Quedan seis días para el “Selection Sunday”, para conocer las 65 Universidades elegidas para el Gran Baile de la NCAA. Los sospechosos habituales estarán –cómo no- entre los elegidos. Como es tradición, algunos equipos que no esperaban ir a ese Baile aparecerán por allí hasta que dure, que nunca suele durar mucho para ellos, la verdad. El Torneo de la NCAA está construido con el material con el que se construyen los sueños, sí; pero esos sueños casi nunca se han hecho realidad, la verdad sea dicha. La semana que viene analizaremos cómo queda el Cuadro, el Bracket (“el paréntesis”, en su traducción literal) y hablaremos de ese Bracket y de toda su liturgia.
La NCAA, que tanto vende la igualdad de oportunidades y las Cenicientas, tiene en sí misma una de las contradicciones más flagrantes que se conocen en el mundo del deporte. Y es precisamente en este tiempo en el que, en el mundo del deporte estadounidense manda el baloncesto universitario por encima de todo lo demás, cuando esa lamentable contradicción se hace más evidente. Canchas llenas de clientes de pago, ingresos televisivos que desbordan las arcas de las escuelas, incluso en estos tiempos de crisis. Por no mencionar el negocio colateral que genera esta competición: hoteles, restaurantes, líneas aéreas, periodistas, entrenadores, directores atléticos. Y todos los demás: los apostadores –los legales y los amigos de Tony Soprano-, los que venden souvenirs, los que venden camisetas, los del bar. Todos -absolutamente todos- pillan un trozo más o menos grande de ese pastel enorme que es el baloncesto de la NCAA. Y me parece legítimo que así sea: salvo en el caso de los amigos de Tony, claro. Pero los que hacen posible que el show se ponga en marcha, los que juegan al baloncesto, no reciben ni las migajas del pastel.
Los jugadores universitarios son amateurs, dicen siempre las autoridades y demás cabezas pensantes del tinglado. Y los chavales van bien servidos con la beca de estudios que se les concede y que les facilita una carrera universitaria y un futuro laboral, argumentan. Sin menospreciar en absoluto el valor de una beca de estudios completa, y sin obviar que recibir una educación es ciertamente algo esencial en la vida, la realidad es que eso es sólo una verdad a medias. Ahora más que nunca, en esta era de los jugadores “one-and-done” -esos que están obligados a ir a la universidad para cumplir el año que les falta hasta cumplir el mínimo de edad impuesto por la NBA- la NCAA vive cada vez más en un mundo virtual; en una suerte de Matrix basada en una verdad de otro tiempo, pero que ahora se ha tornado en la falacia más rotunda de todas: el ideal del amateurismo.
Para empezar, un poco de historia; de Historia con mayúsculas. Cuando el primer gran deporte universitario –el fútbol con casco- se hizo popular, hace ya más de un siglo, el concepto de amateurismo estaba en boga. Todos los deportistas olímpicos tenían que vivir de acuerdo a ese concepto definido como “el ideal amateur”. Pero ha pasado el tiempo. Y, además, los tiempos han cambiado. Mucho. Hoy en día, de todos los deportes que atraen espectadores (en masa) a las taquillas en el mundo entero, los únicos que siguen siendo amateurs son los deportes auspiciados por la NCAA. Y los únicos que no cobran un solo dólar son los jugadores universitarios de baloncesto o de fútbol que trabajan en ellos. Curiosamente, muchos de esos jugadores son, además de amateurs, afroamericanos.
Y que esto suceda, además, en los Estados Unidos, la última frontera de la libertad y del capitalismo (aunque ahora éste ande algo resquebrajado, la verdad), empeora aún más las cosas. El sistema de la NCAA está viciado al estar basado en una contradicción evidente: los deportes universitarios cobran las entradas a precio de deporte profesional y pagan a sus entrenadores millones de dólares, mientras que los deportistas no cobran un solo dólar. Y que este sistema tan injusto no sólo siga en pie cada año que pasa, sino que ni siquiera se hable de renovarlo, no hace sino acrecentar la sensación de que todo el entramado se basa en una gran injusticia.
Las escuelas no niegan que el futbol y el baloncesto generan tanto dinero que con él se puede financiar el resto de las disciplinas deportivas de la Universidad: la natación, el futbol-soccer, el hockey, el béisbol, el lacrosse, y todos esos otros deportes menores en los Estados Unidos y que sirven para dar un poco más de lustre (que no de pasta) a la Institución. Es decir, las universidades no sólo no pagan a esos deportistas de los grandes deportes universitarios por la prestación de sus servicios, sino que, además, su trabajo no remunerado hace que las universidades puedan pagar el salario del entrenador del equipo femenino de softball de su propia Institución.
Esencialmente, una beca atlética universitaria se reduce a un concepto que permite a las universidades tener a los muchachos en el campus a cambio de prestar sus servicios gratis al Establecimiento. Mucho más ahora, con todos esos chavales del one-and-done que más que ir a la Universidad parece que cumplen condena de un año y un día en una prisión de mínima seguridad, Por supuesto que habrá quien diga que estos superatletas universitarios viven muy bien en el campus. Son famosos, no suelen tener mucho que estudiar, y encima se suelen llevar a las mejores chicas del campus. Eso ha sido y es así; nadie me lo tiene que contar. Pero incluso todo ese aparente bienestar del que gozan los deportistas-estudiantes no puede ocultar la odiosa realidad.
Nadie ha podido explicarme todavía por qué si en varios campus universitarios de la Unión pueden coincidir, en el mismo año académico, un pianista superdotado, un actor, un cantante y un jugador de baloncesto, a nadie le importa que el joven pianista, el joven actor o el joven cantante ganen dinero gracias a su talento. Y, sin embargo, el joven jugador de baloncesto tiene que saltar a la cancha de baloncesto a jugar gratis: en el nombre del noble amateurismo y del no menos noble amor al deporte.
Y que conste, que para mí ni siquiera es en el aspecto económico donde el falso sistema amateur de la NCAA más se resquebraja y más chirría. Este es un tema que tiene mucho más que ver con la ética y con la moralidad que con el dinero. El tinglado del deporte universitario se puso en marcha a finales del Siglo XIX. La NCAA fue creada y potenciada por el presidente Teddy Roosevelt (ex alumno de Harvard y ocupante de la Casa Blanca desde 1901 hasta 1909) para que las escuelas de la Ivy League –que engloba a las mejores y más elitistas universidades del país, incluida la propia Harvard-, practicaran deporte. Amateur. A la vez, preservaban ese deporte como algo elitista e inaccesible para el pueblo llano.
Las trasgresiones al sistema de la NCAA son el pan nuestro de cada día en el deporte universitario. Y al ir contra las reglas establecidas, me parece bien que se castigue a los (muchos) infractores, a los (muchos más) que les amparan y a los (muchísimos más) que les auspician. Pero todas esas trampas que se cometen cada curso no hacen sino evidenciar con más elocuencia que el régimen está caduco y trasnochado, como diría aquel. Tanto lo está, que produce hasta vergüenza ajena contemplar como la NCAA se empeña, en estos albores del Siglo XXI, en mantener una realidad amateur en sus competiciones. Una realidad que, simplemente, no existe.
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16 - perdona, no lo entendí bien :)
12/03/2009 - 20:59 - shifty
15 - Para nada de acuerdo con volkov. Hombre, yo creo q Bobby Knight etc.. no se puede considerar para nada amateur aunque sea la misma competicón. Esta competicion es par formar JUGADORES no entrenadores, ni directivos, ni arbitros, aunq sea la misma competicion. La NCAA es para chavales, por eso no veo logico q se compare con los entrenadores
12/03/2009 - 18:13 - villimero
14 - shifty, no, mira su comentario dice de eba para abajo, que vamos que en españa existe corrupcion en todas las esferas, pero no creo que exista corrupcion pa 4 duros
12/03/2009 - 17:21 - joaki88
13 - Pero se habla del baloncesto amateur en las universidades estadounidenses, no en A Coruña. Estoy con Avino, ya lo dije antes
12/03/2009 - 13:54 - shifty
12 - Volkov, has clavado la comparación.
12/03/2009 - 12:42 - jerry
11 - nº23 ahi te flipaste, por creeme, lo de basket amateur no es para nada cierto( y yo lo practico) te dedicas a pagar tu ficha, 200 euros en caso de coruña para zonal, y a jugar no hay mas
12/03/2009 - 12:00 - joaki88
10 - Creo que el señor Paniagua tiene más razón que un santo. Pongamos como ejemplo a Dean Smith, Bobby Knigth, Jerry Tarkanian... cualquiera de los entrenadores clásicos de siempre. ¿Que dirían si les dijeran que su sueldo iba a ser un puesto como profesor en dicha universidad? ¿Que cara pondrían? Y nadie va a decir que ser profesor universitario es un mal empleo. Muchos lo quisieramos. Pero resulta que estos entrenadores tienen autenticos sueldazos de profesionales en una competición amateur. Mi pregunta es, ¿los jugadores sí son amateurs y los entrenadores no? ¿No forman parte de la misma competición? Se puede decir que es que ellos no reciben formación en la universidad porque no son alumnos, pero eso es solo una excusa. Con el dinero que cobran podrían pagar la formación de sus diez hijos universitarios, en el caso de que los tuvieran. Totalmente de acuerdo, ese sistema ya no es real igual que no lo sería mantener el amateurismo en los JJOO. Además, este sistema un tanto tramposo hace que aparezcan los llamados "regalos" en el reclutamiento de las universidades. Es lógico, ¿si tu eres un chaval de 19 años y te regalan un coche o una casa para tu madre no lo aceptarías? ¿Aún más cuando a tu alrededor sabes que se está generando mucho dinero? Tengamos en cuenta que muchos de estos jugadores vienen de familias con muy pocos medios.
12/03/2009 - 11:59 - Volkov
9 - Nice shoot Avino83.
12/03/2009 - 11:01 - nº 23
8 - ''Pero los que hacen posible que el show se ponga en marcha, los que juegan al baloncesto, no reciben ni las migajas del pastel'' Sr. Paniagua, tiene usted alguna idea lo que cuesta estudiar en una universidad americana? Tuition, room and board (le parece poco, le suena a algo?) que un chaval de 18 o 19 años le costeen de 20,000 a 45,000 Euros por temporada escolar??????????? punto dos. Además, sea lo que sea lo que estudian, después de 4/5 años tienen un formación universitaria y si no llegan a profesional, pues ya tienen algo. La educación no vale dinero. Educación = a migajas para el Sr. Paniagua. lo que tengo que leer de lo entendidos de este deporte. osea que sería más ético pagarle a un chaval de 18 años 1 millón de dólares y que no estudie.............coño es verdad, pa ke ba ha study, para escribir bien?
11/03/2009 - 11:25 - avino83
7 - En primer lugar decir que algunos jugadores (los "top") sí que cobran, y mucho, pero bajo cuerda. Todos hemos visto la película "Una Mala Jugada" de Spike Lee, y tb hemos visto el Hummer que tenía Lebron (en el instituto), etc.. Tampoco veo mal que no cobren, porque en el moemento que el dinero se meta por el medio, los jugadores perderán el espíritu que caracteriza a la NCAA y pasarán a ser buscadores de dinero como vulgares Tim Thomas, Jerome James, etc..
11/03/2009 - 09:02 - villimero
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Es uno de los periodistas españoles con más reputación cuando se habla del baloncesto de los Estados Unidos. En radio, ha trabajado para la Cadena COPE desde 1986 hasta la temporada 1991 1992, y desde la 1992-1993 lo hace para la Cadena SER, participando en espacios tan populares como el Carrusel Deportivo. En prensa, le hemos leído en medios de tanto prestigio como el diario EL PAÍS o la Revista Gigantes.
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