Antes de nada, de empezar con mi artículo, felicitar y pedir disculpas a Kukoc73 y a otros tantos como él, a los que pude llevar a error en mi anterior artículo, diciendo que la Fortitudo Bolonia ganó en Porto San Giorgio ante Montegranaro. Esto me pasa por no ver los partidos hasta el final y, para más INRI aún, leer mal los resultados. Efectivamente los boloñeses perdieron, efectivamente jugaron igual de mal que siempre, y ya veo el nivel de lectores que tienen estos "blogs", que nos obligan a hilar de lo más fino. Enhorabuena a ellos, y por extensión, enhorabuena a la página www.solobasket.com en general.
Al caso. Don Nelson siempre nos gustó en España. A decir verdad, creo que Don Nelson gustó siempre en cualquier parte del mundo, y no solamente por sus exóticos atuendos. El, que creció en la escuela bostoniana de "Red" Auerbach, como otros cuantos (recordemos que otro alumno de esa escuela fue Tommy Heinsohn, capaz de ganar dos títulos NBA con un pivot blanco de 2,04 como Dave Cowens), siempre tuvo la forma particular de entender el baloncesto extraído de aquellos viejos Celtics con Cousy, pero sin Bill Russell aún. Y con ala-pivots de tremenda movilidad como Terry Cummings o Dirk Nowitzki lo hizo, pero lo de los Warriors, en sus dos etapas, traspasó cualquier frontera de lo coherente, y consiguiendo éxito a pesar de los pesares.
Eliminar a los "gallitos" Utah Jazz en 1989, a los aspirantes al título Spurs en 1991, y sobre todo, aquella joya que tuve ocasión de comentar, los Mavericks del 2007, en la mayor sorpresa, tal vez, de la historia de los "playoffs", es para pensar que el "yankee en la corte del Rey Arturo" fue él, y trajo el gorro de Merlín a nuestros días, para seguir haciendo magia. Y lógicamente me refiero a la actuación de Anthony Morrow y sus 37 puntos en la visita a Los Angeles, frente a los Clippers. Asombroso. A todo esto, ¿quien es Anthony Morrow?
El aficionado medio estadounidense no ha oído hablar de él jamás, con lo que habría que hacer ver que de la NCAA, no solamente debería seguir a su equipo, sino que el país es vasto en la materia. Imaginen en España.
Morrow era un prometedor alero reclutado por Paul Hewitt para la Universidad de Georgia Tech. Un programa de baloncesto otrora glorioso, ahora, y desde aquel canto de cisne llegando a la final NCAA del 2004, venido muy a menos, hasta el punto que los claros en las circulares gradas de su pabellón sean más notorioss que los de público en sus asientos. Lo curioso es que, si algo interesaba en estos últimos años de los "Yellow Jackets", eran esos dos novatos hoy día en la NBA, Javaris Crittenton y Thaddeus Young, más que este Morrow, que junto al hijo de mismo nombre que aquella máquina de anotar que tuvo la Virtus Bolonia y la Scavolini en los 80, llamado Zam Frederick, eran los que mantenían el tipo.
Y sin salir elegido en ninguna de las dos rondas de este verano, Don Nelson ve algo en él. Ve que le puede ayudar. Como algo vio, esa clase de ayuda que él solo puede ver, al contratar a aquel flojo ala-pivot de raza blanca, Tom Tolbert, que sí mostró polivalencia en Canarias, y que volvió locos a los Spurs en los "Playoffs" del 91, o aquel escolta bajito, sin tiro, pero roqueño en defensa, Mario Elie, que hizo mejorar ostensiblemente aquella plantilla.
Los rencorosos no le perdonarán que no supiera gestionar aquellos Hardaway, Sprewell, Mullin, Owens y Webber, posiblemente el mayor puñado de talento que jamás haya tenido. Pero es ya agua pasada. Para los aficionados de los Warriors, los 37 puntos de este Morrow, de mirada tímida, son agua bendita. Una perla más. Está claro que Matt Barnes era prescindible.
Y uno echa un ojo a la particular camada de "rookies" de Nelson. Y se encuentra junto a este Morrow, con DeMarcus Nelson, escolta, que nunca fue base en Duke, que quedó como un sufrido defensor -y eficiente, claro-, en los "Blue Devils", y que lo sitúa como base, y no sale mal. Así intenta tapar el hueco de Baron Davis. Porque tan desesperado estaba con la posición de "point guard", que hasta llegó a echar mano de Dan Dickau, jugador que a mi modo de ver, no está capacitado para jugar en esta liga, y que una lesión lo rebotó desde Avellino a Oakland (pues no están poco contentos en el Air Avellino por fichar finalmente a Travis Best. Que sigue dando muestras de su gran clase, como el pasado fin de semana en Bolonia, para derrotar a la Virtus en su propio Palamalaguti).
Pero es que la fiesta de fuegos artificiales no acaba aquí. La joya, la verdadera joya, aún no cuenta mucho, se llama Anthony Randolph, fue su apuesta en el "draft", y su falta de físico le hace que este se "cocine a fuego lento". Que tiempo habrá para lucirlo. Porque es un jugadorazo como la copa de un pino. Este Nelson no sé a quien roba, si a otros equipos o el gorro a Merlín. Pero el ojo para descubrir lo que otros no ven, aún lo conserva. Que le dure muchos años. Lo agradeceremos.
Y es una pena, porque el chico tiene calidad para hacerlo más que sobrado. Aprovecho el artículo de mi buen amigo Carlos Jiménez para ahondar más en la situación de esta joya brasileña, que de momento tiene una trayectoria poco afortunada. ¿Quien diría que juega en la Fortitudo?
Bromas fáciles aparte, hablo con el conocimiento de seguirlo todas las semanas a través de televisión, y francamente, me apena como un jugador de tal categoría se siente ahogado en un equipo del que no parece sacar mucho en claro. Marcelinho nos gustó en la "Penya", donde todos poníamos el cartel que Aíto sacó todo el partido de él. Pero es que en Bilbao, este base nos mostró que tenía magia. Y en Bolonia, con Dragan Sakota a la cabeza, se fijaron en él, pujaron por él hasta convertirse en uno de los culebrones del verano, y tras buen desembolso, consiguieron sus servicios. Francamente, creo que en la actualidad, ni Sakota sabe como utilizarlo.
Para empezar, hay que decir que el equipo está jugando mal. De momento lleva tres victorias y una derrota, pero sin ningún brillo. Comenzaron ganando en Udine, ante un conjunto con individualidades sin ningún sentido de equipo, cada uno haciendo la guerra por su cuenta. Lo curioso, es que en ese debut, Joseph Forte llegó a la treintena de puntos, y campó a sus anchas. Con Qyntell Woods y el propio Marcelinho Huertas lesionados, tenía carta libre para jugarse lo que quisiera. Y lo triste es que este jugador, con tanto talento, ha quedado para eso: equipos pequeños donde tenga carta libre de hilar la madeja a su antojo. Como aquel Apolon Patras donde militó hace 3 temporadas, y que era vivir o morir con él.
La Fortitudo es otra cosa, y quedó claramente demostrado en la segunda jornada, donde fueron apalizados en su propio Paladozza, ante la Virtus Roma, dando una imagen paupérrima. Ya con todos los jugadores disponibles, Forte se jugaba tiros -menos-, sin criterio, Marcelinho no encontraba su espacio, y menos aún el otro estadounidense, al que utilizan como base-escolta, Jamont Gordon, un jugador con buena pinta, salido de Mississippi State. Ganan en campo del Montegranaro en la tercera jornada, de manera tosca y fea, y peor aún fue la imagen ante Rieti este pasado fin de semana, donde tan sólo la portentosa actuación de Qyntell Woods, les libró de la derrota.
Debo diferir en un pequeño punto, sobre los comentarios de Carlos. Qyntell Woods no es el hombre que le incomode a Marcelinho. De hecho, este jugador con una clase superlativa, que nos recuerda a aquellas joyas que aterrizaban en Italia, desde la NBA hace 25 años, no se está volviendo loco, no se juega excesivos tiros, y además Sakota lo utiliza como "4", junto a Alessandro Cittadini en las posiciones interiores. Es que Marcelinho no está cómodo. Esa es la cuestión.
Huertas es un jugador que le gusta crear, y sobre todo en velocidad. Sus destellos vienen de sus carreras, de su terrible imaginación para dar buenos pases en velocidad, y de esos tiros a una mano por elevación, saltando con una pierna, a 3 metros del aro. Y el gran problema es que en los sistemas de Sakota no se corre. El equipo es de lo más estático, con no muchos espacios, y aprovechando la movilidad de falsos "4", como el caso del mencionado Woods o el propio Mancinelli, para romper en situaciones cercanas al aro. Huertas es uno más en este juego de "5 contra 5". El chico se frustra, no juega bien, se pone nervioso y Sakota acaba prefiriendo, desde el inicio inclusive, al otro base, el capitán Davide Lamma, muy inferior técnicamente al brasileño. En ese juego, hasta Jamont Gordon, base-escolta con gran capacidad física, al que le falta mucha experiencia aún, pero puede convertirse en un jugador muy válido, es mucho más provechoso que nuestro protagonista.
Los aficionados boloñeses, en el último partido, ante el Solsonica Rieta, sufrieron muchísimo, viendo a su equipo por detrás en el marcador casi todo el "match", y viendo que aquello, no funciona. Era un ambiente de gran temor, casi de pánico, parecido a lo que se vivió este fin de semana en "La Fonteta" valenciana.
Difícil papeleta tiene Sakota, porque no creo que tenga muchos jugadores que se acoplen a su sistema. Lo que sí veo claro es que Marcelinho Huertas, está a años luz de acoplarse, acomodarse, y sentirse importante en estos sistemas. Y por Dios, que lo haga, porque el baloncesto ganaría mucho, con la frescura de este chico en plena efervescencia.
Porque nuestros chicos son humanos, porque aunque son muy buenos, tienen estos días en los que no sale nada, sobre todo cuando no salen al 100% desde el principio. Tuvieron esa sensación que en muy pocas ocasiones les hemos visto: ansiedad.
Ricky Rubio, en posteriores declaraciones, afirmó tener la sensación de no salir a tope desde el inicio. Y más cuando con un mate de Rudy Fernández, nos colocábamos 6 puntos arriba. Pero, como habréis visto todos, el resto fue otro cantar. Miren, cuando ví a Calderón en sus primeros minutos tomar malas decisiones, dar malos pases, no seleccionar los tiros como él habitualmente hace, empecé a tener claro que este no era nuestro día. “Screen” es una palabra que a mí me gusta. Los estadounidenses la utilizan para hablar de bloqueos o pantallas. Ellos no hacen distinción, puesto que el gesto técnico es el mismo. Pues “screen”, pero del tamaño de un autocine típicamente “yankee” (aquí en España, tuvieron una intentona de instalarlos hace 3 décadas, pero fracasaron por completo) los que colocaba Yao Ming a sus compañeros, sobre todo a ese nº 8 Zhu Fangyu, que nos martilleó con 5 triples en pleno éxtasis. Y no supimos solucionarlo. Mates fallados, pases a los pies, balones en los que iban hasta 3 jugadores españoles, para acabar siendo campo atrás. Y sobre todo, balones doblados, uno tras otro, al hombre interior. Balones por arriba, bombeados; por abajo, picados. Daba igual. Casi siempre caían en manos chinas. Muy bien sabían cómo repartimos los pases a los que continúan bloqueos.
La maldita ansiedad que no nos dejaba pensar. Pero que sí nos hacía mirar el marcador y ver que teníamos 15 puntos de desventaja.Ya no tirábamos triples. El miedo atenazaba. Fintamos y para dentro…a doblar un balón. Tocaba lotería una vez más. Arreón defensivo, nos colocamos a 10, pero de forma inútil. Nos vamos con 14 puntos en el zurrón al último cuarto.
Pues todo eso hubo, sí: ansiedad y miedo. Ante una adversidad. Daba igual que fuera China o la República del Congo. Eso, Wang Zhizhi, y el arbitraje. Dije ayer que me preocupaba. Y me preocupa. Y ya no hablo tomando parte diciendo que nos perjudicaron, puesto que eso fue evidente. Otro día, nos pueden beneficiar. Es que el nivel sigue siendo bastante bajo. Pero aún más me crispa, que no están donde tienen que estar. Una cosa es que pudieran ser caseros, algo que no creo, porque siempre creí en su honestidad a priori, y otra cosa es que no estén concentrados a la altura que el evento exige. Porque si un jugador no sale concentrado, se nota. Pero cuando un árbitro está pensando en las “batuecas”, es tan cruel la evidencia, que son objeto de todo tipo de críticas. ¿Ejemplificamos? Me parece correcto el que no vean falta en la última canasta de Marc Gasol ante Yao Ming. Ellos no lo ven; me parece correcto. Casi todos vimos falta. Pero me parece correcto. Sin embargo, lo que no me parece de recibo, es que haya que sacar de medio campo tras tiempo muerto, en los últimos segundos, y se van a la línea de fondo, que hasta el narrador Arsenio Cañadas, árbitro a años luz en los menesteres que él arbitró, comparado con este torneo, reclamaba como algo evidente. La falta que señalaron a Rudy por supuesto empujón al base chino en últimos segundos, cuando el escolta estaba a un metro del defendido, y el árbitro a dos. Y ese incordio, con punzadas que da la conciencia, de no estar donde se tiene que estar, que oyendo las protestas del banquillo español de 5 segundos sin sacar de fondo, se transforma en técnica, porque bastante tiene el señor de gris con el mal papel que está haciendo –muy consciente de ello-, para que vengan otros a reclamar sus errores. Técnica. Faltaría más.
Esa adversidad, que aunaba tantos factores, nos hizo pensar a los aficionados que frente a la tele maldecíamos el sofá incómodo en el que estábamos, que hoy perdíamos. En mi caso, un tipo que ayer dijo que a China le endosaríamos más puntos de diferencia que los chicos USA.
Pero en una cosa, al menos, no me equivoqué: China no es competitiva. Un aficionado chino, desenterraría la katana viendo el último cuarto. Increíble qué sucesión de errores, aunque mucha culpa la tuvo nuestra agresiva defensa. Lo del pequeñito base chino de 19 años, sacándole en esos momentos, me sigue pareciendo increíble. Si ellos tienen el día estelar, si al rival no les sale nada, 14 puntos para afrontar los últimos 10 minutos, y se pierde, no sé qué más pueden pedir. Gran contraste con nuestra fé. Porque hay que tener fé para anotar en uno contra uno, delante de Yao Ming. ¿Verdad, Rudy? ¿Verdad, Marc? ¿Verdad, Pau? Y anotar el triple decisivo, cuando ese día no tocan triples. Navarro, y la estrategia de Aíto.
¿Hay que olvidar esto? Creo que sí. He oído de todo: que esto nos vendrá bien, que hay que salir más mentalizados, que bajamos del cielo… Estamos en unos Juegos, y no creo que exista tal prepotencia, o tal relajación como la gente de la calle con la que he hablado, supone. Fue un mal día. Pero ganamos. Alemania es otra cosa. Aunque tienen en común los grandes, grandísimos que esperan en la zona. ¿Seguiremos teniendo los mismos problemas para doblar balones? Pues matizo: olvidemos todo menos los apuntes de la libreta de Aíto.
Ayer creí conveniente hablar de todas las selecciones. Hoy no. Entre otras cosas, porque me quedan tres partidos aún por ver. Pero en lo que me queda de post, quisiera matizar mi opinión sobre el equipo de Estados Unidos, que ayer no les puse tan mal como me da la sensación algunos han querido ver.
Vaya por delante, que “Coach K” me parece sensacional. Lo de este señor tiene un mérito terrible. Creo que era de las mejores opciones que podían tener los estadounidenses para tal cargo. De ahí la confianza de Jerry Colangelo, por mantenerlo todo un ciclo olímpico. Y él tiene una idea muy particular, con la que cree poder triunfar y curiosamente, semejante a la europea -no me atrevería a decir que copiado de la europea, porque en la NCAA hay tantas fuentes donde emanan todo tipo de juego, que bien estudiada, puede encerrar toda la Biblia baloncestística moderna-. Su idea principal es jugar con un solo pivot, y que el supuesto “4”, sea un tipo muy polivalente, con capacidad para abrirse. Y es que, echad un ojo las plantillas europeas más importantes en tal posición: Jorge Garbajosa, Matjaz Smodis, Marcus Haislip, Terence Morris, James Singleton, Antonis Fotsis o Michael Batiste. Krzyzewski cuenta con una ventaja: la capacidad atlética de sus jugadores. Gran ventaja, que le hace suponer, y de forma correcta, que Carmelo Anthony, o incluso Lebron James, escolta en su liga, puede ser capaz de mantener a un “4” rival. No le falta razón. Cuerpo a cuerpo, en poste bajo, son capaces de hacerlo. Además, estos tipos, en cambios de marcaje automáticos, no tienen el más mínimo problema. Defienden a un base, sin que parezca una situación de “match-up”. Bien.
El problema viene cuando el jugador europeo, el incordiante jugador europeo, no para de moverse: y corta –como David Blatt implantó en su selección rusa, copiando de uno de sus maestros, Pete Carrill y Princeton-, y corta, y corta. O si no, se abre tras el bloqueo, y busca el espacio. Y aquí es donde se ve el mal del jugador NBA. Esa constante movilidad, a estos jugadores les despista, les pierde, les desquicia. No sé cuanto hay de culpa del entrenador, o del jugador, que por falta de base inicial, es incapaz de asimilar estos conceptos en meses. Y por eso, veíamos a los chinos tirando solos. Si no tienen pivots mastodónticos, al menos que bloqueen el rebote. Un tipo como Javtokas, también salta mucho. Tiro de historia, para comparar. De la que a mí me gusta. Y hablo de la segunda figura, del segundo “bestia” bajo tableros, saliendo desde el banquillo. Y menciono equipos USA hechos desde la NCAA: En Los Angeles, estaba Pat Ewing. Pero desde el banquillo salía aquel “animal” llamado Wayman Tisdale. En el Mundial de España, a David Robinson le sustituía Armon Gilliam. Otro para echarle de comer aparte. Y en Seúl 88, eran David Robinson, y desde el banco, J.R. Reid, aunque estos con suerte dispar. Pero ¿entienden el concepto? Esa segunda figura, dominadora de las zonas en defensa, les falta a Estados Unidos. Porque Boozer apenas juega.
En el programa “Conexión Pekin” se hizo un musical con las mejores repeticiones de los “chicos USA” ante Angola, con los acordes de una orquesta. Estos no son –aún- ninguna orquesta. Son Kobe, Lebron, Dwyane, que deslumbran. Pero no son una orquesta. Lituania, Argentina, España o Grecia, sí son una orquesta.
Y con estas premisas, seguiremos viendo la evolución del torneo. Excitante torneo. Sigamos disfrutándolo.
Pues si lo dice Fernando Romay, será verdad. Esa expresión, que mi buen amigo el “Chori” acuñaba como muy malagueña, sirve para definir las grandes sensaciones del torneo masculino de baloncesto –el femenino, con algunas sorpresas, parece que le cuesta arrancar algo más-. “La competición del baloncesto es perita, la perita de estos Juegos” Romay comentaba. Todos coincidíamos previo al torneo, que en estos Juegos iba a ser algo excepcional.
Tras la primera jornada, lo corroboramos. Al margen de no haber visto el Australia-Croacia, hay que decir que ha habido 2 grandes partidos, de esos que uno se deja embaucar por el deporte de la canasta. Y el primero, lógicamente fue el de España.
Porque antes, se disputó el Rusia-Irán. Y oye, que los iraníes saben darle a esto, y de verdad. No me parecieron para nada la nota exótica típica. El problema que sus triples no entraban, y sus porcentajes de tiro fueron bajos. Pero conceptos buenos, sabiendo jugar con su pivot, el 2,18 Hamed Ehadadi balones dentro, aunque al no tener muchos movimientos, básicamente sacaba el balón fuera tras amenazar, pero sus compañeros no apoyaban. Algo bajitos, pero de verdad, su defensa tampoco era mala. Su rémora fue comenzar con una ventaja rondando la veintena ya en el primer cuarto. Pero fuera nervios y viendo la placidez de los rusos jugando, recortaron diferencias y jugando con gracia. Espero que no se vengan abajo a lo largo del torneo, y que sigan mostrándose combativos.
Algo parecido le sucedió a Angola en el segundo choque de la jornada. Los africanos ya mostraron en el pasado Mundobasket de Japón que podían dar guerra. No les tocaba frente a Alemania. Son muy agresivos jugando, presionan a toda cancha, y son atléticos. Pero extremadamente bajitos. Alemania también quiso sentenciar en el primer cuarto. Demasiado “panzer” alemán para pivots que raramente llegaban a los 2 metros: Nowitzki, Kaman, Jagla y Femerling. Eduardo Mingas, desde su 1,95 y Joaquim Gomes, con 2 metros pelados, miraban allí arriba, donde unos brazos siempre les sobresalían.
Y llegó el primer gran choque: España – Grecia. Aíto se queja que en los 3 últimos minutos se dejó de correr y defender. Se pudo pasar de la veintena a ¡Grecia!, que Dios sabe que les tengo devoción y que sigo creyendo que pueden ganar una vez más, a Estados Unidos –puede que en semifinales-.
Todos vimos la intensidad, las rotaciones, las amenazas dentro, las amenazas desde el triple, nuestras defensas presionantes, el ritmo frenético, y ese Carlos Jiménez que hace que todo cuaje y funcione. Extraordinario debut, todos con muchas ganas y deseos de hacerlo bien. Da igual hasta dónde. De hacerlo bien. A Grecia les machacamos en un rebote, que es su punto más débil. Ellos tuvieron a sus exteriores muy brillantes, y eso tiene más mérito. Ganamos bien a un equipo que jugó bastante bien. Spanoulis, Diamantidis, Vasilopoulos estuvieron acertados…hasta este tercer cuarto que les mató. Las faltas de “Sofo” les mermó mucho su poderío interior. Sin embargo, hubo un momento en que no vieron nada, en aquel tercer cuarto, su sentencia. En Estados Unidos se planteaban si España es capaz de ganarles, tras mostrar su poderío en el debut. Y eso que me preocupan los arbitrajes. Fue horroroso. Se permitieron todo tipo de cargas ilícitas, sobre todo a los griegos, sin señalizarse nada. Y tan mediocres ellos, que señalan antideportiva el manotazo de Calderón en la cara a Papaloukas. Sí, ya recuerdo que el dominicano fue una de las causas en los pasados Juegos de Atenas, para que Tim Duncan no quisiera oír ni hablar del baloncesto FIBA, golpeado constantemente ante el beneplácito del tal árbitro. Y sí me preocupa, porque en estos Juegos, no hay árbitros “castigados” y ausentes como sucedió en Atenas, por aquel pulso FIBA-Euroliga. Se supone que están los mejores, pero lo del España-Grecia y el Estados Unidos-China, es para que se lo hagan ver.
Argentina-Lituania fue otro de esos partidos grandes, que tienen de todo. Y cuando no había puntos, había lucha enconada por superar grandísimas defensas. Los lituanos están en su momento, otra vez. Un equipo que siempre ha llegado a semifinales desde su creación como país en unos Juegos Olímpicos, no descarto en absoluto que vuelvan a hacerlo. El conocimiento de todos los sistemas, de todos los gestos técnicos individuales de los argentinos fue tan evidente, que les maniataron y les dejaron sin opciones gran parte del partido. Hasta que llegó el arranque de casta en los últimos minutos, que casi les hace ganar el choque -11 puntos abajo a falta de 5 minutos-. Lituania cuenta con buena capacidad atlética, y la ambigüedad de jugar con esos Siskauskas, Kleiza, Lavrinovic y Kaukenas, que saben jugar de todo, unidos a los pivots Petravicius y Javtokas, dirigidos por Saras, les puede dar mucha gloria en este torneo.
Argentina depende mucho de su base, casi el único con el que cuentan: Prigioni. Y por extensión, de su quinteto titular. No admiten muchos cambios los Ginobili, Nocioni, Scola y Oberto. El equipo baja una barbaridad. Si a eso se une que su momento llegó en Atenas, y que ahora, a duras penas mantienen ese listón –aunque por momentos, tuvieron jugadas de oro puro-, veremos a dónde pueden llegar. No descarto algún tropiezo más en el grupo. Por otro lado, extremadamente abierto.
Y para acabar, el USA-China. ¿Qué quieren que les diga? Creo que China tiene un material humano envidiable. Pero también creo deben pasar aún algunas generaciones para que sean competitivos a primer nivel. Les falta arrestos, picardía y mucha determinación. Que siguen siendo unas hermanitas de la caridad, vamos. Que son buenos tiradores, tienen a Yao Ming (el único con genio) y tipos muy altos. Pero Kazlauskas también es otro cordero que se suicida en el segundo cuarto sacando al chavalín ese de 19 años que juega de base, Jianghua Chen, que haga lo que se le antoje. Hace 2 acciones de mucho mérito a cambio de dos decenas de errores. Alucinante. Creo que pasarán de 15 a 20 años para que sean una amenaza. Nunca antes.
Y ante tal inocencia, Estados Unidos gana sin brillar. Al “tran-tran”. Estando ya inmersos en la competición olímpica, veo más descoordinación, peor defensa, y un ataque sin pizca de eficacia, excepto cuando robaban balones a sus bondadosos rivales, que en la preparación. En verdad, otro que debiera hacérselo ver es Lebron James. No se puede estar botando 7 segundos el balón, intentando irte de tu defensor, cuando están esperando en ¡zona! Siguen sin haber aprendido nada. Jugadorazos tienen, pero que de verdad lo demuestren en esta competición, tan sólo Chris Paul, Carmelo Anthony y Deron Williams. Sobre todo éste último, que me encandila. ¡Cómo defiende! De momento, nadie más. “Coach K” le ha gustado esa obligación que tuvo en Duke de jugar sin un cinco nato. Porque Dwight Howard sigue tan perdido como en Japón. Y lo suple Chris Bosh. No digo nada, pero con Lituania y sobre todo con España, lo van a “flipar” en la zona. No van a saber ni por dónde les vienen. En fin, que muy, pero que muy por debajo su juego de lo mostrado por Argentina, Lituania, Grecia o España. Creo que deberán reaccionar. Pero a veces me cuesta tener fé en ello. Miren cómo China no anotó ningún triple forzado. En todos estaban solos. La defensa del dos contra dos, sobre todo cuando el grande se abría, era de bochorno. Siempre solo. Ellos sabrán. Pero que no me digan más que este es el segundo mejor equipo olímpico USA. Desde que se formó el “Dream Team”, creo que los de Atlanta, aún sin dar gran imagen, eran mejores. Pero ampliando, éstos ni se aproximan, ni les divisan en el horizonte, a aquella máquina tan perfecta de Los Angeles 84, aún con su juventud y falta de experiencia. Ese equipo, hoy día, sería tremendamente competitivo. No lo dudo.
Y mañana, más. Grecia-Alemania explicará muchas cosas, como el Croacia-Rusia. ¿Los nuestros? Como no bajen el pistón durante los 40 minutos, pueden ganar a China por más puntos que los encajados ante USA. Así lo creo.
Y es que, ya habían sido muchos años de viajes por Europa, viendo torneos de selecciones de categoría junior (y es que, digan lo que digan, marcan. Para el "turista" como yo, que va a disfrutar de buen baloncesto, como para los propios jugadores. Nueve años después, algunos jugadores que conocí y con los que conviví en este tipo de citas, me siguen saludando con efusividad. Es una complicidad de aquella experiencia vivida). Y todos aquellos agentes, "scouters", representantes de clubes, me martilleaban con el "¿Y no has estado en Hospitalet?" Me sentía tan culpable como el de un delito -menor, vale. Pero delito-. Obligaciones siempre se antepusieron. Pero bien que lo recriminaban.
Cuando el rumor empezó a correr como la pólvora en mi redacción de deportes, que íbamos a retransmitir el torneo, al margen de la tremenda sorpresa, la alegría y, por qué no, poder acallar todas aquellas bocas que me sentenciaban, todo fue un estallido. Pero para estallido, el torneo.
Todo lo que tengo que apuntillar sobre él, ya lo hice en los comentarios televisivos. Fue una suerte estar, y un honor hacerlo extensible a todo el país interesado en el evento. Pero a mis amigos de "Solobasket", me los encontré en las gradas. El lugar mágico. Cuando ya había agotado los músculos de mi lengua y "estrujado" neuronas, siguiendo con atención a los jugadores delante de un micro, tenía el "honor" de ceder tal privilegio a mis compañeros David Carnicero y Nikola Loncar, durante las 2 primeras jornadas. Y yo me subía a las gradas, y saludaba a un montón de conocidos, de esos cuyas libretas de apuntes parecen extensiones de sus brazos. Esos que te encuentras en Serbia, en Mannheim, en "Sebastopol".
Pero Hospitalet tiene su propio público entendido. Eso que había que investigar en Mannheim, y encontrar un veterano periodista que llevaba 30 años siguiendo el torneo, lo tenías a cada paso en las gradas de Hospitalet. Y fue un gustazo. Y te empapas de ello.
Porque siempre me habláis de la ilusión que pueda transmitir en algunos eventos en los que tenga que aportar comentarios para "Digital +". Pero había que ver algunos de éstos, con qué emotividad hablaban de Rudy y Panchi ganando al AEK en la final, o de los robos de Rondo, o de cuando Damir Markota ni se llamaba así (¿?), cosa que desconocía. Un lujazo del que aprenderé, que aún nos quedan 2 años más de torneo, inicialmente, por retransmitir.
Ahora, Carlos, Santi, Chema o Jaime, me tenéis que localizar a alguien que vio a Estudiantes con Alfonso Reyes proclamarse campeón, o quien componía aquel Granollers que gano al CAI en la final (¡sniff! Sólo de pensar esos años, la llantina nostálgica me invade), y ya hilando fino, los Antón Soler, Antonio Martín, Wilson Simón "Siço", Rafa Jofresa, Xavi Crespo, Juan Antonio Orenga o Rafael Vecina, que ya participaron, también tuvieron su momento de gloria. Tenéis un año para buscarlos.
Yo, por mi parte, me quedaré con esa sensación maravillosa de 3 intensos días de competición, de Djedovic, del Zeleznik, y de la sensación que, por encima de apadrinamientos Euroliga o retransmisiones televisivas de Canal +, este torneo emana historia, caché y un prestigio que tan sólo oigo, en medio de copiosas cenas en buenos restaurantes, de "recuerdo que fuimos en coche, y por aquel entonces jugaba Perasovic como junior". Solera. La de Hospitalet y su torneo. Que sea por muchos años más. Gracias a todos.
Lleva 10 años en Canal + y 8 comentando partidos de baloncesto. Su actual silencio en las pantallas no es secundado por otros "frentes", como "Gigantes del Basket" o este mismo blog. Dice que le metieron el gusanillo sus amigos cuando con 7 años se encontraron un profesor con más pasión que conocimientos sobre este deporte. A partir de ahí, y como simple aficionado vivió la "Belle Epoque" del baloncesto, esos 80 a los que casi siempre se remite. Coleccionista de vocación, confiesa que no tiene alma de periodista. "Yo, tan sólo disfruto de este deporte". Cuando llegaron los clásicos de la NBA a Canal+, aseguraba que "era como si viniesen los Reyes Magos a diario". Antonio Rodríguez es un apasionado de este deporte, por encima de todo.
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