del 82 en Colombia. El era miembro del 5 inicial de North Carolina que aquel mismo año como ya sabras fue campeón universitario. En aquel mítico equipo estaban Michael Jordan, James Worthy y Sam Perkins.

Por cierto, sabes donde se puede encontrar el libro The Carolina Way. He mirado por Internet y esta descatalogado. Si alguien puede ayudarme... Gracias.

Don Miguel Ángel, pese a que tengo 28 años le leo desde los tiempos de Super Basket en 1990 donde también tenía su columna que nos contaba los entresijos del baloncesto americano.

Es curioso cuanto ha cambiado la forma de transmitir la información en estos 20 años y lo valiosos que siguen siendo sus artículos.

En un mundo lleno de Marcas, ESPNs, SLAMs etc que poco hacen sino copiarse los titulares y las historias casi literalmente, son estas columnas suyas las que realmente satisfacen y llenan al aficionado de baloncesto. En ese sentido nada ha cambiado en estos 20 años.

Enhorabuena y siga por muchos años, maestro.

Impresionante historia de un mito del baloncesto.Una lástima. Gracias a ti maestro Paniagua por haber escrito 100 historias magistrales. espero leerte otra vez muy pronto.

Conmovedra historia, tocada con gran sensibilidad. Te echaremos de menos en Solobasket.com, maestro. Y gracias por tus lecciones magistrales semanales.

Dean Smith, grandisimo entrenador y amigo de los entrenadores españoles. Testigo junto con Carnesecca de Diaz Miguel cuando a este lo nombraron para el hall of fame. Creo que siempre recibio bien a quien quiso pasar a recibir alguna de sus muchisimas enseñanzas. Para la anecdota, creo que el tal Matt Doherty era miembro del equipo norteamericano al que la seleccion española gano en el mundial de Colombia 82, junto con John Pinone, Antoine Carr o el actual entrenador de los Celtics Doc Rivers...

Que buena entrada. Magistral. Es una pena que le pase esto a Dean, ya que es una enfermedad muy dura para él, y sobre todo; para la familia. Mis animos a todas las personas que tienen un caso parecido en sus hogares o amistades. Un saludo

Una pena sin duda. Entre todos debemos recordar siempre lo que consiguió Dean Smith en Chaper Hill y lo que ha aportado al mundo del baloncesto. Y será difícil, porque son más de 30 años de profesión.

Esperemos leerte muy pronto Miguel Angel.

Saludos desde A Place in South

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