“We will proceed no further in this business…” (“No sigamos adelante con esta empresa”.) Extracto de “Macbeth”, de William Shakespeare.
En el Palace de Auburn Hills, Michigan, cuelgan las banderas con los nombres de algunos hombres que fueron grandes a lo largo de la historia de la franquicia de los Pistons de Detroit. En ese panteón están Dave Bing y Bob Lanier, dos jugadores de otro tiempo. Y luego están los nombres de algunos de aquellos Pistons que, disfrazados de Bad Boys, dominaron la NBA de finales de los años 80 y principios de los 90: Joe Dumars, Vinnie Johnson, Isiah Thomas, Bill Laimbeer. Está también el nombre del difunto Chuck Daly, el entrenador que dirigió todo aquel entramado de gloria.
Y junto a ellos está, también, el nombre de Bill Davidson (1922-2009), el propietario del club desde el año 1974, y arquitecto de aquellos grandes Pistons pre-Michael Jordan y sus Bulls de Chicago.
Mr. Bill Davidson fue un propietario de otra época. Perteneció a la Gran Generación y combatió en la Segunda Guerra Mundial en la Armada. Cuando concluyó la contienda, el hombre se doctoró en Derecho y se dedicó a expandir el negocio familiar. Mr. Davidson se hizo millonario del modo en el que muchos otros hombres de su generación hicieron sus fortunas. Gracias a que crearon empresas; gracias a que construyeron cosas. Bill Davidson nunca dio pelotazos inmobiliarios, ni jamás troceó empresa alguna para luego vender los despojos al mejor postor. Ni tampoco hizo fortuna en la era de las empresas punto.com
No. Mister Bill Davidson era un empresario a la antigua. Y era, también, un filántropo vocacional. Un hombre generoso que donó, a lo largo de su vida, más de 200 millones de dólares: principalmente para ayudar a la creación y mejora de escuelas, universidades y hospitales. Judío devoto, fue particularmente espléndido con su amado Israel, país en el que financió la construcción de centros hospitalarios, de colegios y de bibliotecas.
A Mr. Davidson tuve ocasión de conocerlo primero en los Estados Unidos y luego me lo encontré un par de veces por esos mundos de Dios. Una vez fue, curiosamente, en Bilbao. Debido a sus negocios, el hombre solía volar con cierta asiduidad al País Vasco e, incluso, un par de veces, lo hizo junto al que era entonces su jugador estrella, Isiah Thomas: aunque, en aquellos años, antes de que la NBA fuera tan popular aquí, bien es verdad que casi nadie se enteraba de ello. El día que nos vimos en Bilbao creo recordar que vino también conmigo mi colega Xabier Aja: quien antes de su ocupación actual en la sección de Economía del diario Deia cubría la información deportiva de los equipos de Bilbao.
La siguiente vez que me lo encontré fue unos años después en su Jerusalén de oro: concretamente en un café al aire libre ubicado en el barrio judío de la Ciudad Vieja, a sólo unos pasos del Muro. Allí, Mr. Davidson parecía feliz y relajado junto a su esposa y a uno de sus hijos. Lo que más me llamó la atención es que el hombre no tenía personal de seguridad que le protegiera; o al menos no lo tenía de forma aparente. Con su kipá oscura y su austero modo de vestir, aquel multimillonario, dueño de uno de los mejores equipos de la NBA, parecía uno de tantos devotos que se había sentado a tomar un refresco después de rezar.
Mr. Davidson, que fue un buen futbolista en sus años de universidad, y luego durante su servicio en la Armada de los Estados Unidos, siempre fue un fan acérrimo del baloncesto. De modo que, en 1974, le compró unos casi moribundos Pistons a Fred Zollner, el dueño de entonces, por la relativamente módica cantidad de 7 millones de dólares. Los Pistons de Mr. Zollner llevaban 17 años seguidos en pérdidas contables, justo los mismos que la franquicia llevaba en Detroit, y Mr. Davidson se propuso cambiar ese destino desde el principio.
Para empezar, Mr. Davidson ordenó que el equipo abandonara la metrópolis de Detroit y se trasladara a las afueras: primero al Silverdome de Pontiac y luego a su casa actual, al Palace de Auburn Hills. El Palace fue, por cierto, la primera Arena de la Liga NBA financiada totalmente con fondos privados; concretamente con los fondos de su propietario.
Bill Davidson siempre consideró que el modo en el que viaja un equipo ayuda a moldear su carácter ganador. De hecho, cuando Pat Riley fichó por los Heat de Miami como factótum absoluto, citó esa idea de Mr. Davidson como uno de los pilares básicos para construir un club ganador en el Sur de la Florida.
De modo que, a principios de los años 90, mucho antes de que se impusiera la moda de los aviones privados en la NBA, Mr. Davidson compró un avión –que ahora no recuerdo si bautizaron como “Bird One” o como “Roundball One”- para su equipo. Y tal vez sólo fue pura casualidad, pero a raíz de empezar a volar en avión propio, los Pistons empezaron a ganar Muchos equipos rivales atribuyeron el cambio a que los jugadores de Chuck Daly se ahorraban el cansancio, físico y mental, que supone esperar en los aeropuertos.
Sin embargo, en mi opinión, el mejor uso que jamás se le dio a ese pájaro de hierro de los Pistons fue una ocasión en la que el equipo no voló en él. Ocurrió durante un partido entre los Spurs de San Antonio y los Pistons. Resulta que Timmy Duncan, el alero estrella de los Spurs de San Antonio, se lesionó de gravedad en una pierna. Entonces, Mr. Davidson dio orden inmediata de que dispusieran el avión del equipo para que trasladara a Duncan a San Antonio y así el chico no perdiera tiempo en tener un diagnóstico y en comenzar el tratamiento. Aquel fue un acto noble de un tipo con mucha clase.
Y está también documentado que Mr. Davidson fue uno de los primeros propietarios, seguramente el primero, en sugerir al Comisionado de la Liga, Mr. David Stern, que la Liga NBA debería buscar la expansión de su marca más allá de su mercado natural, Norteamérica.
Bill Davidson falleció el año pasado –en Marzo hará un año exactamente- a los 86 años de edad. Poco tiempo antes de morir, conocedor de que la enfermedad que lo estaba consumiendo avanzaba imparable, el hombre aseguró en los medios de comunicación de Detroit que los Pistons seguirían siendo parte del patrimonio familiar. Y añadió que su deseo era que la franquicia jamás fuera vendida a alguien que no fuera de la familia.
Diez meses después, Karen, su viuda, una emprendedora mujer de 61 años de edad, está decidida a poner en venta los Pistons: ahora mismo una de las cuatro franquicias más valiosas de la NBA. De hecho, es probable que, si alguien ofrece esos 480 millones de dólares que pide Missis Davidson, se lleve la franquicia a su casa en papel de celofán.
La revista Forbes estimó recientemente que los Pistons de Detroit valen aproximadamente, esos 480 millones de dólares que ahora pide como precio de salida la viuda Davidson. La franquicia es la cuarta mejor valorada de toda la NBA y tan sólo está superada por los Lakers (que valen 600 millones), por los Knicks (cuyo precio se estima en 596 millones) y por los Bulls (valorados en 511 millones).
Los Pistons atraviesan momentos difíciles tanto en lo deportivo –con notorios enfrentamientos entre el Entrenador Kuester y alguno de sus jugadores más carismáticos- como en el aspecto de negocios. Los fans están desertando del Palace en un goteo incesante, hasta el punto de que la asistencia media de publico ha bajado notablemente en los últimos doce meses: y eso que los directivos del club bajaron mucho los precios de los abonos.
Los Pistons no son los únicos que tienen problemas en estos tiempos turbulentos en la NBA, desde luego. Pero sí son el club más importante entre los que tienen problemas. Es sabido que los Grizzlies, los Bobcats y los Warriors están buscando inversores, o compradores, para salvarse del naufragio económico. Pero, entre esos equipos que ahora naufragan, los Pistons tienen una estructura muy superior a sus compañeros de zozobra.
Entre otras cosas porque tienen el Palace; porque tienen un contrato de televisión por cable, con la cadena Fox concretamente, absolutamente extraordinario. Y porque tienen una indiscutible tradición ganadora.
Si finalmente aparece un comprador será casi imposible que se lleve la franquicia fuera de Detroit. A pesar de que ciudades como Las Vegas, Anaheim, Kansas City o Seattle están a la expectativa y dispuestas a acoger un club de la NBA en cuanto sea posible.
Ahora parece imposible, sí. Pero, en realidad, todo lo que hace falta para que los Pistons se vayan de Detroit es un hombre decidido a hacerlo. Que se lo pregunten si no a las gentes de Seattle. Todo lo que hizo falta para que sus amados Supersonics se fueran de la ciudad fue un comprador, Mr. Clyde Bennett, dispuesto a llevarse el equipo a otro sitio.
Así que si la señora Davidson opta finalmente por vender sus Pistons, en aparente oposición a los deseos de su difunto marido, espero que, por lo menos, el club se quede en el área metropolitana de Detroit.
Sobre todo porque destruir el legado de un hombre bueno no debería tener precio.
10 - Sí, Xabier Aja sí estuvo alli. El baloncesto existía en la época pre internet y jugaban tipos como unos tal Bird, Magic y Jordan o unos Petrovic, Kukoc y demás Un abrazo y saludos por un magnífico arículo, uno más
31/01/2010 - 23:00 - laria
9 - Aprovecho que MA habla de los Pistons para pedir encarecidamente un artículo sobre Bill Laimbeer. El tipo más duro de toda la NBA y resulta que era el más "pijo": en su momento era el único jugador de la liga que cobraba menos que su padre; él 1 millón de dólares y su padre millón y pico como ejecutivo de General Motors. Me imagino las cenas de Navidad en casa de los Laimbeer:"Hijo, ya te dije que eso del baloncesto no te iba a llegar lejos". ;).
28/01/2010 - 18:01 - Orzowei
8 - Gran artículo. Una vez mas. Un gusto leerte. Un abrazo amigo.
26/01/2010 - 21:32 - golfix
7 - Realmente, si el panorama deportivo fuese más alagüeño, la señora McBeth (como dice muy acertadamente mikidumb) como buena empresaria, seguria con el negocio e incluso lo ampliaria. eso pasaria por contratar un entrenador serio, con tendencias amarrateguis estilo L.Brown, fichar a un base nivel I-II (si arenas queda suelto..., abrooks,calde),hamilton o gordon de escolta anotador, prince de 3, villanueva de 4 y fichar a un 5 de garantias, clase II-I (15p-10r); acompañados por una segunda linea formada por stuckey,brown,maxiell,wallace,wilcox y atkins, todos de calidad media-alta; eso con los jovenes jerebko, daye y summers te ha de garantizar del 5º al 8º en PO. Para conseguir el base y el center, vender a gordon o hamilton. Con un par de movimientos te garantizas meterte en PO. Si se lo curran más y se cargan a los dos pueden liberar sueldo para el año que viene echarle el diente a melo,lebron,bosh, wade,joe johnson... Espero que los pistons hagan algun movimiento inteligente, al menos un ultimo intento antes de vender la franquicia. en estos tiempos es dificil ser un piston, pero en peores se han visto.
25/01/2010 - 22:49 - akaballo
6 - Realmente, si el panorama deportivo fuese más alagüeño, la señora McBeth (como dice muy acertadamente mikidumb) como buena empresaria, seguria con el negocio e incluso lo ampliaria. eso pasaria por contratar un entrenador serio, con tendencias amarrateguis estilo L.Brown, fichar a un base nivel I-II (si arenas queda suelto..., abrooks,calde),hamilton o gordon de escolta anotador, prince de 3, villanueva de 4 y fichar a un 5 de garantias, clase II-I (15p-10r); acompañados por una segunda linea formada por stuckey,brown,maxiell,wallace,wilcox y atkins, todos de calidad media-alta; eso con los jovenes jerebko, daye y summers te ha de garantizar del 5º al 8º en PO. Para conseguir el base y el center, vender a gordon o hamilton. Con un par de movimientos te garantizas meterte en PO. Si se lo curran más y se cargan a los dos pueden liberar sueldo para el año que viene echarle el diente a melo,lebron,bosh, wade,joe johnson... Espero que los pistons hagan algun movimiento inteligente, al menos un ultimo intento antes de vender la franquicia. en estos tiempos es dificil ser un piston, pero en peores se han visto.
25/01/2010 - 22:42 - akaballo
5 - Otro gran articulo. Y ahora que estoy estudiando literatura inglesa entiendo porqué citas a Macbeth. La viuda de este señor es un poco como Lady Macbeth, no?. Igual que sabinero espero que no profane el legado de su esposo.
25/01/2010 - 21:35 - mikidumb
4 - Recuerdo que cuando "mis" bad boys ganaron el Back to back, hubo algún comentario sobre quien estaba detrás, pero nunca conocí tan en detalle su vida, espero que su viuda no profane el legado de su esposo.
25/01/2010 - 21:11 - sabinero
3 - Muy grande Pantxo, sinceramente desconocía todas las hazañas de Mr. Davidson. Siempre es un placer aprender algo nuevo cada día. Saludos
25/01/2010 - 21:01 - jorge-
2 - Gracias por dar a conocer, gota a gota, a personas que han contribuido a la historia (no sólo al negocio) del mejor baloncesto del mundo. The Rosende.
25/01/2010 - 20:47 - BMAMBA
1 - Otro lunes más leyendo, disfrutando y descubriendo cosas gracias a ti. Sigue así :)
25/01/2010 - 20:14 - Auriense
Es uno de los periodistas españoles con más reputación cuando se habla del baloncesto de los Estados Unidos. En radio, ha trabajado para la Cadena COPE desde 1986 hasta la temporada 1991 1992, y desde la 1992-1993 lo hace para la Cadena SER, participando en espacios tan populares como el Carrusel Deportivo. En prensa, le hemos leído en medios de tanto prestigio como el diario EL PAÍS o la Revista Gigantes.
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