Remembranzas

VIERNES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2006

Vacío de Poder.



Con el inicio este sábado de la ACB es tiempo de analizar la situación de los mejores equipos para la lucha por el triunfo final, en la segunda mejor competición de baloncesto por clubes del mundo.

En mi opinión hay tres candidatos serios al título, dos aspirantes, y otros dos equipos que pueden llegar a planteárselo, si todo marcha sobre ruedas.

En el primer grupo incluiré al actual campeón, al Tau y al Barça,

En el segundo, al Joventut y al Pamesa.

Y en el tercero, al Madrid y al Akasvayu.

En la configuración de esos grupos influye, de manera decisiva, la situación de vaciamiento en la cúspide de la ACB que tiene lugar como consecuencia de diversas causas entre las que destacaría las siguientes:

a) Los dos colosos futboleros, históricos dominadores de la competición, y con carta blanca económica y jurídica para configurar sus plantillas según sus necesidades y hasta caprichos, se hallan en crisis, en el caso blanco de índole estructural y en el blaugrana más contingente, aunque con posibilidades de enquistamiento.

b) El Unicaja, ha perdido a su jugador clave, Daniel Santiago, el hombre que marcaba las diferencias y cuyo hueco resulta más complicado de llenar. En el deseable, y algo me dice que probable, caso de que el portorriqueño regrese, los malagueños estarían solos en la cumbre, y únicamente la desgracia o una crisis de vértigo les privaría de repetir.


c) El Tau, dentro de la línea de excelencia que mantiene durante los últimos años, parece tocado por un síndrome de eyaculación precoz, y nunca consigue que su afición alcance el orgasmo deportivo ( una segunda liga o la Euroliga). Son demasiadas oportunidades perdidas como para no ver una pauta.

d) Estudiantes, un club que con Pepu Hernández parecía a punto de asaltar el poder, vuelve a recordarnos el mito de Sísifo, y a día de hoy, en la base del Averno de nuevo, no parece un aspirante.

Este conglomerado de factores de erosión en la cúspide del sistema provoca, a su vez, que la histórica Penya, un club que vivía aletargado en la autocomplacencia de quien se lame sus heridas tras unos años de grandes éxitos, que tan caro le costaron (es lo que tiene esta ACB tan injusta, en la que dos irresponsables despilfarradores pueden provocar y aguantar escaladas de precios, a la vista ciencia y paciencia del resto de clubes, haciéndoles incurrir en gastos excesivos para estar a la altura) parece en grado de luchar por todo, con menos medios, pero más fuerza, y con el orgullo recobrado por Aíto García Reneses.

Y el Pamesa, el trasunto desgraciado del Tau, mucho dinero y escaso prestigio, por fuerza tiene que tratar de meterse arriba, aprovechando una plantilla amplia y un calendario liviano, los dos puntos de inflexión desde los que encaramarse hacia una buena posición en playoffs. Desde luego que si Casas consigue prolongar en el tiempo la intensidad competitiva y riqueza táctica, sobre todo en defensa, exhibida en la última Copa, no es descartable que los taronja acaben entre los cuatro primeros en Liga Regular.

De las novedades que se producen en las plantillas, destacaría cuatro notas:

a) El Unicaja ha conseguido reunir un backcourt verdaderamente temible, señaladamente en la posición de alero, liderada por un killer como Marcus Brown, este año mas desahogado por una guardia de corps integrada por tres atletas dúctiles, intensos y talentosos, que amenazan con amordazar defensivamente a cualesquiera rivales encuentren a su paso. Además la dupla Jiménez- De Miguel, supera en capacidad defensiva y acumulación de neuronas al infungible Jorge Garbajosa.

b) El Barça parece empeñado en concentrar egos antes que carisma. Las bajas de Dueñas y Nacho Rodriguez y el declive de Rodrigo de la Fuente no han sido cubiertas en términos de liderazgo de la plantilla. Calidad hay para tirar, pero gente que asuma responsabilidad cuando las cosas van mal no tanta, y la política de fichajes de Dusko & Savic no parece dirigirse en esa dirección. Por otra parte al técnico montenegrino se le agota el crédito obtenido en Gaztéiz, y los rumores de falta de cintura táctica y bloqueo nervioso en los momentos decisivos empiezan a generalizarse entre la grada del Palau, exigente como pocas.


c) El Pamesa ha fichado mucho y bueno, no yendo a por el lujo decadente de años anteriores, sino a por gente joven pero madura, capaz de integrase en una plantilla ya perfilada, y de aportar muchas cosas de las que adolecía. Oliver era una de las perlas nacionales más codiciadas en el mercado, y Douglas y Milosevic son jugadores con peso y experiencia en el basket europeo, que añaden el talento ofensivo que la temporada anterior pareció faltar a los Garcés y cía.

d) Tau sobre el papel ha configurado la plantilla con un mejor equilibrio entre calidad y química, de manera que Perasovic, un hombre que en mi opinión ha demostrado capacidad más que suficiente para dirigir en la élite (el partido en Grecia ante Panathinaikos fue su consagración), pueda afrontar el reto de estar arriba en todas las competiciones desde el primer día. Difícil ponerle peros al equipo configurado por los chicos de Querejeta, si acaso desearles suerte con las lesiones y una mejor planificación física que les haga llegar a la meta con más fuerza.


En fin, que si apenas tiempo para recuperarnos del boato nipón, comienza este espectáculo de canchas llenas y audiencias magras, de campeones del mundo, estrellas continentales y americanas, y emoción, mucha emoción.

Tenemos mucha suerte.
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MIéRCOLES, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2006

TOP TEN Universitario

A falta de mes y medio para que de inicio la temporada de baloncesto universitario, siguiendo la tradición de tirarse a la piscina del pronóstico, ahí van mis diez favoritos :

1. - KANSAS. A priori es el equipo que más talento tiene, fruto de tres recruiting classes verdaderamente notables, lo que le da un núcleo de experiencia bastante apreciable.

Los pivots Sasha Kaun , un tanque siberiano que sabe coger la posición como pocos ya, y CJ Giles, explosivo y saltarín, son juniors, al igual que el sobrio base neoyorkino Russell Robinson.

A ellos hay que unir la clase excepcional de la añada posterior, con tres estrellas de la talla del swingman Brandon Rush, el último de la dinastía, el pivot Julian Wright y el base Mario Chalmers, que ya han mostrado flashes de brillo que han de confirmar esta temporada.

Añádasele un nuevo jugador interior en Darrell Arthur, una de las piezas más codiciadas de la última primavera, arrebatada in extremis a LSU Y TEXAS, y un prometedor base en Sherron Collins, por el que suspiraban los Fightin Illiní, y uno se encuentra con un auténtico equipazo, al que solamente queda por ganar la cohexión y química que se predican de cualquier equipo que aspire a ser campeón.

Yo apuesto a que Self va a conseguirlo, y con ello la alargada sombra de Danny Manning por fin desaparecerá del campus de Lawrence.

2. - FLORIDA. Un equipo campeón al que retornan todos sus elementos claves (encabezados por su estrella Joaquim Noah, bien secundado por Al Horford y Taurean Green), con un año más de experiencia y madurez, tanto individual como conjunta, es algo que no se da en el college basketball desde tiempos inmemoriales.

¿Por qué no elegirlo, pues, como nº 1 nacional?

Dos razones lógicas y una personal pesan en tal decisión.

Florida no es el equipo con más talento y el año pasado no fue el mejor equipo sino hasta el momento decisivo, y aun así, ante Georgetown en semis regionales, solo un rebote ofensivo de Corey Brewer que acabó en canasta más adicional la salvaron de una derrota casi segura. Es decir, no estamos ante un equipo dominante, sino ante uno que supo atrapar su oportunidad en el momento decisivo.

Por otra parte, me resisto a no ser original en la elección, jajaja.

En cualquier caso los de Donovan están ante una oportunidad de hacer historia, lo que en un college de tradición futbolera tiene doble mérito, recordemos que Duke fue la última en repetir a inicios de los 90, de la mano de la mítica pareja Hurley & Laettner.

3. - MEMPHIS. A pesar de haber perdido de una tacada a sus tres hombres más importantes, confío en el grupo que Calipari ha sabido crear en la ciudad de la Música, como ya hiciera en UMass.

Los Laurinburg Boys (un grupo de 5 recruits , de los que quedan cuatro, que llegaron del mismo instituto a esta universidad) trajeron consigo una notable calidad atlética a la par que un sentido de equipo que se hizo notar en pista. Daba gusto ver a los Tigers con dos rotaciones que aseguraban 40 minutos de intensidad, torturando a sus rivales con una presión a todo campo y un imparable juego de transición.

Solamente una UCLA roqueña pudo acabar con los sueños de título de aquel equipazo, posiblemente el mejor que han tenido desde los tiempos de Andre Turner & Keith Lee.

Joey Dorsey, Robert Dozier y Kareem Cooper formarán una tripleta interior temible, muchos kilos y centímetros, y bastante margen de mejora en los dos últimos, sólo en su año sophomore.

La inesperada vuelta de Jimmy Hunt trae consigo buenas dosis de experiencia, que el backcourt va a necesitar, sobre todo el recruit estrella Willie Kemp, un base distribuidor a quien parece que el técnico italoamericano quiere dar plenos poderes.

Por si acaso, el compacto base Andre Allen y el tirador Antonio Anderson están dispuestos a confirmar los atisbos de la pasada temporada.

El reto de ganar el primer anillo continúa ahí para todos.

4. - NORTH CAROLINA. Tras un año inesperadamente fantástico, que acabó por reivindicar la figura de Roy Williams, grande también en la adversidad, los Tar Heels parecen listos para un nuevo asalto al Trofeo, tan solo dos años después de la desbandada que siguió a su épica victoria ante Illinois en la final nacional.

Tyler Hansbrough debe confirmar su estatus de estrella, ganado en una de las temporadas freshman más espectaculares que se recuerdan, sacudiendo los rancios cimientos de la ACC.

El de Missouri estará bien rodeado por los seniors Wes Miller y Reyshawn Terry, un ala pívot muy duro que además tiene buena muñeca, y los juniors Green, Ginyard y Frasor, todos ellos buenos jugadores, algunos serían estrellas en cualquier otro programa, pero que tendrán que saber adoptar un rol secundario, por debajo de su calidad.

Y es que lo que llega a Chapel Hill no es poco, tres Highschoolers que casi todos los servicios de scouting sitúan entre los 10 mejores de la nación. Los exteriores Wayne Ellington y Tyson Lawson, este último una nueva perla de la Oak Hill, y el pívot Brandan Wright deberían contar para Williams desde el inicio, y si se acercan al nivel que en su primer año mostró Hansbrough, UNC es legítimo candidato al título.

En todo caso, muchas incógnitas rodean a la química de este equipo.

5. - GEORGETOWN. La emoción vuelve a la capital de la mano de John Thompson…. III, eso sí.

Los Hoyas confirmaron en el Torneo final su buen papel en la fase regular, donde acabaron con la imbatibilidad de Duke, siendo el rival que más problemas causó a los campeones de Florida.

Este año se les va a pedir luchar por el campeonato, y para ello cuentan con una pareja interior excitante, formada por un gigante afable como Roy Hibbert, un 2,18 con engañosa movilidad y buena mano y el purasangre Jeff Green que tras salir de la nada hace dos años, confirmó su versatilidad la temporada anterior.

Por si fuera poco, Vernon “The Big Ticket” Macklin, un atleta de primer orden en el instituto viene para reforzar el juego interior.

El juego de perímetro, por el contrario, sí que suscita más reservas, aunque Jonathan Wallace siempre diera la impresión de tener controlado el ritmo y de sacrificar protagonismo anotador en beneficio del equipo. Si este hombre asume el liderazgo y crece en anotación, los capitalinos pueden contar para todo.

Ah, y por si el sentimiento revival no fuera suficiente, el fantasma del Hoya Distroya por excelencia, Patrick Ewing, se aparecerá cada noche en forma de su hijo, transferido desde Hoosier Nation.

6. - UCLA. Se hace difícil no contar con un programa de gran tradición entrenado por uno de los grandes gurús defensivos del campeonato universitario.

La marcha del superclase Jordan Farmar se ve compensada por el regreso del forward Josh Shipp, tras su lesión de cadera del año anterior, y el retorno del escolta Arron Afflalo, deseoso de restaurar su imagen dañada por un partido final decepcionante.

El poderoso tirador liderará un equipo en el que el base Darren Collison y el pívot Lorenzo Mata van a tener que asumir roles más protagonistas, a la espera de que los dos leones de Yaoundé, Richard Mbah-a-Moute y Alfred Aboya, vayan refinando sus extraordinarios instintos atléticos.

Los de Westwood empiezan a contar en el Oeste y los grandes reclutajes que se esperan en los p`róximos años de la mano de Ben Howland, son la mejor prueba de ello.

7. - ALABAMA. Sobre los Crimson Tide pesa el baldón de ser uno de los equipos con más partidos jugados en el Torneo final sin haber pisado nunca territorio Final Four.

Un nuevo año, hay jugadores para lograrlo, pero subsiste la duda de si habrá equipo.

Jermareo Davidson, un longilíneo ala pívot en trance de explotar como jugador dominante, por dentro, y Roland Steele, un base completo sin estridencias, por fuera, han de llevar a los sureños adonde no pudieron llegar tantas y tantas estrellas (los Reggie King, Eddie Lee Phillips, Derrick McKey, Buck Johnson, Latrell Sprewell, etc) que antes pasaron por Tuscaloosa.

Los secundarios son de lujo, empezando por dos sophomores: la bestia Richard Hendrix, 260 libras que se fueron calentando poco a poco en su año freshman y Alonzo Gee, otro jugón versátil del que se espera empiece a anotar en dobles figuras.

El entrenador Mark Gottfried, ex jugador de la casa en tiempos de Bobby Lee Hurt y cía, debe demostrar que sus habilidades reclutadoras están a la par de su capacidad de dirigir a un grupo de grandes jugadores, si quiere seguir cantando el Sweet Home Alabama.

8. - WASHINGTON. Otro programa emergente que en apenas tres años, de la mano del ex Bancorroma Lorenzo Romar, se ha hecho inquilino permanente del top 20, al punto de poder permitirse el lujo de ser un poder reclutador en el Oeste.

Y fruto de ello, los Huskies presentan una brillante pareja interior de chicos blancos y talentosos: por un lado el masivo Jon Brockman, un pívot sophomore, bajito pero fiero, que este año será el referente en la pintura, rebañando rebotes e intimidando a sus rivales con un físico de profesional, y por otro el perseguido Spencer Hawes, un 2,11 fino, con buenos movimientos y mano segura, sobrino de un ex pro que maravillara en Venecia en la década de los 70.

Por fuera, el filigranas de Justin Dentmon, base menudo y admirador de Allen Iverson, que debe dar un salto al estrellato este año y el artillero panocha Ryan Appleby, aportarán experiencia, con la ayuda de un Joel Smith que viene pidiendo paso.

Atentos a otra posible explosión, la del recruit Quincy Poindexter, un alero alto, top 25 en High School, hijo de Roscoe y sobrino de Cliff, ambos grandes jugadores de la pallacanestro.

Es cierto que han perdido mucho, pero los Huskies deben ser tenidos en cuenta para seguir estando arriba.

9. - ARIZONA. Lute Olson debe haber sufrido bastante, viendo tanto talento dilapidado y tanta indisciplina en el último quinquenio.

Pero ahora la ilusión se debe dibujar en su rostro recordando a Sean Elliot con Marcus Williams, una de las más agradables sorpresas del ejercicio anterior, un combo de 2,00 metros, con tiro fiable y dotes de penetrador, hesitation y cambio de mano incluídas.

Incluso Mustafa Shakur, hace cuatro años el mejor escolta del High School, una vez disuelta la concentración de chupones del backcourt, puede empezar a pensar en rendir en equipo antes que en catar bola.

Además, llega al campus de Tucson un tipo con pinta de surfero al que, en lugar de surcar mares le gusta horadar canastas, Chase Budinger, un blanco que la sabe meter y matar (es un gran jugador también en voleibol).

La recuperación del masivo alero tejano Jawan McClellan, excelente tirador, después de una grave lesión de muñeca, pone la guinda al pastel.

Para pensar en cosas mayores, sin embargo, los Wildcats necesitan un pívot que produzca y Kirk Walters es lo más parecido que tienen, ya que el finesse Ivan Radenovic nunca se pegará bajo aros.

En fin, que habrá que seguir de cerca a este equipo, capaz de todo y de nada.

Y llegamos al décimo puesto, y una vez más se me va a ver el plumero naranja…..

10. – SYRACUSE. Los chicos de Boeheim tienen clase y experiencia, solo que no clase de la buena - big time- ni experiencia en todas las posiciones. Hay que creer en que la tripleta de senior, en su día llamada a suplir a Carmelo y Hakim, van a dar, por fín , la justa medida de sus posibilidades.

De esos tres veteranos, el pívot Terrence Roberts es el que tiene más pinta de hacer un gran año, siempre que corrija sus problemas de leverage y afine un poquito la muñeca. Ilusión y trabajo no le faltan para ser un 15- 10.

Darryl Watkins debe dar lo que sabe, intensidad defensiva, disciplina y dureza en los bloqueos, y Demetris Nichols, acaso el más dotado e irregular de la tripleta, puede explotar e irse a los 20 puntos a la Shumpert, o comerse los mocos en el banquillo.

El resto solo puede dar alegrías al pueblo orangemen, con el escolta Eric Devendorf más centrado, asumiendo el liderazgo tras un primer año de aprendizaje, el base Josh Wright más centrado en funciones de dirección, y el esperadísimo freshman Paul Harris, el mejor recruit naranja desde Melo, un toro que seguirá la tradición de grandes interiores bajitos ( Eric Santifer, Stevie Thompson, Dave Johnson,…) que ha dado el college neoyorkino.

Año difícil, pero lleno de retos, para Jimbo y sus muchachos.

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LUNES, 04 DE SEPTIEMBRE DE 2006

ALMAS BELLAS.

"Uno tiene que educar sus emociones hasta que estén al nivel de la razón. La mayoría de la gente cree que la razón puede educarse, pero de alguna manera desatiende a sus emociones.
Creo que existe la tremenda posibilidad de que los jóvenes desechen el paradigma y la basura emocional de la generación anterior, pero eso requiere que trabajen en ello; requiere que se vuelvan más concientes de sí mismos, que no repitan las porquerías de la previa generación. Por tanto, la cuestión de educar sus emociones hasta el grado de confiar ciegamente en ellas, de que siempre harán lo que es bello, y que definan como una meta de su identidad convertirse en un alma bella, lo cual, tal como dije, equivale a un genio, es extremadamente importante."

 



Caía la tarde japonesa en Saitama cuando la historia de amagos y decepciones del basket español tocaba a su fin.


Era buena mañana en esta España de nuestros recelos y, una vez más, Fortuna parecía negarnos su favor al acercarse el momento de la lucha final.


Mas, como si se tratara de un rayo, colérico y luminoso, hizo falta poco tiempo para saber que el Timón de la Diosa nos guiaría y proveería con su esplendorosa Cornucopia de placeres y emociones.


La Historia tenía señalada la fecha del 3 de septiembre de 2006 como el día de la liberación, aquel en que unas almas bellas, inasequibles al conformismo , rebeldes al Fatum, habrían de mostrarnos el camino del talento, la lucha y la tenacidad.


Por más penalidades que ofreciera el camino, para esta selección española no existía calamidad suficiente para apartarla de su segura cita con la Victoria.


Y en un alarde de pujanza derribaron, de entre esos obstáculos, el más alto y poderoso, aquel grupo de guerreros helenos, dominadores de la estrategia, guiados por un viejo maestro que en tiempos controlara  las canchas europeas con su mirada amplia y tenebrosa.


Venían de pugnar  estos locos griegos con el Dragón más temible, aquel cuyo fuego desalentaba a los más recios guerreros, el que cuya cola, teñida de la sangre de los derrotados, era sinónimo de muerte.


Y venían de someterlo, de mostrarle que los tiempos están cambiando, para que todo quede como siempre, es decir, que nunca el físico vencerá a la inteligencia, ni la individualidad egoísta del atleta domeñará al esplendor armónico de la táctica bien tramada y mejor ejecutada.


Pero nada podía abatir nuestro encono, era nuestra hora, la de reinventar el pasado y señalar sin miedo al dulce porvenir.


Por el camino quedaron cadáveres exquisitos que nunca gozarán esta dicha, portentosos gladiadores que jamás alcanzaron lo más alto del podio, pero que hicieron posible avistar el camino ahora gozosamente ya recorrido.


Hablo de Fernando Martín, San Epifanio, Juanito Corbalán, y muchos más, todos ellos astros de la pelota gorda, triunfadores en sus clubes pero que nunca sintieron la inefable gloria de ser los mejores.

Y quedaron generaciones de aficionados seducidos por el inasequible misterio de este juego, por su mágica cadencia, aquellos que salíamos flechados del colegio, despreciando pan y chocolate, en Nantes, quienes madrugamos en L.A. y devoramos cada instante en el Mundobasket de 1986.


Eran tiempos de sueños, de ilusión, sin otro horizonte que nuestra imaginación, la vida nos ofrecía todo lo bueno que la juventud trae consigo.


Más tarde lloraríamos ante China y Angola, o cuando aquellos malditos tiros libres se salían o recibíamos canastas imposibles sin posibilidad de respuesta.


Era tiempo de aciagas jornadas, siempre damas nunca novias.


Los que resistimos el desprecio de los modernos cronistas, la chanza de los falsos bufones, el lugar común del demagogo, sí, os hablo de quienes nunca dejamos de ver la proteica luz que, a nuestros ojos, hacía tan bello, tan alto y tan digno este deporte, aún en sus más oscuros momentos.


Para todos ellos, y  para nosotros, ahora esta bendita juventud desafiante, esas almas bellas, nos trae el sueño de la perfección, 40 minutos de basket inteligente y apasionado, determinados por no se qué extraño poder, seguramente aquel que abrazara a la Ignis sin Dino, a los Knicks de Holzman o a los Lakers de Magic, y a tantos y tantos grupos de hombres que, en la historia, depusieron al miedo cuando quedaron huérfanos en el trance decisivo.


Nuestra defensa era un mecanismo diabólico de cambios y ayudas, de individual a zona press, en el que caían los rivales sin asomo de posible revancha. Uno podía casi oir el metálico clic de lo perfecto admirando tal espectáculo de precisión.


El ataque, aunque vulnerado, supo encontrar los puntos débiles del rival, sacando el máximo fruto del genio de Navarro y de esa intemporal sagacidad del rey de los eclécticos, el sublime Jorge Garbajosa.


Felipe Reyes y Marc Gasol dejaron una profunda huella en sus efímeras apariciones, Carlos Cabezas disimuló la penúltima calamidad, la lesión del ciclópeo Calderón, Berni le dió vita dura al genial Papaloukas y Carlos Jiménez ofició de Hidra de los Mil Rebotes, tendiendo sus interminables tentáculos sobre la zona defendida por nuestros héroes.


Estos chicos desecharon el pasado, mostrando un irreverente desprecio por saber nuestras lástimas, por lamerse las heridas. Para ellos solo existía el futuro, ese camino luminoso que no acaba más que comenzar y que nos trae esperanza de días de belleza y opulencia.


Queda por desentrañar una celestial paradoja, un bucle temporal que interesa al cerebro de este equipo, al hombre que hizo conjunto de un grupo de hábiles luchadores, quién les dio el aplomo, la inspiración para superar tanta desdicha.


Este Pepu, el hombre común que hizo un descomunal trabajo, viene de la misma casa que otro hombre a quien el paso del tiempo ha tratado con injusticia, pues fue él, con sus muchos aciertos y algún que otro error, el que nos puso en el mapa, el pionero que llegó a ver los que los demás ni imaginaron.


Seguro que Antonio habría sonreído, incluso habría saltado de alegría, como solía hacer en su banda, viendo este espectáculo, disfrutando una victoria desde la defensa, como a él le gustaba.


Seguro que hubiera querido hablarnos de cada movimiento, destripar cada estrategia, abrumarnos de datos con su proverbial entusiasmo, pero, infelizmente, no podrá ser.


Ya las estrellas lentas declinan, invitando al sueño, por fín aquello que merece ser recordado, lo que nos acompañará  hasta que nuestras vidas se extingan, se hizo realidad a nuestros ojos

ESPAÑA CAMPEONA.

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MIéRCOLES, 30 DE AGOSTO DE 2006

Carta de un amigo al foro ACB.COM.

He rercibido el encargo de un amigo periodista, cuyo nombre no puedo revelar, de servirle de nuntius respecto de unos sentimientos que hace tiempo le conturban y que necesitaba expeler, lo cual ha hecho mediante una carta que paso a consignar:

 

Hola muchachos :

Tras largo tiempo de reflexión, me he decidido a hacer público el cúmulo de sensaciones que desde hace casi cuatro años me viene produciendo la crítica constructiva y respetuosa que recibo en este foro.

Vaya por delante que me consta que en este foro escriben grandes profesionales del periodismo deportivo, a la par que personas educadas y de bien, cuya crítica no viene animada por un despreciable anhelo de ocupar mi puesto, o por sentimientos tan honorables como la envidia y el rencor, sino por el benemérito impulso de que la juventud atolondrada y los malos aficionados- esos que me adoran- sea bien informada, aunque ellos no lo sepan.

Asimismo, estoy al tanto que las futuras generaciones de periodistas, que ahora se están formando, dan muestra de su respeto a la deontología profesional a la hora de dirigirme epítetos como acabado, , caradura, zapato, patético, cuando no moreno, enano, calvorota, caraculo y tal y tal.

No quiero dejar de lado a los foreros profesionales, a los  titulares de la razón universal y paletos presuntuosos.

Pues bien, tras este largo preámbulo – no quería dejar fuera a nadie- he de deciros, mis queridos críticos, que vuestra sana censura me viene causando graves quebrantos de salud y anomalías en el sueño, así como profundísimos cargos de conciencia.

Que no como ni duermo, y ya la vida no me parece maravillosa.

Aunque algunos escépticos no lo creáis, tras una dura jornada de trabajo, leo con arrebatado interés todo lo que escribís, de hecho prefiero estar ante un ordenador, degustando vuestras perlas cultivadas de sabiduría y experiencia, que en el Village Vanguard oyendo una sesión de buen jazz o en el Four Seasons disfrutando de un jugoso New York Steak.

A lo largo de mis más de 25 años de experiencia profesional, de Kaunas a Baires de Cleveland a Tokyo, de París a San Antonio, de Collado Villalba a New York o de Caserta a Detroit, todos ellos en contacto con los directos protagonistas de este maravilloso deporte llamado basket, al que- ahora sé- denigro con mi presencia día a día, nada he aprendido y he visto pasar ante mi acontecimientos, personas, en fin La Historia, sin aprehender nada.

Soy un usurpador y sufro por ello.

Os pido perdón desde lo más profundo de mi ser.

Mis desvelos me han llevado a pensar que los 250.000 € aprox. que pueda llegar a recibir como estipendios anualmente, por el ilegítimo ejercicio de mi profesión, serán donados a la FFF, Fundación de Fieles Foreros, un grupo de centinelas de la moral colectiva y la recta praxis profesional , de renombre internacional, gesto que, aun siendo insuficiente, ayudará a que buena gente como vosotros veléis, aun sin representación ni beneficio, por una sociedad madura y bien informada.

Aunque a la lectura de esta líneas desesperadas me seguiréis oyendo en la tele, no creáis que me burlo de vosotros, o que esto es un engaño, pensad que estoy contrito y que cuanto digo es cierto, pero antes está la obligación que la devoción, el deber que la molicie o el dolce far niente ( Esto no es una indirecta).

Ah, y si queréis que os dedique un saludo a través de la pantalla, por favor sed tan amables de enviarme un mensaje al siguiente e mail:

www.tontopollas.com

Vuestro deseo se hará realidad.

 

Esta carta ha sido censurada en el foro ACB.COM.

Por REMEMBER a las 11:40 5 Comentarios
 
JUEVES, 24 DE AGOSTO DE 2006

Mai Yenereison (I). Los Pivots.

Se hace difícil hablar de basket de “mi generación” cuando aun se encuentra uno a medio camino de los cuarenta y se refiere a un periodo iniciado apenas dos décadas atrás, pero lo cierto es que en el ambiente parece pesar la existencia de una suerte de invisible lindero que separa a los viejos aficionados- digamos la generación L.A. 84- y los modernos- digamos la generación Internet.

 

 Asumiendo ese engañoso juego semántico,  con la morosa complicidad de los vaporosos reflejos de este interminable estío, uno ha de referirse a la figura del pívot como algo, quizás ya solo una idea, un concepto,  que parece hallarse en vías de extinción en estos tiempos de eclecticismo y confusión, al socaire del esplendor atlético de las nuevas generaciones.

 

 Viendo el otro día como un equipo universitario, que no anotó su primera canasta de 2 sino cuando  faltaban apenas 10 segundos para llegar al descanso, era capaz de poner en aprietos a otro que presentaba uno de los pocos pivots puros que han superado la voraz criba del earlyentrismo, uno no puede sino admitir que los tiempos están cambiando, y que el college basketball, durante años semillero táctico del basket profesional, y más acusadamente del europeo , no es más que fiel Notario de ese proceso.

 

 El advenimiento de la linea de 3 puntos, con sus hipertróficas consecuencias tácticas, determina que sean muchos los equipos que prescinden del mítico center, haciendo de la zona puerto franco en el que puedan arribar desde el más impresionante portaaviones hasta la más precaria balsa.

 

 Acaso sea la desnuda verdad que encierran los asertos populares, y en este caso la de aquel que dice que no apreciamos las cosas hasta que no las  perdemos, pero uno, incluso en estos malos tiempos para la épica de los cíclopes, no puede dejar de observar que los viejos dinosaurios no solo siguen siendo fuente de belleza y placer, sino que buenos réditos procuran para aquellos que los poseen y saben apreciarlos en lo que valen.

 

 No muy lejos están los tiempos en que Roberto Dueñas, a mi juicio un probable candidato a MVP de los primeros 20 años de ACB, decantaba la balanza de las finales hacia el plato culé, con una extraordinaria inteligencia táctica que llegaba a sofocar sus indiscutibles limitaciones físicas y técnicas.

 

 Reciente en la memoria tenemos la exhibición del gigante tejano Daniel Santiago, que ha llevado para Málaga el sueño que un chico de Alabama estuvo a punto de dibujar, en un equipo que durante los últimos cinco años llegó a ser la más triste expresión de vacuidad e inermidad interior mal disimulada a base del uso y abuso del recurso al tiro de 6,25.

 

 Y como olvidar la magia del duo Oberto & Tomasevic, dos artistas nada alérgicos a la pintura, que alcanzaron cotas de belleza raramente transitadas en nuestro baloncesto.

 En fin, que a pesar de los efímeros brillos de algún que otro atolondrado saltimbanqui, uno sigue en la creencia que el dominio de las zonas, a la larga, es lo que da y quita entorchados.

 

 Y por esa razón el otro día, asisitiendo a un conmovedor baile de gigantes entre Andrew Bogut y Lazaros Papadopoulos, algo se revolvió en lo más profundo de mi ser, recordando aquellas luchas por el espacio con las que crecí, volviendo a apreciar el genuino sentido de la palabra “trabajo sucio”, el abnegado misterio que hay tras  un buen bloqueo o la magia intemporal que emana de un gancho bien ejecutado.

 Del australiano los sabemos casi todo, tras su estruendosa irrupción en los Mundiales junior de 2003 disputados en Grecia, con 26 puntos y 17 rebotes de media,  y su excepcional carrera universitaria que le valieron el nº 1 del penúltimo draft de la NBA.

 

 El griego, algo desaparecido en los últimos años, no olvidemos que fue el principal responsable, en una inolvidable noche de inicios de mayo de 2002, de una de las mayores gestas del basket europeo de clubes que se recuerdan, la victoria del Panathinaikos ante la todopoderosa Virtus de Messina y Ginobili en el inexpugnable PalaMaguti .

 Observando aquel espectáculo de precisión y aparente sencillez, que ahora se hace tan escaso de ver,  tuve la certeza de que nadie ni nada podrá nunca con los pivots, que la eterna llama que antes portaron Kurland y Mikan, Wilt y Bill, Dino y Luyk o Martín y Norris,  seguirá ardiendo, pues una ley física incontestable rige nuestro deporte y ésta es que así como el camino más corto entre dos puntos es la línea recta, la canasta más sencilla es la más cercana.

 

 Y no olvidemos que el basket es un deporte de y para inteligentes.

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MARTES, 04 DE JULIO DE 2006

Contra el Basket-Ficción.

 Lo clásico sigue triunfando.

 

Desde posiciones extremistas se ha venido proclamando la superioridad del juego actual sobre el clásico ( pongamos los happy eighties),  la eclosión de nuevas máquinas universales de producir basket ( pongamos los Garnetts, Odoms, McGradies, Gasoles y Nowitzkis), como si un diluvio sanador hubiera barrido de la faz de las canchas a los jugadores antiguos, renovando las aguas pantanosas del basket tal y como siempre se jugó.

 

 La elección de otro politalentoso atleta como nº 1 de este draft, por encima de un más intemporal y encasillable LaMarcus Aldridge, parece confirmar esa querencia en los círculos de poder del basket mundial por lo prodigioso, a despecho de la razón empírica.

 A mi aviso, estas soflamas evolucionistas carecen de rigor, pues hacen de la anécdota categoría, como nos demuestra el riguroso examen histórico.

 

 Es cierto que el deporte ha evolucionado físicamente, al compás de la especie que lo protagoniza, pero no lo es menos que la esencia del juego, esa extraña y perpetuamente mutante fórmula de inteligencia + táctica + talento atlético, no ha variado ni un ápice.

 

 Ninguno de estos cyborgs, que se anunciaban devastadores, ha conseguido dominar la NBA , como sí han hecho, y creo seguirán haciendo, jugadores de corte clásico, de posición definida. acusado liderazgo y capacidad de “leer” el juego en un estrato superior al de sus compañeros.

 A nivel doméstico, acabamos de asistir al espectáculo de una Mente Prodigiosa que ha hecho suya una Liga, al imperio de un atleta medio, cuyo eclecticismo es más táctico que atlético, que nace de un hálito utilitarista, de un disfrute exhaustivo de sus cualidades y de un conocimiento profundo de sus limitaciones.

 

 Jorge Garbajosa, la contraimagen de los Mazingers que venían a cambiar esto del basket, ha dominado una serie en ataque y en defensa, decidiéndola en belleza cuando supo llegado el Momento.

 

 Enfrente había egregios mensajeros de esa nueva raza de atletas universales, mas su inalcanzable polivalencia, su brillante linaje, se han revelado insuficientes ante la sencillez del método, ante los genuinos efluvios directamente emanados de la Esencia del basket.

 Y en ese espejo de todo que es la NBA , no hay mejores noticias para los esforzados amantes del basket-ficción, ese reino de Oz que se ha creado al amparo de una mala digestión del atracón de datos que facilitan las nuevas tecnologías.

 

 Tratando que los falaces brillos de una pantalla no cieguen el criterio, veamos como ha discurrido la última década en la Mejor Liga del Mundo:

 

 El equipo dominador, los Spurs de San Antonio ( tres anillos), tiene como líder a un “old classic “ de toda la vida, un tipo que no tiene nada de especial, solo saber interpretar el juego, sus ritmos, sus balances,  descifrar sus precarios  equilibrios en la mejor manera para los intereses de su equipo.

 Ciertamente no parece que Tim Duncan sea un prototipo de la última generación del basket robotizado, más bien un compendio de virtudes tradicionales, atesoradas en un largo camino de aprendizaje, pasando por cuatro años de Universidad.

 

 El segundo equipo serían los Lakers (otros tres anillos) con el liderazgo de otro pívot clásico, no solo un coloso, sino un hombre guía,  capaz de asumir diferentes roles cuando el equipo lo necesitaba, ora hombre sacrificado, ora referente ofensivo.

 Si físicamente cabría incardinar a Shaq (tres años en LSU) en el elenco de la Nueva Raza , su juego cercano al aro y su capacidad de liberar espacios forman parte del núcleo de este deporte casi desde su nacimiento. Nada nuevo bajo el sol.

 

Tercer protagonista, con dos títulos, son los Bulls del último Jordan, escuadra prototípica con los Paxson, Cartwright, Grant y cía, que giraba en torno al inmarcesible genio del ex Tar Heel ( tres añitos), y al excelente pragmatismo de Phil Jackson y su equipo técnico, que hizo del talante inobstrusivo un karma triunfante.

 

 Cierto es que Pippen y Kukoc eran jugadores modernos, pero para nada hombres –máquina.

 Pasemos a los Pistons (un anillo) donde acaso tenga mayor virtualidad el discurso evolucionista, por la presencia de un fenómeno genético como Tayshaun Prince, capaz de ocupar hasta cuatro posiciones en la cancha.

 

 No es menos cierto, sin embargo, que el largilucho ex Kentucky no era sino la cuarta o quinta opción ofensiva del equipo, y que si algo destacaba en los de la Motown , no eran los egos individuales, sino el espíritu de equipo, en el que el puesto de líder, si lo hubiere, habría de caer en manos de Chauncey Billups (dos añitos en college), un base-escolta bastante tradicional, tanto en físico como en juego.

 Férrea defensa y movimientos ofensivos de manual tampoco parecen ser heraldos de la Nueva Era.

 

 Vamos con los Heat, reciente campeón, donde el mentado Shaq cumple una labor de escudero del nuevo gurú, Dwayne Wade, un escolta explosivo de Marquette ( dos años), de físico poderoso y  muñeca caliente a 5-6 metros, como tantos hubo en la historia de la NBA , aunque éste dotado de un plus de frialdad en los momentos cruciales, que lo emparenta con la dinastía de los Grandes de este juego.

 Nuevamente, ni rastro de esa eugénica estirpe que habría de deslumbrarnos.

 

 De este apresurado y nada exhaustivo compendio empírico, nace una conclusión de difícil contradicción: los equipos ganadores son los que juegan al basket como siempre ha sido, los líderes suelen ser jugadores formados, con amplia experiencia universitaria, y bastante clásicos en su forma de jugar, con posiciones definidas y una vis lideradora, que los hace brillar en el tiempo del Clutch.

 Los nuevos arcángeles de la Modernidad , productos de una presunta supremacía de lo físico,  los Garnett, Odom, McGrady, Nowitzky, Gasol y cía aun no han logrado sino una colección de fútiles elecciones para el All Star (criterio éste mantenido por algún especialmente torpe teórico contra el valor formativo del  juego universitario). Los anillos lucen en otros dedos.

 

 El oropel reluce, pero oro no es.

 Como nunca en este juego se podrá sustituir la cabeza y el corazón, la Inteligencia del Hombre que lo juega y que lo observa,  por la fría excelencia gimnástica-cibernética de seres ( jugadores y espectadores) con  Almas de Metal.

Por REMEMBER a las 12:05 0 Comentarios
 
MARTES, 27 DE JUNIO DE 2006

El Padrino.

Aíto García Reneses es, sin duda, un personaje especial.

 

 Gran estudioso del basket, innovador, tozudo, con mucha personalidad para defender sus ideas,  y maquiavélico en el manejo de entornos y grupos de presión.

 

 La ética nunca fue lo suyo, luego no deja a nadie indiferente, a la manera de los grandes entrenadores de la escuela yugoslava e italiana, famosos no solo por su sabiduría técnica , sino por su preclaridad a la hora de buscar ventajas extradeportivas y presionar a los poderes fácticos, siempre “pro domo sua”.

 

 Sabida es la polémica arbitral que acompañó a sus títulos- conforme al mottoHaz 20 y te pitarán 20, haz 50 y te pitarán 20”, traducido en malagueño como “ A hostias”-, mucho se ha hablado de sus maniobras de manipulación para descartar rivales superiores en juego e ilusión - La Bula de Petrovic”, “Los Griegos / Africanos de Málaga”- y conocida es la animadversión que gran parte de la grada del Palau le tributaba, considerándolo el principal responsable del colapso de los blaugrana en la mayor parte de las grandes citas continentales, así como el trato frío y despiadado que dispensó a estrellas del nivel de Nacho Solozábal, Jose Antonio Montero o Chicho Sibilio.

 Sin embargo entre la prensa especializada, rara es la crítica a su persona, al punto que difícilmente se oirá o leerá a nadie hacerle una enmienda o buscarle un defecto, por muy evidente que sea lo incorrecto de su comportamiento o planteamiento.

 

 No olvidemos sus maniobras fraudulentas con Quimet Costa – su segundo, pero oficialmente primero- para no acudir a las ruedas de prensa o su injustificada y recalcitrante negativa a que los micrófonos de TVE fueran testigo de sus prédicas en los tiempos muertos, conductas que con cualquier otro personaje hubieran indignado a la canalla mediática, y acarreado fuertes sanciones, a la vez que alimentado las sospechas de que en aquellos oscuros conciliábulos se impartían instrucciones de dudosa deportividad.

 

 Y así, pocos fueron los que afearon la conducta al técnico de la Penya cuando promovió el juego “físico”, ahora lo llaman así,  y la provocación durante la serie disputada contra Unicaja; casi nadie  censuró que se negara a darle la mano a Sergio Scariolo tras el cierre de la serie en Málaga, en un partidazo que culminó en una inmaculada victoria local, con varias decisiones tácticas del italiano de extraordinaria riqueza; y escasas han sido las admoniciones a su posterior escrito,  asestado desde la deliberación y la consciencia de los propios actos , en su página web, tratando de explicar lo inexplicable en clave de ese inconfundible   rencor que suele acompañar al mal perdedor :

 Habitualmente, antes de comenzar los partidos, el entrenador local va a saludar al visitante. En esta ocasión no fue así. Sin embargo, sí esperaba que una vez ganado el partido yo le diese la mano. Según me ha dicho él, piensa que instigo a mis jugadores a cometer faltas antideportivas, cosa que no he hecho ni haré nunca. Están como testigos los innumerables jugadores y ayudantes que he tenido. No quiero pensar que sea el caso de Scariolo, no creo que el refrán "Se cree el ladrón que todos son de su condición” le vaya a la medida. No obstante, se le podría preguntar: ¿Instigaste a un jugador tuyo para que cometiese falta antideportiva a Roberto Dueñas en el último partido del `play-off´ ´ de hace unos años,en Barcelona? Además, en aquella ocasión no fue señalada como antideportiva, ¿por qué? Los medios de comunicación coincidieron en considerarla como clave para la resolución del partido.

 En aquella ocasión, con la ayuda de los medios de comunicación, hizo lo mismo que en esta ocasión: crear un ambiente que presionase a los árbitros. Los resultados fueron definitivos. Al año siguiente intentó la misma estrategia, pero esta vez los medios de comunicación de Barcelona no le hicieron el juego y no le dio resultado.

 Tengo entendido que, también con el mismo procedimiento, consiguió tener un `ambiente´ favorable en los cuartos de final del `play-off´ de la temporada pasada, perjudicando esta vez a otro equipo de la ACB. Y mientras que le siga funcionando, supongo que continuará con la misma estrategia aunque muchos no la consideremos ética. Es una parte más de su táctica. 
 

Curioso que  aún recuerde y que mencione una serie que se disputó años atrás, por eso pienso que al madrileño sus dos grandes derrotas ante Sergio Scariolo le han dolido, y la herida no cierra, pues no hay peor cuña que la de la propia madera.
 

 Pero cuando parecía que los fuegos de la derrota no asimilada se habían apagado, dos hechos, aparentemente inconexos, vienen a reavivar la llama del resquemor y la retorsión contra el técnico bresciano:

 

Prueba A) La revista Gigantes, por medio de su redactor Quique Peinado, desvela la siguiente conversación habida entre Eduardo Portela, Presidente de la ACB , y Sergio Scariolo, en los instantes previos a la entrega de trofeos:

 

 

Portela (muy encendido): "¡Siempre igual, vas provocando a todas partes!"

Scariolo: "No te pongas así ¿eh?, que no siempre gana el que uno quiere..."

En ese momento Portela se gira enfurecido hacia Scariolo y tienen que pararlo. Tiene que salir a dar el trofeo a los dos equipos.

 

 

Inexplicable calentón de quien también presidió la ACB cuando Aíto cometió alguna de las tropelías más sangrantes de la historia de nuestro basket, algunas antes referenciadas, y que parece que no afectaron tanto a la moral del ex directivo blaugrana.

 Prueba B) Página web de Eurosport, artículo de Pepe Laso:

 La brillantez técnica de Scariolo se hizo notar y manejó con tino absoluto sus efectivos; lástima que en tiempos de play-off pierda el señorío que debe tener cualquier superdotado en todas las actividades de la vida. Su tiempo muerto en los últimos segundos no es técnicamente criticable, el reglamento se lo permite; lo que está fuera de lugar es aprovechar la oportunidad para tirar una pulla a Ivanovic por no haberlo pedido el pasado año. De Sergio hemos podido oir en estos play-off: “siento miedo por la integridad física de los míos”y alguna lindeza más que cabreó al paciente Aito hasta el punto de no felicitarle por su victoria; denigró a Perasovic asegurando que “es como yo cuando era joven”. Pero ahí no acabó la cosa, una vez conseguido el titulo al recibir la felicitación de Eduardo Portela le replicó “no siempre ganan los que tú quieres….”; no creo que el fundador de la liga en la que él consigue los éxitos merezca este tratamiento.

 Definitivamente Scariolo tiene sangre de los Borgia, no contento con el titulo de él salen todos los rumores que le colocan en el Tau, quizás, la perdida de Garbajosa y el listón tan alto que se le presenta para el año que viene, pongan nerviosa a su activa mente. Estudiando la larga trayectoria y los éxitos del gran Scariolo, se aprecia claramente que su problema es la vanidad y, consecuentemente, las victorias por si solas no le son suficientes.


Versión “mutilada” de la historia, que bien acredita un mendaz deseo de desprestigiar el éxito de Scariolo, aludiendo a cuestiones “ad hominem”, todo ello desde entornos próximos al técnico madrileño.


Parece que la sombra de Don Alejandro, sin duda el hombre con más poder del baloncesto patrio, es alargada y sus oscuros reflejos se proyectan, amenazantes,  contra aquellos que supieron ganarle en la cancha, en buena lid, dándole lecciones de estrategia que no ha sabido interiorizar para sacar aprendizajes de ellas.

 

 Ya pasó con Maljkovic, ahora con Scariolo.

 

 ¿Quién será el próximo?

Por REMEMBER a las 19:26 9 Comentarios
 

REMEMBER




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