Remembranzas

LUNES, 13 DE FEBRERO DE 2006

CALLE MELANCOLIA IX

 
La primera- y única- vez que visité la ciudad del pecado, hará unos cinco años, le dije al chofer que me había recogido en el McCarron, si pasaríamos por el Thomas & Mack Center. El tipo me miró atónito, como diciendo ¿como sabe usted eso? y, con el Strip al fondo, a solo cuatro manzanas, dio un rodeo que me hizo cumplir uno de mis sueños, vislumbrar, siquiera un instante, uno de los Templos del college basketball .
 
La Universidad de Nevada Las Vegas esconde una extraña historia, incluso su nickname, REBELS, nace de la lucha, a inicios de los 50, contra el rival del Norte del Estado, la Universidad de Nevada- Reno, entonces más poderosa, de la que eran una mera dependencia, y frente a la que se alzaron, rebeldes, los de la ciudad soñada por Bugsy Siegel.
 
De cómo este centro pasó de ser una pequeña rama de una Universidad media, al equipo más dominador de los últimos 25 años de NCAA, es una historia que se escribe con el material del que están hechos los sueños.
 
No puede entenderse el fenómeno UNLV sin un personaje oscuro pero entrañable, una especie de Padre Flanagan con una cara oculta, el archiconocido Jerry Tarkanian, o Tark the Shark.
 
Este moderno Jasón, de origen armenio, consiguió rescatar el vellocino de oro de la Cólquida del Este basketbolero, contando para ello con unos Argonautas peculiares, chicos de la calle que no estudiaban mucho, pero que en la cancha impartían lecciones constantes e inolvidables.
 
Llega Tarkanian a Sin City en 1973, y pronto adopta un estilo de juego basado en la defensa asfixiante y un celérico juego de transición, rapidez que emparenta con el sobrenombre que solamente lleva la sección masculina de baloncesto de la Universidad, Runnin, un capricho del Director Deportivo, como signo de distinción.
 
El éxito que le había acompañado en junior college y en Long Beach continúa en UNLV, y ya en su segundo año mete al equipo en el Torneo Final, cayendo en segunda ronda, como ocurrirá al año siguiente.
 
En la temporada 1976-77, los Rebels alcanzan la Final Four, algo impensable, pero que será la tónica a partir de ese momento, de hecho al abandonar el banquillo en 1992, serían cuatro final four (1977, 87, 90 y 91), 17 de 18 temporadas con 20 victorias, 4 de ellas alcanzando la treintena.
 
Una historial que no permite otro calificativo que brillante.
 
Fueron días de vino y rosas, con los Wynn, la Royal Family de Las Vegas, asistiendo a los partidos al despampanante Pabellón de los Rebels, inaugurado en 1983 y popularmente conocido como Shark Tank , junto con celebridades como Whoopi Goldberg, Wayne Newton o Mike Tyson, y días de furia, con los comités de la NCAA, en perpetuo litigio con el tiburón desde 1977, pisando los talones a los Rebeldes, mandando gente continuamente a investigar hasta el más nimio indicio, como el regalo de un par de T shirts, desde sus cuarteles generales en Misión, Kansas.
 
Hubo luces, como el rendimiento deportivo, la riqueza táctica desplegada, el rescate de las calles de gente como Johnson, Augmon o Scurry.
 
 Pero también sombras, como el saqueo del apartamento del periodista John Henderson, uno de lo más críticos con Tarkanian, quien llegó a describir la invitación al campus de Lloyd sweet pea” Daniels, un talento neoyorkino, absolutamente analfabeto y con un pasado escandaloso, como un acto de prostitución universitaria; O las peligrosas relaciones de jugadores como Anderson Hunt, David Butler o el propio Moses Scurry con personajes siniestros como Richard “the fixer” Perry, dos veces condenado en NY por amañar partidos y carreras, individuo proscrito y miembro destacado de la lista negra de la Comisión del Juego del Estado de Nevada, de quien se dice que aparece con nombre ficticio en la novela “Wise Guy” de Nicholas Pileggi, en la que se basa el celebrado film Goodfellas, de Marty Scorsese.
 
De hecho, fue la publicación de unas fotos de sus jugadores con el hampón, jugando una pachanguita y tomando un baño en un jacuzzi en el jardín de su mansión, la espoleta que desencadenaría el cese de un Tarkanian, harto de la caza a que había sido sometido durante los últimos quince años.
 
Desde un plano estrictamente deportivo, la ejecutoria de Tark y sus muchachos fue impecable, culminada con una dominación absoluta de la competición, como no se ha conocido desde los tiempos de UCLA, un glorioso ocaso del imperio de dos años, que reviste un mérito superior a la luz del marco de presión, sospecha y pesquisa con que este equipo invencible tuvo que convivir desde que empezara a asomar la cabeza en la élite del College Basketball.
 
Las virtudes del juego del técnico de la toalla, una presión defensiva sin cuartel a toda la cancha, orientando el flujo de la posesión contraria hacia posiciones de ventaja mediante traps en las esquinas, la célebre defensa llamada ameba por su naturaleza mutante y letal, y un celérico ataque de transición, en oleadas, normalmente tras robo de bola, sin dejar que la defensa contraria se posicionara, estaban presentes en aquella rotación de 10 jugadores.
 
 
Todo aquel endiablado mecanismo de relojería, explotó en la Final Nacional de 1989, cuando los Rebels despedazaron a una Duke valiente, que plantó cara hasta el minuto 25, cuando el MVP Anderson Hunt cogió su fusil, y anotó 14 puntos en un parcial de 18-0 que dejó el partido decidido.
 
Nunca antes se había visto una exhibición de tal talento e intensidad en una cancha universitaria, por momentos aquello pareció un duelo de hombres contra niños, y eso que hablamos de los Blue Devils de Kryzewsky
 
 
Además, aquel equipo hacía honor a tal concepto, era un grupo de gente variopinta a la que su entrenador consiguió dar forma y cohesión. Desde ratas de gimnasio, como Steve Rice o Stacey Cvitanovich, hijos de entrenadores, a elementos patibularios, inner city players como David Butler, de Washington, Moses Scurry, de Brooklyn o Anderson Hunt de Detroit; o los dos líderes del equipo: Larry Johnson y Stacey Augmon, grandes atletas, criados en entornos fatídicos y víctimas de la Proposition 48.
 
 
 
Johnson, una especie de Charles Barkley mezclado con Buck Williams, comprimido en unos generosos dos metros y 120 kilos de acero muscular, fué uno de los escasos 6 McDonalds All American de los que Tark pudo disfrutar en sus 19 años en el banquillo, un producto del barrio más peligroso de South Dallas, uno de esos clockers nacido para traficar con crack y morir adolescente, como la mayoría de sus amigos de la infancia, rescatado de las tinieblas por su excelencia atlética.
 
Considerado el mejor jugador de High School en 1987, tras ser rechazado por Southern Methodist, por sospechas de amaño en sus test de acceso a la Universidad, dominó en la Junior College de San Jacinto y, cuando parecía que se iría con su amigo Larry Brown a Kansas, este marchó a la NBA, a los Spurs, por lo que acabó, con honores de superestrella, siendo reclutado por UNLV.
 
Augmon, uno de los más impresionantes atletas que este deporte ha disfrutado, conocido como The Plastic Man, salió de los projects de Pasadena gracias a su amistad con un Arquitecto, que devino en tutor de facto del chaval. Tras dominar en la High School de California, pasó un año en blanco antes de ingresar en UNLV, donde llegó a jugar en las cinco posibles posiciones en pista.
 
Su inmarcesible instinto atlético, y un físico sobrenatural, en resistencia y flexibilidad, le hizo convertirse en un especialista defensivo, un torbellino de desplazamientos y ayudas, el alma de la famosa ameba de Tarkanian, que también sobresalía en la marca individual, parando a gente como Mark Macon, Sean Elliot, considerados los mejores aleros colegiales de su generación. Al mismo tiempo, su capacidad de trabajo hizo que llegara a poseer un tiro decente, algo imposible de pensar cuando llegó a la Universidad con una muñeca de madera.
 
La fidelidad de estas dos megaestrellas universitarias era tal, que tras ganar el título en 1989, y aun siendo seguros lottery pick, en el caso de Jonhson candidato al nº 1, decidieron volver a cumplir su año senior, todo ello a pesar de que UNLV a inicios de temporada estaba sancionada para disputar el Torneo Final, algo que solo puede encontrar razón en una lealtad a prueba de bomba a un hombre con un carisma cuasi mesiánico.
 
UNLV ganaría la apelación, y podría defender su título, pero no sin pagar un alto precio, el propio Tark advirtió a los dos recruits estrellas de ese año, el alero Shon Tarver y el pívot Ed O,Bannon, nº 1 nacional, contra su decisión, y los dos chicos acabaron firmando con UCLA.
 
El futuro de los Runnin´Rebels quedaba hipotecado.
 
 
Y llegó el día del Juicio Final, la América Decente esperaba el milagro, ansiaba que aquellos níveos heraldos, dirigidos por un hombre virtuoso y honrado, con ilustre pasado militar, infligiera el merecido castigo a aquella banda de negratas irreverentes, engreídos, con sus burlonas sonrisas, sus dientes de oro, coches de lujo y modales de matón; que borrara del mapa colegial aquella plaga de langosta y expulsara del reino del Deporte Universitario, sano y cabal, al líder de tanta infamia, ese señor calvo, ojeroso y nervioso, que se pasaba el partido mordiendo toallas.
 
Más que un partido, era una cuestión moral, que interesaba a toda la Nación.
 
Para mayor aliciente, UNLV llegaba imbatida y aspiraba a ser el primer equipo desde Indiana en 1977, en acabar una temporada sin derrotas, y desde UCLA en los años del Walton,s Gang, en repetir título.
 
Indianápolis y el Hoosier Dome, corazón de la América rural y blanca, símbolo de la eugenia americana, asistieron a un partido memorable, uno de esos cuatro o cinco que marcan la historia.
 
La misión parecía imposible, pero Coach K había aprendido la lección, tras la pública humillación que supuso el 103- 73 de la final del año anterior, y comprendía que superar la presión defensiva de los Rebels era la clave para aspirar a estar en el partido, y una vez allí, en los momentos decisivos, solo Dios sabía lo que pasaría.
 
Al mismo tiempo Kryzewsky administró a su rival una dosis de su propia medicina, fortaleciendo su zona con la presencia en el centro del novato Grant Hill, un atleta de primer orden que, emulando a Augmon, forzó muchas perdidas a lo largo del partido
 
Bobby Hurley, hijo de un prestigioso entrenador colegial, y Christian Laettner, vástago de una maestra de Angola, NY, apasionada de Marlon Brando, dirigieron a los Diablos Azules hacia una victoria fraguada en los tres últimos minutos, cuando, tras una canasta incomprensiblemente anulada a Gregg Anthony, que hubiera puesto a los suyos a +5, el base blanco tomó las riendas y encestó un triple que forma parte ya de la Historia Sagrada de esta religión pagana que es el baloncesto universitario.
 
Cuando el triple desesperado de Hunt salía despedido del aro, la Justicia estaba servida y aquel hijo de inmigrantes armenios, que habían salido de su país en los años 30, huyendo del genocidio turco, aquel entrenador modesto que había dominado allá por donde había pasado, que había osado enfrentarse al Poder de la NCAA, que había hecho de la necesidad virtud, reclutando gente del Juco y jugadores con perfiles problemáticos, aquel innovador táctico de defensas infranqueables y rotaciones profundas, del transition game que rompió la monotonía impuesta por la dictadura del control del reloj, aquel tramposo que ofendía a la moral pública, finalmente debía recoger la concha del destierro.
 
 O se iba por su propio pie, o la Universidad pagaba las consecuencias.
 
 
En aquel grupo salvaje peckimpahniano, la ruleta de la vida, a lo largo de estos años, ha hecho su implacable apuesta, dictando destinos opuestos.
 
 Algunos hicieron una buena carrera profesional y ganaron mucho dinero con el baloncesto, como Augmon, Johnson o Anthony; otros, como Scurry o Hunt, no aguantaron el ritmo y tuvieron frecuentes problemas con la justicia. Los más, han tenido una existencia ordinaria.
 
Pero todos ellos asistieron emocionados el 26 de noviembre de 2005, pasados más de trece desde su cese, al acto de conmemoración de la carrera de su entrenador, maestro y padre, cuando el legendario Thomas & Mack pasó a llamarse Tarkanian Center.
 
Su vida no fue un ejemplo, sus actos no siempre un espejo en el que mirarse, pero el deporte universitario, con sus virtudes y defectos, no puede evitar reconocer que aquel equipo que concibió y dirigió, fuese cual fuese su origen, formación y desarrollo, marcó una época y ayudó al crecimiento de la afición e interés en la difícil transición de los ochenta a los noventa.
 
El deporte, y su lógica maniquea, precisa de buenos y malos, y los chicos de Las Vegas representaron el papel de villanos como nadie antes hizo y creo que jamás hará.
 
Fueron forajidos, pero de leyenda.
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MIéRCOLES, 01 DE FEBRERO DE 2006

Horizontes perdidos . II

Pasamos al verano de 1983, cuando a  Forlí, una pequeña ciudad industrial del Noreste de Italia, a medio camino entre Firenze y Bologna, llegó un extraño personaje.

Se trataba de un tipo de 2,11, no muy corpulento y pelo abundante, y parecía mas un turista que un jugador de baloncesto.

Pero para cualquier aficionado instruído, su cara y su nombre no pasaban desapercibidos, pues los asociaban directamente con algunos de los más suculentos pasajes de la historia  de este deporte.

Le llamaban THE WHOPPER, y había sido estrella de una liga loca llamada ABA, que nació para competir con la NBA y se extinguió en la bancarrota tras 9 años de glorioso freeride.

De las calles de New York , donde se hizo hombre en los más duros playgrounds, y el campus de los JOHNIES al campeonato de la ABA en 1974 con los NETS del DR. J. Él ponía el oficio, la defensa, y de vez en cuando sacaba su legendario tiro desde lo alto de la bombilla, y el de Umass la fantasía.

Tres veces ALL STAR ABA, ni más ni menos.

La LATINI FORLÍ pensaba en BILLY PAULTZ como el center que les haría dar un gigantesco salto de calidad, formando una pareja terrible con el saltarín y fornido ROD GRIFFIN.

La aventura duró apenas unos días, parece que el estado físico del jugador no era el deseable o que no se arreglaron en el tema económico, el caso es que esta figura legendaria no llegó a engrosar la honorable lista de dInosaurios del basket USA que se jubilaban en Il Bel Paese.

Siguió en la NBA, con los HAWKS, aportando apenas 2 puntos cada noche.

Y a Forlí llegó otro gigante, MIKE HARPER, mucho menos talentoso, aunque bastante  más joven.

SHANGRI-LA PUEDE ESPERAR.

 

 

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LUNES, 23 DE ENERO DE 2006

Horizontes perdidos.

Era el final de un cálido verano en Milano, y en las gradas del viejo  Palalido se presentó un huésped inopinado. 

 Venía de liderar a los GOLDEN GOPHERS y ser elegido por los Celtics en el nº 3 del draft, aunque para muchos especialistas, entre ellos Bob Ferry que lo definió como "Dave Cowens con 2 pulgadas más", era el mejor jugador de la añada por encima incluso de Joe Barry Carroll y Darrell Griffith.

 Su agente, Mr. Simon, había embarrancado en las negociaciones con Red Auerbach, pope de la legendaria franquicia de Beantown, y en esto que aparece Dan Peterson, siempre transitando, atento, ese imaginario puente que unía la pallacanestro y el basket USA, y ofrece una importante cantidad por el pívot, se habla de 1.000.000 $ por tres años.

Agente y técnico llegan a un acuerdo, McHALE fichará por la Billy si los Celtics no igualan la oferta de 300.000.$  que pide el jugador, pero si la alcanzan, aunque el equipo lombardo suba su oferta, el chico se queda en América. 

 La presencia del pívot en Milano es un acontecimiento social, el entendido público conoce de su calidad y sueñan con una coppia D, Antoni- McHale, que les convierte en inmediatos favoritos al esquivo  scudetto, por encima de la Virtus del Duca Nero  McMillian. 

 Mas, al final, la medida de presión surtió efecto,  la magia de Kevin se quedó en Boston,  y ya sabemos de sus gestas y anillos con la dinastía de los de Larry Bird y cía. 

  La BILLY finalmente tuvo que conformarse con John Gianelli, un veterano  ex Knick, que dio un gran rendimiento, pero el sueño se esfumó. 

 SHANGRI-LA puede esperar.

 

 

 

 

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LUNES, 16 DE ENERO DE 2006

Curiosidades. III.

La obsesión por la altura en este deporte tuvo su expresión más solemne en los años 80, en el fenómeno que conocimos como de las TWIN TOWERS.

La concurrencia de dos gigantes en un mismo quinteto- entendiendo por tal a los jugadores de más de 7 pies- aunque podría tener algún antecedente, comienza como tal en Lexington, Ky, donde a inicios de los 80 se reúnen en la universidad local dos jugadores llamados a marcar una época: SAM BOWIE, un 7-1 de técnica sublime y salud quebradiza, y MEL TURPIN, un 6-11, listado a veces como 7 pies, por todos conocido.

Aquel primer proyecto de TT acabó sin títulos y con una presencia en Final Four.

Poco después, ya en la NBA, se reproduce el esquema, RALPH SAMPSON, un 7-4 de sobrenaturales instintos baloncestísticos y rodillas de cristal, y AKEEM OLAJUWON, nigeriano de 7 pies- aunque en realidad no pasaba de los 6-11- integran un duo interior que sacude la Liga y llega a las finales, tras una milagrosa canasta del primero, en las Finales del Oeste,  en el Forum de Inglewood,   final NBA donde sucumben ante los Celtics de Bird, en lo más poderoso de su reinado

La caída del virginiano impedirá que la proyectada gloria de aquellos Rockets termine de realizarse.

Segundo proyecto fallido.

A finales de los 80, en Baton Rouge, La, la Proposición 48 permite que dos de los mejores centers que la nación ha producido, debuten en LSU un mismo año. STANLEY ROBERTS, un siete pies legítimo de gran potencial ofensivo, y SHAQUILLE O,NEAL, un superatleta de 7-1, de instintos defensivos superdesarrollados, debutan con los Tigers, acompañando al nuevo Maravick, Chris Jackson, pero los Yellow Jackets de la Lethal weapon III acaban con su sueño en segunda ronda del torneo Final.

Al año siguiente Roberts, perseguido por sus malas notas, ya no está, juega en Madrid para un Real en horas bajas.

A la tercera tampoco fué la vencida.

En esa misma época, lejos del Sur, en los aledaños de la Casa Blanca, la prestigiosa universidad de Georgetown reune a un misterioso zaireño, del mismo Kinshasa, de 7-2 e inacabable wingspan, DIKEMBE MUTOMBO, que forma pareja con la nueva perla de la cantera U.S.A , un 6-11 de increíble capacidad atlética, de nombre ALONZO MOURNING, llamado a ser el sucesor del Hoya Distroya por antonomasia, Patrick Ewing.

La pareja se disolvería sin títulos, ni siquiera en la Big East.

La maldición de la Torres Gemelas deportivas, hipnóticas y fascinantes, de agresiva y remota plasticidad, se ha trasvasado al plano de la realidad social, y el símbolo del poder yanqui, que se erguía majestuoso a la entrada de Manhattan, ha caído, víctima de su éxito, el ser reclamo de fantasías imposibles, y blanco de iras y retorsiones.

Curioso maridaje entre vida y baloncesto, esta suerte de maldición de lo infinito.

 

 

Respuesta: Has cortado mal la frase, que empieza con .....llega a las finales, tras una milagrosa canasta del primero en el Forum de Inglewood, donde sucumben ante los Celtics de Bird, en lo más poderoso de su reinado

 Es decir que la canasta es en semis ante Lakers y las finales son con Celtics.

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MARTES, 27 DE DICIEMBRE DE 2005

CURIOSIDADES ( II)

En el post de "La Aventura Americana" ( ACB.COM), a veces el ritmo y emparejamiento de los apellidos provoca extraños procesos de asociación biográfica.

Es el el caso de los MITCHELL, Leonard y Todd, dos jugadores con bastante en común, un asombroso paralelismo sobre el que merece la pena detenerse.

. - Primer punto en común, ambos jugaron en la misma posición, la de 3, en la década de los 80.

. - Segundo, ambos fueron estrellas universitarias, All Americans que estaban entre los favoritos para ingresar en dos de las selecciones del TEAM USA más míticas de todos los tiempos.

Leonard tenía mucha posibilidades de ser miembro del equipo de Bobby Knight en la Olimpiada de Los Angeles, tras su participación brillante con LSU.

Todd, líder de PURDUE, contaba para estar entre los 12 de Lute Olson para el Mundial de España.

. - Tercero, ambos sufrieron graves lesiones de rodilla que frustraron sus esperanzas de representar a su país en las más grandes competiciones internacionales, dejando muy dañadas sus respectivas carreras.

. - Cuarto, los dos jugaron una sola temporada en ACB, Leonard, una pantera de exhuberantes movimientos, fascinó en Collado Villaba; y Todd, un güepardo agil y veloz, pasó desapercibido en Salamanca.

. - Quinto, tras su paso por ACB ambos desaparecieron del mapa, muy lejos de las esperanzas que, en sus "heydays" colegiales, todos los expertos ponían en ellos.

Hay un tercer Mitchell, alero que jugó en Europa, pero este poco tiene que ver con los dos anteriores.

Me refiero a Mike, gran jugador NBA, con CAVS y sobre todo SPURS, que llegó a la Pallacanestro como "pensionato" en la treintena bien cumplida y con cuarenta seguía dando lecciones de basket en Il Bel Paese.

Pero esa es otra historia......
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SáBADO, 17 DE DICIEMBRE DE 2005

Territorio de Basket.

Puerto Rico es un pequeño Estado asociado, situado en el Caribe, de apenas 4 millones de habitantes , pero ello no ha impedido que de su tierra hayan surgido grandes jugadores que nos traen gratos recuerdos, como Piculín Ortiz, Ramón Rivas, Jerome Mincy, Edgar León o los más modernos Carlos Arroyo o Daniel Santiago, todos ellos con presencia en la ACB.

El milagro boricua es incesante, y la savia nueva se prepara para asaltar el poder, con la DIVISIÓN I de la NCAA como incomparable marco.

He aquí algunos nombres que, en un futuro no muy lejano, pueden continuar la eximia dinastía:

JUAN JOSE BAREA, un base compelto, que anota y asiste, el primero desde 1998 en entrar en el top ten en ambos apartados de la NCAA en una misma temporada, jugando en las filas de Northeastern. Tras ser All America Honorable Mención por algunas publicaciones, decidió no presentarse al draft y este verano lideró a la selección sub 21 de su país.

GUILLERMO DIAZ, escolta rapado y super atlético, una máquina de anotar, solo superado por J.J. Redick en la ACC el año pasado. Con unas cualidades físicas impresionantes, 42 pulgadas en salto en parada que le permiten realizar atronadores mates, está mejorando su tiro en las filas de los Hurricanes de Miami, donde es junior.

En esa misma universidad ingresa este año el escolta DENIS CLEMENTE, sobrino de la leyenda del baseball Roberto Clemente.

SAMMY VILLEGAS, alero tirador (tercer máximo triplista en la historia de su college, con la barrera de los 1.000 puntos ya superados) que tiene un papel importantísimo en la universidad de Toledo en su aspiraciones de ganar la MAC.

A.D. VASSALLO, freshman en Virginia Tech, considerado como el recruit estrella de este año, procedente de la prestigiosa Hargrave Military de Virginia , se trata de un tirador de 6-6 con experiencia internacional.

CARLOS RIVERA, titular desde su primer año en Hofstra, es otro tirador temible que ha visto disminuido su rendimiento por las lesiones, y posiblemente sea el sexto hombre con L.Stokes y Antoine Agudio firmemente asentados en el backcourt de los neoyorkinos.

WALTER HODGE, otro freshman, en este caso en los Gators de Florida, grandes esperanzas hay en Gainesville en este preciado recruit, diminuto base zurdo, con gran capacidad anotadora, elegido jugador del año en la High School del estado de Florida.

Será acompañado por su compatriota DAVID HUERTAS, un alero físico que se espera que tarde más en contribuir al equipo.

Vemos, pues, que la isla mágica sigue produciendo, aunque en este caso hombres de perímetro, una tendencia que contradice la fama de semillero de grandes hombres altos.
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LUNES, 05 DE DICIEMBRE DE 2005

CALLE MELANCOLIA VIII

Siempre Jóvenes

Una Mirada que estremece en un esplendor físico, un Titán que juega al basket, lo mejor que la raza pueda donar al juego.

Sin duda, a nadie dejaba indiferente esa fiereza, esa furia contenida, pudo jugar al basket o a lo que quisiera.

Lo suyo era ganar, solo existía eso, por eso un banquillo allende el océano era su peor pesadilla, allí llegó con ilusión de pionero y de allí volvió, acaso decepcionado al ver que el mundo tenía límites.

Ya no fue el mismo, luchaba contra si, no estaba contento pues había visto la Puerta de Tanhasuer, y sabía que jamás llegaría a traspasarla.

La Parca lo llamó a toda velocidad, vivió en el exceso y en el exceso murió, dejando el inconfundible perfume de la grandeza.

No de este mundo.

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Él era el basket y la bola lo sabía, en sus manos giraba, botaba y salía despedida a su antojo, como un yo-yo mágico, diseñado para hacer feliz al mundo.

Llegar a ese estado de dominación del Arte, llevó muchos años de interminables sesiones de entreno, a veces en solitario, cuando nadie dicta tu destino, donde la voluntad de ser el mejor es el único credo.

Europa se le quedaba pequeña y fue con su magia a la Meca, mas no llegó a su Meta, el fato había dictaminado que debía morir joven y dejar un cuerpo bonito.

Y solo queda el recuerdo de un príncipe, de un virtuoso, alguien que hace del camino a la belleza un método obsesivo y espartano.

Demasiado bello para envejecer.

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Cuando fallece joven alguien que fue compañero de enteras generaciones y espejo de tantas tardes perdidas en una cancha, hasta que el sol decía no, queda un concepto de lo imposible, un matiz de lo incierto, del que nace, inevitable, el dolor de la mortalidad.

Si aquel a quien admiramos fue atrapado ¿Que será de nosotros, simples seres humanos?

Lo que parecía salvaje es domado, lo que se nos antojaba remoto, o al menos lo suficientemente lejano para extender la brumosa senda de la veneración, cae a plomo, sobre la misma tumba a la que estamos destinados.

Nunca la igualdad entre los hombres fue tan cruel y despiadada como cuando quien fue sueño se convierte en realidad, de carne y hueso.

Pero queda el recuerdo, falso, y tramposo, aunque libre.

Y, sobre todo, queda la Belleza derramada.

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Siempre jóvenes, siempre frescos y poderosos, nunca se olvidará vuestro paso por esta Tierra, ni que eligiérais al Basket para mostrar, en todo su esplendor,la incombustible llama de la Pasión.
Por REMEMBER a las 12:38 1 Comentario
 

 

 
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