Remembranzas

JUEVES, 24 DE AGOSTO DE 2006

Mai Yenereison (I). Los Pivots.

Se hace difícil hablar de basket de “mi generación” cuando aun se encuentra uno a medio camino de los cuarenta y se refiere a un periodo iniciado apenas dos décadas atrás, pero lo cierto es que en el ambiente parece pesar la existencia de una suerte de invisible lindero que separa a los viejos aficionados- digamos la generación L.A. 84- y los modernos- digamos la generación Internet.

 

 Asumiendo ese engañoso juego semántico,  con la morosa complicidad de los vaporosos reflejos de este interminable estío, uno ha de referirse a la figura del pívot como algo, quizás ya solo una idea, un concepto,  que parece hallarse en vías de extinción en estos tiempos de eclecticismo y confusión, al socaire del esplendor atlético de las nuevas generaciones.

 

 Viendo el otro día como un equipo universitario, que no anotó su primera canasta de 2 sino cuando  faltaban apenas 10 segundos para llegar al descanso, era capaz de poner en aprietos a otro que presentaba uno de los pocos pivots puros que han superado la voraz criba del earlyentrismo, uno no puede sino admitir que los tiempos están cambiando, y que el college basketball, durante años semillero táctico del basket profesional, y más acusadamente del europeo , no es más que fiel Notario de ese proceso.

 

 El advenimiento de la linea de 3 puntos, con sus hipertróficas consecuencias tácticas, determina que sean muchos los equipos que prescinden del mítico center, haciendo de la zona puerto franco en el que puedan arribar desde el más impresionante portaaviones hasta la más precaria balsa.

 

 Acaso sea la desnuda verdad que encierran los asertos populares, y en este caso la de aquel que dice que no apreciamos las cosas hasta que no las  perdemos, pero uno, incluso en estos malos tiempos para la épica de los cíclopes, no puede dejar de observar que los viejos dinosaurios no solo siguen siendo fuente de belleza y placer, sino que buenos réditos procuran para aquellos que los poseen y saben apreciarlos en lo que valen.

 

 No muy lejos están los tiempos en que Roberto Dueñas, a mi juicio un probable candidato a MVP de los primeros 20 años de ACB, decantaba la balanza de las finales hacia el plato culé, con una extraordinaria inteligencia táctica que llegaba a sofocar sus indiscutibles limitaciones físicas y técnicas.

 

 Reciente en la memoria tenemos la exhibición del gigante tejano Daniel Santiago, que ha llevado para Málaga el sueño que un chico de Alabama estuvo a punto de dibujar, en un equipo que durante los últimos cinco años llegó a ser la más triste expresión de vacuidad e inermidad interior mal disimulada a base del uso y abuso del recurso al tiro de 6,25.

 

 Y como olvidar la magia del duo Oberto & Tomasevic, dos artistas nada alérgicos a la pintura, que alcanzaron cotas de belleza raramente transitadas en nuestro baloncesto.

 En fin, que a pesar de los efímeros brillos de algún que otro atolondrado saltimbanqui, uno sigue en la creencia que el dominio de las zonas, a la larga, es lo que da y quita entorchados.

 

 Y por esa razón el otro día, asisitiendo a un conmovedor baile de gigantes entre Andrew Bogut y Lazaros Papadopoulos, algo se revolvió en lo más profundo de mi ser, recordando aquellas luchas por el espacio con las que crecí, volviendo a apreciar el genuino sentido de la palabra “trabajo sucio”, el abnegado misterio que hay tras  un buen bloqueo o la magia intemporal que emana de un gancho bien ejecutado.

 Del australiano los sabemos casi todo, tras su estruendosa irrupción en los Mundiales junior de 2003 disputados en Grecia, con 26 puntos y 17 rebotes de media,  y su excepcional carrera universitaria que le valieron el nº 1 del penúltimo draft de la NBA.

 

 El griego, algo desaparecido en los últimos años, no olvidemos que fue el principal responsable, en una inolvidable noche de inicios de mayo de 2002, de una de las mayores gestas del basket europeo de clubes que se recuerdan, la victoria del Panathinaikos ante la todopoderosa Virtus de Messina y Ginobili en el inexpugnable PalaMaguti .

 Observando aquel espectáculo de precisión y aparente sencillez, que ahora se hace tan escaso de ver,  tuve la certeza de que nadie ni nada podrá nunca con los pivots, que la eterna llama que antes portaron Kurland y Mikan, Wilt y Bill, Dino y Luyk o Martín y Norris,  seguirá ardiendo, pues una ley física incontestable rige nuestro deporte y ésta es que así como el camino más corto entre dos puntos es la línea recta, la canasta más sencilla es la más cercana.

 

 Y no olvidemos que el basket es un deporte de y para inteligentes.

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MARTES, 04 DE JULIO DE 2006

Contra el Basket-Ficción.

 Lo clásico sigue triunfando.

 

Desde posiciones extremistas se ha venido proclamando la superioridad del juego actual sobre el clásico ( pongamos los happy eighties),  la eclosión de nuevas máquinas universales de producir basket ( pongamos los Garnetts, Odoms, McGradies, Gasoles y Nowitzkis), como si un diluvio sanador hubiera barrido de la faz de las canchas a los jugadores antiguos, renovando las aguas pantanosas del basket tal y como siempre se jugó.

 

 La elección de otro politalentoso atleta como nº 1 de este draft, por encima de un más intemporal y encasillable LaMarcus Aldridge, parece confirmar esa querencia en los círculos de poder del basket mundial por lo prodigioso, a despecho de la razón empírica.

 A mi aviso, estas soflamas evolucionistas carecen de rigor, pues hacen de la anécdota categoría, como nos demuestra el riguroso examen histórico.

 

 Es cierto que el deporte ha evolucionado físicamente, al compás de la especie que lo protagoniza, pero no lo es menos que la esencia del juego, esa extraña y perpetuamente mutante fórmula de inteligencia + táctica + talento atlético, no ha variado ni un ápice.

 

 Ninguno de estos cyborgs, que se anunciaban devastadores, ha conseguido dominar la NBA , como sí han hecho, y creo seguirán haciendo, jugadores de corte clásico, de posición definida. acusado liderazgo y capacidad de “leer” el juego en un estrato superior al de sus compañeros.

 A nivel doméstico, acabamos de asistir al espectáculo de una Mente Prodigiosa que ha hecho suya una Liga, al imperio de un atleta medio, cuyo eclecticismo es más táctico que atlético, que nace de un hálito utilitarista, de un disfrute exhaustivo de sus cualidades y de un conocimiento profundo de sus limitaciones.

 

 Jorge Garbajosa, la contraimagen de los Mazingers que venían a cambiar esto del basket, ha dominado una serie en ataque y en defensa, decidiéndola en belleza cuando supo llegado el Momento.

 

 Enfrente había egregios mensajeros de esa nueva raza de atletas universales, mas su inalcanzable polivalencia, su brillante linaje, se han revelado insuficientes ante la sencillez del método, ante los genuinos efluvios directamente emanados de la Esencia del basket.

 Y en ese espejo de todo que es la NBA , no hay mejores noticias para los esforzados amantes del basket-ficción, ese reino de Oz que se ha creado al amparo de una mala digestión del atracón de datos que facilitan las nuevas tecnologías.

 

 Tratando que los falaces brillos de una pantalla no cieguen el criterio, veamos como ha discurrido la última década en la Mejor Liga del Mundo:

 

 El equipo dominador, los Spurs de San Antonio ( tres anillos), tiene como líder a un “old classic “ de toda la vida, un tipo que no tiene nada de especial, solo saber interpretar el juego, sus ritmos, sus balances,  descifrar sus precarios  equilibrios en la mejor manera para los intereses de su equipo.

 Ciertamente no parece que Tim Duncan sea un prototipo de la última generación del basket robotizado, más bien un compendio de virtudes tradicionales, atesoradas en un largo camino de aprendizaje, pasando por cuatro años de Universidad.

 

 El segundo equipo serían los Lakers (otros tres anillos) con el liderazgo de otro pívot clásico, no solo un coloso, sino un hombre guía,  capaz de asumir diferentes roles cuando el equipo lo necesitaba, ora hombre sacrificado, ora referente ofensivo.

 Si físicamente cabría incardinar a Shaq (tres años en LSU) en el elenco de la Nueva Raza , su juego cercano al aro y su capacidad de liberar espacios forman parte del núcleo de este deporte casi desde su nacimiento. Nada nuevo bajo el sol.

 

Tercer protagonista, con dos títulos, son los Bulls del último Jordan, escuadra prototípica con los Paxson, Cartwright, Grant y cía, que giraba en torno al inmarcesible genio del ex Tar Heel ( tres añitos), y al excelente pragmatismo de Phil Jackson y su equipo técnico, que hizo del talante inobstrusivo un karma triunfante.

 

 Cierto es que Pippen y Kukoc eran jugadores modernos, pero para nada hombres –máquina.

 Pasemos a los Pistons (un anillo) donde acaso tenga mayor virtualidad el discurso evolucionista, por la presencia de un fenómeno genético como Tayshaun Prince, capaz de ocupar hasta cuatro posiciones en la cancha.

 

 No es menos cierto, sin embargo, que el largilucho ex Kentucky no era sino la cuarta o quinta opción ofensiva del equipo, y que si algo destacaba en los de la Motown , no eran los egos individuales, sino el espíritu de equipo, en el que el puesto de líder, si lo hubiere, habría de caer en manos de Chauncey Billups (dos añitos en college), un base-escolta bastante tradicional, tanto en físico como en juego.

 Férrea defensa y movimientos ofensivos de manual tampoco parecen ser heraldos de la Nueva Era.

 

 Vamos con los Heat, reciente campeón, donde el mentado Shaq cumple una labor de escudero del nuevo gurú, Dwayne Wade, un escolta explosivo de Marquette ( dos años), de físico poderoso y  muñeca caliente a 5-6 metros, como tantos hubo en la historia de la NBA , aunque éste dotado de un plus de frialdad en los momentos cruciales, que lo emparenta con la dinastía de los Grandes de este juego.

 Nuevamente, ni rastro de esa eugénica estirpe que habría de deslumbrarnos.

 

 De este apresurado y nada exhaustivo compendio empírico, nace una conclusión de difícil contradicción: los equipos ganadores son los que juegan al basket como siempre ha sido, los líderes suelen ser jugadores formados, con amplia experiencia universitaria, y bastante clásicos en su forma de jugar, con posiciones definidas y una vis lideradora, que los hace brillar en el tiempo del Clutch.

 Los nuevos arcángeles de la Modernidad , productos de una presunta supremacía de lo físico,  los Garnett, Odom, McGrady, Nowitzky, Gasol y cía aun no han logrado sino una colección de fútiles elecciones para el All Star (criterio éste mantenido por algún especialmente torpe teórico contra el valor formativo del  juego universitario). Los anillos lucen en otros dedos.

 

 El oropel reluce, pero oro no es.

 Como nunca en este juego se podrá sustituir la cabeza y el corazón, la Inteligencia del Hombre que lo juega y que lo observa,  por la fría excelencia gimnástica-cibernética de seres ( jugadores y espectadores) con  Almas de Metal.

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MARTES, 27 DE JUNIO DE 2006

El Padrino.

Aíto García Reneses es, sin duda, un personaje especial.

 

 Gran estudioso del basket, innovador, tozudo, con mucha personalidad para defender sus ideas,  y maquiavélico en el manejo de entornos y grupos de presión.

 

 La ética nunca fue lo suyo, luego no deja a nadie indiferente, a la manera de los grandes entrenadores de la escuela yugoslava e italiana, famosos no solo por su sabiduría técnica , sino por su preclaridad a la hora de buscar ventajas extradeportivas y presionar a los poderes fácticos, siempre “pro domo sua”.

 

 Sabida es la polémica arbitral que acompañó a sus títulos- conforme al mottoHaz 20 y te pitarán 20, haz 50 y te pitarán 20”, traducido en malagueño como “ A hostias”-, mucho se ha hablado de sus maniobras de manipulación para descartar rivales superiores en juego e ilusión - La Bula de Petrovic”, “Los Griegos / Africanos de Málaga”- y conocida es la animadversión que gran parte de la grada del Palau le tributaba, considerándolo el principal responsable del colapso de los blaugrana en la mayor parte de las grandes citas continentales, así como el trato frío y despiadado que dispensó a estrellas del nivel de Nacho Solozábal, Jose Antonio Montero o Chicho Sibilio.

 Sin embargo entre la prensa especializada, rara es la crítica a su persona, al punto que difícilmente se oirá o leerá a nadie hacerle una enmienda o buscarle un defecto, por muy evidente que sea lo incorrecto de su comportamiento o planteamiento.

 

 No olvidemos sus maniobras fraudulentas con Quimet Costa – su segundo, pero oficialmente primero- para no acudir a las ruedas de prensa o su injustificada y recalcitrante negativa a que los micrófonos de TVE fueran testigo de sus prédicas en los tiempos muertos, conductas que con cualquier otro personaje hubieran indignado a la canalla mediática, y acarreado fuertes sanciones, a la vez que alimentado las sospechas de que en aquellos oscuros conciliábulos se impartían instrucciones de dudosa deportividad.

 

 Y así, pocos fueron los que afearon la conducta al técnico de la Penya cuando promovió el juego “físico”, ahora lo llaman así,  y la provocación durante la serie disputada contra Unicaja; casi nadie  censuró que se negara a darle la mano a Sergio Scariolo tras el cierre de la serie en Málaga, en un partidazo que culminó en una inmaculada victoria local, con varias decisiones tácticas del italiano de extraordinaria riqueza; y escasas han sido las admoniciones a su posterior escrito,  asestado desde la deliberación y la consciencia de los propios actos , en su página web, tratando de explicar lo inexplicable en clave de ese inconfundible   rencor que suele acompañar al mal perdedor :

 Habitualmente, antes de comenzar los partidos, el entrenador local va a saludar al visitante. En esta ocasión no fue así. Sin embargo, sí esperaba que una vez ganado el partido yo le diese la mano. Según me ha dicho él, piensa que instigo a mis jugadores a cometer faltas antideportivas, cosa que no he hecho ni haré nunca. Están como testigos los innumerables jugadores y ayudantes que he tenido. No quiero pensar que sea el caso de Scariolo, no creo que el refrán "Se cree el ladrón que todos son de su condición” le vaya a la medida. No obstante, se le podría preguntar: ¿Instigaste a un jugador tuyo para que cometiese falta antideportiva a Roberto Dueñas en el último partido del `play-off´ ´ de hace unos años,en Barcelona? Además, en aquella ocasión no fue señalada como antideportiva, ¿por qué? Los medios de comunicación coincidieron en considerarla como clave para la resolución del partido.

 En aquella ocasión, con la ayuda de los medios de comunicación, hizo lo mismo que en esta ocasión: crear un ambiente que presionase a los árbitros. Los resultados fueron definitivos. Al año siguiente intentó la misma estrategia, pero esta vez los medios de comunicación de Barcelona no le hicieron el juego y no le dio resultado.

 Tengo entendido que, también con el mismo procedimiento, consiguió tener un `ambiente´ favorable en los cuartos de final del `play-off´ de la temporada pasada, perjudicando esta vez a otro equipo de la ACB. Y mientras que le siga funcionando, supongo que continuará con la misma estrategia aunque muchos no la consideremos ética. Es una parte más de su táctica. 
 

Curioso que  aún recuerde y que mencione una serie que se disputó años atrás, por eso pienso que al madrileño sus dos grandes derrotas ante Sergio Scariolo le han dolido, y la herida no cierra, pues no hay peor cuña que la de la propia madera.
 

 Pero cuando parecía que los fuegos de la derrota no asimilada se habían apagado, dos hechos, aparentemente inconexos, vienen a reavivar la llama del resquemor y la retorsión contra el técnico bresciano:

 

Prueba A) La revista Gigantes, por medio de su redactor Quique Peinado, desvela la siguiente conversación habida entre Eduardo Portela, Presidente de la ACB , y Sergio Scariolo, en los instantes previos a la entrega de trofeos:

 

 

Portela (muy encendido): "¡Siempre igual, vas provocando a todas partes!"

Scariolo: "No te pongas así ¿eh?, que no siempre gana el que uno quiere..."

En ese momento Portela se gira enfurecido hacia Scariolo y tienen que pararlo. Tiene que salir a dar el trofeo a los dos equipos.

 

 

Inexplicable calentón de quien también presidió la ACB cuando Aíto cometió alguna de las tropelías más sangrantes de la historia de nuestro basket, algunas antes referenciadas, y que parece que no afectaron tanto a la moral del ex directivo blaugrana.

 Prueba B) Página web de Eurosport, artículo de Pepe Laso:

 La brillantez técnica de Scariolo se hizo notar y manejó con tino absoluto sus efectivos; lástima que en tiempos de play-off pierda el señorío que debe tener cualquier superdotado en todas las actividades de la vida. Su tiempo muerto en los últimos segundos no es técnicamente criticable, el reglamento se lo permite; lo que está fuera de lugar es aprovechar la oportunidad para tirar una pulla a Ivanovic por no haberlo pedido el pasado año. De Sergio hemos podido oir en estos play-off: “siento miedo por la integridad física de los míos”y alguna lindeza más que cabreó al paciente Aito hasta el punto de no felicitarle por su victoria; denigró a Perasovic asegurando que “es como yo cuando era joven”. Pero ahí no acabó la cosa, una vez conseguido el titulo al recibir la felicitación de Eduardo Portela le replicó “no siempre ganan los que tú quieres….”; no creo que el fundador de la liga en la que él consigue los éxitos merezca este tratamiento.

 Definitivamente Scariolo tiene sangre de los Borgia, no contento con el titulo de él salen todos los rumores que le colocan en el Tau, quizás, la perdida de Garbajosa y el listón tan alto que se le presenta para el año que viene, pongan nerviosa a su activa mente. Estudiando la larga trayectoria y los éxitos del gran Scariolo, se aprecia claramente que su problema es la vanidad y, consecuentemente, las victorias por si solas no le son suficientes.


Versión “mutilada” de la historia, que bien acredita un mendaz deseo de desprestigiar el éxito de Scariolo, aludiendo a cuestiones “ad hominem”, todo ello desde entornos próximos al técnico madrileño.


Parece que la sombra de Don Alejandro, sin duda el hombre con más poder del baloncesto patrio, es alargada y sus oscuros reflejos se proyectan, amenazantes,  contra aquellos que supieron ganarle en la cancha, en buena lid, dándole lecciones de estrategia que no ha sabido interiorizar para sacar aprendizajes de ellas.

 

 Ya pasó con Maljkovic, ahora con Scariolo.

 

 ¿Quién será el próximo?

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JUEVES, 15 DE JUNIO DE 2006

Delicatessen Basketbolero.

La mejor final imaginable será la que se dispute. Enhorabuena a todos los aficionados al basket español.

 

 Contra las voces de los nostálgicos de la futbolerada, con su uso apocalíptico de las audiencias, para un aficionado al basket no puede haber mejor espectáculo que éste.

 Vitorianos y malagueños, dos equipos que viven del, por y para el baloncesto, sin pútridas resonancias electoralistas ni subvenciones del deporte rey,  llevan más de una década instalados en la élite del basket nacional, ya disputaron una final ACB, con sweep de los baskonistas, y vuelven a verse las caras de manera muy distinta.

 

 En Málaga entrena uno de los técnicos más carismáticos del basket europeo, campeón en Italia con la Scavolini de la prodigiosa sociedad Cook & Daye, cuando apenas tenía 30 años; campeón en España con el Real,  en una de las “lecciones de ética” más imborrables de la historia de la ACB.

 Llega a su cuarta final ACB, con tres equipos diferentes, casi emulando a su maestro, Il Vate Bianchini, que hizo campeón a Cantú, Roma y Pesaro, los outsiders de la pallacanestro,  históricamente dominada por Milano, Bologna Virtus y Varese.

 

En frente un técnico totalmente distinto, ex jugador de prestigio, con poco bagaje en los banquillos,  nada lustroso además, pero en trance de conseguir un histórico triplete nacional para el arcón  sin fondo del Querejeta,s World.

 

 La presunta ventaja malagueña se ve compensada por el innegable valor autogestionario de la plantilla baskonista, con líderes perfectamente delimitados, ya curtidos en mil batallas, con feas cicatrices en su piel y ominosas muescas en sus revólveres.

 Por si faltara poco, el guiso tiene un condimento especial: la baja de Pablo Prigioni, uno de esos jugadores que marcan el compás de una escuadra, aparentemente infungibles.

 Pero hete aquí que el prodigio se hizo equipo, y a las gestas cotidianas que este inmenso club ha protagonizado en los últimos años, hay que unir el improbable barrido a costa del Futbol Club Barcelona del atolondrado Dusko, perpetrado en semifinales.

 

 Roko Leni- Ukic, un talento que había hibernado durante la temporada, en la gélida y umbrosa  región proyectada por la devastadora y exhaustiva  presencia del base argentino, ha tomado las riendas, con aplomo asombroso, y el cuarteto integardo por Erdogan, Hansen, Vidal y Jacobsen le ha arropado en los momentos difíciles.

 Al imberbe croata le espera otra prueba de fuego, Pepe Sanchez y Cabezas le aplicarán alternativamente un tratamiento de hielo y fuego, buscando a toda costa hacerse con el control, con el tempo del partido.

 

 En la pintura, punto fuerte de los blaugrana, Daniel Santiago, cinco pares de gafas más tarde, encontrará a un Arcángel brasileiro de extraordinaria coordinación e interminables tentáculos, en grado de silenciarle de tú a tú,  jugando a basket, sin invocaciones a la marrullería.

 

 Y será allí, o solo Dios sabe dónde, el bendito lugar desde el que  asistiremos, posiblemente por última vez en suelo europeo,  al duelo que epitomiza, de manera sumaria, el Misterio de la Vida que Hay el Basket.

 Inteligencia y Atleticismo, músculo y neurona, alma , corazon y vida,  se verán las caras en un enfrentamiento que puede marcar una época, pues pocas veces se apresta la Providencia a ser tan generosa con el espectador, ofreciéndole esta voluptuosa ceremonia  de BELLEZA DEFINITIVA.

 Jorge Garbajosa y su compendio de misiles neuronales, apuntan hacia Luis Scola, el mejor hombre interior del baloncesto europeo, punto y aparte.

 

 El argentino buscará el uno contra uno bajo el aro, y el madrileño la defensa de anticipación, negándole el trono de la bola, forzándole a recibir cuanto más lejos mejor.

 Seguro que el recuerdo mediato de la defensa de Felipe Reyes, un año ha, estará presente en las mentes de ambos contendientes.

 

 En la otra zona, mal haría Perasovic en prolongar el emparejamiento, pues su estrella pierde fulgor conforme se aleja de la canasta, y es obvio que Garbajosa se posicionará en torno a los 6,25 para iniciar sus ejercicios balísticos, salpicados con alguna incursión en zona enemiga,  preferentemente sobre el lado derecho de su defensor.

 Seguro que el recuerdo inmediato de la defensa de Aíto sobre el astro malagueño, estará presente en la mente del técnico croata.

 

Quien salga victorioso de esta danza misteriosa, acaso habrá sintetizado el veredicto del choque, pero en todo caso seremos nosotros, aficionados al basket, los que saldremos enriquecidos por un enfrentamiento entre dos agentes letales, cada uno con sus resortes, que a buen seguro nos dejarán momentos para recordar.

 

 Y la audiencia me importa un bledo.

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LUNES, 12 DE JUNIO DE 2006

CALLE MELANCOLIA XII


GRACIAS NUEVO BASKET



Corría el mes de enero de 1984, y mi vida de estudiante de primero de Bachiller, recién proyectado del cascarón del barrio protector a los abismos de la gran ciudad, sufrió una sacudida.

Había presenciado en televisión la Copa del Rey jugada en Zaragoza, y una nueva dimensión del deporte de la canasta, que ya tanto amaba, se apoderó de mi criterio

La oscura y sudorosa estética de la lucha, de la trinchera conquistada alcanzó a suplir el concepto de belleza que en tal deporte encontraba, más basado, hasta aquel entonces, en la armonía técnica que acompaña al individuo talentoso, que en el despliegue conjunto de preclara fisicidad que había contemplado en aquellos partidos, jugados a cara de perro en el atestado y vaporoso pabellón municipal maño.

MIKE DAVIS & MARCELLUS STARKS, BRIAN JACKSON & WAYNE ROBINSON, DAVID RUSSELL & GREGG STEWART, JIM ALLEN & KEVIN MAGEE,

¿Alguna vez se reunió tanto talento americano en una sola ciudad?

La convulsión, que había penetrado en mi ser por vía catódica, precisaba de un correlato tangible, literario y gráfico, y así fue como NUEVO BASKET vino entrar en mi vida.


Aun recuerdo, con ávida y dolorosa precisión, el momento en que acudí, en un día lluvioso, al quiosco del Paseo de los Melancólicos, al lado del instituto, donde adquirí el primer número de la revista, con las 250 pesetas, toda una fortuna a la sazón, bien custodiadas en el bolsillo de mis vaqueros.

Parecerá increíble, pero en Madrid eran contados los quioscos que vendían la revista y los pocos que tal hacían, apenas tenían un ejemplar, por lo que había que estar presto a la hora de cobrar la pieza.

El hallazgo del tesoro estaba revestido, pues, de cierta dosis de emoción y dificultad.

Aparecía en portada un cuerpo a cuerpo entre Fernandito Romay y Andrés Jiménez, en una instantánea tomada en el partido para el tercer y cuarto puesto de aquella Copa, y en el interior, profusamente ilustrado, todo parecía gravitar en torno a esa ya mítico Torneo del Cambio.

Aires de revolución, de búsqueda de nuevas fronteras, soplaban directamente desde sus lujosas páginas, primorosamente encuadernadas, que traían un intenso perfume a progreso, ilusión y compromiso.

A partir de ese momento gente como Franco Pinotti, Joan Cerdá, Jordi Román o Miguel Angel Forniés pasaron a ser parte de mi familia, y aquella revista iba conmigo allá donde fuera, escrutando hasta su último rincón, todavía impresionado por la calidad de sus fotografías, de su maquetación y la profundidad de sus contenidos.

Dicen que la modernidad literaria consiste en que las preguntas están destinadas a permanecer sin respuesta, y NUEVO BASKET trepidaba de incertidumbres, de pluralismo, de amor por nuestro querido deporte y por eso creo que, por encima de todo, el interés de la revista no residía tanto en la realidad que reflejaba como en la visión singular que de ella expresaba.

Junto al basket espectáculo, tenía cabida el formativo, el femenino y tertulias de grandes desconocidos, que abordaban los problemas de su mundillo, eran reproducidas en cada número.

Y, como no, eran frecuentes las colaboraciones de los grandes técnicos de nuestro país, como Diaz-Miguel, Aito, Manel Comas, Mario Pesquera, Chus Codina, quienes por aquel entonces solían viajar a menudo a la Meca americana, en aquel tiempo remota cual planeta solar, para comprobar in situ los sistemas de trabajo de las grandes universidades, ojeando al tiempo a los que pudieran ser futuros americanos.

Ya digo, un mundo nuevo de sensaciones, una Summa de esencias baloncestísticas al alcance del lector.


Número tras número, mi capacidad de asombro recibía nuevos estímulos, pues aquella estética agresiva que simbolizara Magee en la Copa iniciática, se trasfirió a las páginas con inusitada vividez, señaladamente en las intituladas “Aquí América

Con una foto del Tio Sam  como emblema de la sección, su contenido era un pozo de sueños, un encadenado de imágenes y conceptos prístinos, que remitían a otros aun más sorprendentes, permeando, con la suavidad de una pleamar nocturna y plateada, en la apacible playa de una adolescencia curiosa.

Acuden a mi mente hologramas de melancolía, como una fotografía a toda página y color de Mel Turpin contra Charles Barkley en un Kentucky-Auburn en la cumbre de la SouthEastern Conference, o unas planillas estadísticas de los 16 mejores equipos de la NCAA de ese año.

Por primera vez, en aquellas ventanas hacía la fantasía, creí ver al Nuevo Profeta del basket mundial, he can do it all, decía Julius Corella del escultural escolta de los Tar Heels.

Igualmente me fue formalmente presentado un freak intimidador, un coloso negro de músculos de acero y cabeza yunque, que empezaba a ser conocido como el Hoya Distroya.

Asistí, desde la intimidad del dormitorio, allá recogido en el mullido sillón, al duelo de unos jugadores de póquer, que iban de verde, contra unos ilusionistas de azul y púrpura que transitaban, celéricos y coléricos, por imaginarios carriles que ineluctablemente desembocaban en el aro contrario.

Un Mago, un Pájaro y un Doctor dominaban en la fábula de sagacidad y belleza que era la NBA, en la que los personajes secundarios eran un Hombre de Hielo y un Poeta de la Canasta.

Nombres de ciudades remotas, de lejanos Estados, complejas estadísticas, extraños apellidos y seductores nicknames resonaban en mi cabeza, como una turmix de datos, que se iban acumulando a golpe de lectura apasionada.

Un mundo perfecto, en fin, que solo existió en aquel preciso tiempo y lugar, irrecuperable, fugaz, que solo puede ser recordado. 


La Revista tuvo sus momentos para la polémica, señaladamente con ocasión de la primera final ACB, ganada por el Real Madrid por incomparecencia del Futbol Club Barcelona al tercer partido, tras los incidentes acaecidos en el segundo, disputado en el Pabellón de la Ciudad Deportiva, que acabaron con desiguales sanciones para los tres protagonistas de la trifulca: Mike Davis, Fernando Martín y el instigador del incidente: Juan Manuel Lopez Iturriaga.

A pesar del resultado, Nuevo Basket sale a la calle con una impactante portada en la que Mike Davis machaca el aro del Palau ante un impotente Fernando Martín, dos cabezas más abajo. Toda una provocación que dió lugar a multitud de comentarios, cartas al Director y encendidas discusiones.

El lapso temporal entre las Olimpiadas de Los Angeles y el Mundobasket de España, representa el cénit de la revista, jalonado por dos números especiales a la altura de la ocasión. La editora echó la carne en el asador, y los resultados pueden degustarse en sendos compactos ejemplares, llenos de datos y comentarios jugosísimos.

Con el paso del tiempo, he podido contrastar gran parte de lo publicado en la prensa internacional, y puedo afirmar que tales números carecen de parangón y ni Sports Illustrated puede presentar algo que se le acerque.

Ya por entonces sorprendía la calidad de la revista por contraste con el resto del panorama editorial deportivo, que hacía de cada número un verdadero trofeo, con valor independiente, un libro en sí mismo.

La buena marcha parece consolidarse con la vuelta a los orígenes, a la periodicidad semanal largamente reclamada por los lectores, ahora en forma de periódico, mientras que la revista pasa a ser quincenal.

A pesar de la aparente salud del proyecto, ahora sabemos que en realidad escondía una penuria financiera estructural, y un concepto familiar del negocio, basado en el sacrificio, la amistad y el patrocinio, que hicieron posible el milagro de su existencia, pero que acabaría por fagocitar aquel producto imposible, a merced de las implacables Leyes del Mercado.

Dicen, con razón, que todo lo bueno se acaba, y este mágico reino en torno a una pelota gorda no fue una excepción.

Las dificultades económicas, una vez retirado el cálido y noble mecenazgo, ahogaban a la revista, que empezó a ser un Guadiana de incertidumbres en medio de un mercado en ebullición.

Cambios de formato, de periodicidad, descenso alarmante de la calidad y de los contenidos son indicios evidentes de una defunción inminente.

Conservo un último número, triste y demacrado, en el que ya no aparece Pinotti, con un Román luchando, cual moderno Quijote contra las Estrellas y los Gigantes, que acabarían por lanzar la última palada de arena sobre tan ilustre cadáver.

Cada quien se buscó la vida, y la ACB, que tanto les debe a estos pioneros, fue refugio de muchos, y jaula dorada de otros.

A veces la ira me domina y la pago con ellos, me duele tanto talento malbaratado y domesticado, pero ese es otro tema, que aquí solo quiero buenos recuerdos, y tributar un sentido homenaje a las gentes del periodismo de basket que me acompañaron en años decisivos en mi formación como persona, que contribuyeron a cincelar una parte importante del aficionado al basket, nostálgico, errabundo y antifutbolero, que me enorgullezco en ser.

Muchas gracias, amigos, y que el paso del tiempo nunca borre vuestra gran obra.
Por REMEMBER a las 12:39 1 Comentario
 
MARTES, 30 DE MAYO DE 2006

Cuatro Equipos, Cuatro Problemas.

Y aquí llegan las semifinales ACB en las que , por una vez, veremos a los cuatro equipos que más lo han merecido durante el campeonato, sin sorpresas ni incidentes que hayan alterado el orden establecido.

 

Además, los 4 semifinalistas se presentan frescos, pues dos solventaron la primera ronda con barrida y tendrán más de una semana de asueto, y los otros dos en el cuarto partido, de manera que el jueves Tau y Barça contarán con más de 4 días de descanso, un lujo a estas alturas de temporada.

 

Dada la igualdad que se presume en ambos duelos, quisiera detenerme en el análisis de lo que considero elementos desequilibrantes de cada equipo, aquellos cuya inhibición puede asegurar en alto porcentaje el éxito del equipo contrario.

 

UNICAJA presenta una plantilla muy completa, mezcla de veteranía, liderazgo y sangre joven local, lo que a priori dificulta en grado sumo vislumbrar un punto debil.

 

No obstante, si hay algo que necesita funcionar para que los malagueños dominen un partido ese es DANIEL SANTIAGO, jugador poco agraciado, aparentemente torpe, pero de gran importancia en el basket europeo, como ya demostrara en el scudetto conseguido en Varese.

 

Su amenaza interior, un uno contra uno con el portorriqueño es garantía de canasta o tiros libres, libera el juego malagueño, le confiere fluidez, permitiendo tiros cómodos y penetraciones a los exteriores y dando cobertura a los intangibles emanados del juego total de Jorge Garbajosa.

 

Los aproximadamente 25 minutos que el pivot está en pista, suelen coincidir con la mayor anotación de su equipo, mientras que sus momentos de descanso y/o protección se compensan con una mayor intensidad en la defensa.

 

La PENYA , felizmente resucitada a la élite nacional de la mano de Aíto, se me antoja como un equipo talentoso, que disfruta en el juego libre y de transiciones rápidas,  pero blando en el duelo de fondo, en partidos duros, algo propenso a venirse abajo sin el aliento de un líder.

Y en eso, ELMER BENNETT, el entrañable Benito, es un maestro, el hombre-chicle, el que mantiene unidos a los compañeros, el que mete el triple sanador o roba una bola decisiva.

 

En el nivel de exigencia física a que sea sometido el veterano base norteamericano pueden radicar gran parte de las esperanzas de los verdinegros, y es previsible que Sanchez, Cabezas e incluso Berni se alternarán en la labor de desgaste.

 

En definitiva Sergio Scariolo,  el nuevo Evangelista, aplicará al Sr. Garcia Reneses la medicina que el madrileño tantas veces administró a sus rivales en su etapa blaugrana, desgaste a largo plazo con la complicidad arbitral.

 

 En la otra eliminatoria, el TAU no parece llegar en su mejor momento, sin duda dañado por esa maldición que parece perseguir a los vitorianos cuando soplan vientos de playoff.

 Esta vez el damnificado por el negro conjuro es ni más ni menos que PABLO PRIGIONI, el líder del equipo, el corazón, el reloj, la cabeza, quien marca el ritmo del partido, el que determina el destino de la bola en el ataque y ajusta la defensa cuando la cosa está que arde.

 

No es difícil, pues, averiguar qué le hace daño a los baskonistas, tanto más si el segundo base del equipo, el talentoso pero bisoño Roko Leni Ukic, está a años luz del argentino en carisma e intensidad.

 

El ominoso recuerdo de Praga está aun presente.

 

Tanto es así, que a Perasovic no le queda otra que utilizar a Sergi Vidal o Travis Hansen en labores directoras, cuando Pablito no rula, lo que no está mal, pero no es lo mejor que este equipo puede ofrecer.

 

Tampoco levanta olas de pasión el juego del FUTBOL CLUB BARCELONA, acaso el equipo más irregular de los cuatro semifinalistas.

Con un juego interior sospechoso, que ha de padecer ante la batería baskonista, y una plantilla desarticulada, sin apenas jugadores dúctiles ni enigmas tácticos, Kakiousis y poco más, la baza culé se centra en varios soldados de fortuna cuyas armas de fuego son letales, en la salud y en la enfermedad, para lo bueno y para lo malo.

 El Barça vivirá o morirá con su JUEGO EXTERIOR, más específicamente con su tiro, y todavía más con el triple, y si los Williams, Basile y Navarro las enchufan sobre el 50% estarán en el partido y con amplias posibilidades de pasar a la final, mas si la presión rival reduce la efectividad de la mencionada tripleta, decidirá la bombilla, donde, a pesar de la mejoría de Fucka, sigue habiendo un déficit importante.

 

Atentos a Grimau y De la Fuente, dos tapados con amplia experiencia que pueden desequilibrar la eliminatoria si meten los tiros a que, sin duda, les retarán.

 

 Y ahora, tras estas lucubraciones destinadas a ser burladas por la plana tozudez de los hechos, solo queda disfrutar del basket en estado puro que nos espera de aquí hasta el final.

Ah, y si me piden pronóstico, veo una final Unicaja- Barça.

Por REMEMBER a las 11:06 0 Comentarios
 
JUEVES, 04 DE MAYO DE 2006

Reflexiones sobre Praga

Tras la gran final vivida en el impresionante Sazka Arena, se impone un reposado análisis sobre lo acaecido en la bellísima ciudad de las Mil Agujas.

Y éste no puede ser otro que aludir a la férrea disciplina que el sistema de competición ha impuesto en la manera que los partidos fueron preparados por los equipos participantes.

De esta manera, según mi criterio, el hecho que en apenas 48 horas un equipo se tenga que enfrentar a otros dos, todos ellos del máximo nivel, como fue el caso, marcó indefectiblemente el devenir de la competición.

Y así, a mi parecer, una importantísima y decisiva clave fue que los técnicos prepararon un partido con total intensidad y el otro, imagino, con menor atención.

Siguiendo este hilo argumental, yo diría que Pini Gershon tenía perfectamente analizado al TAU, y supo que cortocircuitar a Pablo Prigioni, considerado por muchos mejor base del basket europeo, era imprescindible para aspirar a ganar. De hecho pocos dos para dos vimos en la primera semi, y las ayudas interiores para colapsar  a Luis Scola eran automáticas. Si a ello unimos que, anulado el base argentino por el infravalorado Will Solomon, la circulación de bola de los baskonistas no era tan fluída como es habitual, se puede empezar a entender la aniquilación que, durante los tres primeros cuartos, sufrió el juego de los de Vitoria.

Y también me atrevería a afirmar que Ettore Messina tenía analiizado hasta el último detalle de los sistemas de los macabeos, y que el torpe pero poderoso Savrasenko tenía que intimidar a los pivots rivales desde el primer momento, haciendo bascular el foco ofensivo hacia fuera, donde un complejo sistema de ajustes y ayudas se encargaría de rematar la faena.

En ataque, el ya mítico técnico italiano sabía que el cuerpo a cuerpo bajo el aro era un suicidio, tanto más sin Andersen, por lo que abrir a Matjasz Smodis para expulsar a la "piovra" Baston de su trono de intimidación, era indispensable en orden a presentar un ataque efectivo a la vez que cortar las celéricas transiciones de los Parker y cía, tras robo o tapón.

Es indudable que el CESKA somnoliento que parecía entregar la vitoria al Barça en semis, poco tenía que ver con la maquinaria perfectamente engrasada y en tensión que  devoró el sueño de los 10.000 apasionados y ruidosos israelitas en la final: enlazar tres títulos consecutivos y ser recordados como Dinastía.

En cualquier caso, la final fué de las mejores que recuerdo, uno de esos partidos tensos e intensos, de canastas laboriosas y memorables, que desdicen las fementidas teorías que asocian aritmética y belleza, vinculando la calidad del juego a la exuberancia del marcador.

El basket, afortunadamente, es otra cosa, mucho más compleja y rica.

Por REMEMBER a las 11:39 0 Comentarios
 

 

 
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