Remembranzas

MARTES, 15 DE JULIO DE 2008

NCAA BASKETBALL. Top Ten 2008-2009. 2ª Parte.

Fiel a una tradición que data de más de 20 años, primero privada y desde hace 5 años pública, gracias a Internet, vamos a anunciar el TOP TEN del campeonato de basket universitario, NCAA, de la temporada que viene, que comenzará allá por el mes de noviembre con los Torneos de Pretemporada.

Se presenta un año a la baja en cuanto a calidad de la competición se refiere, con fuga de talentos, en algún caso plenamente justificada, pero con muchos jugadores que se han ido y podían haber quedado un año más sin dañar sus carreras (pienso en gente que habría sido decisiva en sus equipos como Jamont Gordon, Chris Douglas Roberts, Donte Greene, Richard Hendrix, Davon Jefferson, etc), antes al contrario, su valoración podría haberse elevado con un año a plena responsabilidad.

 La otra característica es el cambio de sistema de poder, tras varios años de oligarquía pasamos a una monarquía, que tiene su sede en Chapel Hill; North Carolina parte como favorito sin discusión, seguido por un grupo de equipos de más o menos el mismo nivel, pero a priori a bastante distancia de los Tar Heels.

 

10 DUKE.

Los Blue Devils llevan unos años sin encontrarse, fallando en los momentos decisivos, e incluso empiezan a susurrarse críticas a la labor del otrora intocable Coach K. El año pasado hicieron un muy buen papel en liga regular, con una defensa disciplinada, tersa y asfixiante, como en sus mejores tiempos, pero en ataque no consiguieron encontrar un patrón de juego que sacara provecho de los talentos con que cuenta.

Con ese modelo de corredor de fondo eran carne de cañón en el sprint, y tras pasar por los pelos 1ª ronda, fueron batidos sin remisión.

Aparentemente Gerald Henderson y Kyle Singler han de tomar las riendas en producción ofensiva, pues son los más dotados para ello, mientras que Greg Paulus debe hacer un año súper si quiere ganarse la vida con esto.

 Los Lance Thomas, Jon Scheyer, Nolan Smith y el gigante Brian Zoubek, jugadores de primer nivel que serían estrellas en el 90% de los programas, han de adaptarse a un papel secundario, algo no siempre fácil.

9 PURDUE.

Overachievers por vocación, ya desde los tiempos de Gene Keady, los Boilermakers representan el papel del basket rural, de férrea defensa y sagrados fundamentos, que antes tan bien desempañaran sus enemigos estatales, los Hoosiers.

Matt Painter es un técnico en proyección, y la buena camada traída el año pasado empezó pronto a rendir frutos, partiendo este año como favoritos en la Big Ten, donde solo Michigan State cuenta con más talento.

La veteranía del base Chris Kramer, unida a la clase ya demostrada de los sophomores Etwaun Moore y Robbie Hummel serán los pilares del equipo, mientras que gente el prometedor center sophomore JaJuan Johnson, un jugador a seguir con sus 2,11 de pura fibra, ayudarán a olvidar el inesperado transfer del alero Scott Martin.

Equipo intenso y correoso, acaso no llegue a la Final Four pero puede evitar que algún favorito lo haga.

8 MEMPHIS.

Conseguir olvidar la sucesión de infaustos acontecimientos que les aquejaron en los 100 segundos finales del partido por el campeonato ante Kansas, es la primera labor de reconstrucción de un equipo que pierde a sus tres líderes de una tacada.

 John Calipari ha demostrado que puede hacerlo y cuenta para ello con un recruit estrella, el escolta Tyreke Evans, el jugador más afamado de la camada de este año.

Robert Dozier y Antonio Anderson han de dar un paso al frente, produciendo dobles figuras altas, mientras que la intendencia de lujo la aportarán el pívot Shawn Taggart y los tiradores Willie Kemp y Doneal Mack.

Año refundacional para un programa ya instalado de manera permanente en al élite colegial y que sigue haciendo buen recruiting (Angel Garcia y Wesley Witherspoon).

7 VILLANOVA.

Pocos peros pueden ponerse al proyecto de aspirante que presentan los Wildcats, que mantienen intacto el bloque que el año pasado pasó, sin solución de continuidad, del bubble a los sweet sixteen.

Si acaso, la falta de un hombre interior decisivo, carencia que se salvan con un comité de alas pivots poderosos e implicados, aunque algo bajitos, como Shane Clark, Dante Cuningham y Antonio Peña. Quizás el recruit Maurice Sutton, un 2,11 con buenas referencias, pueda echar una mano por dentro desde ya.

El pata negra de los de Philly está fuera, donde bluechipers de la talla del base anotador  Scotty Reynolds, llamado a ser el líder veterano del equipo, y los dos Coreys, Stokes y Fisher, esperan con sus revólveres cargados a que vayan desfilando los rivales.

 Se acerca la hora de la verdad para el gran reclutador Jay Wright, que ha de acreditar que pertenece a los elegidos también en la dirección de partidos.

6 SYRACUSE.

No hay mal que por bien no venga, y la plaga de lesiones que sufrieron los Orangemen el año pasado, sirvió para que Jimbo Boeheim hiciera equipo y fogueara a los jugadores que han de ser el futuro del programa.

Se espera todo del eléctrico base Johnny Flynn, se habla incluso de candidatura a POY, y lo cierto es que el chaval mostró cosas de estrella en su año frosh, que ha de refrendar en este su posiblemente último año.

Los dos aleros gravemente lesionados, Eric Devendorf y Andy Rautins, regresan al Carrier Dome para aportar esa amenaza exterior que tanto se echó de menos, permitiendo que Arinze Onuaku, el rocoso center que tuviera un crecimiento en su juego espectacular, al punto de ser ya uno de los interiores más temidos del campeonato y el superatleta Paul Harris, un desastre técnico pero el verdadero alma del equipo, puedan hacer estragos en las pinturas de los equipos rivales.

El escolta tirador Scoop Jardine y el pívot Rich Jackson, la pareja de la segunda unidad de novatos en la excelente añada que llegó en el ejercicio pasado, deben aprovechar desde el banquillo los minutos de calidad de que dispusieron, conformando una plantilla que solo puede inspirar ilusión a los seguidores naranjas.

5 UCLA.

Los equipos de Ben Howland siempre estarán arriba, pues con él ha llegado a Westwood un estilo East-wood, duro como el granito, dureza mental y física.

Así, aunque este año hayan perdido tres puntales, solo el hecho que Darren Collison y Josh Shipp permanezcan en su backcourt ya les haría un equipo a seguir.

James KeefeAlfred Aboya, dos gregarios hasta ahora, tendrán más responsabilidades, pudiendo demostrar lo que llevan dentro, que en el caso del primero ha de ser más de lo mostrado.

Pero es la impresionante recruiting class, unánimemente considerada la nº 1 de este año, la que situa a los Bruins en el puesto de favorita. Jrue Holliday, un base puro con fama de lider, y el pívot Drew Gordon se espera rindan desde el primer día, mientras que Malcom Lee y J,Misson Morgan pueden dar profundidad al banquillo.

Muchas incertezas no pueden soterrar una verdad: con Howland UCLA raramente no será competitiva.

4 PITTSBURGH.

Tras varios años en que se quedaron cortos de talento, este parece ser el momento de los Panthers para aspirar seriamente al título nacional, curiosamente cuando en su quinteto inicial no habrá nadie que supere los 2 metros.

Clase, experiencia y profundidad es lo que sugiere la plantilla, con un quinteto plenamente asentado en el que hay un base veterano como Levance Fields, un escolta prometedor, Gilbert Brown, que en su año frosh destellara por momentos, un alero con capacidad de anotar, Mike Cook, que ganó un año de eligibilidad tras su lesión en los inicios de la temporada anterior, y un juego interior que asusta.

Contundencia y ductilidad son las palabras que mejor definen a DeJuan Blair, un sophomore de dos metros pelados que parece un cruce entre Clarence Kea y Corny Thompson, con esencias de Elton Brand, y Sam Young, un ala pívot senior que año tras año asombra en su proyección.

Tyrrell Diggs, un 2,03 fornido bastante limitado, debe ayudar en el rebote desde el banquillo, mientras que de la camada de novatos, destacan el alero fuerte Nasir Robinson y el juco Jermaine Dixon, un escolta hermano del ex Terrapin, Juan.

3 GONZAGA

Su última temporada no anuncia gran cosa, pero es imposible resistirse a la pléyade de figuras que hay en la plantilla de los Zags.

La vuelta de Jeremy Pargo, un jugador que ha ido evolucionando de escolta alocado a base anotador sostenido, pone la guinda a un elenco de jugadores con mucho que comentar.

Matt Bouldin, escolta blanco, es un jugador de gran calidad, capaz de anotar con tiro en salida de bloqueo desde 6 o más metros. Steven Gray y Micah Downs, este último una de las grandes decepciones del pasado campeonato, rematan la posición de alero.

Por dentro, dos jugadores modernos y altamente drafteables: Austin Daye, un alero alto de 2,08, que en su año freshman, de más a menos, se fue a las dobles figuras en apenas 18 minutos por partido, y Josh Heytvelt, cuya inarrestable progresión se vio limitada por un estúpido affaire con la marihuana, pero que centrado es un 2,11 móvil con buena mano y capacidad de dominar los partidos.

La falta de un director de juego y la propensión a venirse abajo en el clutch time, serán los dos obstáculos principales con los que los de Gonzaga habrán de lidiar si quieren alcanzar, por primera vez en su historia, la Final Four.

2 UCONN.

Otro programa que anda últimamente en tribulaciones, quizás afectado por la grave enfermedad que aflige a su líder en el banquillo, el gran Jim Calhoun.

Sin embargo, quien cuente con tres jugadores de la talla de A.J. Price, Jeff Adrien y Hasheem Thabeet no puede ser otra cosa que aspirante al título.

Price, tras su siniestro inicio universitario, plagado de lesiones y faltas, demostró el año pasado que es un base de élite, capaz de anotar y distribuir; Adrien es una roca en la posición de cuatro y anda trabajando en un tirito a 4 metros que le permita hacer carrera; y por fín, Thabeet es la clave del equipo, sus 2,21, su movilidad y su experiencia han de convertirlo, si no lo era ya, en el jugador más intimidador de la competición, una auténtica tela de araña para los equipos rivales. Además, poco a poco se va soltando en ataque.

Sobre esta base, el resto de jugadores, la mayor parte de ellos codiciados recruits, como el escolta tirador Jerome Dyson, los forwards Stanley Robinson y Curtis Kelly o el novato Kemba Walker, un escolta anotador llamado a ser estrella desde el primer día, integran un equipo temible, siempre y cuando superen sus actuales penurias.

1 NORTH CAROLINA.

A nadie sorprendemos con esta elección, pero es que la cosa es mas obvia que nunca, dentro del los precarios límites que adornan a la "obviedad" en el college basketball.

Los Tar Heels lo tienen todo: tradición, experiencia, calidad, profundidad y un buen técnico, que ya sabe lo que es ganar el título.

Regresan cuatro titulares que llegaron el año pasado a la Final Four, la pareja exterior integrada por el base Tyon Lawson y el escolta Wayne Ellington, ambos senior,  y la pareja interior con Deon Thompson y el Jugador Del Año y máximo candidadto a repetir, Tyler Hansbrough.

Por si no fuera suficiente,  el alero Danny Green, un heterodoxo tirador-penetrador, para muchos el mejor sexto hombre la temporada pasada en la NCAA, asciende al grado de titular, completando un quinteto cuasi perfecto, y veteranos como Marcus Ginyard o Bobby Frasor continuan en nómina.

No acaban ahí las buenas noticias para Roy Williams, que se ha asegurado  una recruiting class potentísima, con el escolta  Larry Drew por fuera y dos de los mejores freshman interiores del país, el 2,15 Tyler Zeller y el 2,08 Ed Davis, que llegan al campus de Chapel Hill dispuestos a ganarse minutos en el que tiene todas las papaletas para ser campeón NCAA, salvo........

....... que la inercia perdedora que parece acompañar a este grupo muestre su cara más amarga cuando llegue la hora de la verdad, recordemos que UNC ha sido favorita los dos últimos años, cayendo hace dos ante G,Town en la prórroga, tras desperdiciar buenas ventajas hasta bien entrada la segunda parte, y ante Kansas el año pasado, contra todo pronóstico, en las semifinales nacionales, después de un brutal inicio de los Jayhawks, que llegaron a dominar 40-12.


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MARTES, 29 DE ABRIL DE 2008

Llamando a las puertas del cielo (tres años después)

El 8 de mayo de 2005, tras la derrota del Tau ante la máquina hebrea de Pinas Gershon escribía lo siguiente en el foro ACB.COM:

Quisiera escribir que el TAU de VITORIA se acaba de proclamar Campeón de Europa de Baloncesto, en lo que sería, sin duda, el mayor logro del basquet de clubes de la historia de nuestro deporte. Pero los israelitas han sido demasiado y justo es reconocerlo, a la vez que ponderar, una vez más, el corazón de guerrero de este admirable grupo de hombres, que han conseguido concitar a media España ante la pantalla, esperando el milagro.

No olvido la acumulación de Copas de Europa del club merengue, ni la gesta otomana de la Penya de Zeljko Obradovic, pero es que aquellos logros se correspondían con equipos económicamente fuertes (en el caso de los verdinegros de manera eventual) y trayectorias dilatadas de permanencia en la élite.

En el caso de los de Gasteiz, la meteórica ascensión, partiendo de los estratos intermedios de la ACB, en que se movía aquel CAJA DE ALAVA de AÑUA y HOLLIS, a la cima del basket europeo se ha producido en apenas 10 años, desde aquella victoria fundacional sobre el PAOK, pasando por la liga perdida en Manresa, las 4 Copas del Rey, la heroica resistencia a una KINDER BOLOGNA sideral en aquellos solitarios, clandestinos y noctámbulos playoffs one and done, y ese doblete que permanecerá en las retinas de los aficionados por siempre jamás.

La S.A.D. SASKI BASKONIA ha conseguido todo eso sin caer en locuras económicas que pusieran en riesgo su inmediato futuro, con una política de adaptación al entorno social y legal cambiante ( verbi gratia asunto comunitarios donde su asesor jurídico JAVIER SEOANE ha sido un esforzado pionero) y una política de fichajes cuasi colombina, peinando paraísos desconocidos (Brasil y Argentina) de donde extraían gemas, más tarde por todos codiciadas. Un entramado económico y deportivo que se ha revelado, hasta el momento, no solo como una maquinaria perfecta de gestión, sino como un proyecto deportivo muy atractivo, que va ganando adeptos allende la ciudad de Vitoria, por su capacidad de responder, de manera tan inteligente como contundente, a las dos entidades futboleras que, desde la desigualdad económica y jurídica, compiten en ventaja con el resto.

Diríase que la entidad blaugrana ha desplazado a la mítica PENYA en las preferencias del aficionado al baloncesto, en un reflejo de la crisis de estos tiempos en que el romanticismo fou que siempre representó el Bressol, viene a ser suplido por un ligero pragmatismo, más matizado, propio de una sociedad industrial, más madura y mayoritariamente informada.

Así como, en el pasado, se identificaba al club verd i negre con el modelo de club de basket, cantera y talento, ahora corren tiempos en los que más se valora la astucia y el realismo de unos directivos que han sabido ver que lo que ocurre en la cancha, es solo el final de un largo proceso de importantes decisiones de índole financiera y estratégica (véase el proyecto de centro comercial) que aseguren una base social y patrimonial sobre la que empezar a construir el futuro.

Todo este patrón o concepto de club, no habría tenido el desenlace que hoy no hemos podido acabar de celebrar, sin la presencia de un hombre especial, un líder montenegrino que va camino de engrosar la larga lista de maestros del banquillo procedentes de la antigua Yugoslavia, los BORISLAV STANKOVIC, ASA NIKOLIC, RANKO ZERAVICA, MIRKO NOVOSEL, PETAR SKANSI y los más modernos MALJKOVIC, TANJEVIC, IVKOVIC y OBRADOVIC. DUSKO IVANOVIC es el aglutinador de toda esa tradición de excelencia en los banquillos, que ha sabido matizar con una filosofía propia, basada en el sacrificio de la individualidad, habitual divisa del basket yugoslavo, en beneficio del bloque, poniendo énfasis en la intensidad defensiva como referente técnico y hasta emocional a partir del que afrontar cada partido.

Esa doctrina espartana y grupal, ha sobrevivido a la pertinaz amenaza de circunstancias concomitantes ciertamente no fáciles de digerir, básicamente deserciones de jugadores acomodados y lesiones recurrentes, y un entorno local a veces no excesivamente comprensivo, pero la fe que la movía, el corazón que la animaba, se ha conservado, en gran parte por la inefable sinergia del gran técnico con su Presidente.

Y así llegamos a la figura cardinal del milagro baskonista, JOSEAN QUEREJETA, un hombre que ya en la cancha se manejaba con esa engañosa frialdad y cerebralidad ( así de memoria se le recuerda como fino alero tirador en el Madrid, en Zaragoza, la Penya y Baskonia) que son el distintivo de su mandato.

La dilatada experiencia como jugador de este hombre le da un sentido pleno a su función como directivo, y ello le permite ver más allá que el mandamás al uso, acostumbrado a gobernar a golpe de presión popular, interiorizando detalles que a otros escapan y sabiendo capear el temporal inmediato en busca del beneficio a largo plazo.

Ese conocimiento de lo que hay entre bambalinas, como hemos visto en el caso Pamesa, deviene, las más de las veces, en requisito sine qua non, para sobrevivir en el techo del baloncesto profesional. QUEREJETA, consciente de los cambios que se avecinaban, inició su andadura con fichajes estrella ( los SIBILIO, RIVAS, DE LA CRUZ, ESTELLER, ARLAUCKAS...) para en compañía de su cuerpo técnico, encarnado en la figura de ese moderno Magallanes de la canasta que responde al nombre de ALFREDO SALAZAR, ir enfocando su objetivo al mercado suramericano, donde florecían talentos que formar a un menor coste, ello sin renunciar a grandes nombres que la economía de club pudiera permitirse (BENNETT, STOMBERGAS, TOMASEVIC, RUSCONI, GREEN, etc).

En la elección de técnicos, con algunas excepciones, también ha obedecido a un patrón predeterminado, persiguiendo un líder en el vestuario que pusiera énfasis, antes que en la belleza estética, en la intensidad y el trabajo, y así, el exitoso tridente COMAS-SCARIOLO-DUSKO expresa una graduación de esa búsqueda del profesional duro y meticuloso, que supusiera un lógico corolario a la política social y económica del club.

Queda por hablar de la afición baskonista, bullanguera, pinturera, caliente y leal, que, cualquiera que haya frecuentado los pabellones españoles en los últimos años, no puede sino reconocer como otro punto de apoyo fundamental para la emergencia de los vitorianos. No solo llenan con asiduidad blazeriana el F. Buesa Arena, contagiando al equipo con su colorido y los ritmos de la interminable charanga, sino que se desplazan en masa allá donde juegue, haciéndole ver que su trabajo y entrega tendrán siempre la recompensa de su fidelidad. Y esa actitud abierta y paladina, ha tenido claro reflejo en la forma de entender este deporte por sus aficionados, a los que pocas veces hemos oído quejarse de arbitrajes o elementos extradeportivos, habiendo muchas veces más que suficientes razones para también dejarse mecer por los cálidos brazos del victimismo rediticio, del que se viene haciendo nefasta escuela los últimos veinte años en el baloncesto patrio.

He aquí, de nuevo, otra prueba de dureza mental de esta institución deportiva digna y gallarda, que solo gusta de ganar por Derecho, sin violencias ni mangoneos.

 Para alguien que tuvo siempre en gran estima los modelos canturino y varesino, pretéritos emporios de lo que debe ofrecer el basket como deporte alternativo al masificado y atosigante fútbol, escuadras con una directiva profesional, con un fuerte e implicado patrocinador, asentándose en ciudades pequeñas, pero entregadas a este bellísimo deporte, al que respetan y consideran como el primero, representa una gran dicha este sublime momento de cuasi gloria deportiva, esta oportuna reivindicación del deporte de provincias, de la imaginación, de los sagrados principios de mérito y capacidad, no siempre respetados en el mundo del deporte profesional.

Como baskonista superveniens , y eterno buscador de LA BELLEZA, permitid que mi humilde pluma os rinda, en esta agridulce jornada, un sincero y merecido homenaje.

Casi tres años más tarde, el mensaje sigue vigente, si bien han pasado algunas cosas por el camimo.

 La primera es que Dusko Ivanovic se marchó, y aunque por Vitoria se rumorea que Querejeta lo quiere de vuelta cuanto antes, hoy en día es un técnico en paro y con cierta tendencia decadente.

La segunda es que esa tarde rusa fué la vez que más cerca estuvo Baskonia de levantar la copa, y salvando el partidazo ante el Pana en el Oaka que valió la FF de Praga, esa tarde también representa el último jalón de gloria europea de los azulgrana.

En Praga el Baskonia no estuvo, 10.000 enfervorecidos macabeos, en un infierno dorado de letanías atronadoras, impidieron que el equipo vasco se personara en el partido, jamás viví un ambiente más impresionante e una cancha. Los jugadores salieron a la pista del magnífico Sazka Arena sin que sus nombres pudieran oirse, y esta metáfora sonora tuvo su ascendiente en el juego, ya que al descanso el partido estaba decidido, con un Maccabi omnisciente y un Tau impotente.

En Atenas la cosa fue aún peor, un Baskonia desangelado, en el que solamente Kaya Peker y Erdogan estuvieron a la altura, dejó morir un partido ante un Panathinaikos que no es que hiciera gran cosa- a falta de más o menos  5 minutos, Luis Scola cogió un rebote defensivo, con cinco abajo en el marcador, que fue pitado indebidamente como falta- pero no dejó pasar la ocasión. El fiasco Maljkovic ya se había apoderado de plantilla y aficionados, y Baskonia dio su peor cara en los últimos 10 años.

Pero en el deporte hay mucho de paradoja y cuando más arreciaba la crisis, con un entrenador que era la tercera o cuarta opción, con el lider del plantel que se marcha a la NBA y el jugador más importante tratando de forzar su marcha, una mezcla de esa determinación que conocemos como Carácter Baskonia y buena fortuna en sorteos y cruces, ha determinado que el Bakonia acabe dando con sus doloridos huesos en la Final Four de Madrid, por cuarta vez consecutiva.

En los últimos tiempos , a medida que se prefiguraba la gesta baskonista, charlando con buenos aficionados del club, he venido manteniendo que ESTA ES LA OCASION, y ello por dos factores:

a) La Final Four se juega en Madrid, en el backyard del Baskonia, con muchos vitorianos residentes y un sencillo viaje desde la ciudad vitoriana. Es casi seguero que no menos de 5.000 baskonistas asistirán al partido de semifinales ante el CSKA, con lo que el factor cancha, que en tres ocasiones se tuvo en contra, ahora estará claramente a favor, o igual si se pasa a la final y toca Maccabi. 

b) En contra de lo que parecía al iniciar la competición, que CSKA y Panathinaikos competían en otro nivel inaccesible para el resto, la competición ha estado presidida por la igualdad, y de hecho los griegos no estarán en Madrid y los rusos a punto han estado de quedarse en el camino.

Que nadie se llame a engaño, el club moscovita sigue siendo ultrafavorito, por técnico, plantilla y experiencia, y la exhibición que dio ante Olympiakos en el segundo y tercer partido de cuartos, cuando estaba contra las cuerdas, no hace sino refrendar esa sensación.

Pero las debilidades mostradas dejan  un pequeño hilo a la esperanza, recordemos que el año pasado un  Unicaja capitidisminuido  estuvo a un par de triples de Marco Tusek de meterse en la final, tuteando en semis a un CSKA mucho más solvente, y la sorpresa no es descartable.

Y si se gana a CSKA, que es mucho decir,  Maccabi o Montepaschi son equipos de nivel similar a Baskonia, que no debería dejar pasar la ocasión.

Así pues, volvemos al principio, tres años más tarde, y así como la Penya encontró en Estambul lo que perdió en Tel Aviv, así este Baskonia puede convertirse en Rey de Europa tras una década prodigiosa a la caza de ese galardón.

Esperemos que haya suerte y acierto, y si no, seguiremos llamando a las puertas del cielo.

 

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LUNES, 14 DE ABRIL DE 2008

FUTUROLOGÍA ROJILLA

Asumiendo que el ascenso es un hecho, que es mucho  asumir a tenor de lo que ha llovido, no me resisto, tras tantos años en el destierro, a hacerme todo tipo de preguntas sobre el futuro del CAI

 

1ª PREGUNTA ¿Con qué presupuesto podrá contar el CAI el año próximo.

Partiendo, de casi seguro 9.000 abonos a precios desorbitantes, uno o dos patrinadores principales (nombre y camiseta), más los ingresos de TV, ACB y  taquilla, más ayudas oficiales- que si desciende el Real Zaragoza pueden ser jugosas- me extrañaría que el CAI no anduviera por la zona de los 10-15 millones de euros, lo que le situaría en el grupo de 6 presupuestos más altos, tras los inalcanzables Barça y Madrid, el Baskonia y muy cerca de Unicaja y Pamesa.

Zaragoza es una plaza importante en España, y el basket es casi una religión, por lo que a nadie ha de extrañar que ya desde el inicio el club pueda mover este tipo de presupuesto.

2ª PREGUNTA ¿Cual será el modelo del CAI?

Las cosas han cambiado mucho desde que la cantera "rojilla" fuera considerada la mejor de España. El modelo Baskonia/Benetton basado en el scouting de jóveves valores internacionales a los que firmar por largos periodos y foguear en equipos menores, ha calado incluso en el Bressol, la cantera por excelencia del basket español,  o el mismo Estudiantes.

Hoy en día cada equipo tiene entre sus canteras a muchos jugadores nacidos en el extranjero, que ocupan los primeros puestos en cuanto a posibilidades de dar el salto a la ACB.

El elemento nacional no debe ser preterido- ahí está la liga de Unicaja con Cabezas & Berni en plan estelar- pero sin amplitud de miras no puede haber horizontes de grandeza.

Zaragoza puede organizar una cantera y un grupo de ojeadores con solvencia, y ésta es a mi juicio la mayor inversión económica que ha de realizarse de inmediato, para dotarse de una estructura mínima, pero  ésta solo puede dar rendimientos a medio plazo (tres años o más) por lo que el equipo deberá invertir desde ya en jugadores contrastados, veteranos que mantengan al equipo en zonas templadas ACB hasta que se pueda recuperar las posiciones de privilegio. 

La ACB es una competición de una  competencia durísima, y definirse como un club "de cartera" o "de cantera" ya no es una elección: hay que gastar mucho dinero si se quiere contar con gente de garantías.

En los Despachos, la figura de Jose Luis Rubio, limitada a cuestiones de relaciones institucionales y contactos, no debería ser desaprovechada, a pesar de las rivalidades pretéritas. Rubio se maneja como pocos en ACB, ULEB y Federación, es un hombre de basket, con unn reconocido prestigio, que ha recorrido medio mundo al servicio y por amor al basket, y ese es un activo que un club  "novato" no puede despreciar, aunque me temo que así será.

3ª PREGUNTA ¿Cuanto tardará el CAI en luchar por los títulos?

La situación es propicia, Zaragoza, como ocurriera en Vitoria y Málaga, puede quedar huérfana de fútbol de primera, y el furor de esta ciudad por el basket puede alcanzar cotas inimaginables.

En el basket actual todo ocurre muy deprisa, pero para perdurar hay que encontrar un patrón sólido, y el Baskonia de Josean Querejeta, un ex rojillo,  es un modelo a seguir para Zaragoza, una ciudad con un potencial económico muy superior al de los vascos.

Si todo marcha sobre ruedas, si se acierta con el técnico, si se consolida una estructura económica solvente, si se mantienen jugadores con capacidad de liderazgo y se traen otros con ambición, con sentido de la responsabilidad, implicados en reflotar al histórico CAI,  posiblemente en cuatro o cinco años, el viejo sueño del CAI, el de todos sus aficionados,  despertarnos por fín  de esa torturante  pesadilla desde la desaparición, pueda ser verdad y quien sabe si esa Liga ACB que tanto anhelamos y nunca levantamos o esa Copa Europea que nos arrebataron a navajazos y Dontancredos, pueda lucir en las vitrinas de este maravilloso club.

Todo pinta bien para Zaragoza, el sol vuelve a brillar en Cesar Augusta, a buen seguro que una legítima ilusión ilumina los rostros de los fieles caistas, esos que han estado siempre en las más duras,  solamente  esperemos que esta vez el club esté a la altura de sus aficionados.

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LUNES, 24 DE MARZO DE 2008

IT,S EUROPEAN GAME!!!

Desde el pasado jueves 20 de marzo, se está disputando el Torneo Final de la NCAA, una borrachera de encuentros con 64 protagonistas, lo más granado del gran semillero del basket americano.

Este año nuevamente la CBS ofrece la posibilidad de seguir gratuitamente online todo el torneo, mediante un sistema conocido como NCAA ON DEMAND, que permite conectar en tiempo real con cada partido en directo o ver en diferido los ya jugados.

Comento esto, porque durante las retransmisiones de los partidos, son ya varias las veces que he oído a algunos de los narradores o comentaristas la expresión que da  título a este artículo, para referirse a ciertas jugadas o tácticas que ya no se utilizan por los técnicos o jugadores nacidos y criados en América y que son patrimonio del basket europeo.

A raíz de las desventuras de USA BASKETBALL por las canchas del mundo entero, señaladamente las acaecidas en Grecia y Japón, se está desarrollando un movimiento revisionista entre la prensa especializada, que tiende a apreciar el basket FIBA como reducto de las esencias perdidas del baloncesto, frecuentemente asociadas al juego de fundamentos frente al individualismo atlético que habitualmente se imputa al juego de los profesionales, y que algunos sitúan como corrupción derivada del dominio de los Bulls de Michael Jordan en la década de los 90.

Ya digo que en el baloncesto profesional la polémica lleva varios años latiendo, de hecho, en esa anunciada dicotomía, a veces algo alambicada, algunos equipos como los Spurs o los Pistons han sido reconocidos como el emblema del juego clásico, de equipo o elaborado frente a tantos otros que vendrían a representar el individualismo y la modernidad que tanto se critica.

En esa línea revisionista, habría que situar el advenimiento a la NBA de técnicos con marcada influencia europea en su concepción del juego como Mike D,Antoni o Mark Iavaroni, o el interés que para técnicos vanguardistas como Gregg Popovich representa el juego del Viejo Continente, que siguen y hasta estudian, al punto de no tener empacho en reconocer que han utilizado e incluído en su repertorio sistemas o recursos extraídos de partidos jugados ante escuadras europeas.

Hace 10 años era impensable que la ESPN retransmitiera en directo la Final Four de la Euroliga, o que nombres como Ettore Messina empezaran a sonar en las candidaturas para asumir algún banquillo NBA.

Pero en el ámbito universitario es este año cuando empiezo a detectar esta tendencia, y en boca de gente como Billy Packer, Jim Nantz, Bill Raftery o Tim Brando, que llevan viendo y narrando basket universitario toda una vida, o ex jugadores de la talla de Mike Gminsky, Jim Spanarkle, Clark Kellogg o Len Elmore, el asunto merece ser tomado en serio.

Concretamente la última vez que he oído el ya recurrente It,s an European Game, se refería el comentarista al juego de Goran Suton, un pívot blanco de Michigan State de 2,08 cm. y origen bosnio que tuvo una destacada actuación en la victoria ante Pittsburgh, concretamente en su duelo con otro jugador de corte clásico, DeJuan Blair una versión ligeramente más moderna del gran Corny Thompson.

Se quería destacar cómo Suton sacaba un gancho como recurso ante la mayor potencia física de su rival.

Anteriormente, para alabar el juego de equipos como Butler, Wisconsin o Washington State, nuevamente se utilizaba el adjetivo “europeo” como sinónimo de “tradicional”, para aludir a un tipo de juego elaborado, basado en una defensa férrea, de media cancha, con transiciones ajustadas y un sistema de ataque donde se recurre a los fundamentos (bloqueo, tiro, circulación interior-exterior de bola, pick and roll etc etc) para lograr buenas posiciones y limitar la pérdida de bola.

Incluso un concepto muy trabajado en el Viejo Continente, el de “extra pass” o último pase que un jugador con buena posición de tiro da a un compañero aún en mejor situación, empieza a ser identificado como certificado de calidad de un juego de ataque que se precie.

Ante este conato de incursión de la polémica en el ámbito del college basketball, en seguida una pregunta me viene a la mente:

¿Es correcto hablar de algo clásico por oposición al juego universitario? , o mejor, ¿Hay algo más clásico que el baloncesto universitario?

Pienso que el juego universitario ha sido y sigue siendo el gran laboratorio del baloncesto mundial, que de sus fuentes han bebido los más ilustres representantes de algunas de las más reconocidas escuelas europeas, la yugoslava, la italiana y la propia española, que conceptos como el “corte de UCLA”, el “ataque Princeton” de Pete Carrill, las “cuatro esquinas” de Dean Smith o la “defensa ameba” de Jerry Tarkanian, por citar sólo algunas de las muchas innovaciones tácticas paridas en el seno del basket colegial americano, han renovado el elenco estratégico del juego e inspirado a gran número de técnicos.

Hay tres elementos cardinales que sirven para explicar naturaleza o fuerza creadora del basket universitario: los medios humanos, cuentan con el mejor semillero, ni mas ni menos que los Estados Unidos de América; los medios materiales, instalaciones y estructuras, y un sistema que se basa en la tradición amateurista y escolástica del deporte universitario, que a pesar de las lógicas excepciones y decepciones, sigue vigente en la mayor parte de los programas de la nación.

Ciertamente Europa ha crecido y es ahora mismo un lugar donde bullen las ideas y está creando sus propios maestros, posiblemente los Iba, Rupp, Knight o Wooden del siglo XXI, pero de ahí a incurrir en el menosprecio de considerar a Europa como reserva estética o técnica frente al baloncesto de la NCAA me parece que existe un larguísimo trecho, que no debiera recorrerse si no se quiere caer en la trivialidad o el exabrupto.

Podría enunciar muchos argumentos en defensa de mi posición, pero hay uno que no admite igual, el invitarles a seguir el campeonato universitario, que el próximo jueves inicia la segunda semana del March Madness, con los Sweet Sixteen y partidos de la talla de Stanford-Texas, Memphis- Michigan State o Louisville-Tennessee.
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MIéRCOLES, 05 DE MARZO DE 2008

Basket, Vida y Redención.

En la División I del basket universitario, en la Western Athletic Conference, empieza a despuntar un hombre cuyo nombre esconde un atroz pasado.

Su apellido, Jones, el cuarto más común en los Estados Unidos, nada nos dice sobre su existencia, nadie podría suponer que el baloncesto, que ahora representa su inmediato presente, fue el medio a través del cual permaneció con vida aquel que le dio la suya propia.

Pero para comprender la energía que alienta esa vida, y la importancia que el basket tiene en ella, se hace necesario que nos remontemos al pasado.

El Sábado 18 de noviembre de 1978 pasará a la historia como un día negro, aquel en que un furor suicida, inexplicable y siniestro, se apoderó de las mentes de cerca de 1.000 personas que integraban la secta del Templo del Pueblo en Jonestown, en plena costa Noreste de Sudamérica, en una finca de 140 hectáreas enclavada en lo más profundo de la jungla de Guyana.

913 cadáveres dejó esa multitudinaria danza macabra, impulsada por el fanatismo, y alimentada por el aislamiento y la morbosa dependencia en el culto a la trastornada personalidad de un falso profeta.

El Reverendo Jim Jones, un carismático bienhechor de tendencias socialistas, calificado como cruce entre Cristo y Lenin, había congregado en torno a su persona a una familia de más 1.000 personas, que habían abandonado todo lo que les ligaba a sus antiguas vidas para seguirle, en primer lugar hasta California, y más tarde a Guyana, lugar que consideraba al resguardo de un potencial ataque nuclear.

En esta fanática Arcadia, sus fieles, una amalgama de razas, cultivaban hortalizas y frutas, criaban pollos y cerdos, fabricaban su propio calzado, educaban a sus niños y atendían a los enfermos y ancianos.

Pero ese idílico mundo feliz, vino a resquebrajarse cuando un senador americano decidió visitar el Templo del Pueblo, con un objetivo: investigar supuestos malos tratos que recibían algunos miembros de la secta.

La respuesta del Reverendo, sintiéndose acorralado, no tarda en llegar: el senador Leo Ryan, tres periodistas y un desertor de la secta fueron asesinados a tiros por “ángeles vengadores” enviados por Jones, en una emboscada tendida en la pista de aterrizaje de Puerto Kaituma.

Acto contínuo, Jones ordena un masivo “suicidio revolucionario”, ante el que se plantea escasa oposición, apenas un par de madres alegaron a favor de la supervivencia de sus hijos menores. Así pues, primero murieron los niños, aproximadamente 200, y sus padres, con esa perversa imagen grabada en sus mentes, tomaron sedientos la ponzoñosa poción, un zumo con sabor a uva, FlavorAid, mezclado con poderosas dosis de cianuro.

De tal masacre, apenas sobrevivieron 80 miembros de la secta, y entre los que consiguieron seguir contándolo, se hallaba Jim Jones Jr. un chico de color adoptado por el líder tenebroso, con una pasión por el basket.

Y ese amor fue el que salvó su vida y la de sus compañeros de equipo, que al momento de los hechos se hallaban a 150 millas, en Georgetown, jugando un encuentro amistoso ante la selección nacional de Guyana.

El basket fue uno de los pocos vehículos de evasión que Jim Jones Sr. admitió en el reclusivo mundo del Templo del Pueblo, un signo de normalidad, una diminuta fisura en esa bóveda de fanatismo que había construido durante tantos años.

El Reverendo aceptó que varios jóvenes, entre ellos Jim Jr. construyeran una precaria cancha en los alrededores de la comuna y vio con buenos ojos, como una medida integradora, que aceptaran disputar partidos con el combinado local.

El primero se saldó con una paliza de más de 30 puntos, el segundo, también ganado por los locales de forma más ajustada, quiso la Providencia que se jugara el mismo día que la masacre tuvo lugar.

Antes y después del partido, Jim Jones Jr. recibió una llamada de su padre, reclamando su inmediata vuelta a Jonestown, pero el amor por la canasta pudo más que la obediencia debida.

Tras la matanza, los jugadores fueron objeto de exhaustivos interrogatorios, a la busca de presuntas implicaciones en los tiroteos. Jim Jones Jr vivió años de desesperanza tras el cruento episodio, en el que perdió la vida su propia esposa y el hijo que esperaban.

La supervivencia era un castigo, no solo había perdido a su familia, sino que su nombre le perseguía allá donde fuera. Alcohol y relaciones esporádicas fueron sus únicos amigos en ese amargo tránsito por la senda del desconsuelo.

Su sinceridad recibió como respuesta ingentes dosis del veneno del rencor humano, acaso el más poderoso y letal, y no había rincón en este mundo donde vivir en paz, aunque fuera en la clandestinidad. Los fantasmas del pasado nunca faltaban a la cita con su conciencia, allá donde quisiera esconderse.

Y fue nuevamente el basket, aquello que le había obligado a morir viviendo, el que le dio una segunda oportunidad. Jim encauzó su vida, y formó familia con Erin, la mujer que supo conciliar el pasado del hombre de quien se había enamorado con el avistamiento de un futuro de sostenible convivencia.

Del matrimonio de Jim y Erin nacieron 3 hijos, uno de esos hijos es Rob Jones, el primogénito, un purasangre de 1, 96 y 105 kilos.

Desde pequeño, como mostrara interés por jugar a basket, Jim se encargó personalmente de preparar a su hijo, un atleta natural que destacó en la High School de Archbishop Riordan, tanto en basket como en football, donde los powerhouses del Oeste, USC, Arizona y Oregón, así como la mismísima Notre Dame, no dudaron en ofrecerle becas.

Rob con sus medidas, agilidad y fortaleza, era el prototipo perfecto de tight end, una posición clave en el football moderno, como arma adicional en el passing game, más allá de sus tradicionales obligaciones de bloqueo como oficioso sexto hombre de la línea ofensiva, una posición en la que ya hay antecedentes de ex jugadores de basket colegial que son primeras figuras de la NFL, como Tony González o Antonio Gates.

Sin embargo, renunció a un futuro de gloria deportiva y contratos millonarios por su pasión por el deporte al que seguramente le debe la vida.

Considerado por los servicios de reclutaje como el cuarto mejor power forward del Oeste, algo estimable pero que no le garantiza nada, acabó fichando por los Toreros de San Diego, donde ya en su año freshman se ha hecho con la titularidad y ha acreditado maneras de estrella .

De hecho, a inicios de febrero, ha sido nominado jugador de la semana en la WAC, Western Athletic Conference, siendo clave en las victorias ante Loyola Marimount (27 puntos y 13 rebotes) y Pepperdine (16 y 7).

Su entrenador ya lo considera el líder del equipo, Sports Illustrated le ha dedicado un reportaje, y tiene todas las ganas de comerse el mundo, pero su escasa altura se plantea como obstáculo imposible de franquear en el paso a los pros, a menos que te llames Charles Barkley, Adrian Dantley o Mark Aguirre y estemos en la época clásica.

Sea como fuere, lo único cierto para Rob Jones es que al basket le  debe su vida, y a fé que al basket la está consagrando.

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LUNES, 11 DE FEBRERO DE 2008

La Belleza.

La Copa es especial, eso ya lo sabemos todos.

Pero esta Copa en Gasteiz ha sido algo más que especial, al menos para quien suscribe.

Si en lo deportivo vivimos cuatro grandes jornadas de baloncesto, rematadas con dos semis y una final taquicárdicas y a cara de perro, fue lo humano lo que hará inolvidable la cita en la capital alavesa.

En primer lugar quiero agradecer a la afición del Pamesa el trato recibido, exquisito y cálido, he podido constatar que la fama que tiene la directiva taronja de desvivirse por sus peñas es cierta, y se queda corta.

La cercanía de sus directivos con los aficionados resulta insólita en un mundo superprofesionalizado, donde cotiza más la soberbia y la falsa importancia que la disponibilidad y las atenciones.

A pesar del mal papel del equipo de Fotis Katsikaris, sus aficionados los despidieron como ganadores, y resistieron la tentación de vender sus abonos para disfrutar del buen baloncesto.

Una lección de deportividad la suya, y yo con ellos me sentí como en casa, a pesar de las diferencias deportivas.

En segundo lugar esta Copa sirvió para que varios amigos, todos ellos locos por este bendito deporte, nos viéramos las caras y compartiéramos estudio, mesa y mantel en lo que fueron unas jornadas de convivencia inolvidables.

Ese proyecto imposible y anacrónico que es Basketaldia, acaso el último desván de juegos que permanece en el panorama mediático del basket nacional, tan dado a la fatua vanidad y la espuria autopromoción incluso en programas de ámbito local, se hizo realidad durante estas cuatro jornadas, y lo que hasta ahora era una familia desperdigada y errabunda, por mor de nuestras distintas procedencias, devino en núcleo de amigos- para siempre- en torno a nuestra común pasión.

Fue el viernes por la mañana cuando grabamos el programa en los acogedores estudios de Segura Irratia, sitos en la pequeña población de Segura, una metáfora del propio programa radiofónico que nos concitaba en aquel lugar donde el tiempo parecía haberse detenido, con calzadas de piedra, sonidos del silencio y aromas de la tierra vieja.

Allá, en el corazón de Euskadi, en el Goierri, a la vera del Oria y rodeados de las magníficas vistas que proporcionan los majestuosos Aitzgorri y Txindoki, Josean Saiz cedió el mando por un día a un humilde servidor (a quien quiero engañar nunca fui ni seré humilde) y sacamos adelante un programa de 100 minutos, algo no excesivamente difícil cuando se cuenta con auténticos sabios de la cosa como Salva Navarro, de los Navarro Bros. de toda la vida, uno de los fundadores de la plataforma Sedena y ahora con cargo técnico en el Aguas de Valencia, Agustín Hernández Paniagua, auténtica enciclopedia humana de los deportes americanos, Edgar Paz, quien se hace perdonar sus malas influencias “evolucionistas” cuando se le escucha diseccionar, con quirúrgica precisión, el mundo de la NBA e Iñigo Goñi, de Grupo Vocento, profundo conocedor del deporte en general y del basket europeo en particular, Sabonista hasta la muerte.

Echamos de menos a grandes amigos como Jose Manuel García, Josegr para los amigos, el mejor reclutador que he conocido tras Dean Smith y Coach K, o a Gonzalo Vázquez, siempre una inspiración para las gentes que quieren al basket, o a los propios Sergio Azurmendi, Nacho Mendaza o Alfredo de la Fuente, a quienes sin embargo conocimos en otro momento.

La jornada tuvo su broche de oro con un festín gastronómico, algo obvio tratándose del lugar que se trataba, y la segunda jornada de la Copa, que vio a la Penya y el Madrid meterse en semis.

Las tertulias gastronómicas se reprodujeron el sábado y domingo, ya en la propia Gasteiz, con presencias ilustres como la de Jordi Román, el último mohicano de Nuevo Basket ¡Como me arrepiento no haber podido estar el sábado!, siempre unidos al conjuro de la canasta, y con buenos condumios para excitar la Palabra.

Fue una gran Copa, con victoria de la Penya de Aito que encumbró a Rudy Fernandez como próxima estrella española que viajará a la NBA, pero de eso seguro que ya habéis oído hablar a voces más autorizadas.

Yo solamente pretendía contar una de esas historias bonitas, de entre miles de ellas,  algunas de las que seguramente os habrán ocurrido a vosotros mismos, que la pasión por el basket suele alumbrar.

Si la Vida consiste en buscar y acumular experiencias de Belleza, no tengo duda que de Vitoria vinimos con las alforjas llenas.
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LUNES, 21 DE ENERO DE 2008

Old School Guys.

El año pasado, en este blog hicimos algunas consideraciones sobre varios universitarios de postín, los Durant, Oden y Hawes, todos los cuales resultaron “one & done” y algún perdulario con encanto, como el idolatrado Derrick Caracter.

Este año, quisiera comenzar mis comentarios sobre los nuevos rostros del panorama colegial con un tipo que no ha sido McDonald,s All America, que no lleva el cartelito de “freshman of influence”, ni ha despertado cruentas batallas de reclutaje, pero que a buen seguro va a ser un gran jugador, espero que en la NBA aunque no descartaría que acabase siendo prima donna europea.

 Me refiero al pívot de Pittsburgh DeJuan Blair, un center de dos metros pelados pero con vocación de jugador interior, una versión mejorada de Jerome Lane, otro Panther, que a mi juicio es uno de los más interesantes jugadores de primer año que pueblan las canchas del otro basket de América.

Adoro a los tipos como Blair, que suplen la falta de centímetros con oficio, que viven de sus virtudes y esconden sus defectos, que tienen cierto sentido del juego, esos que me hacen recordar los oldies goldies times de Corny y cía.

Tipos con buenas manos, con pocos pero efectivos movimientos, gente de gesto adusto y mirada afilada, pavos que la saben meter, que no pierden baza, colegas que patrullan la cancha y se atrincheran en aquella zona que llamaban “pintura".

Blair es de esos que no miran la bola, sino al hombre, cuando van al rebote, que suelen coger con los dos pies en el suelo; de aquellos que conocen los arcanos de ese arte en extinción que llamamos coger la posición, que sabe descrifrar los complejos ángulos de la tabla, en fín.

 Por si no he dicho antes, me gusta mucho este Blair.

Y ya que estamos, por el precio de uno os traigo dos, y el segundo tipo del que os vengo a hablar sí que es un price recruit, el mejor de su generación al decir de muchos. Lo listan en 6-10, yo diría que es un 6-8 y pico, pero le da igual, con esas manos y la forma en que usa el cuerpo en la cancha, que le vale por dos o tres pulgadas.

Diría que desde Sir Charles no he visto a nadie, en suelo americano, utilizar su masa corporal como lo hace este muchacho, hijo del arte, nacido para jugar a basket, que ya con 10 añitos prefería leer biografías de Kareem antes que historias de Potter.

Su fuerte es buscar ángulos, ya sea para bloquear ya para recibir con ventaja. Lo hace con la naturalidad de un veterano en mil batallas, como aquel Mo Lucas que escoltara a Bill Walton, otro de sus referentes, en aquella gloriosa aventura llamada Blazermanía.

Sabe que recibiendo a tres metros, su agilidad y muñeca le dan dos puntos seguros, y por eso en esas cortas distancias posa su cuerpo y sella a sus rivales. Su juego es puritito Old School, aires de Aguirre o de Dantley, con una pizquita de Barkley, me llegan cada vez que lo veo trabajándose la canasta de espaldas al aro.

Siempre juega equilibrado, su leverage es de los mejores que recuerdo, raro es verle perder el dominio de su cuerpo cuando recibe la embestida de su marca por dentro, muchas canastas más adicional le esperan en su carrera.

Magnífico reboteador de instinto, su concentración ralla en la obsesión, no parece pasar nada en cancha, y menos en la zona, que sus ojos de fuego no tengan bajo control. Y esa manera de sacar el outlet pass es…………. simplemente inenarrable y si no que se lo cuenten a Darren Collison o Joe Shipp, principales beneficiarios de su dominio de esta técnica.

Ya tiene un tiro fiable, a veces hasta de 6 metros, pero debe mejorar en rapidez en el release de la bola

 Entre la crítica surge la duda si en esta era de inerte atleticismo, un blanquito de apenas 2,05, y aparente poca movilidad puede hacerse un nombre, si no acabará cosido a gorrazos por esos afilados especímenes que galopan por las canchas enbiei.

Llevándolo a términos musicales, sería un All you need is Love, que decían los chicos de Liverpool, frente al Your Love is not enough, que ahora cantan unos galeses. A pesar de que me encantan los Manic, yo siempre fuí un clásico.....

 Y quiero creer que en una liga en que gente como Brian Cardinal, Memeth Okur o Troy Murphy son alguien, este chico puede llegar a ser estrella.

No tengo duda que este Kevin Love se come, con fundamentos,  a Reggie Evans y sucedáneos, solo me falta ver si puede mirar a la cara a Elton Brand.

Siempre quise creer en un basket de y para inteligentes, no creo que cese de estar persuadido que un jugador de baloncesto es algo más que un simple atleta, es un artista.

Por eso me gustan estos old school guys, ya knaaaaaaw…………

Por REMEMBER a las 09:59 9 Comentarios
 

 

 
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