Antes circo que baloncesto

 

La disputa de un partido del Mundial femenino de balonmano o la gira española del Circo del Sol sacan los colores a la ACB, una liga que presume de ser la mejor del mundo tras la NBA pero cuya seriedad ha quedado más en entredicho a raíz de las últimas alteraciones en el calendario

Ayer, lunes 19 de diciembre, debía disputarse un partido de la Liga Endesa que finalmente no se jugó. Bueno, en realidad, ese partido debería haberse jugado el sábado, en Zaragoza, y tenía que haber enfrentado a CAI y Gescrap Bizkaia. El choque que debía medir el domingo a las 18.00 a Caja Laboral y Barcelona Regal en el Iradier Arena sufrió una modificación de horario apenas un día antes, el sábado por la tarde, como consecuencia de un cambio de planes de la cadena poseedora de los derechos de emisión de la competición doméstica. En pleno debate sobre el maltrato mediático que está recibiendo el baloncesto en este país, este fin de semana hemos asistido a un episodio que roza lo dantesco y viene a confirmar los temores de todos aquellos que ya sospechábamos que hace tiempo que este deporte dejó de considerarse como un bien de interés.

El partido entre el Baskonia y el Barça, dos de los mejores equipos del baloncesto español, quedó relegado a un segundo plano, fue desplazado en la parrilla de Teledeporte por la disputa de la final de consolación del Mundial femenino de balonmano. En torno a las 18.00 de la tarde del sábado, veinticuatro horas antes del comienzo estipulado, la ACB y TVE acordaron esta medida para evitar otra que seguramente habría resultado todavía más dolorosa para los amantes de este deporte. La excelente trayectoria de la selección femenina de balonmano en Brasil, donde se jugaba el bronce y lo ganó ante Dinamarca en un horario que coincidía con el del choque entre vitorianos y catalanes, habría supuesto de facto su eliminación de la parrilla televisiva. Quizá los habituales del baloncesto no se habrían sorprendido demasiado. Sería sólo una muestra más del desprecio que se le dispensa desde el ente público, donde las ideas parecen muy claras: el tercer y cuarto puesto del Mundial femenino de balonmano -uno de los partidos más relevantes en la historia del balonmano femenino en este país, por otro lado- es un producto de interés general, y debe ser emitido, mientras que la Liga Endesa, a pesar del patrocinio, del relevo en la cúpula de la ACB y de lo que podamos pensar muchos, no lo es. Al parecer, se ha convertido en un producto de desinterés generalizado.

Lo más triste del tema es que las audiencias -sin entrar ahora en asuntos relacionados con la fe de la cadena o la promoción- parecen corroborar esta teoría. Puede debatirse largo y tendido sobre si el número de televidentes que sigue los partidos resulta una causa o una consecuencia del escaso cuidado que dispensa Televisión Española al baloncesto o viceversa. Es la pescadilla que se muerde la cola. El problema es que son demasiadas, y muy recientes, las evidencias de desprecio que hemos tenido que soportar algunos. Al final, el partido entre el Caja Laboral y el Barcelona se retrasó una hora y media. Lo más grave del asunto es que esta medida se adoptó por hallarle un encaje en la parrilla de Teledeporte, un canal que, baloncesto al margen, el ente público sólo emplea para ofrecer productos tremendamente residuales. Cualquiera podría rebatirme y señalar que lo que acoge el canal temática es toda la programación deportiva de TVE, pero erraría. Aunque esa debería de ser su esencia, los rectores del ente público, que como tal deberían seguir unos principios bien diferentes a la hora de definir sus estrategias, se cuidan mucho de emplazar en su primer canal, al que conceden un rango de mayor relevancia, otros acontecimientos deportivos que deben rentarles más, como el Mundial de Motociclismo o las finales que disputa Rafa Nadal.

Baloncesto en la Green Capital

Lo más grave del asunto, repito, no es el hecho de que se postergara el partido, con todas las consecuencias que pudo tener para la gente que tenía que desplazarse a Vitoria (el Baskonia tiene muchos abonados de otras provincias limítrofes), sino la certeza de que de no haberse producido esta modificación del horario, simplemente no habría sido televisado. El dinero, cómo no, rescató al baloncesto español de la humillación que habría supuesto el hecho de que el choque entre los dos equipos que se han repartido once de los últimos doce títulos en juego, entre entorchados ligueros de Copa del Rey de la Supercopa. La ACB, cuyo nuevo máximo mandatario, Albert Agustí, se hizo con los mandos para poner en valor este deporte como un producto atractivo, tragó porque tenía que tragar y Teledeporte se aseguró de dilatar la parrilla al máximo porque tenía un compromiso publicitario atado con el Ayuntamiento de Vitoria. Así de duro pero así de simple. El compromiso entre el Barcelona y el Caja Laboral, que vistió de verde por este motivo, iba a representar el primer escaparate mediático a nivel nacional de la recién concedida distinción como European Green Capital (Capital Verde Europea) a Vitoria. El acuerdo incluía la emisión de un vídeo promocional sobre las virtudes de la urbe y una entrevista a su alcalde, Javier Maroto, durante el intermedio. ¿Qué habría sucedido de no haber existido este pacto comercial? Imagino que la emisión del partido, que no era un bien de interés general, se habría retomado en su epílogo, justo al finalizar el partido de balonmano. No habría sido la primera vez que la retransmisión de un partido de baloncesto en Teledeporte comienza un poco -o bastante- más tarde que el propio partido.

Por supuesto, en TVE a nadie se le ocurrió la opción de emplear algún otro de los cinco canales de que dispone para encajar ambos eventos a su hora. Nadie previó tampoco en su día la posibilidad de que el combinado que dirige Jorge Dueñas (tremenda labor la suya en estos últimos años) pudiera presentarse en la lucha por los metales. Entiendo que quizá no era cuestión de tenerlo en cuenta cuando arrancó el torneo, porque España no contaba con excesivas opciones en los pronósticos, pero conforme se fue aproximando la fecha... Quizá a alguien se le pudo haber encendido la luz para actuar con más previsión, siquiera unas horas o unos días antes. De todos modos, ¿para qué? No hacía falta. La ACB parece un ente tan insignificante y necesitado que tragaría con cualquier cambio, por inexplicable y apresurado que fuera. Y así sucedió. De hecho, así está sucediendo demasiado a menudo en estos tiempos de zozobra, en los que la credibilidad de la competición, que algunos se llenan la boca tildando de la mejor liga del mundo tras la NBA, está decreciendo al ritmo de sus audiencias. Para poder ostentar con tanto orgullo como algunos quisiéramos tener esa condición de liga exquisita y de prestigio, lo primero que debe hacerse es practicar con el ejemplo, exhibir esa seriedad de la que se presume. Y últimamente no está sucediendo así.

La gira del Circo del Sol

No hace falta que un partido de la Liga Endesa tenga que coincidir con un duelo de balonmano tan importante como el del domingo para que quede reflejada la escasa relevancia que desde muchos ámbitos se le concede al baloncesto en España, un país que vive y respira fútbol, donde la mayor parte de los medios de comunicación generalistas dedican elevadísimos porcentajes de sus espacios deportivos al balompié. Basta con que al Circo del Sol le dé por realizar una gira. Y vuelvo al comienzo de este texto para referir el otro caso de panderetismo ilustrado que ha despertado mi indignación en los últimos días, al partido que CAI y Gescrap debían disputar el sábado en el Príncipe Felipe. ¿Por qué no se pudo jugar el sábado? Porque el Circo del Sol había fijado su actuación en la capital maña para la misma fecha y el Ayuntamiento, propietario del recinto, entendió que resultaba mucho más atractivo para sus ciudadanos cederlo a esta compañía circense, que por otro lado, y todo hay que decirlo, agota el papel allá por donde pasa. ¿Se preocuparon los ediles zaragozanos de saber si el CAI tenía o no partido ese fin de semana en casa? Cualquier respuesta, afirmativa o negativa, resulta un desprecio hacia su propio club de baloncesto. Si lo hicieron, porque no le concedieron la suficiente importancia a un partido de la Liga Endesa, cuyo calendario creo recordar que se hizo público a comienzos de agosto, como para buscar un espacio alternativo para el espectáculo de la compañía canadiense. Si no, obviamente, porque les importa tan poco que ni se detuvieron a pensar.

¿Alguien se imagina algo similar con el Real Zaragoza? ¿Alguien considera factible que el equipo de fútbol de la ciudad deba aplazar un partido de Liga porque tiene que cederse el campo para un concierto de U2? Ni de lejos. Y eso que La Romareda también es un estadio de propiedad municipal. Lo dicho, y aunque suene tan cómico como trágico, hasta el circo tiene más peso que el baloncesto. La ACB, en vista de la decisión del Consistorio maño, tuvo que volver a tragar. Fijó una nueva fecha para el partido, este pasado lunes, pero tampoco se disputó. El Bilbao Basket, no sin razón, protestó, alegó que esa fecha le perjudicaba de cara a preparar el duelo fratricida de Euroliga de este próximo jueves contra el Caja Laboral, y la celebración de dicho envite quedó relegada a lo que sucediera en la penúltima jornada de la primera fase de la competición continental. El equipo vizcaíno ganó en Estambul, preservó sus opciones de clasificación y, sorpresa, el encuentro sufrió un nuevo aplazamiento. Desde luego, este tipo de alteraciones no parecen ejemplos de la seriedad que debe transmitir una liga que pretende hacerse fuerte y recuperar el prestigio perdido.

Lo más hiriente del caso es que el de Zaragoza no va a ser el único partido que sufrirá cambios como consecuencia del espectáculo Alegría que Circo del Sol está representando en varias capitales españoles. Ha querido el destino que también pasara por Bilbao, donde ocupará Miribilla. ¿Cuál es la consecuencia? Los encuentros entre el Gescrap Bizkaia y el Blusens se alteran de orden; es decir, que el que correspondía a la ida, en Bilbao, se jugará cuando toque la vuelta y viceversa. Hay quien puede pensar que no se trata de un cambio que afecte en demasía al resultado final de la competición, pero con la pelea tan cerrada que se va a producir en las próximas semanas por lograr una plaza para la Copa, no resultaría extraño que algún damnificado alce la voz. Así está el panorama de nuestro baloncesto, pisoteado, vilipendiado y con el crédito bajo mínimos. El diagnóstico resulta preocupante. Ahora le toca a los nuevos gestores tomar nota y trabajar para que toda esta ristra de desaguisados desaparezcan y los aficionados abandonen esa sensación de desamparo, ridículo y desprecio que comienza a apoderarse de ellos.

Comentarios

Yo creo que Solobasket debería tener un canal de tv propio con todo el baloncesto europeo, la LEB, la ACB... vosotros si que daríais un buen tratamiento al baloncesto ;-).

Desconozco el caso de Zaragoza, pero en Bilbao ya se sabía antes del sorteo que el Bilbao Arena iba a estar ocupado esas fechas por el Circo del Sol

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