
“Mensaje dirigido exclusivamente a los mal intencionados: el zombi que dibujo en la foto no es ni Bernard Hopkins ni Darryl Middleton intentando hacer el mate en la temporada 2091-92, aunque a este paso…”
Sí, los zombis están de moda. Muy magnética la primera dosis de 6 capítulos que nos inyectó Walking Dead bajo la tutela de Fran Darabont pero ya huele. En España, también andamos con el baloncesto con pocos capítulos buenos.
Siempre reaccioné fatal ante el cierre de la liga ACB o que la Euroliga escogiera a los clubes sin basarse preferentemente en sus méritos deportivos. No obstante, viendo lo que está pasando- en modo in crescendo- en estos 2 cursos de liga ACB y competiciones FEB me he replanteado mis sensaciones.
Antes, salto de párrafo, no quisiera precipitarme. Primero, es de rigor aseverar que es admirable los fuegos que están apagando Ferran López, Porfi y otros tantos más en Fuenlabrada donde se afronta la venta de una de las estrellas de la liga, Gustavo Ayón, y las lesiones haciendo estrella a Laviña arropándolo con chavales u otros veteranos que meses antes batallaban en Plata y Oro. Lo mismo con Lucentum Alicante con Vidorreta y Castillo, que ven como su superjugador acaba siendo un complemento para un equipo, que antes ya era super, el Real Madrid. Más de lo mismo con Blancos de Rueda… ¡Resucitaron a Borchardt!
Tras los aplausos, vuelvo a saltar de párrafo. El año pasado, al DKV nada más le faltó poner en pista a Rafita Vecina para tirar triples en los momentos jod*dos. Seguro que alguno hubiera enchufado. Este año el Estu recoge a Rodrigo De la Fuente de su posible incursión en el equipo técnico del Regal Barcelona para que juegue 20 minutos por partido. Un buen jugador NBA como Antoine Wright se estrelló en la liga porque le pagaran de 3 en 3 meses y, en cambio, no le dejaban hacer lo que le diera la gana, así que se fue a la D-League. Su ‘broda’ Flores también echó a correr pero a Ucrania. El dominicano ha ganado bastante menos dinero y no está pa ascos. El Granca al final casi acaba jugando con un base cadete porque Green se piró a Turquía con todas las de la ley. Lo mismo con otro de los mejores jugadores de la liga jugaba en Valladolid, Hervé Touré, que fue otro más emulando al gran Jeff Ruland con aquello de “no money, no play”. El galo dejó lícitamente Valladolid y cogió su petate rumbo a la liga francesa porque allí le aseguran su sueldo.
Bajando… pero no tanto, en la Plata ni entro (desaparece el año que viene ¿no?); en la Oro las cosas no están mucho mejor. A la poca solvencia como liga se le añade la poca presión de la FEB por que su mejor competición no fuera marginada en la tele. Sobre la solvencia... Granada, Mallorca y Girona están en quiebra- aunque ahora también surgieron problemas en Menorca que es el segundo clasificado- y sus plantillas juegan sin cobrar prácticamente desde que empezó la liga. Sin embargo, eso sólo es la amarga guinda que copa un pastel que va perdiendo azúcar por la continua descomposición que sufre, y no va por el zombie de arriba. Verano tras verano, los equipos ACB pescan más y más en la Oro.
Y, a todo esto, empieza la fórmula de los fichajes exprés en el circuito Liga Endesa-Oro, y la poca estrategia de la segunda liga de España ante las necesidades de la primera.
Por ejemplo, a Palencia le dio tiempo a fichar cuando Fuenla firmó a Diouf pero el club Baloncesto Melilla, hasta hace menos de un mes uno de los equipos que optaban a las primeras posiciones de la tabla, se quedó sin el máximo anotador de la liga, Troy DeVries. Al chico lo ficha Unicaja y bueno, se hizo un apaño económico pero… la mejor liga de la FEB ya había cerrado su plazo de fichajes el 28 de Febrero y el equipo en cuestión ya no puede reemplazarlo con otro posible bombardero.
¡No queremos equipos Zombie en nuestras ligas profesionales! ¡Queremos sostenibilidad en los equipos! Lo sé, parece que esté en medio de la pasada Huelga General. Ya no es cuestión de tener a los equipos con las mejores plantillas posibles, queremos a los equipos que puedan pagar a las mejores plantillas posibles durante toda la temporada. Si no hay ninguna posibilidad de sanearlos, que se conduzcan amablemente -y asesoren- hacia ligas menores o semiprofesionales y desde allá, los que pueda, que se vuelvan a construir. Sin acritud, por el bien de todo de la ligas en las que juegan y los propios equipos que naufragan por esa situación.
No queremos ver a presidentes yendo a la ruina, ni tampoco a técnicos. Es público que a Trifon Poch se le debe 300.000 pavos. ¿Y los agentes? Sí, esos que siempre suelen ser los malos de la película. Pues les cuento que, para la gran mayoría, es una verdadera utopía cobrar sus comisiones. ¿Y los jugadores? Añadido a retrasos e incumplimientos tampoco huelen ese aproximado 15% de su sueldo que se le suele completar por imagen.
Entiendo perfectamente que grandes jugadores con tanto que ofrecer pero con un largo bagaje como Louis Bullock o Jim Moran prefieran sentarse en el sofá a vivir tal desconcierto con su familias o lejos de ellas. Comprensible que otros marchen a juguetear en Filipinas o China, al estilo Will McDonald, Marbury o Vroman entre otros muchos jugadores, a pesar de su gran calidad.
Queremos que la gente vaya a los pabellones, que vean los partidos en la tele, y conseguir un buen contrato que trate bien al baloncesto. También que los jugadores lo den todo en la cancha pero ¿Estamos actualmente ante un sistema que ‘facilita’ una plataforma estable? ¿No es -como se dice hoy en día- demasiado líquida? Se tambalea, con los protagonistas que entran y salen de equipo en equipo o de competición en competición ¿Cómo se identifica el jugador con un club que no respecta su contrato y que lo puede vender o dejar marchar en cualquier momento? ¿Cómo pueden sacar lo mejor nuestros entrenadoresde suschicos? ¿Cómo pueden traernos a los mejores jugadores los directores deportivos? ¿Cómo se identifica el aficionado con el jugador que no tiene calidad, no lucha y/o que desaparece a los pocos meses?

Durante las múltiples pachangas de las que disfruto cada semana con mi equipo de entrañables amigos, los UYUYUY- les juro que yo no puse el nombre- ando entre gente que jugó en buenas categorías, lo que no fue mi caso. El que más o el que menos está más bien parco de forma pero todo eso no importa si antes de volver a casa cae una cervecita mientras surgen las batallitas de turno. Hace un tiempo le pregunté a un compañero por un tal Eric Font del que escuché hablar maravillas cuando era canterano del CB Mollet, histórico club en Cataluña. Creo recordar que ambos habían coincidido en edad cadete y júnior hacía algo más de 20 años. Mi compi se quedó en el camino pero Font llegó a jugar en liga EBA dando buenos destellos sin contar con un gran físico ni ser alto. “Él siempre jugaba con tu defensa, el muy cabr**… sacaba ventaja buscando tu punto débil, o en lo que flaquearas en ese momento”, que gran explicación amigo Xiscu, pensé.
No sé si el chico también maquinaba así cuando defendía, pero si su virtud se extendía atrás, Font fijaría una buena cuota en el I.Q basketball (Intelligence Quotient, vamos… el Coeficiente Intelectual aplicado en el baloncesto).
"La clave de Pau Gasol es su inteligencia y su formación”, me comentó en su momento Aito. Y sí, Pau no se pega tanto como otros porque, por mucho que nos cueste entenderlo, la fuerza no es, ni de lejos, su mejor baza.
En fin, sigo. La gran mayoría de los jugadores norteamericanos que ingresan en la NBA no acaban sus estudios universitarios, es más, tan sólo los empiezan. Y les entiendo. Mayormente avalo esa decisión como lógica. Casi todos provienen de familias muy pobres y/o desestructuradas. Es la oportunidad de su vida para salir del gueto, y con ellos, tal vez, sacar a los que quieren. Ahora o puede ser nunca.
La NCAA podría ser la causa de ese efecto. Genera mucho dinero pero penaliza a todo los jugadores que la componen por recibir cualquier contraprestación material o económica. Los agentes captaron rápidamente esa ventaja para convencer de dar el salto a la NBA a sus representados. Pero bueno, este es otro debate.
Desde los inicios de la NBA hasta finales de los 90, prácticamente todos los jugadores acababan su carrera o, en el peor de los casos, dejaban un año pendiente con la idea de volver más tarde y acabar sus estudios. La NBA pagaba mucho menos y también eran pocos los que podían costearse unos estudios superiores así que la idea era labrarse un futuro profesional porque no abundaban los licenciados. Otra de las corrientes que ha casi extinguido ese modus vivendi ha sido la cultura por el “I want it all and i want it now (lo quiero todo y ahora)” como entonaba el mítico Freddie Mercury. La actualidad delata que en la mejor liga del mundo aterriza continuamente un perfil de jugador sin formar ni como persona ni como deportista y, como consecuencia, tiene altas probabilidades de no alcanzar nunca su verdadero potencial.
Y los efectos secundarios desembocan en la actualidad descubriendo una notable falta de espejos constructivos entre jugadores veteranos y/o de considerable experiencia donde los más jóvenes puedan mirarse ¿Y quién les queda? Piensen que los entrenadores universitarios actúan muchas veces de padre adoptivo entre tanto chico cargado de músculo y descargado de modelos familiares.. En la NBA, esa entrañable conexión se esfuma por un colegueo antiproductivo. La inmersión en el profesionalismo no ajusta a los chicos, precisamente, en un escenario adecuado para su formación personal y deportiva por mucho que lo intente David Stern con sus cursos para rookies. Como saben, la fama potencia la gilipollez de las personas.
Soy docente pero estoy seguro de que no haría falta que ustedes lo fueran para que pintasen un mismo cuadro emocional sobre esa mayoría de jugadores novatos: individuo inseguro, poco conocedor de si mismo, influenciable por los que considera suyos, en ocasiones agresivo, desconfiado, con tendencia a frustrarse, poco interesado en su formación personal, dado a marcarse metas erróneas, inmaduro o errático en la toma de decisiones. En el campo deportivo se puede extrapolar ese listado. Un IQ bajo delata con aspereza deficiencias técnicas, tácticas y de adaptación al ritmo que toque en cada momento. Y lo peor, es un hándicap que queda de forma irreversible en numerosos jugadores.
Ejemplos de IQ alto y bajo, es decir, cielo e infierno: Steve Nash, Chris Paul, Billups, Calde, Ricky o el reciente caso del chico de Harvard, Jeremy Lin, prueban cómo se cotiza tener un elevado IQ en la NBA. Como diría el gran Andrés Montes: son del club de si lo intentas es muy fácil. Más, si cabe, en la posición de base, donde se requiere de abundante materia gris. Casos claramente antagónicos podrían ser el de un tal Tyreke Evans, Sebastian Telfair (en la foto que encabeza este post) o Nate Robinson, entre tantos.
En otra de las posiciones más influyentes dentro de una cancha de baloncesto, la de pívot, también se está denotando quién piensa mientras juega. El IQ está sometiendo al músculo y la velocidad entre los hombres grandes. Prueba de ello es el dominio mostrado por centers muy poco atléticos y que suelen jugar con los pies pegados al suelo. Revisen el caso del mejor pívot pasador de la liga, Marc Gasol, y uno de los mejores que haya pasado en toda la historia en esa faceta, con el permiso del gran Brad Daugherty. Por su lado, un abuelete como Tim Duncan siguen incomodando a sus pares a sus 35 años. Nikola Pekovic- este chico sabe sufrir, trabajó como un caballo junto a Vujosevic y Obradovic- Greg Monroe o Spencer Hawes son otros a los que les pondríamos poner buena nota.
Me temo que entre los malotes ejemplos- o ejemplo de malotes están Kwane Brown, Eddie Curry, DeAndre Jordan, Demarcus Cousins o McGee componiendo una lista que se estiraría más que los chicles que suelen masticar.
¿Podría el unidimensional Tyson Chandler haber sido un David Robinson? O- aquí el orden de los factores tampoco altera el producto- ¿ Podría un David Robinson sin formación haber sido un Tyson Chandler?

Manel, te voy repetir exactamente las mismas palabras que utilicé para felicitarte el año nuevo:
"Espero que todo te esté yendo muy bien, eres un tío muy duro y no hay quién o qué pueda contigo. Cualquier cosa que necesites solo tienes que silbar y tanto yo como Solobasket estaremos ahí, NO TE QUEPA LA MENOR DUDA. Aunque andamos en un país como España la gente no te olvida".
Y decía duro porque lo sé. Por ejemplo, aquella vez que chocaste de pecho una y otra vez con Tanoka Beard. Beard, 2.06 y 110 kilos, tuvo que retirarse ante tu 1.70 centímetros de ímpetu porque vio que no ibas a ceder en recriminarle cuando daba mal ejemplo ante los entonces muy jóvenes -Rudy y Guzman...- o se enzarzaba con un compañero en un entrenamiento. "A mí sólo me dice lo que tengo que hacer mi madre... bueno, mi madre y tú, coach", confesaba el pirata.
Fue un verdadero placer haber estado el otro día contigo en TVE y haber charlado de baloncesto y de tus sensaciones ante, como tú dices, tu partido más difícil, esos que ganan los luchadores.
Estas líneas las escribo en nombre de la comunidad que forma Solobasket.com.
Un fuerte abrazo de todos.
PERSONAL
¿Saben la historia del apodo de "el Sheriff"? El propio Comas nos explicó hace más de diez años...
"El apodo me lo puso José Manuel Fernández de EL MUNDO DEPORTIVO, cuando firmé por el Joventut en mi primera etapa en el año 80, y se debe a que en el equipo había cierto revuelo, y el creyó que me tocaba poner un poco de orden".
El fragmento pertenece a la entrevista realizada a Manel por los lectores de Solobasket.com el 25 de octubre de 2001.
Tengo que confesar que ya revisaba el boletín oficial que ACB publicaba ya en Internet antes de que la Asociación de Clubes de Baloncesto diera un paso hacia acb.com. Por entonces, casi me conmocionó una fantástica e inédita Enciclopedia de jugadores y entrenadores. Fantástico el trabajo de, entre otros, Miguel Aznar. Aquella base de datos me pareció apasionante, pasaba horas y horas buscando qué fue de aquellos jugadores que pasaron por la liga o simplemente informándome de la trayectoria de los que aun perduraban en ella.
En el 2001 ACB hizo una apuesta fuerte y construyó un portal con la ambición de que fuera referente. Me consta que la gente de aquel primer grupo humano se mantuvo. La nueva web oficial no sólo trataba la liga ACB, ahora liga Endesa (¡Cómo cuesta!) sino todas aquellas competiciones importantes del mundo.
En esa fecha de obertura del nuevo proyecto tuve el placer de ser becado para aportar ilusión y poca experiencia en aquel portal que dirigiría Joan Manel Carreras, quién se escudaba en otro (casi) debutante, Pablo Malo de Molina, quién acabaría dirigiendo los contenidos del portal gracias a su enorme ética de trabajo y su fuerte amor por el baloncesto. De todo aquello aprendí y además guardo un amigo en Pablo.
En Solobasket.com siempre nos fijamos en los portales de baloncesto más importantes del mundo y entre esos estáis vosotros. Habéis dado pasos cada año y eso os ha llevado a recibir el reconocimiento y atención de muchas personas, no sólo por la información que facilitáis, también por escribir con honradez y claridad.
La experiencia de escribir en papel y online me dice que el segundo formato te aporta un extra exquisitamente preciado como es la interacción con el lector, esa misma que te permite conocer y mejorar. Eso es compartir, y así espero que os hayáis sentido estos 10 años; que compartíais un proyecto con mucha gente que siente que un pedacito de su esfuerzo ha contribuido, de alguna forma, en que ACB.com haya seguido una línea de progresión.
Deseo seguir leyéndoos siempre porque espero seguir disfrutando de la segunda mejor liga del mundo siempre, que es a la que con justicia representáis ¡Muchas felicidades!

Como todos ustedes saben el pasado 21 de julio la Asociación de Clubes de Baloncesto y ENDESA llegaron a un acuerdo para que la compañía sea patrocinadora oficial de la primera liga de España. Según lo que proyecta la Asociación, el acuerdo es muy importante, hasta decisivo.
La declaración de los 20 presidentes reunidos fue unánime… una gran oportunidad para todos así como un acuerdo sin precedente que llevará la Liga Endesa a ser mejor liga de lo que era.
Creo en el paso como positivo pero no en esa especie de euforia clonada en las 20 declaraciones que numeraban también a los protagonistas a menos que el resto no sepamos algo que ellos saben…
La gran mayoría navegamos en un mar de dudas, al igual, imagino, que todos eso mismos presidentes de club que asistieron a esa primera reunión ante aquel nuevo discurso "¿Nosotros qué ganamos?" Las respuestas ahora son suyas.
Conocer...
… si la inversión irá dirigida a fortalecer la plataforma para relanzar el producto o si reducirán los pagos una vez estés ingresado en la liga; por poner un ejemplo, el servicio de scouting que adquieren los clubes. Si el canon se reducirá de su aproximado 1.9 millón de euros…
Sí les puedo informar que la exigencia de un presupuesto mínimo que se cotara en su momento en unos 3.3 millones-que bien lo maquillaban los equipos de abajo- ha quedado abolida... por el momento.
Yendo al cash es cuando más revindico el inicio de este ensayo. Cualquiera anticipa que es lo que todo el mundo ansia en estos tiempos pero dejen que juegue con la fórmula que más dinero daría a cada club a la voz de ya.
Tenemos una cifra, es 30.5 millones de euros por 6 años (4+2). A priori plato grande, pero ¿para cuántas cucharas?
Tengo entendido que no se ha definido cuánto de esa cantidad irá destinado a los asociados. Saquemos una cifra:
Trabajaríamos con la siguiente hipótesis: los 30.5 se dividen por… 6 temporadas, dejan unos 5 millones de media por año que los dividimos por 18 clubes que redondeamos en unos 280.000 euros para cada club por curso… ahí tienen un número. Este sería en el mejor de los casos. Ese líquido daría para contratar a un extracomunitario de calidad media. A cambio los equipos estamparían sus pabellones y demás espacios con Publi de la compañía eléctrica.
No hay duda de que la realidad será otra, pues los ingresos anuales que marcan ese acuerdo irán inicialmente in crescendo año a año y que los clubes obtendrán parte de ese dinero a través de una partición que no será absolutamente equitativa y sí regida por una serie de criterios que aun tampoco sabemos… ¿antigüedad?¿Clasificación? Ya ven, más preguntas.
Otra fuente de ingresos debería ser TVE y ese otro plato contiene menos ‘sustancia’. El Ente público tiene los derechos hasta el 2012 y cortarlo sería una buena suma de dinero. Tal vez, ante esta nueva situación lleguen a un acuerdo diferente que potencie más la promoción del baloncesto en la pantalla pequeña o tal vez, Endesa, sea un socio exquisito para tratar con otra cadena vista una temporada.
Volviendo a la dura actualidad observamos que la ya extinta liga ACB ha sido para los jugadores un bocado de menos excelencia y, además, algo ambiguo; a pesar de su condición de liga dominadora de Europa, gusta Turquía$ e Italia e, incluso, Alemania. Y la prueba de ello es cómo han pasado de largo de nuestros clubes muchos grandes o interesantes piezas como los NBA que cruzan el Atlántico, Barac, Cook, Fotsis, Slaughter, Lakovic, Batista, Javtokas, Miralles, Ford, Diot…
La tardía definición del marco de contratación –cupos y demás- contiene otro punto relevante para que nos convirtiéramos en una liga dudosa para aquellos que deseaban estar en ella. Restó lógica en las maniobras de fichajes de los directores deportivos. Si desconoces la naturaleza de la estructura, ¿cómo puedes formar un buen equipo? Resultado, parálisis.
Hace una semana que tuve una charla con Assignia Manresa y les felicité. En mi opinión, el equipo en relación calidad-recursos que mejor está fichando durante el periodo estival que disfrutamos. Siempre han sido un club realista y eso les ha hecho ágiles para construir hacia el próximo curso. Entraron en la crisis tras una larga trayectoria sin meterse en burbujas ¿Hay alguna que no acabe ahogándonos?
Debemos reconocer que Panathinaikos, Maccabi y Bilbao Bizkaia mostraron, a pesar del ENORME mérito de los hombres de negro, que la liga ACB del 2010-11 acabó siendo una liga que no era tan fuerte ni por arriba, ni por abajo ni por en medio y como no se ponga en marcha una sesuda actuación para la siguiente edición iremos a bastante peor.
Me pregunto…
¿Se seguirán fugando talentos a otras ligas?
¿Seguiremos sin poder fichar NBAs de peso?
No habría habido Caja ni Banco que financiara Autocid Burgos si hubiera ascendido. ¿El Canon se mantendrá en unos 1.9 millones de Euros y unos 3.9 para el club Adecco Oro que suba y no tenga antecedentes ACB?
Véanse ahora los casos de CB Granada y Fuenlabrada ¿Seguirá siendo la venta de traspasos el modus vivendi de clubes de economía mal herida?
¿Cuándo los clubes insolventes serán capaces de salir del concurso de acreedores?

El pensador de moda, Eduardo Punset, anota en su libro “El viaje a la felicidad” que estamos formados por moléculas y eso conlleva que no seamos la misma persona cada vez que se da un espacio de tiempo. A más largo sea el periodo, mayor cambio. Lógicamente, si cambiamos considerablemente en días, meses, años... la percepción que tenemos de nuestros recuerdos también es presa de ese proceso. “Aportamos significado a nuestras experiencias. Cada vez que se reaviva un recuerdo se reconstruye biológicamente” transcribe Punset.
Si me dedican más tiempo les explico a qué viene la cita. Hace unos 10 años me sumergí, de nuevo, en dos casos sociales de órdago con la NBA como vivero. Fueron el de Chris Washburn, ex drogodependiente que fuera número 3 del Draft (sí, aquel maldito del 86) y el de LaRue Martin, considerado peor jugador de toda la historia del Draft que haya sido elegido en primera posición. Esto último ocurrió en 1972. Dos loterías fatídicas por razones diferentes.
El tema es que hasta que no llegó el presente Draft con el freshman Kyrie Irving como nº1, Tristan Thompson en cuarta posición y récord de 'no yankis' en las primeras posiciones (¿Cómo sería esta lotería integramente con chavales USA o formados en USA?), no había vuelto a revisar la información que había recogido sobre Washburn y Martin. Refrescando lo que escribí entonces veo que las sensaciones son distintas. Simplemente recordaba a Washburn y Martin como un mal ejemplo. Tíos que lo tenían todo, el primero para ser AllStar y el segundo para haber hecho carrera como peón NBA y luego, rey en Europa.
Es más, cuando releo interpreto que mi interés se centró firmemente en Washburn y, sin embargo, ahora me cautiva el caso de Martin, de quién, por consiguiente, les resumiré mis apuntes.
Principio de los 70, Martin era feliz, se lo pasaba 'teta' jugando al baloncesto. El chaval había tenido una adolescencia dura, su padre, que era alcohólico, fue encontrado muerto sobre la cama. Martin era el atleta estrella de una pequeña universidad (Loyola, pero la de Chicago). Sus 2.10, en esa época, le hacían imparable en el college. Por las pistas de todo el país existía una considerable sequía de talento. Bill Walton o Jim Chones pudieron calibrar de forma puntual si el chaval podía poner el cuerpo o si anotaba si a él se lo ponían y… ¡así fue! A tope de confianza y con el sistema balones al grande, Martin estuvo a la altura de las circunstancias en esas pocas ocasiones que se le presentaron. Aquel verano sería elegido por Portland Trail Blazers en el número 1 del Draft por encima de Bob McAdoo porque, el hombre que mayormente condicionaba las decisiones finales en la franquicia, Stu Inman (sí, el mismo que eligió a Bowie, aunque también tuviera otros aciertos), se empeñó en conseguir un 5 alto a pesar de, como la mayoría, no conocer a Martin. También se dice que otro detonante fue que no hubo acuerdo económico entre la franquicia de Oregon y los agentes de McAdoo. Como todo el mundo sabe McAdoo, ahora asistente de los Heat, triunfó en la NBA y en sus últimos coletazos como jugador también fue capaz hacerse leyenda en Europa.
Jack McCloskey, entonces nuevo técnico de los Blazers, no durmió esa noche ni alguna más de las siguientes tras conocer el veredicto final. Más tarde, en la ceremonia, el primer sorprendido fue el propio Martin. Resultado: su trayectoria profesional se tradujo en 4 temporadas para jugar 271 infernales partidos mientras era una y otra vez señalado por cuadrar casi cada noche unos 5 puntos y otros menos rebotes a lo largo de su efímera carrera. Martin había conseguido un contrato de 1 millón de dólares pero seguía aterrorizado. Veía a fuego lento como iba forjándose para ser integrante de un mal ejemplo histórico. LM no tenía talento suficiente pero McCloskey tampoco le tragaba y poco hizo por estimularlo. Martin cuenta que la primera vez que viajó a su Chicago para jugar contra los Bulls de Bob Love y Jerry Sloan compró una montaña de entradas para familiares y amigos y el técnico no dudó en marginarlo en el banquillo. No obstante, en el 74 llegó Lenny Wilkens y tampoco pudo sacar provecho de Martin o lo que quedara de él.
Aquel huracán le llevó a una depresión y, como se suele decir, se echó a la bebida. A los 4 años fue traspasado a los Seattle Supersonics, pero allí los rebotes pertenecían a Mike Green y Tom Burleson, y nunca llegó a debutar. Le cortaron y Martin explotó y renunció a los dos años de contrato que le quedaban. La siguiente temporada, ya alcohólico no reconocido, presenció desde el salón de su casa, mientras apuraba alguna botella de JB o Scotch, como los Portland ganaban el anillo. La pesadilla no parecía acabar. Le llegaron ofertas desde Europa, pero las rechazó. Eran otros tiempos y el chaval se sentía incomprendido, confundido y atrapado. Se le reprochaba un privilegio (maldito) concedido que nunca reclamó. Odiaba todo lo que tuviera relación con la pelota y la canasta.
Aquello pintaba fatal pero no hay duda de que LaRue Martin supo pegar su orgullo trocito a trocito hasta remontar su vida. Aparcó desde dónde le hicieron subir para luego dejarle caer. Incluso, llegó a esconder su identidad. Quería ser otra persona. Sentía vergüenza de sí mismo.
Y así fue durante años pero siempre buscando la entereza como persona, aquella que le dejara levantarse por las mañanas sin tener presente todos los descalificativos que sentía por sí mismo. Volvió a acabar sus estudios a Loyola, curiosamente sociología, y luego trabajó para Nike, después dejó los despachos para meterse de conductor por su propio empeño, pero verdaderamente dio el gran salto cuando se trasladó a su ciudad donde desde hace 6 años trabaja en la UPS (United Parcel Service) estando al cargo de más de 30 personas. Allí también está inmerso en la 'Martin Drank' en favor de la reinserción de personas con problemas de alcoholismo. De nuevo contribuye con la comunidad dando charlas a chavales con problemas y reuniendo dinero para becas. Martin ha conseguido ser tan reconocido por la gente de a pie y los estamentos que, incluso ha llegado a coincidir con Obama (nativo de Chicago y acérrimo seguidor de baloncesto), quién se acordaba de él, pero… de sus tiempos en Loyola.
En el 2004 concedió su primera entrevista. Imaginen las que llegaría a rechazar hasta entonces. También decidió formar parte de los jugadores retirados de la NBA. Como él mismo dice, después de tantos años, por fin "pude salir de la concha y no sentir verguenza".
Y les diré algo más, todo el mundo recuerda a nuestro protagonista por su poca calidad en aquel Draft de 1972 con razón pero obviando un más que importante matiz. Las primeras posiciones de aquella lotería estuvieron repletas de jugadores con la misma o menos calidad de LaRue Martin y, además, sin el rigor físico que la mejor competición del mundo ya exigía en aquel momento:
Russell Lee (nº6) y Tom Riker (nº8) se retiraron antes que Martin. Dwight Davis (nº3) y Bud Stallworth (nº7) dejarían la NBA un año más tarde. 'Corky' Calhoun (nº4) sólo sería capaz de promediar en su década como pro unos paupérrimos 5.3 puntos de media. La tarjeta de presentación de Bob Nash (nº9) fue aun peor: 3.9 tantos por choque. En la posición nº5 estaba Freddie Boyd al que su físico sólo le concedió jugar la mitad de los partidos que el total del calendario oficial indicaba durante los 7 años que estuvo en la liga.
Les confieso que estas líneas han sido arrastradas desde un nuevo recuerdo. Dice Punset que “cada vez que se reaviva un recuerdo se reconstruye biológicamente”. Le creo, porque ahora recuerdo un Draft más espeluznante que el de 1986, ocurrió 14 años antes y fue colocado en la historia (a base de deméritos) por una única persona, una a la que despersonificamos en un equívoco a pesar de que como dice la canción “fue la mano, no el cuchillo”.

La RAE da cabida a la osadía y el valor en la definición de “determinación”. El talante de esa palabra abraza a todo aquello/a que puede y quiere serlo.
Sé que parece que dé un salto a destiempo pero, si me permiten la incursión, les cuento una experiencia personal. Cuando empecé a jugar al baloncesto, para mi bajo nivel fue en un buen club de barrio llamado Collblanc-Torrassa, lo pasaba francamente mal antes de los partidos. Y es curioso, porque compartí y comparto esa vírica sensación con bastante gente que, como chaval, también la proyectaba con mucha intensidad. Son los malditos nervios que no te dejan dormir. Aquéllos que te remueven las tripas, te roban las fuerzas y te hacen dudar de ti mismo. A veces, incluso, se adueñan de esas sensaciones que toman licencia para caricaturizar tus puntos fuertes. Esa venenosa tensión se puede generar por un rival que creas mejor o a quien quieras demostrar sin razonar. Cabe la posibilidad de que nosotros mismos nos disfracemos, en un claro ejercicio autodestructivo, de ese rival sin saberlo. Me viene a la mente el caso de David Sala como ejemplo extremo aunque también contenga sus variantes.
En mi experiencia, siempre que intentaba mirar a los ojos a esos miedos, casi inconsciente, se me dibujaba una figura que me daba confianza. Era la de Juan Antonio San Epifanio batiéndose en la pista y, sobre todo, dando un pisotón antes de lanzar un tiro libre. Un 83% le avaló durante su larga carrera en la ACB. Aquellos flashes me permitían pisar más fuerte cuando entraba en el pabellón e irrumpir entre aquel irritante ruido de roce de zapatillas y estridentes pitidos de silbato ¿Y saben qué? Han pasado 20 años pero creo que mi instinto en eso estuvo fino (¡por fin :)!).
Como los más veteranos recordarán, Epi no era exquisito técnicamente ni tenía un físico que le diera un plus, pero tenía la mochila lo suficientemente cargada como para poder hacerse más certero y fuerte por su grandiosa determinación. Ahora sé con certeza que esa virtud, por encima de todo, era la que yo no era capaz de definir pero sí sentir por aquel tiempo. No tengo dudas de que si fuera niño en este mismo momento me pelearía con el mismo fantasma con otro Juan en mi mente, Juan Carlos Navarro. Él sería mi espada. Arroja determinación hasta cuando discute con los árbitros. No es que sea fan del Regal Barcelona, que sí devoto coleccionista de buenas sensaciones...
Supongo que, como la gran mayoría de amantes del basket, le di vueltas a cómo perdió el Regal Barcelona la pasada final de la liga ACB, y ahora he hecho lo propio con lo sucedido en las últimas semanas. Ésas en las que el PAO y Bilbo han sido capaces de sacar lo peor del equipo más fuerte de la ACB ¿De Europa?
Allá los flashes que anhelé de los azulgranas ante un determinante Diamantidis y sus combativos compañeros no casaban con centímetros, esfuerzo, calidad, compromiso y extenso etcétera. Hablo de la cantidad de situaciones favorables en las que el equipo de Xavi Pascual no sacó provecho.
En compromisos tan complicados las bajas de Mickeal y Basile han descubierto que su equipo no va sobrado de nuestro determinante intangible. Los dos ausentes son tan completos en defensa y ataque que podían aplicar la dosis que les hace casi imbatibles ante cualquiera del viejo continente. La ausencia de ambos descubre más que el planteamiento del equipo de Barcelona cuenta con bases de un corte que potencia esa indeterminación en un mundo tan técnico, estudioso, físico e inteligente como es el del baloncesto profesional actual.
La combinación de Jaka, Ricky y Sada puede dejar el puzzle del equipo sin una ficha por mucho que el trío sude sangre cada vez que salta a la cancha. Ahora mismo, todos alojan ‘enormes cualidades’ como jugadores (en el caso de Ricky, fundamentalmente, se AÑADIRÁN más. Seguramente, el año que viene en los Wolves si marcha y éstos le dejan arriesgar) pero ninguno de ellos puede ser determinante en las más peliagudas citas desde una posición tan determinante como la que ocupan. J es un ‘sufridor defensivo’ y R&S lo son también soltando la muñeca o llevando a cabo situaciones de 1x1. Es más, en el caso de los dos últimos no pueden explotar el recurso más explotado del basket moderno: el pick&roll. Cualquier manual barato sobre Posibilidad descubriría que si tienes maquinaria y conocimiento para forzar a los tres chicos a desenvolverse el mayor número de veces posibles en esa situación adversa es más que probable que mates a su equipo en una serie.
¿Aceptarían actualmente la Navarrodependencia como sinónimo de la Determinacióndependencia?
Nació en Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en 1976. Creció con el fútbol para adorar el baloncesto. Hace 9 años que trabaja como docente pero suma más tiempo ejerciendo de periodista: fue asesor de la presentadora Cristina Villanueva en LaSexta, trabajó en acb.com cuando se inició la página, fue columnista de la revista Basket Live y Gigantes y reúne algunas colaboraciones con Mundo Deportivo u otros medios relevantes. Hace 2 veranos trabajó en New York para Nike siguiendo a la selección USA así como otros eventos. Fue ponente en el Curso de Periodismo Especializado en Baloncesto organizado por la FEB. También ha dado charlas en varios campus. Con 16 años montó su primer torneo de baloncesto, en el que él también participó, y con 21, influenciado por revistas como Rebote, Basket16, Gigantes o Don Basket, gestó la idea de ampliar la lista. En 1998 esa iniciativa tomó el único camino posible, el formato web (Solobasket Mundial) gracias a su sesudo amigo Santi Rodríguez y la agenda de Pepe Sillero que, a la vez, actuaba de cicerón. Otro amigo, el diseñador Pedro Campoy, idearía el logo y también aportaría ideas. En el 2000 el proyecto se alió con t2v, empresa malagueña entonces con José María Benito y Nacho Aljaro como cabezas visibles, para crear Solobasket.com y la Cyberliga, esta última antesala de la Supermanger ACB. Más tarde se asociarían más personas determinantes como Jaime Martínez. Siempre se siente orgulloso de estar abrigado por grandes colaboradores, socios, periodistas, formadores, entrenadores, jugadores y lectores de los que aprende cada día
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