Lo clásico sigue triunfando.
Desde posiciones extremistas se ha venido proclamando la superioridad del juego actual sobre el clásico ( pongamos los happy eighties), la eclosión de nuevas máquinas universales de producir basket ( pongamos los Garnetts, Odoms, McGradies, Gasoles y Nowitzkis), como si un diluvio sanador hubiera barrido de la faz de las canchas a los jugadores antiguos, renovando las aguas pantanosas del basket tal y como siempre se jugó.
La elección de otro politalentoso atleta como nº 1 de este draft, por encima de un más intemporal y encasillable LaMarcus Aldridge, parece confirmar esa querencia en los círculos de poder del basket mundial por lo prodigioso, a despecho de la razón empírica.
A mi aviso, estas soflamas evolucionistas carecen de rigor, pues hacen de la anécdota categoría, como nos demuestra el riguroso examen histórico.
Es cierto que el deporte ha evolucionado físicamente, al compás de la especie que lo protagoniza, pero no lo es menos que la esencia del juego, esa extraña y perpetuamente mutante fórmula de inteligencia + táctica + talento atlético, no ha variado ni un ápice.
Ninguno de estos cyborgs, que se anunciaban devastadores, ha conseguido dominar
A nivel doméstico, acabamos de asistir al espectáculo de una Mente Prodigiosa que ha hecho suya una Liga, al imperio de un atleta medio, cuyo eclecticismo es más táctico que atlético, que nace de un hálito utilitarista, de un disfrute exhaustivo de sus cualidades y de un conocimiento profundo de sus limitaciones.
Jorge Garbajosa, la contraimagen de los Mazingers que venían a cambiar esto del basket, ha dominado una serie en ataque y en defensa, decidiéndola en belleza cuando supo llegado el Momento.
Enfrente había egregios mensajeros de esa nueva raza de atletas universales, mas su inalcanzable polivalencia, su brillante linaje, se han revelado insuficientes ante la sencillez del método, ante los genuinos efluvios directamente emanados de
Y en ese espejo de todo que es
Tratando que los falaces brillos de una pantalla no cieguen el criterio, veamos como ha discurrido la última década en
El equipo dominador, los Spurs de San Antonio ( tres anillos), tiene como líder a un “old classic “ de toda la vida, un tipo que no tiene nada de especial, solo saber interpretar el juego, sus ritmos, sus balances, descifrar sus precarios equilibrios en la mejor manera para los intereses de su equipo.
Ciertamente no parece que Tim Duncan sea un prototipo de la última generación del basket robotizado, más bien un compendio de virtudes tradicionales, atesoradas en un largo camino de aprendizaje, pasando por cuatro años de Universidad.
El segundo equipo serían los Lakers (otros tres anillos) con el liderazgo de otro pívot clásico, no solo un coloso, sino un hombre guía, capaz de asumir diferentes roles cuando el equipo lo necesitaba, ora hombre sacrificado, ora referente ofensivo.
Si físicamente cabría incardinar a Shaq (tres años en LSU) en el elenco de
Tercer protagonista, con dos títulos, son los Bulls del último Jordan, escuadra prototípica con los Paxson, Cartwright, Grant y cía, que giraba en torno al inmarcesible genio del ex Tar Heel ( tres añitos), y al excelente pragmatismo de Phil Jackson y su equipo técnico, que hizo del talante inobstrusivo un karma triunfante.
Cierto es que Pippen y Kukoc eran jugadores modernos, pero para nada hombres –máquina.
Pasemos a los Pistons (un anillo) donde acaso tenga mayor virtualidad el discurso evolucionista, por la presencia de un fenómeno genético como Tayshaun Prince, capaz de ocupar hasta cuatro posiciones en la cancha.
No es menos cierto, sin embargo, que el largilucho ex Kentucky no era sino la cuarta o quinta opción ofensiva del equipo, y que si algo destacaba en los de
Férrea defensa y movimientos ofensivos de manual tampoco parecen ser heraldos de
Vamos con los Heat, reciente campeón, donde el mentado Shaq cumple una labor de escudero del nuevo gurú, Dwayne Wade, un escolta explosivo de Marquette ( dos años), de físico poderoso y muñeca caliente a 5-6 metros, como tantos hubo en la historia de
Nuevamente, ni rastro de esa eugénica estirpe que habría de deslumbrarnos.
De este apresurado y nada exhaustivo compendio empírico, nace una conclusión de difícil contradicción: los equipos ganadores son los que juegan al basket como siempre ha sido, los líderes suelen ser jugadores formados, con amplia experiencia universitaria, y bastante clásicos en su forma de jugar, con posiciones definidas y una vis lideradora, que los hace brillar en el tiempo del Clutch.
Los nuevos arcángeles de
El oropel reluce, pero oro no es.
Como nunca en este juego se podrá sustituir la cabeza y el corazón,
Aíto García Reneses es, sin duda, un personaje especial.
Gran estudioso del basket, innovador, tozudo, con mucha personalidad para defender sus ideas, y maquiavélico en el manejo de entornos y grupos de presión.
La ética nunca fue lo suyo, luego no deja a nadie indiferente, a la manera de los grandes entrenadores de la escuela yugoslava e italiana, famosos no solo por su sabiduría técnica , sino por su preclaridad a la hora de buscar ventajas extradeportivas y presionar a los poderes fácticos, siempre “pro domo sua”.
Sabida es la polémica arbitral que acompañó a sus títulos- conforme al motto “ Haz 20 y te pitarán 20, haz 50 y te pitarán 20”, traducido en malagueño como “ A hostias”-, mucho se ha hablado de sus maniobras de manipulación para descartar rivales superiores en juego e ilusión - “
Sin embargo entre la prensa especializada, rara es la crítica a su persona, al punto que difícilmente se oirá o leerá a nadie hacerle una enmienda o buscarle un defecto, por muy evidente que sea lo incorrecto de su comportamiento o planteamiento.
No olvidemos sus maniobras fraudulentas con Quimet Costa – su segundo, pero oficialmente primero- para no acudir a las ruedas de prensa o su injustificada y recalcitrante negativa a que los micrófonos de TVE fueran testigo de sus prédicas en los tiempos muertos, conductas que con cualquier otro personaje hubieran indignado a la canalla mediática, y acarreado fuertes sanciones, a la vez que alimentado las sospechas de que en aquellos oscuros conciliábulos se impartían instrucciones de dudosa deportividad.
Y así, pocos fueron los que afearon la conducta al técnico de
Pero cuando parecía que los fuegos de la derrota no asimilada se habían apagado, dos hechos, aparentemente inconexos, vienen a reavivar la llama del resquemor y la retorsión contra el técnico bresciano:
Prueba A) La revista Gigantes, por medio de su redactor Quique Peinado, desvela la siguiente conversación habida entre Eduardo Portela, Presidente de
Portela (muy encendido): "¡Siempre igual, vas provocando a todas partes!"
Inexplicable calentón de quien también presidió
Prueba B) Página web de Eurosport, artículo de Pepe Laso:
La brillantez técnica de Scariolo se hizo notar y manejó con tino absoluto sus efectivos; lástima que en tiempos de play-off pierda el señorío que debe tener cualquier superdotado en todas las actividades de la vida. Su tiempo muerto en los últimos segundos no es técnicamente criticable, el reglamento se lo permite; lo que está fuera de lugar es aprovechar la oportunidad para tirar una pulla a Ivanovic por no haberlo pedido el pasado año. De Sergio hemos podido oir en estos play-off: “siento miedo por la integridad física de los míos”y alguna lindeza más que cabreó al paciente Aito hasta el punto de no felicitarle por su victoria; denigró a Perasovic asegurando que “es como yo cuando era joven”. Pero ahí no acabó la cosa, una vez conseguido el titulo al recibir la felicitación de Eduardo Portela le replicó “no siempre ganan los que tú quieres….”; no creo que el fundador de la liga en la que él consigue los éxitos merezca este tratamiento.
Definitivamente Scariolo tiene sangre de los Borgia, no contento con el titulo de él salen todos los rumores que le colocan en el Tau, quizás, la perdida de Garbajosa y el listón tan alto que se le presenta para el año que viene, pongan nerviosa a su activa mente. Estudiando la larga trayectoria y los éxitos del gran Scariolo, se aprecia claramente que su problema es la vanidad y, consecuentemente, las victorias por si solas no le son suficientes.
Versión “mutilada” de la historia, que bien acredita un mendaz deseo de desprestigiar el éxito de Scariolo, aludiendo a cuestiones “ad hominem”, todo ello desde entornos próximos al técnico madrileño.
Parece que la sombra de Don Alejandro, sin duda el hombre con más poder del baloncesto patrio, es alargada y sus oscuros reflejos se proyectan, amenazantes, contra aquellos que supieron ganarle en la cancha, en buena lid, dándole lecciones de estrategia que no ha sabido interiorizar para sacar aprendizajes de ellas.
Ya pasó con Maljkovic, ahora con Scariolo.
¿Quién será el próximo?
La mejor final imaginable será la que se dispute. Enhorabuena a todos los aficionados al basket español.
Contra las voces de los nostálgicos de la futbolerada, con su uso apocalíptico de las audiencias, para un aficionado al basket no puede haber mejor espectáculo que éste.
Vitorianos y malagueños, dos equipos que viven del, por y para el baloncesto, sin pútridas resonancias electoralistas ni subvenciones del deporte rey, llevan más de una década instalados en la élite del basket nacional, ya disputaron una final ACB, con sweep de los baskonistas, y vuelven a verse las caras de manera muy distinta.
En Málaga entrena uno de los técnicos más carismáticos del basket europeo, campeón en Italia con
Llega a su cuarta final ACB, con tres equipos diferentes, casi emulando a su maestro, Il Vate Bianchini, que hizo campeón a Cantú, Roma y Pesaro, los outsiders de la pallacanestro, históricamente dominada por Milano, Bologna Virtus y Varese.
En frente un técnico totalmente distinto, ex jugador de prestigio, con poco bagaje en los banquillos, nada lustroso además, pero en trance de conseguir un histórico triplete nacional para el arcón sin fondo del Querejeta,s World.
La presunta ventaja malagueña se ve compensada por el innegable valor autogestionario de la plantilla baskonista, con líderes perfectamente delimitados, ya curtidos en mil batallas, con feas cicatrices en su piel y ominosas muescas en sus revólveres.
Por si faltara poco, el guiso tiene un condimento especial: la baja de Pablo Prigioni, uno de esos jugadores que marcan el compás de una escuadra, aparentemente infungibles.
Pero hete aquí que el prodigio se hizo equipo, y a las gestas cotidianas que este inmenso club ha protagonizado en los últimos años, hay que unir el improbable barrido a costa del Futbol Club Barcelona del atolondrado Dusko, perpetrado en semifinales.
Roko Leni- Ukic, un talento que había hibernado durante la temporada, en la gélida y umbrosa región proyectada por la devastadora y exhaustiva presencia del base argentino, ha tomado las riendas, con aplomo asombroso, y el cuarteto integardo por Erdogan, Hansen, Vidal y Jacobsen le ha arropado en los momentos difíciles.
Al imberbe croata le espera otra prueba de fuego, Pepe Sanchez y Cabezas le aplicarán alternativamente un tratamiento de hielo y fuego, buscando a toda costa hacerse con el control, con el tempo del partido.
En la pintura, punto fuerte de los blaugrana, Daniel Santiago, cinco pares de gafas más tarde, encontrará a un Arcángel brasileiro de extraordinaria coordinación e interminables tentáculos, en grado de silenciarle de tú a tú, jugando a basket, sin invocaciones a la marrullería.
Y será allí, o solo Dios sabe dónde, el bendito lugar desde el que asistiremos, posiblemente por última vez en suelo europeo, al duelo que epitomiza, de manera sumaria, el Misterio de
Inteligencia y Atleticismo, músculo y neurona, alma , corazon y vida, se verán las caras en un enfrentamiento que puede marcar una época, pues pocas veces se apresta
Jorge Garbajosa y su compendio de misiles neuronales, apuntan hacia Luis Scola, el mejor hombre interior del baloncesto europeo, punto y aparte.
El argentino buscará el uno contra uno bajo el aro, y el madrileño la defensa de anticipación, negándole el trono de la bola, forzándole a recibir cuanto más lejos mejor.
Seguro que el recuerdo mediato de la defensa de Felipe Reyes, un año ha, estará presente en las mentes de ambos contendientes.
En la otra zona, mal haría Perasovic en prolongar el emparejamiento, pues su estrella pierde fulgor conforme se aleja de la canasta, y es obvio que Garbajosa se posicionará en torno a los 6,25 para iniciar sus ejercicios balísticos, salpicados con alguna incursión en zona enemiga, preferentemente sobre el lado derecho de su defensor.
Seguro que el recuerdo inmediato de la defensa de Aíto sobre el astro malagueño, estará presente en la mente del técnico croata.
Quien salga victorioso de esta danza misteriosa, acaso habrá sintetizado el veredicto del choque, pero en todo caso seremos nosotros, aficionados al basket, los que saldremos enriquecidos por un enfrentamiento entre dos agentes letales, cada uno con sus resortes, que a buen seguro nos dejarán momentos para recordar.
Y la audiencia me importa un bledo.
Y aquí llegan las semifinales ACB en las que , por una vez, veremos a los cuatro equipos que más lo han merecido durante el campeonato, sin sorpresas ni incidentes que hayan alterado el orden establecido.
Además, los 4 semifinalistas se presentan frescos, pues dos solventaron la primera ronda con barrida y tendrán más de una semana de asueto, y los otros dos en el cuarto partido, de manera que el jueves Tau y Barça contarán con más de 4 días de descanso, un lujo a estas alturas de temporada.
Dada la igualdad que se presume en ambos duelos, quisiera detenerme en el análisis de lo que considero elementos desequilibrantes de cada equipo, aquellos cuya inhibición puede asegurar en alto porcentaje el éxito del equipo contrario.
UNICAJA presenta una plantilla muy completa, mezcla de veteranía, liderazgo y sangre joven local, lo que a priori dificulta en grado sumo vislumbrar un punto debil.
No obstante, si hay algo que necesita funcionar para que los malagueños dominen un partido ese es DANIEL SANTIAGO, jugador poco agraciado, aparentemente torpe, pero de gran importancia en el basket europeo, como ya demostrara en el scudetto conseguido en Varese.
Su amenaza interior, un uno contra uno con el portorriqueño es garantía de canasta o tiros libres, libera el juego malagueño, le confiere fluidez, permitiendo tiros cómodos y penetraciones a los exteriores y dando cobertura a los intangibles emanados del juego total de Jorge Garbajosa.
Los aproximadamente 25 minutos que el pivot está en pista, suelen coincidir con la mayor anotación de su equipo, mientras que sus momentos de descanso y/o protección se compensan con una mayor intensidad en la defensa.
La PENYA , felizmente resucitada a la élite nacional de la mano de Aíto, se me antoja como un equipo talentoso, que disfruta en el juego libre y de transiciones rápidas, pero blando en el duelo de fondo, en partidos duros, algo propenso a venirse abajo sin el aliento de un líder.
Y en eso, ELMER BENNETT, el entrañable Benito, es un maestro, el hombre-chicle, el que mantiene unidos a los compañeros, el que mete el triple sanador o roba una bola decisiva.
En el nivel de exigencia física a que sea sometido el veterano base norteamericano pueden radicar gran parte de las esperanzas de los verdinegros, y es previsible que Sanchez, Cabezas e incluso Berni se alternarán en la labor de desgaste.
En definitiva Sergio Scariolo, el nuevo Evangelista, aplicará al Sr. Garcia Reneses la medicina que el madrileño tantas veces administró a sus rivales en su etapa blaugrana, desgaste a largo plazo con la complicidad arbitral.
En la otra eliminatoria, el TAU no parece llegar en su mejor momento, sin duda dañado por esa maldición que parece perseguir a los vitorianos cuando soplan vientos de playoff.
Esta vez el damnificado por el negro conjuro es ni más ni menos que PABLO PRIGIONI, el líder del equipo, el corazón, el reloj, la cabeza, quien marca el ritmo del partido, el que determina el destino de la bola en el ataque y ajusta la defensa cuando la cosa está que arde.
No es difícil, pues, averiguar qué le hace daño a los baskonistas, tanto más si el segundo base del equipo, el talentoso pero bisoño Roko Leni Ukic, está a años luz del argentino en carisma e intensidad.
El ominoso recuerdo de Praga está aun presente.
Tanto es así, que a Perasovic no le queda otra que utilizar a Sergi Vidal o Travis Hansen en labores directoras, cuando Pablito no rula, lo que no está mal, pero no es lo mejor que este equipo puede ofrecer.
Tampoco levanta olas de pasión el juego del FUTBOL CLUB BARCELONA, acaso el equipo más irregular de los cuatro semifinalistas.
Con un juego interior sospechoso, que ha de padecer ante la batería baskonista, y una plantilla desarticulada, sin apenas jugadores dúctiles ni enigmas tácticos, Kakiousis y poco más, la baza culé se centra en varios soldados de fortuna cuyas armas de fuego son letales, en la salud y en la enfermedad, para lo bueno y para lo malo.
El Barça vivirá o morirá con su JUEGO EXTERIOR, más específicamente con su tiro, y todavía más con el triple, y si los Williams, Basile y Navarro las enchufan sobre el 50% estarán en el partido y con amplias posibilidades de pasar a la final, mas si la presión rival reduce la efectividad de la mencionada tripleta, decidirá la bombilla, donde, a pesar de la mejoría de Fucka, sigue habiendo un déficit importante.
Atentos a Grimau y De la Fuente, dos tapados con amplia experiencia que pueden desequilibrar la eliminatoria si meten los tiros a que, sin duda, les retarán.
Y ahora, tras estas lucubraciones destinadas a ser burladas por la plana tozudez de los hechos, solo queda disfrutar del basket en estado puro que nos espera de aquí hasta el final.
Ah, y si me piden pronóstico, veo una final Unicaja- Barça.
Tras la gran final vivida en el impresionante Sazka Arena, se impone un reposado análisis sobre lo acaecido en la bellísima ciudad de las Mil Agujas.
Y éste no puede ser otro que aludir a la férrea disciplina que el sistema de competición ha impuesto en la manera que los partidos fueron preparados por los equipos participantes.
De esta manera, según mi criterio, el hecho que en apenas 48 horas un equipo se tenga que enfrentar a otros dos, todos ellos del máximo nivel, como fue el caso, marcó indefectiblemente el devenir de la competición.
Y así, a mi parecer, una importantísima y decisiva clave fue que los técnicos prepararon un partido con total intensidad y el otro, imagino, con menor atención.
Siguiendo este hilo argumental, yo diría que Pini Gershon tenía perfectamente analizado al TAU, y supo que cortocircuitar a Pablo Prigioni, considerado por muchos mejor base del basket europeo, era imprescindible para aspirar a ganar. De hecho pocos dos para dos vimos en la primera semi, y las ayudas interiores para colapsar a Luis Scola eran automáticas. Si a ello unimos que, anulado el base argentino por el infravalorado Will Solomon, la circulación de bola de los baskonistas no era tan fluída como es habitual, se puede empezar a entender la aniquilación que, durante los tres primeros cuartos, sufrió el juego de los de Vitoria.
Y también me atrevería a afirmar que Ettore Messina tenía analiizado hasta el último detalle de los sistemas de los macabeos, y que el torpe pero poderoso Savrasenko tenía que intimidar a los pivots rivales desde el primer momento, haciendo bascular el foco ofensivo hacia fuera, donde un complejo sistema de ajustes y ayudas se encargaría de rematar la faena.
En ataque, el ya mítico técnico italiano sabía que el cuerpo a cuerpo bajo el aro era un suicidio, tanto más sin Andersen, por lo que abrir a Matjasz Smodis para expulsar a la "piovra" Baston de su trono de intimidación, era indispensable en orden a presentar un ataque efectivo a la vez que cortar las celéricas transiciones de los Parker y cía, tras robo o tapón.
Es indudable que el CESKA somnoliento que parecía entregar la vitoria al Barça en semis, poco tenía que ver con la maquinaria perfectamente engrasada y en tensión que devoró el sueño de los 10.000 apasionados y ruidosos israelitas en la final: enlazar tres títulos consecutivos y ser recordados como Dinastía.
En cualquier caso, la final fué de las mejores que recuerdo, uno de esos partidos tensos e intensos, de canastas laboriosas y memorables, que desdicen las fementidas teorías que asocian aritmética y belleza, vinculando la calidad del juego a la exuberancia del marcador.
El basket, afortunadamente, es otra cosa, mucho más compleja y rica.
STANLEY ROBERTS, ¡¡¡QUE SOLO ESTAS !!! ( y II)
Wayne Brabender, tras tentativas fallidas con Dino Radja y Gregg Cadillac Anderson, asumió los fichajes de Carl Herrera y Roberts, una pareja extraña de JASP, demasiado jóvenes pero con mucho talento, y a inicios de septiembre, en operación relámpago para enervar la competencia italiana, el center sureño llegaba a Madrid.
Ese año en España, este chico de apenas 20 años demostró su potencial, también sus carencias, pero pocos de lo que lo vimos en directo podemos negar que llevaba la palabra “estrella” escrita en la frente.
Era un hombre físicamente casi hecho y técnicamente muy desarrollado, un atleta natural, que botaba bien, salía por ambos lados y tenía un toque dulce y fino a cuatro metros.
La toma de decisiones en cancha y la propensión a las faltas eran aspectos por mejorar, algo lógico a tan tierna edad.
Físicamente, Roberts llegó con más de 130 kgs, que llegó a bajar a los 115, pero esta reducción no siguió una vía correcta, ya que el equipo, con Brabender, no tenía preparador físico y la pérdida de peso no vino acompañada de una adecuada musculación, por lo que el jugador perdía fuerza, lo que unido a sus malos hábitos alimenticios, perjudicó su rendimiento.
Fue un año de duro aprendizaje para nuestro hombre, hablamos de una ACB que empezaba a perfilarse como mejor liga mundial tras la NBA, de un baloncesto europeo lleno de gente experta, taimada, y de un Madrid que seguía en la élite continental, justo lo que necesitaba Roberts en términos de adquisición de experiencia.
Curioso que viejos zorros como Norris (28 puntos), Magee ( 40 puntos), y hasta Lagarto de la Cruz, éste en el playoff de cuartos, hicieran grandes partidos ante este proyecto de estrella, algo perdido y huérfano del consejo de un veterano.
La mala suerte parecía perseguir al sureño, y Brabender, una especie de padre deportivo para el chaval, es destituido a mitad de temporada, tras el fracaso en la Copa del Rey de Zaragoza, donde se cae ante el Barça en el último segundo con una canasta imposible de Steve Trumbo, y el Madrid va camino de terminar un año sin títulos y siniestramente jalonado con varios acontecimientos luctuosos (infarto letal de Ignacio Pinedo en la cancha incluido).
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Si pudiera recordar qué estoy buscando pararía a descansar,
si supiera en realidad que estoy pensando ya podría respirar.
Si mirara más hacia el espejo y menos a la ciudad,
si alguien me llevara aún más lejos quizás pudiera olvidar.
Qué sólo estás. Qué sólo estás.
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Roosevelt Bouie, otro veterano de vuelta de todo, oficia de sepulturero en la carrera merengue de Roberts, dándole una lección de experiencia y movimientos al pivot en la final de la Korac, que viaja a Cantú, tras una prórroga en el Pianella.
De manera extraña, las críticas empiezan a cebarse en Roberts, que, conforme a su perfil introvertido, y ya sin el abrigo de Brabender, se aleja más si cabe del resto de la plantilla, y empieza a faltar a entrenamientos.
La eliminación en cuartos de final de la ACB, ante el Taugrés, abre la Caja de Pandora, o en este caso, de Mendoza, y el Presidente blanco impone al pívot sureño una multa record de 15 millones de pesetas, rescindiendo su contrato. Un gesto teatral con el que desviar la atención.
Roberts sale de Madrid en medio de sanciones y disputas, que borran el buen recuerdo que para muchos aficionados dejó, y unas cifras de 13 puntos 7 rebotes y 2 tapones por partido, nada desdeñables para un proyecto de jugador, como era en aquel momento.
De hecho, nada mas salir del Madrid, se rumoreó insistentemente que Aíto Garcia Reneses, a la sazón general manager del Barça, estaba muy interesado en ficharle tras la increíble desprotección con que el club blanco le había premiado, dejándolo a disposición de su más directo rival.
También hubo ofertas de los clubes de la élite italiana, con Cantú a la cabeza, pero la mente de Stanley estaba en volver a casa, y triunfar en la NBA.
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Si escuchara atentamente tus consejos
cuando intentas explicar,
entonces es cuando ya estoy tan lejos
y sólo escucho soledad.
Cuando paso cerca de un colegio
y me pongo a recordar
siento que hoy estoy mucho más viejo
y mi mente empieza a hablar
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La imagen de Roberts en los USA no había mejorado tras un año en Europa y en el draft del 1990 acabó en las profundidades de primera ronda, en Orlando, curiosamente el mismo equipo al que iría más tarde su buddy universitario.
Para entonces, en la vida de Stanley habían aparecido unos personajes que lo acompañaban donde iba, gente experta en darle coba, meterle en problemas y sacarle dinero.
A su adicción a la marihuana de sus años universitarios, que paseó con descaro por la capital madrileña, se une ahora la dependencia de la coca, éxtasis, anfetaminas, en fin, todo lo que se ponga a tiro
El chaval era fácil presa de las rapaces y se calcula que hasta 35 millones de dólares se evaporaron de sus manos durante sus 9 años de carrera en la NBA. Coches de lujo y mujeres de ocasión se suceden en su vida, mientras negocios ruinosos, estafas, y extrañas sociedades horadan su pecunio.
Roberts no sabe decir que no y acaba pagándolo.
Deportivamente, el descuido físico conlleva una indebida ganancia de kilos que se traducirá en lesiones graves, como la rotura del tendón de Aquiles en su pie derecho en diciembre de 1993, seguida de la del pie izquierdo ocho meses más tarde.
Llega 1995 y, cuando parece que recupera la forma en los CLIPPERS, sufre doble rotura de disco.
El gasto se hace insoportable y las dependencias se cobran su precio: Roberts, ya en los SIXERS, es sancionado en 1999 a dos años por consumo de sustancias prohibidas.
Comienza una espiral decadente, y deviene en inquilino permanente de las páginas de sucesos, a medida que empieza a meterse en negocios peligrosos.
Y así, sufre dos detenciones, una en julio de 2.000 por amenazar a la madre de uno de sus cuatro hijos, y otra, cuatro meses después, en Houston, por posesión de cocaína.
Poco después empiezan a llegar las primeras demandas por impago de alimentos de dos de las cuatro madres, que se conozcan, de hijos suyos
La ruta hacia la felicidad parece definitivamente vedada.
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Qué solo estás. Qué solo estás.
Contigo no cuenta nadie ya.
Nadie ya
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Hoy en día, el que fuera considerado por muchos técnicos uno de los más prometedores hombres altos de la NBA, se gana la vida de guardaespaldas de oscuros personajes de
la noche tejana, y de vez en cuando se deja caer por alguna cancha, donde le es difícil pasar desapercibido.
Entonces se acuerda de sus años más felices, cuando sus sueños eran dulces y promisorios, y se conjura, ante sí mismo, para regresar a las canchas, convenciéndose que se va a poner en forma, que va a ganar la pasta necesaria para acabar la casa que ofreció a su madre, delirios de justicia de un natural born loser.
Hasta que el espejo de la vida le devuelve a la cruda realidad.
Hay una casa en South Carolina, a las afueras de Columbia, a un lado de la interestatal, pasando la High School de Lower Richland.
Es, en palabras de un gran periodista, un monumento a la incomplitud, una metáfora de una carrera deportiva malbaratada, el síntoma inequívoco de la debilidad, el exceso y la imprudencia.
Y esto es todo cuanto os puedo contar de Stanley Roberts: el chico dulce del Sur que nunca supo decir que no.
Cotestación a RIDIELA: Muy posiblemente fuera así, y yo lo recordara equívocamente como que a Trumbo le hicieran falta y anotara los dos Libres. Tantos partidos a mis espaldas que tiendo a mezclarlos. Si alguien más se acuerda, lo confirmamos y lo editamos.