El Blog de Antonio Rodríguez

JAPON, SITIO EXTRAORDINARIO PARA UN MUNDIAL


Y lo dice uno que lo está viendo desde casa. Pero por lo oído a los enviados especiales, tampoco les va tan mal. El brutal cambio cultural, sobre todo si hablamos de gastronomía, se irá corrigiendo poco a poco según vayan descubriendo los pequeños secretos que Tokio encierra. Que si son exhaustivos, hoy día, con el acongoje general, lo hubiesen sido en cualquier país del mundo. Mírenlo por el lado positivo, y piensen en la frase de Willy, el dicharachero reportero de "La Sexta": "¿No son los mejores?".

La mayor diferencia, notable y agradable que podemos ver, sobre todo si uno lo sigue desde el salón de su casa, es el aspecto de los graderíos: casi llenos todos los partidos. Sí, que su cultura les hace ser silenciosos (siempre sonrientes, pero silenciosos), que muchos de ellos aprovechan para echarse sus buenas siestas (¡vaya filón para reporteros y fotógrafos avispados. Algo alucinante. ¿No tendrán cines para sus siestas, como en el resto del mundo?), que incluso la policía "flipa" cuando ve a los argentinos animando con más vehemencia de lo normal, tras su paso a semifinales, y hacen ademanes de llamarles la atención (para que luego alguno se lleve un "toallazo"). Pero reitero: ¡los pabellones llenos! Y eso es muy grande. Hagan ejercicio de memoria y recuerden los dos últimos mundiales: Atenas. El Palacio de la Paz y la Amistad, ese de los sillazos y monedazos, ¿con 100 personas? Penoso. ¿Y qué me dicen de ese Conseco Fieldhouse en Indianapolis hace 4 años? Bueno, que más frustrante era ver el enorme Hoosier Dome, o como lo llaman ahora, el RCA Dome, con un puñado de cientos de "despistados", entre más de 36.000 asientos. Deprorable. Por eso, en verdad que yo bendigo este Mundobasket y este país. Porque sí, serán rígidos en los controles de seguridad. Pero luego en los puestos de comentaristas bien que lucen las barquetas de jamón y lomo ibérico, las figuras de "Dama de Elche" y la caja de una plancha-maravilla que descubrieron en Singapur. O sea, que tan malo, tan malo, no será.

Y no me digan que no es enternecedor ver a todos los "ojillos rasgados" de allí, siempre con la sonrisa permanente, siempre con afán de ayudar (claro, solamente se quedan en el afán. Porque sin saber ni "papa" de inglés, ya me dirán), siempre serviciales. ¡Y pensar que esta entrañable gente han tenido arrebatos conquistadores a lo largo de su historia! El espíritu humano siempre será un enigma.

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ANTONIO RODRÍGUEZ


Lleva 10 años en Canal + y 8 comentando partidos de baloncesto. Su actual silencio en las pantallas no es secundado por otros "frentes", como "Gigantes del Basket" o este mismo blog. Dice que le metieron el gusanillo sus amigos cuando con 7 años se encontraron un profesor con más pasión que conocimientos sobre este deporte. A partir de ahí, y como simple aficionado vivió la "Belle Epoque" del baloncesto, esos 80 a los que casi siempre se remite. Coleccionista de vocación, confiesa que no tiene alma de periodista. "Yo, tan sólo disfruto de este deporte". Cuando llegaron los clásicos de la NBA a Canal+, aseguraba que "era como si viniesen los Reyes Magos a diario". Antonio Rodríguez es un apasionado de este deporte, por encima de todo.

 
 

 
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