Remembranzas

CALLE MELANCOLÍA VI.


MEL TURPIN, PECADOR DE LA PRADERA (I).


Ojeaba un viejo ejemplar de Sports Illustrated, un especial de esos que se titulan ¿que fue de...?, cuando la imagen asaltó mi retina. Se trataba de un orondo señor, completamente calvo, vestido con uniforme blanco de seguridad privada, retrepado contra un vehículo de vigilancia.

La escena tiene lugar en Lexington (Kentucky), en un concesionario de Nissan, su protagonista tiene unos ojos inconfundibles, saltones y morosos, que destacan en el óvalo adiposo que es su cara.

Enseguida lo reconozco, y una catarata de recuerdos inunda mi memoria.........

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Oh yes, Im the great pretender
Pretending that Im doing well
My need is such I pretend too much
Im lonely but no one can tell

Oh yes, Im the great pretender
Adrift in a world of my own
I play the game but to my real shame
You left me to dream all alone


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Gula y pereza, dos de los pecados capitales, acabaron con la carrera de un hombre que prometía, aunque no pudo escapar a su pecaminoso destino.

No sintamos ira ante este niño en corpachón de hombre, mas bien compasión y grandes dosis de cariño, que esos paquidérmicos ojos y su beatífica mirada no pueden despertar malos sentimientos.

KENTUCKY fue la tierra que vio nacer a este tipo, no precisamente un purasangre, que a sus 18 años ya era una codiciada pieza para todos los programas de la primera división de la NCAA. Pocas veces, un cuerpo tan poderoso esconde un soft touch tan letal en sus muñecas, con Mel, los Wildcats eran considerados como la mejor recruiting class del 80.


MEL TURPIN, y sus legítimos 6 pies y 11 pulgadas, acompañados de unas 250 proporcionadas libras, llegaban al espectacular campus de Lexington en loor de multitudes, a formar las genuinas torres gemelas, junto al delicado y quebradizo Sam Bowie.

Su estancia colegial, en el esplendor del juego universitario, confirmó las dotes del chaval, manteniendo el tipo en las zonas, en una era complicada de grandes centers colegiales, como John Koncak, Joe Kleine, y sobre todo Akeem the dream y Patrick Ewing.


Los Wildcats llegan a la Final Four de 1984 , con un Turpin, ya senior, imparable, que anota en dobles figuras ante Brigham Young, Louisville, gran rival regional, e Illinois, pero caen ante los favoritos Georgetown, donde el pívot lucha y sufre ante el temible jamaicano, y acaba con 2/11 en tiros de campo, para 5 puntos y 5 rebotes, por 8 y 9 de Ewing.

Años mas tarde, un periódico local publicó la noticia de que varios jugadores de Kentucky habían recibido pagos prohibidos por fichar por el programa universitario. Mel, al leer las cifras abonadas, puso cara de sorpresa y por toda defensa, a preguntas de los periodistas, acertó a decir “que se consideraba mal pagado” en comparación con algún compañero.

Parece que la envidia guiaba su juicio, antes que la prudencia, al hacer tan impropio comentario.

Con su cartel intacto, los Cavs no dudan en emplear su primera elección ( nº 12, después cambiada con los Bullets por el nº 6 ) en el pívot que habrá de sacarles del pozo de la mediocridad en la división central.

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Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel when my heart cant conceive

Oh, yes, Im the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what Im not, you see
Im wearing my heart like a crown
Pretending that youre still around

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Poco tardarían en Ohio en comprobar lo fútil de su decisión, que vino marcada por la ausencia de un head coach en el momento de tomarse – Tom Nissalke había cesado y George Karl todavía no había sido nombrado- y por la estrategia encaminada a conseguir con la sexta elección al verdadero objetivo, Charles Barkley, que finalmente fue elegido un puesto antes por los Sixers.

Aun así, nuestro protagonista, con su proverbial pericia, no dudó en reconocer, en su primera rueda de prensa tras la selección, que su relación con coach Karl era magnífica, a lo que los periodistas locales reaccionaron preguntando al ex North Carolina, entonces director de personal, quien con evidente disgusto tuvo que negar que hubiera confirmado al pívot que él era el nuevo entrenador. Al Menéndez, que en ese momento se hallaba negociando con los Cavs, dio por finalizadas las conversaciones.

A pesar de todo lo dicho, sorprende que los Cavs apostaran por Turpin, pues es conocido que Cleveland fue el primer equipo en hacer exámenes psicológicos a los futuros elegidos, algo que hoy día está generalizado, y en sus pruebas emergió un perfil de jugador con graves problemas de autoconfianza y disciplina, incapaz de obedecer bajo presión.

Sin embargo, era tanto su talento, que la gerencia no dudó en aprovechar la oportunidad de hacerse con un center, asumiendo unos riesgos que el tiempo acabaría demostrando como insoportables.

Al momento del draft, Mel pesaba 260 libras, cuando inició el training camp ya rondaba los 310, por lo que la gerencia decidió emplear diversos métodos para motivarle, a cada cual más curioso, todos los cuales terminarían en el más rotundo fracaso:


- En primer lugar se le impuso una cláusula de peso, concretamente mantener un porcentaje de grasa inferior al 13%, que le obligaba a pasar test físicos cada mes, recibiendo una sanción económica en caso de no superarlos. Esa temporada, la plantilla de los Cavaliers recibió grandes regalos- entre ellos impresionantes televisores SONY de color de 25 pulgadas-, todos con cargo a los más de 90.000 dólares que el glotón de Mel hubo de abonar en multas, por no presentarse siquiera a las pruebas.
- Como medida final, se decidió fichar al oscuro Dirk Minnifield, compañero de universidad del ya conocido como Dinner Bell, un base sin calidad para la NBA, pero con dotes de liderazgo y sacrificio, que habría de imbuir al incontinente pívot valores de mesura nutritiva. Semanas después, se pudo ver al tutor deglutiendo perritos de chile y patatas fritas en una deli del aeropuerto a las 6,30 de la mañana, en compañía del tragaldabas. El pecado, una vez más, hizo presa en la virtud.
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Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel when my heart cant conceive

Oh, yes, Im the great pretender
Just laughing and gay like a clown
I seem to be what Im not, you see
Im wearing my heart like a crown
Pretending that youre still around
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La progresiva obesidad hacía mella en el juego de Turpin, de modo que Karl perdió la paciencia y decidió que era hora de aplicar métodos más expeditivos.

Y así se acordó que, tras los entrenos, jugase uno contra uno contra Mark West, un espécimen situado en las antípodas caracteriológicas de Mel, es decir, un tipo sin talento pero abnegado, duro y trabajador, todo ello, por supuesto, en presencia del resto de la plantilla.

Dicen quienes lo vieron, que de cada 10 entrenos, nueve acababan con victoria de West, las más de las veces rematados con un mate de The Hammer, como era conocido, literalmente en la misma cara redonda de Dinner Bell.

Fue tal la humillación, que el cachondo de World B. Free, un día se presentó en el gimnasio con un casco de football, del que hizo entrega a Mel antes de que iniciara el entreno, advirtiéndole que hiciera uso de él o acabaría en el hospital, de tanto bolazo en la cabeza como recibía.

Para entonces Turpin ya era la comidilla del vestuario, que lo consideraba un basket case, y su relación con los compañeros era, por decirlo de algún modo suave, complicada.

Se cuenta que cuando Mark Price era rookie, la plantilla decidió hacerle un pequeño regalo por su boda, a 20 pavos por cabeza. Phil Hubbard, encargado de recaudarlos, tuvo que ser sujetado, en pleno vuelo, para no agredir a un Mel que se negaba a aflojar, alegando que solo hacía regalos a quienes conocía y que Mark y él habían tenido poco trato.

A todos sus pecados ya conocidos, la avaricia debía agregarse.

Por fin, tras años de penalidades, los Cavs consiguieron desembarazarse del paquete, remitiéndolo a portes pagados para Utah junto con otro peso pesado de meninges reblandecidas, Baby Gorilla Dawkins, a ver si los mormones, con su estricta filosofía de vida, de sacrificio y entrega, eran capaces de enmendar al muchacho.

No tuvo buen inicio la aventura mormona de Dinner Bell, que subió al avión en Cleveland pesando 285 libras y bajó en Utah con 310, extraño fenómeno biológico que el muy pecador justificó alegando que le encantaba la comida de avión.

Nuevos episodios cómicos habrían de acaecer en el irresistible descenso a los infiernos de este personaje, como su inevitable choque con otro gordo enorme, Frank Layden, o su etapa en ACB, en el CAI de José Luis Rubio, plagada de acontecimientos a cada cual más fantástico.

Será en la próxima entrega.

CONTESTACION A RIDIELA: Pues sí, precisamente en la segunda y última entrega, que colgaré en el blog tras su emisión en BASKETALDIA el viernes 18, hablo de su paso por ZGZA y ese partido del Torneo Diputación, en que le endosó 29 puntos al zar.

Luego la cosa se torció.....

Permanece atento y leerás el final de la historia.


1 Comentario
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1 - Pues sí, estaba gordo y era un indisciplinado. Pero yo le vi en el CAI hacerle un siete al mismísimo Arvydas Sabonis en un partido que jugó el Zalguiris en Zaragoza, en el mítico \"Huevo\", cuando Sabonis no estaba cojo. Por favor, cuenta más cosas de esa época, el artículo me ha encantado pero me ha sabido a poco.

15/11/2005 - 06:17 - ridiela

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