Miguel Ángel Paniagua

CIRCULANDO EN DIRECCIÓN CONTRARIA POR LA AUTOPISTA


Siempre he sostenido que no hay nada mejor que la perspectiva del tiempo para echar un vistazo al Draft de la NBA de un año concreto y sacar conclusiones. Así, por ejemplo, si una mira el Draft de 2003 seguramente podrá comprobar la cantidad de talento nuevo que llegó a la NBA aquella temporada. El caso más notorio tal vez sea el alero All Star David West: elegido en el lugar número 17 por los Hornets de Nueva Orleans. Otro ejemplo demoledor: Dwyane Wade, que es un fijo en cualquier lista de los cinco mejores jugadores de la NBA actual, fue elegido en el quinto lugar del Draft por los Heat de Miami.

2003 fue un año extremadamente fértil para la Liga NBA. Y sus equipos, se podría decir sin riesgo a exagerar, lo tuvieron francamente muy difícil para fallar en sus elecciones. Sin embargo, un equipo erró claramente en su selección y contribuyó con su desliz a convertir el sueño de un joven jugador europeo en una pesadilla. Una alucinación de tal magnitud que el jugador se ha quemado por completo, con sólo 24 años de edad, y ha decidido volverse al Viejo Continente en cuanto acabe esta temporada en la NBA.

De los seis jugadores elegidos en los primeros lugares del Draft de 2003, cuatro han jugado ya el Partido de las Estrellas de la NBA y el quinto, Chris Kaman (L. A. Clippers), está haciendo una temporada lo suficientemente buena como para que, a mi modesto juicio, merezca ser considerado por los entrenadores de la Conferencia Oeste como jugador reserva para el All Star Game.

Pero, ¿qué pasa con ese sexto jugador?. ¿Por qué no ha triunfado como lo han hecho sus compañeros de promoción; todos aquellos fenómenos que formaron el cuadro de honor de los novatos de la NBA en aquel año mágico?. Me refiero a jugadores del calibre de LeBron James, de Carmelo Anthony, de Chris Bosh o de D-Wade. La respuesta es muy clara: porque el equipo que eligió a ese jugador, el Detroit, lo hizo en un puesto inaudito: con el número 2. Y luego dejó que el chaval se marchitara fatalmente en el banquillo.

Por supuesto, el jugador al que me refiero es Darko Milicic (Novi Sad, Serbia, 20-6-85), el hoy alero de los Knicks de Nueva York; la segunda elección de aquel increíble Draft de 2003. Los Pistons, basándose esencialmente en expectativas de futuro –no en realidades tangibles- elevaron a Milicic a la categoría de “Gran Esperanza Blanca” ese año. Pero, luego, casi inmediatamente después de su fichaje, le arrinconaron en el banquillo. Un lugar siniestro para cualquier jugador, pero mucho más para una joven promesa. Un banquillo en el que aquel chaval tan precoz quedó atrapado irreversiblemente.

Milicic apenas jugó en el Detroit. Se convirtió, además, en el ejemplo palmario de ese dicho deportivo tan americano que dice: “Use it or lose it” (“Utilízalo o piérdelo”). En otras palabras, si un jugador –sobre todo uno joven y todavía con mucho camino por recorrer- no juega, sus capacidades quedan muy mermadas y su confianza se desmorona sin remedio.

En Detroit, ni siquiera un entrenador como Flip Saunders -considerado por muchos como un técnico perfecto para trabajar con jugadores jóvenes- le dio bola alguna y el chico acabó firmando por los Magic de Orlando. Con los Magic jugó algunos minutos más que con los Pistons, cierto. Pero también comenzaron a circular rumores sobre ciertas actitudes del muchacho. O dicho de otra manera, comenzaron a difundirse noticias poco alentadoras sobre su mala cabeza. Lo cierto es que al final de esa temporada, los Magic le dejaron marchar tras decidir no igualar la oferta, el ofertón mejor dicho, que le presentaron los Grizzlies de Memphis. Darko Milicic se convirtió entonces en agente libre sin restricciones.

Los Grizzlies fueron ciertamente muy generosos con el chaval. En otra de esas transacciones que han convertido al Manager General del Memphis, Chris Wallace, en un hombre bastante célebre en la Liga NBA, los ejecutivos de los Grizzlies le firmaron a Milicic un contrato de tres años de duración por el montante total de 21 millones de dólares. Pero, incluso con su futuro asegurado, Darko prosiguió con su imparable bajada a los infiernos.

En los Grizzlies, el chico empezó a hacer amigos muy pronto. De entrada, llamó “blando” al líder del equipo, a Pau Gasol. Y, luego, el muchacho tuvo el que seguramente sea uno de los momentos menos nobles de su vida durante el Eurobasket de España-2007.

El lector recordará perfectamente aquel hecho porque semejante barbaridad es difícil de olvidar. Tras una amarga derrota de su selección nacional, Serbia, frente a Grecia, en la prórroga, Milicic soltó por su boca toda una letanía de atrocidades acerca de los tres árbitros del partido y de cómo él estaba dispuesto a violar a sus mujeres y a sus hijas.

Semejante atentando contra el sentido común mereció una -para mí muy suave- sanción de 10.000 dólares por parte de la FIBA y una recriminación pública muy importante por parte de Mr. Wallace y del entonces entrenador de los Grizzlies, Marc Iavaroni. La leyenda sobre la personalidad de Darko Milicic se iba agrandando día a día.

En Memphis, el hombre tuvo sus oportunidades, eso es cierto. E incluso empezó la temporada pasada como titular. Pero aquello fue efímero y, una vez más, este proyecto de futuro fracasó. El hombre tuvo también su buena dosis de mala suerte en los Grizzlies, todo hay que decirlo. Primero, se rompió el Tendón de Aquiles y más tarde sufrió otra lesión en una mano. Hasta que Marc Gasol le quitó el puesto de titular. El resto es historia.

Memphis decidió traspasarlo entonces a los Knicks de Nueva York; eso ocurrió el verano pasado. Además, acabó cediéndole por una contrapartida ciertamente impropia para un número dos del Draft: a cambio de Quentin Richardson y de un puñado de dólares. En los Knicks, en estos Knicks, el hombre, evidentemente, tampoco ha cuajado. Otro fracaso.

Recientemente, a preguntas de un periodista, el hombre se despachó a gusto en el sitio Web pseudo oficial del Estado de Michigan. Y soltó perlas como estas: “En la NBA mienten a todo el mundo”… “Te dicen: `te va a llegar tu oportunidad’… “Así es la NBA, una gran mentira”. Unas declaraciones excesivamente sonoras para una despedida.

Darko Milicic también le dijo al reportero alguna cosa más coherente durante la entrevista, menos mal. Aseguró que, ahora, contempla su situación de manera mucho más realista y que es consciente de que no hay ningún equipo en la NBA dispuesto a darle la oportunidad que está buscando. Puede ser un buen comienzo.

A Milicic le ha costado siete años darse cuenta de que ha sido, en el fondo, una víctima propiciatoria en el, a veces, diabólico juego del Draft. Un sistema basado en un principio justo -que los peores equipos se nutran de los mejores jugadores jóvenes para regenerar sus plantillas- pero un sistema que, durante un tiempo, se pervirtió.

Darko Milicic representa –tal vez más que ningún otro jugador de la Liga NBA- todo aquel periodo de alucinación colectiva en el que los scouts, los managers y los ejecutivos de la Liga miraban a Europa como a una tierra de provisión. Y no ya de provisión de jugadores con talento pulido, sino de jugadores con talento potencial. No se trataba de hallar un diamante en bruto; se trataba de hallar “el mejor” diamante en bruto en un continente que parecía disponer de más diamantes en sus ligas que Botswana de diamantes de verdad.

Aquel fue un tiempo alucinante en el que, incluso, se llegó a prometer un puesto entre los quince primeros del Draft a jugadores que todavía no habían demostrado nada siquiera en un equipo de Segunda División europea: estoy pensando en el entonces jugador del segundo equipo del Real Madrid, el polaco Macej Lampe, por ejemplo.

Lo cierto es que Darko Milicic, seguramente sin ser muy consciente de lo que le iba a suceder, se convirtió en el póster-boy de todo ese frenesí pro-europeo que invadió la Liga durante un tiempo. Está documentado que hubo, incluso, algún iluminado, de esos que hace predicciones del draft y luego las publica en la Web, que se atrevió a sugerir que Milicic estaría por delante de LeBron James y ocuparía el primer puesto en el draft. Tremendo.

Por supuesto, el fracaso de Milicic en la NBA se debe, en gran parte, a su mala actitud. El muchacho no ha perdido una sola oportunidad de perder una oportunidad. Y ha demostrado, muchas veces, que su mente no es, precisamente, tan maravillosa como para que un entrenador se la juegue y apueste por él.

Pero hay una cosa que sí me parece reseñable en su decisión de volver a Europa. El hombre quiere jugar: jugar para sentirse jugador; quiere jugar minutos significativos en el equipo que le fiche. Y eso es encomiable. Probablemente, cualquier otro jugador, en su lugar y en su situación, hubiera seguido lamentándose de sus desgracias y de su mala suerte. Pero luego, entre sollozo y sollozo, miraría el contrato cada noche, antes de acostarse, y en él vería ese 21 con seis ceros a la derecha y pensaría eso de que las penas con pan son menos penas y luego seguiría chupando banquillo con total tranqulidad.

La sistemática mala actitud del jugador –con el corolario de esas declaraciones finales acusando a toda la NBA de ser una gran mentira- ha contribuido mucho a su descenso irremisible al averno. El jugador ha tomado hace tiempo la actitud de víctima: asegurando que el mundo, que todo el mundo, está en su contra. En ese sentido, Darko es como ese personaje que circula con su coche por una autopista y ve que todos los demás autos vienen de frente y que las señales están colocadas al revés. Entonces, el hombre no deja de admirarse de que todo el mundo circule por el sentido equivocado de la ruta.

Aunque tengo infinitas dudas al respecto, espero que Darko Milicic afronte su retorno a este Viejo Continente con la humildad suficiente como para entender que su nueva aventura europea es un nuevo comienzo para él. Al fin y al cabo, sólo tiene 24 años de edad. Y nadie que le viera jugar con 15 años, en aquella selección serbia que acabó siendo campeona del mundo cadete, puede dudar de que Darko era un jugador muy especial.

También espero, sobre todo por el bien del baloncesto europeo, siempre tan necesitado de talento, que el hombre afronte esta nueva etapa con la cabeza suficientemente bien armada.

Y que decida tomar la siguiente salida disponible para dejar de circular en sentido contrario por la autopista.

10 Comentarios
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10 - Lo único que necesita Milicic es ir a un país donde se circule por la izquierda: Inglaterra, Australia, Sudáfrica.... ;)

15/02/2010 - 18:39 - Orzowei

9 - Por desgracia, cuantas malas cabezas rondan por este deporte... Recordad a otros lustres q nunca llegaron a cuajar. alguien recuerda a ese nº2 q adelantó a Jordan? ejem ejem

17/01/2010 - 23:19 - dioxpan

8 - A no ser que le hagan un transplante de cerebro Milicic seguirá conduciendo contra los coches en la NBA, aquí y en la china Popular. Un caso perdido...

13/01/2010 - 23:41 - mikidumb

7 - Darko es un jugador de muchisimo talento, pero su mala cabeza le esta arruinando su carrera. Lo del Europeo merecio una sancion mucho mas dura. Eso si creo que si viene a Europa puede ser que domine...su cabeza dictara sentencia.

12/01/2010 - 23:38 - eduardinni

6 - Sinceramente yo creo que (aparte de que el cerebro lo tiene, a menudo, entre las piernas) es un jugador recuperable para el más alto nivel en Europa; lo más probable es que venga con ansias de demostrar lo que anda predicando que la NBA es una farsa y bla bla bla ... de todos modos eso de los 7 mill y pico € x 3 años de los que habla SLAM que ofrece el Madrid no me creo ni la mitad.

12/01/2010 - 23:05 - BMAMBA

5 - Darko se ha estrellado él solito, aunque con D'Antoni ya tenía complicado jugar desde el principio porque no se moja por nadie. Poco tarda en dejar 14 partidos sin jugar a Robinson, ahora a Larry Hughes y a su elección en el draft, jordan hill.

12/01/2010 - 23:03 - jorge-

4 - la verdad es que siempre fue muy de sobrao y sigue siendolo pero friamente sabemos todos que en europa puede ser un jugador mucho mas que interesante

12/01/2010 - 22:46 - joaki88

3 - Muchas oportunidades desperdiciadas por SU culpa...y deja entrever ese caracter que volverá a Europa cual ser superior por venir de la NBA

12/01/2010 - 22:26 - Spiegel

2 - "El muchacho no ha perdido una sola oportunidad de perder una oportunidad". Resume excelentemente el magnifico articulo. Y ademas estoy totalmente de acuerdo en que, con el talento que posee, si viene a Europa, dependera de él (y sobretodo su cabeza), ser un jugador importante en Europa

12/01/2010 - 15:17 - scaloni

1 - Ha demostrado sobradamente que no es inteligente y me temo que va a seguir en sentido contrario. Habrá que conformarse con que no choque.

12/01/2010 - 14:32 - JRR957

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MIGUEL ÁNGEL PANIAGUA


Es uno de los periodistas españoles con más reputación cuando se habla del baloncesto de los Estados Unidos. En radio, ha trabajado para la Cadena COPE desde 1986 hasta la temporada 1991 1992, y desde la 1992-1993 lo hace para la Cadena SER, participando en espacios tan populares como el Carrusel Deportivo. En prensa, le hemos leído en medios de tanto prestigio como el diario EL PAÍS o la Revista Gigantes.

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