A veces, al igual que les sucede a los directores de cine, que se inspiran para sus historias en la gran pantalla en noticias cotidianas, lo que se lee en relación a determinadas crónicas del mundo de baloncesto le inspiran a uno una columna. Este es uno de esos casos. Así que espero que esta narración valga la pena.
Una de las noticias más relevantes en el mundo de la NBA durante los últimos días ha sido el fichaje del (controvertido) alero Ron Artest por los Lakers de Los Ángeles, el actual equipo campeón de la NBA. Este fichaje tiene partidarios y detractores casi al cincuenta por ciento. Para algunos, Artest simboliza todo aquello que define, palmariamente, el desequilibrio y la desmesura de un jugador y de una Liga entera. Para otros, el dinámico Ron Artest es una pieza ideal para añadir a un engranaje que ya está muy rodado, y que podría volver a machacar a sus rivales el curso que viene.
Estas son, al fin y al cabo, las polémicas típicas de un fichaje como este que es, además, y en cierto punto, atípico. Muchos aficionados no entienden que el joven Trevor Ariza, un jugador que ayudó mucho a su equipo a lograr el campeonato, se vaya. Y menos aún, que a sus amados Lakers llegue Ron Artest, el “poster boy” de todo aquello que es malo y deficiente en la NBA. Para muchos Artest será un virus, un troyano, en el vestuario amarillo esta temporada. Un suerte de ente destructivo.
Pero para Phil Jackson, el entrenador de los Lakers, y para el cuerpo técnico del club –previa consulta a Kobe Bryant, por supuesto- Artest es un jugador potencialmente inestable cierto, pero ciertamente manejable. El fichaje también ha servido, por cierto, para que esos críticos que siempre encuentran regocijo en sacudir a Kobe, incluso ahora que el hombre ha demostrado ser un líder muy maduro, esta adquisición tiene también una lectura subliminal: la estrella que siempre imita a Jordan ya tiene su Dennis Rodman en la figura de Artest.
Pero, quizás, la mejor noticia relativa a los Lakers sea que el Coach Jackson ha logrado el okay de los médicos para seguir entrenando al equipo. Lo cual es una gran noticia para todos. Aunque, bien es verdad, la salud de Phil no está para muchas alegrías: el hombre tiene una cadera de titanio (creo), sufre múltiples y dolorosos achaques en la espalda, y no parece tener excesivas ganas de exponerse otra vez al rigor de los entrenamientos, de los partidos y, sobre todo, de los viajes, durante esos terribles 8 meses de competición. De hecho, el hombre ha dejado caer que podría reducir sus funciones como técnico: dejando una buena parte del peso de los entrenamientos –e incluso de los partidos- en manos de su ayudante Kurt Rambis.
A propósito de esto, Phil es un grande, pero no creo que, ni siquiera alguien tan enorme como él, y ni siquiera en una estructura consolidada como es la de los Lakers, pueda entrenar a un equipo por control remoto. Ni siquiera en estos días en los que la cibernética ha avanzado tanto.
Así que Phil Jackson buscará su título número 11 el año que viene para ser todavía más mítico en la NBA. Y para honrar a su mentor, el gran Red Holzman, que fue su entrenador en aquellos fabulosos Knicks de los años 70. Red Holzman fue, además, un enemigo acérrimo de otro Red, Auerbach, el legendario entrenador de los Celtics. Pero tanto si Phil logra su undécimo anillo como si no lo hace, la temporada 2010 será la de su jubilación. Y pasará directamente al Olimpo de los dioses del baloncesto y su mentor sonreirá complacido dondequiera que esté.
Dicho lo cual y a propósito de Phil Jackson y del fichaje de Ron Artest, escuché, y luego leí, la entrevista que le hizo al Mister una cadena de radio, la emisora KLAC de Los Ángeles. En ella, Phil Jackson sonaba feliz y muy relajado. En esta interviú el Mister dio detalles sobre cómo –y sobre dónde- se comenzó a fraguar el fichaje de Ron Artest por los Lakers. He traducido literalmente la conversación porque es una historia ciertamente muy curiosa.
Así relataba Phil Jackson los hechos al KLAC: “El año pasado, tras la devastadora derrota en el partido 6 [de las finales de la NBA-2008] frente a los Boston Celtics, Ron Artest vino a nuestro vestuario y se fue hacia la ducha a ver a Kobe Bryant. Kobe se estaba duchando en el vestuario de jugadores –que está fuera de la jurisdicción de nosotros los entrenadores- y entonces Ron vino hacia mí y me dijo: “Entrenador, puedo ayudar a su equipo, puedo ganar ese anillo con los Lakers”. Yo le dije, “Bueno, gracias Ron, eso está muy bien, aprecio tu simpatía. Veremos como transcurre el año”. Entonces, Ron se alejó del área de los entrenadores y se fue hacia la ducha y le dijo a Kobe más o menos lo mismo. Kobe sabía las intenciones de Ron [fichar por los Lakers, claro, no otras] desde hacía un par de años. Ron no enjabonó a Kobe, ni le secó con la toalla, no estoy diciendo eso.” Fin de la narración.
Bueno, varias cuestiones al respecto de esta historia verdadera contada por el propio Phil Jackson a la KLAC. Primera, que Ron Artest pudo poner en serios aprietos a los Lakers con su visita a su vestuario. Si Jackson le hubiera dicho cualquier otra cosa diferente a la que le dijo -un simple “ojala juegues con nosotros”, por ejemplo- eso hubiera supuesto un quebranto a las reglas de la NBA realtivas a lo que en los Estados Unidos se conoce como “tampering” (conversar sobre intenciones futuras con jugadores con contrato en vigor, en traducción libre). Hacer tampering en la NBA de David Stern supone, como mínimo, una sanción ejemplar para el entrenador; otra no menos fuerte para el club, con posible pérdida de opciones de draft por uno o más años, además; y otra fuerte multa y suspensión de empleo para el jugador (o jugadores) involucrados en el presunto caso de tampering. Los Timberwolves de Minnesota hicieron tampering con Joe Smith y la ira de Mister Stern cayó sobre ellos como una suerte maldición bíblica. Así que Phil Jackson, zorro viejo, anduvo muy listo en esta ocasión tan peculiar.
Segundo, uno no puede dejar de imaginarse la escena que nos relata Phil Jackson. A los Lakers les acaban de dar una verdadera paliza sus archirivales del Boston. Encima, les acaban de dejar sin el anillo en una derrota tremenda, por no decir humillante. Entonces, de repente, en el vestuario de los Lakers, aparece Ron Artest, jugador en activo de los Rockets de Houston, vestido con un traje impecable. Se va hacia las duchas, donde los jugadores están tomando una ducha reparadora de dolores y derrotas, y se pone a hablar con Kobe Bryant sobre su deseo de jugar con los Lakers. Previa parada anterior para conversar con el Mister del equipo, eso sí.
No sé, me cuesta imaginar que un jugador de Unicaja de Málaga o del Real Madrid, entrara en el vestuario del Tau Vitoria en el Palau Blaugrana, tras la derrota del Baskonia ante el Barça. Que luego hablara con el Entrenador Ivanovic [esto sería ya ciencia ficción, sobre todo después de haber perdido]. Y que, más tarde, se dirigiera a las duchas, donde, junto al resto de sus compañeros, no sé, Tiago Splitter, por ejemplo, estuviera duchándose y tratando de olvidar la frustración de la derrota. Y en la plenitud de esa escena, el jugador en cuestión ofreciera sus servicios al club de Gasteiz para la próxima temporada.
Pero la NBA es una liga muy singular. Y Artest es el jugador más singular de todos los que habitan en esa liga tan singular. Sin duda. De modo que sí, la situación suena a muy bizarra, pero es consistente con la personalidad de ese tipo tan especial que es este nuevo Laker llamado Ron Artest.
La temporada siguiente a aquella visita a las duchas, es decir esta que acaba de concluir, el hombre ha intentado poner a sus Rockets en la cima. De eso caben pocas dudas. Pero tengo para mí que él ya se sentía un Laker en su interior. Porque uno de los lugares que más une a un equipo es, precisamente, la intimidad del vestuario. Y de las duchas.
10 - noooo, artest me encanta, kiza xk los bad-boys m encantan(AI, artest, melo, tephon...) xo no kiero k vaya a los lakers...nooooo seran imbatimbles kon este tio....
19/07/2009 - 23:33 - pistolabxt
9 - ...pues yo creo que les va avenir como agua de mayo,es una especie de gattuso para los Lakers.
17/07/2009 - 20:22 - juanma14
8 - Ron Artest= corazón, talento y testosterona. O lo tomas o lo dejas, no hay medias tintas.
16/07/2009 - 15:47 - o.j.mayo
7 - En unos días en los que se habla de añadir piezas con oficio para consolidar a buenas plantillas, Artest es una de ellas. El experimento Rockets no acabó de funcionar por las lesiones pero los Lakers saben que Artest dará ese plus que todavía no puede dar Ariza y más cuando el eterno rival ha confiado en otro chico malo para reconquistar el anillo.
16/07/2009 - 13:49 - JRSan
6 - Ron Artes personifica una de las grandes diferencias entre el baloncesto FIBA y el de la NBA: en el primero los policías a píe de pista están para proteger a los jugadores del público y en la NBA es al revés.
16/07/2009 - 11:22 - Orzowei
5 - Ron artest, es de otra época, en concreto del año 90 aproximadamente, vestiría de azul, y jugaría en una ciudad con muchos coches. ¿Cambiará a azul la equipación de los lakers?
14/07/2009 - 12:21 - sabinero
4 - Muy bueno el artículo, como siempre. Lo mejor, lo de Dusko, todavía me parto. Es que me lo imagino...
14/07/2009 - 09:57 - Jorgu
3 - Yo le he visto más maduro y centrado en el baloncesto este año en Houston. Ni siquiera lo de aquel codazo de Kobe y el lio posterior fue del ''estilo Artest'' Yo apuesto a que triunfa, es uno de los mejores defensores exteriores de la NBA y sabe quién lleva los galones, Kobe y Phil. Veremos con el resto de la plantilla y ojito a Morrison...
13/07/2009 - 21:30 - shifty
2 - Que gran historia desde luego. Que raro es el Artest, colega. No se yo si va a ir bien en los Lakers.
13/07/2009 - 18:36 - mikidumb
1 - Que gran gran artículo. He pasado 5 minutos inmerso en la historia. Muy grande Phil Jackson. Cada día me cae mejor
13/07/2009 - 18:11 - shifty
Es uno de los periodistas españoles con más reputación cuando se habla del baloncesto de los Estados Unidos. En radio, ha trabajado para la Cadena COPE desde 1986 hasta la temporada 1991 1992, y desde la 1992-1993 lo hace para la Cadena SER, participando en espacios tan populares como el Carrusel Deportivo. En prensa, le hemos leído en medios de tanto prestigio como el diario EL PAÍS o la Revista Gigantes.
2010 (11)
2009 (52)
2008 (17)