Remembranzas

DOMINGO, 04 DE FEBRERO DE 2007

El sheriff de Milano.

La fuerza de la imaginación es muchas veces superior a la de la propia realidad. Cuando tratamos de hallar en nuestra mente lo que nunca vimos, mientras procuramos fijar en ideas e  imágenes, aquello de lo que tanto oímos hablar, acaso es en esos momentos cuando mayor placer obtenemos.

 En el goce de la indagación, la voluptuosa curiosidad nos lleva a lugares inesperados, con una intensidad raramente repetible, como cuando siendo niños nos atrevimos a entrar en esa angosta cueva en la que nos iba la vida.

 La historia que hoy propongo trata de un jugador al que nunca vi actuar, ni en directo ni a través de imágenes registradas, de un hombre cuyas gestas y cuyas cifras, áun hoy en día, pasados más de 20 años desde que dejara los parquets, siguen produciendo escalofríos en quienes tuvieron la fortuna de vivirlas in situ.

Cuando uno revisa el listado de anotadores históricos del campeonato italiano de básquet, surgen  nombres conocidos: Antonello Riva, el Nembo Kid de Cantú, Renato Villalta, el elegante ala pívot virtusino, Oscar Schmidt, la ametralladora de Caserta, Walter Magnífico, el hombre que modernizó el juego interior trasalpino o Carlton Myers, el llamado Jordan italiano.

 Incluso aparece algún coetáneo de nuestro protagonista, como el legendario Bob Morse, el líder de aquella escuadra de Varese que dominara el basket continental durante la década de los 70, al que sí hemos podido ver en algún partido.

Sin embargo, de nuestro hombre nada se sabe que no nos haya sido confiado por vía de tradición oral o escrita;  salvo por ello, su peripecia permanece en el más perfecto anonimato.

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 Charles “Chuck” Jura vino al mundo en el estado de Nebraska, concretamente en la pequeña localidad de Columbus, donde su padre era sheriff,  precisamente el mote que  le acompañaría de por vida para aludir a su forma de liderar a su equipo y dominar los partidos.

 Ya en la  High School de Schuyler se mostró imparable, conservando actualmente, 40 años más tarde, varios records como el de tiros de campo en un partido con 20, y llevando a su equipo, conocido como los felices gigantes verdes, a varios títulos estatales. Su rendimiento le hizo acreedor al Hall of  Fame del Estado.

 Dada su altura, 6-10, ocupaba la posición de center y a pesar de haber actuado  en la categoría B de High School, fueron varios los programas importantes interesados en reclutarlo, entre ellos Missouri, LSU, Washington y Seattle .

Finalmente, la magnífica relación que el pivot entabló con el coach Joe Cipriano, más conocido como Slippery Joe por su carácter imprevisible, decantó la balanza hacia los Cornhuskers de Nebraska, aunque el jugador reconoce que habría preferido trasladarse a la zona del Pacífico. Tras cuatro años tremendos en la fortísima Big Eight, entró en el draft en 3ª ronda, siendo elegido por los Bulls, pero al no conseguir un contrato garantizado cruzó el charco para empezar en la pallacanestro  una de las aventuras más gloriosas que se recuerdan. El destino elegido fue Milano, pero no para jugar en la mítica Olimpia de Cesare Rubini, sino para engrosar las filas del pariente pobre de la rica ciudad piamontesa: la Pallacanestro Milano , a la sazón patrocinada por la firma Mobilquattro. Por poner un ejemplo, este modesto club venía a ser como el Estudiantes de Milán, el equipo que vivía a la sombra del gran ogro local, y cuya mayor aspiración era amargarle algún partido.

Cuando el gigante zurdo llegó al Palalido milanés, el equipo naufragaba en la parte baja de la tabla; siete años después, cuando partió al destierro suizo entre las lágrimas de los que fueron sus seguidores, los pocos pero animosos sostenitori, habíanse acostumbrado a ver a los suyos luchando en las Poule Scudetto con los grandes bastiones de la pallacanestro, los Varese, Cantú,  Olimpia y Virtus.

 En ese tiempo, Jura desplegó un juego al poste nunca antes visto, un desempeño de tal variedad de registro que le permitió dominar las clasificaciones estadísticas en disciplinas tan variadas como anotación, rebotes, tapones,  porcentaje de tiros de campo, asistencias y robos de pelota.

El chico del Midwest nunca faltaba a la cita,en la salud o en la enfermedad, y noche tras noche se hacía con una inmaculada reputación y con el título oficioso de mejor americano de la década, en dura competencia con el varesino Bob Morse.

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 Como se dijo más arriba, Chuck era zurdo, lo que le hacía partir en ventaja frente a sus rivales, y además de esta cualidad, tenía una rapidez inusitada para su altura en aquella época, lo que le permitía realizar sus jugadas favoritas:

-         el fade away, iniciando de espaldas a la canasta, amagando ora un tiro, ora un pase al jugador que cortaba.

-          la entrada, esta vez encarando a su marcador, al que superaba por velocidad por la línea de fondo, dejando la bola ya fuera directamente o a aro pasado, tirando de envergadura con una de sus magníficas extensiones.

 La variedad de su repertorio le permitía reaccionar frente a aquellos defensores más rápidos o avispados, que le cerraran con antelación esa vía, en cuyo caso recurría a un efectivo gancho, que sacaba muy alto, o a un más que fiable tiro de 4-5 metros, que él mismo reconoce desarrolló exclusivamente en sus años italianos.

 Famosos eran sus fakes con la bola a una mano, una finta en la que el jugador movía la cabeza como si fuera a pasar mientras iniciaba la entrada, o justo lo contrario, amagaba una entrada para dar una precisa asistencia, algo que en aquel entonces parecía estar reservado exclusivamente a los bases.

En suma, ofensivamente nadie en Italia, y me atrevo a decir en toda  Europa podía pararlo en uno contra uno.

Para rematar el dechado de virtudes,  Jura fue un evangelista de la modernidad en la pintura, uno de los primeros pivots pasadores del basket europeo, preludiando en ello al mismísimo Kreso Cosic, que años más tarde perfeccionaría este arte en la Virtus Bologna , a la que haría  ganadora del scudetto.

Su especialidad era el primer pase para contraataque, algo poco desarrollado en Europa y en todo caso reservado a jugadores de menor tamaño.

 Defensivamente, su inteligencia y reactividad le acreditaron como maestro en el robo de balón y en los tapones, como veremos a continuación, lo que servía para ocultar su talón de Aquiles: la falta de interés y cualidades para la defensa contínua, sorda, la del cuerpo a cuerpo. Podría decirse que en defensa se reservaba físicamente para así poder descollar en el ataque

Sin esa pequeña tacha, estaríamos sobre el papel ante el jugador perfecto. Pongamos cifras sobre la mesa y comprenderán el asombro y admiración que el tipo despertaba a su paso: En dos años consecutivos Jura fue máximo anotador y reboteador del basket italiano, concretamente :

 -    en la temporada 75-76 alcanza unas medias estratosféricas de 35.8 puntos y 17.4 rebotes por partido, con un 57, 7 en porcentajes de tiros de campo, mientras que su equipo se clasifica para la Poule Scudetto de los 8 mejores, y acaba en el 7º puesto.

 -         el año siguiente repite doble entorchado con 33 puntos y 17.3 rebotes, sumando el liderazgo en robos con 3.1 y anotando con un 55, 3 %.. La Xerox no solo repite la hazaña de meterse en la Poule , sino que avanza un puesto, terminando 6ª.

 Nuevamente repetirá galardón anotador en la temporada 77-78, con 29.4 puntos, quedando segundo en rebotes y robos con 13.6 y 3.5 respectivamente, siempre lanzando a un 55.4 %. La progresión de su equipo continúa, y la Xerox alcanza el tope del 5ª puesto en la Poule Scudetto , superando a la mismísima Olimpia, acontecimiento tan insólito como inolvidable.

 Todo esto, recordemos, logrado ante la dura competencia de estrellas gigantescas venidas de América a golpe de lira y dólar,  como Jim McDaniels, Randy Denton, Otto Moore,  Steve Hawes, Red Robbins, Tom Mcmillen, etc, etc.

No acaba aquí la sorpresa, pues en un año el pivot llego a dominar la clasificación de asistencias y en varios otros fue segundo en robos tras un viejo conocido, el mismísimo Mike D,Antoni, Arsenio para los amigos.

 Y lo mejor de todo, como se ha visto, este absoluto protagonismo estadístico no iba en detrimento de los resultados de su equipo, antes al contrario, la Mobilquattro , después Xerox, bajo su égida fue ascendiendo posiciones en la tabla,  hasta alcanzar el tope del quinto puesto en el año 1978.

Jura no era, pues,  un tirano egocéntrico, sino un líder magnánimo y diligente.
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Con tal bagaje, en seguida surgen dos preguntas:  Si tan bueno era, ¿Cómo es que no llego a debutar en la NBA ? Y sobre todo,

 ¿Por qué no fichó nunca por alguno de los grandes de Italia, Virtus, Cantú, Varese o mismamente por el tradicional rival local, la Olimpia Milano ?

En la segunda parte de esta historia trataremos de dar nuestra versión de los hechos…
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LUNES, 01 DE ENERO DE 2007

¿El nuevo Duncan?

Hace demasiado tiempo,  desembarcaba en la Laguna veneciana un chico desgarbado, procedente del estado de Washington, EEUU.

 Desde sus 6-11 pudo ver que su juego necesitaba un baño de experiencia antes de confrontar a los más grandes,  y ya por aquel entonces la liga italiana se representaba para algunos jóvenes jugadores como el campo de pruebas donde bruñir sus dorados sueños de una larga carrera en los pros.

 Steve Hawes jugó dos temporadas en la Reyer , pero los viejos tiffosi aún recuerdan su juego de otra dimensión, su capacidad para encestar desde la media distancia, su rapidez y su entrega.

 

 Llegó para sustituir al legendario pivot brasileño Ubiratán Pereira,  y acabó siendo un ídolo local, compitiendo con estrellas del calibre de Chuck Jura y Bob Morse por el título de máximo anotador del campeonato.

De hecho tras su último año, en el que la Canon Venezia quedó 4ª , después de los grandes poderes del basket trasalpino, Cantú, Milano y Varese, el equipo bajó hasta la decimocuarta posición

De Venecia, el chico marchó a a la añorada NBA , donde hizo discreta carrera, fundamentalmente en los Hawks,  antes de regresar a la ciudad de los canales, ya a inicios de los 80.

Casi 35 años más tarde de aquella aventura italiana, un nipote del gran Steve, hijo de su hermano  Jeff, también profesional, empieza a despertar el interés del mundo del baloncesto.......

 

 

Spencer Hawes decidió seguir los pasos de sus mayores y fichar por la universidad local, los Huskies de Washington, a pesar de contar con ofertas de prácticamente todos los mejores programas universitarios de la nación, entre ellos la que parecía gran favorita para hacerse con sus servicios: la universidad de North Carolina.

 El equipo entrenado por Lorenzo Romar, un ex escolta también con un pasado en la Lega del Bel Paese, había perdido a su líder, Brandon Roy, pero conservaba algunos jugadores de calidad y contaba para los expertos en el top 20 colegial.

 La llegada de este gigante, atlético, coordinado e intenso, ha supuesto un alivio para sus ruidosos fans, pues contra todo pronóstico se ha convertido en el líder instantáneo del equipo, que ahora gira en torno a una dupla de interiores blancos cuyos  nombres más parecen de una firma de Letrados: Brockman & Hawes.

 Desde el primer partido universitario, éste jóven pívot de 6-11 y 225 libras había demostrado una madurez insólita para un chaval de su edad, que ya se había dejado entrever jugando con chicos de su mima edad este verano, en sus actuaciones como miembro el equipo  USA en el torneo de clasificación para el próximo mundial sub 19, disputado en Texas,  donde anotó 24 puntos y atrapó 10 rebotes en la final ante Argentina.

 Pero la primera gran prueba de fuego del chaval en la NCAA  llegaba hace dos semanas en el partido contra LSU. En frente , el considerado por algunos expertos como mejor "4" del basket colegial, Glen Davis, un junior de 6-9 y 280 libras, una mole con extraña rapidez para su volumen, que hubiera podido haber pasado a los pros si hubiera querido en el último draft.

 Nadie se esperaba lo que presenciamos en los primeros 25 minutos de ese choque, y es que no hubo color, pero en este caso, las blancas ganaron.

 Hawes, exhibiendo un inventario de jugadas de hombre interior que uno no recuerda haber visto desde el monumental último cuarto de Tim Duncan ante los Pistons en el partido 7º de las finales NBA del 2005, machacó a los Tigers y humilló a The Big Baby, que asistió, atónito,  a una imparable ráfaga de buen hacer en la pintura, una lección de movimientos al poste que tardaremos en olvidar.

 

Todo empezó con un preciso tiro semilateral, de 5 metros a tabla, elevándose por el lado izquierdo del defensor y cuadrándose en el aire, a lo que siguió un gancho con la izquierda; un lateral desde la derecha de 5 metros, saliendo del bloqueo bajo aro y a la media vuelta, como si fuera un escolta; un gancho con la derecha tras delicioso juego de pies, pivotando sobre el cuerpo de su defensor; una suspensión  de 4 metros en rectificado hacia la izquierda; un medio gancho con la derecha; dos frontales desde casi seis metros, ya con el más atlético y espigado Magnum Rolle en su marca.

En fin, una locura de fundamentos, coordinación y acierto, en la que había esencias del mejor  Kevin McHale, el juego de pies y ese medio gancho algo tirante; de Jack Sikma, la seguridad en el tiro de 5 metros, y del propio Tim siglo XXI, el control de los misterios de  la tabla y, sobre todo, el glorioso rectificado, impropio de un tipo frisando los siete pies.

Fueron 30 minutos que estadísticamente se resumen en 23 puntos, con 10-12 en tiros de campo y 3-4 en los libres, y 12 rebotes.

Davis se quedó en 8 y 9.

Sencillamente, un espectáculo para la vista, un placer para todos los sentidos, ver a un chico tan jóven con ese repertorio de recursos ofensivos, con esa paciencia para buscar la mejor opción, con ese aplomo para afontar un reto como el de Davis con esa superioridad manifiesta.

Hawes es un chico técnicamente superdotado y físicamente bastante avanzado, es alto pero  coordinado, muy rápido, como un gato, con una reactividad sobresaliente y a pesar de andar por las 225 libras (unos 105 kilos) tiene un leverage más que aceptable, y en ningún momento se le vió recular en el cuerpo a cuerpo con Davis o Rolle, antes al contrario, él y Brockman sacaron del partido a sus rivales a base de empuje y garra. Creo que deberá coger otras 25 o 30 libras para aguantar el ritmo pro, pero no más.

Claramente le veo como un cuatro profesional.

En el plano psicológico, se trata de un líder, que juega concentrado e intenso, incluso se le vió en algunas acciones tratando de descentrar al timorato Magnum Rolle, que ponía cara de sorpresa siendo víctima de trash talking por aquel ciclón de rostro pálido, cuando el partido estaba decidido y todo lo que intentaba le entraba. 

Seguramente será un one and done, en este caso con razón, y de no mediar lesiones, le auguro una carrera pro mucho más brillante que la de su tío Steve.

Desde las tribunas del  venerable Hec Edmundson Pavillion, entre los 10.000 aficionados que atestaban su vieja grada, el propio  Steve y  su hermano Jeff, presenciaron la hazaña, y quizás al primero le vinieron recuerdos de otra época, a orillas del Adriático, cuando esos aplausos tronaban en su honor.

 

 

 

 

 

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MIéRCOLES, 20 DE DICIEMBRE DE 2006

El dilema.

Desde que en 2003, tras su impactante paso por el Nike Hoop Jamboree, apareciera en el escaparate nacional, la vida de Greg Oden se ha convertido en asunto público para los aficionados al basket de medio mundo, me refiero a la vida deportiva, claro está.

 

Y en esa vida deportiva hay una decisión que afecta y sintetiza  las dos posiciones que grosso modo existen en torno al problema del earlyentrismo de las jóvenes estrellas del baloncesto americano.

 

¿Debería Oden aprovechar su oportunidad y dar el salto a la NBA tras su año preceptivo o quizás le convendría modelar su juego y su vida permaneciendo dos, tres o cuatro años en Ohio State?

 

El chico siempre declaró que su intención era agotar al máximo su eligibilidad, dejando una espita abierta a la posibilidad de declararse elegible para el draft como muy pronto tras su año junior. Para ello esgrimía razones lógicas, su juego estaba por pulir y en la universidad tendría tiempo y medios materiales y personales para ello, y filosóficas, quería adquirir una cultura, vivir la vida universitaria.

 

Dichas declaraciones, realizadas con anterioridad a la implantación de la norma que, en suma, obliga a permanecer al menos un año en la NCAA antes de declararse elegible, en nada divergían de las por otros jóvenes talentosos formuladas en años anteriores, ya fuera para no dar el salto directo o para no adelantar el paso a los pros, y que luego eran cotidianamente desmentidas por la fuerza de los hechos.

 

Sin embargo, manifestaban los tribuletes americanos, había en ellas algo distinto, una compostura, una firmeza que hacían que, a pesar de los antecedentes, creyeran a Oden cuando afirmaba que no quería precipitar su paso a los pros vía nº 1 del draft.

 

El debut de Oden en la NCAA se produjo hace un par de semanas ante Valparaíso con 14 puntos , 10 rebotes y 5 tapones. Una lesión de ligamentos en su muñeca derecha, le impidió comenzar la competición al mismo tiempo que su compañeros, y tras unos cuantos partidos, para quien esto suscribe se ha venido a confirmar la impresión que tenía tras verle jugar en High School.

 

El chaval está fisicamente hecho para los pros, su progresión y fortalecimiento en este sentido serán los naturales que dicte su  trabajo en relación con su constitución y edad, pero estamos ante uno de esos true centers llamados a marcar época.

 

Ya listado en 7-1, lo que, en función del tallaje americano, significa que es un siete pies legítimo, Oden demuestra una coordinación y movilidad que, unidas a su envergadura, bastante por encima de su altura,  le permiten patrullar la zona entera, ad lateris y ad caelis, a lo ancho y a lo alto, con solo dar un paso. Defensivamente es un muro.

 

Psicológicamente, demuestra un alto grado de concentración e implicación en el partido, rara vez se entrega a gestos gratuitos o comete errores manifiestos de concepto. Sobriedad es la palabra que acompaña a su conducta. En este sentido, su hieratismo remite a la figura  del jefe Robert Parish.

 

Ahora bien, es en ataque donde el de Buffalo plantea dudas, ya que, por lo que he podido ver, su juego se basa exclusivamente en el uso de la fuerza para recibir cerca, meter el cuerpo y acabar en mate.

 

Claramente al chico le faltan recursos técnicos para dominar ofensivamente en la zona contraria,  me refiero a movimientos de pies de espaldas al aro, a un gancho o medio gancho, a un tiro fiable en suspensión con rango 3-5 metros, rudimentos todos ellos que en estos niveles acaso no precise para imponerse, pero que en la NBA le serán indispensables  si quiere hacer honor a las esperanzas en él depositadas.

 

Es cierto que la lesión de muñeca está afectando a su juego, que ha tenido que aprender a lanzar los libres con la zurda, pero no lo es menos que ya en su High School de Lawrence North, su repertorio ofensivo era bastante limitado.

 

Su estatuto actual en poco difiere del que hace más de veinte años tenían sus homólogos. Señaladamente un  Patrick Ewing al que con frecuencia se parangona, o el mismo Shaquille O,Neal, quizás el último gigante que disfrutó la competición universitaria.

 

Incluso Tim Duncan, otro jugador que podía ser espejo de Oden, no era un superclase cuando llegó al campus de Winston- Salem. Muchos no recuerdan que en su debut universitario el de la Islas Vírgenes anotó al friolera de 0 puntos.

 

Hablamos de jugadores que, desoyendo las tentaciones venales,  permanecieron en la universidad los años necesarios para llegar a los pros en grado de competir ab initio al máximo nivel, que aspiraron a algo más que engordar su cuenta corriente, que quisieron trascender.

Oden, por otra parte, podría engrosar la exclusiva nómina de gigantes que ganaron el anillo colegial, pues los Buckeyes ya son este año candidatos al título, y si permanece en la universidad, el núcleo de los Thad,s Five lo hará con él, sin olvidar los magníficos reclutajes que el equipo de Matta está consiguiendo para años venideros.

 

Ganar el campeonato universitario es un reto deportivo que un competidor nato como él sabrá apreciar en su justa medida.

 

Personalmente, confío en que Greg Oden recupere aquella ética de retribución a largo plazo, hace tiempo perdida, y llegue a la mejor liga del mundo cuando esté preparado.

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MIéRCOLES, 06 DE DICIEMBRE DE 2006

Una cuestión de Caracter.

La primera vez que llegó a mis oidos el eufónico nombre, debió de ser hace cuatro o cinco años, cuando el hombre era aún niño.

Leyendo las siempre nutritivas páginas de HoopScoop, una noticia atrajo poderosamente mi atención. Hablaba de un niño de 13 añitos que había dominado en un torneo veraniego, de esos que se organizan por conocidísimas marcas de calzado deportivo en verano para futuras estrellas del baloncesto.

El cronista aludía a un prodigio físico , un "manchild" de 6-8 y  en los aledaños de las 300 libras, que había mostrado un toque dulce y finos instintos para el deporte de la canasta. El nombre de Shaquille O,Neal empezaba a manejarse con ánimo de parametrizar la ilusión que el chico despertaba.

Desde entonces, como no podía se de otra manera, seguí la pista al angelito, y lo cierto es que su carrera en las instancias previas a la Universidad, sin ser mala, en modo alguno se ha compadecido con las expectativas excitadas entre los expertos en la cosa.

Año a año, Derrick Caracter iba bajando en los rankings de los jugadores de su generación, mientras su peso iba subiendo. Problemas de caracter, sublime paradoja, eran frecuentemente citados a la hora de tratar de explicar como un físico portentoso y un talento simpar no acababa de dominar la escena colegial.

Gente como Greg Oden, a unas cuantas millas de talento respecto a nuestro protagonista pero con una excepciona ética de trabajo, y Kevin Durant le sobrepasaban en los rankings, y en la última confección previa al comienzo del periodo oficial de reclutamiento, el masivo power forward había caído hasta el puesto nº 14, en el mejor de los casos, incluso en su posición era rankeado el 7º. algo impensable hace cinco años, cuando se especulaba que alcanzaría los siete pies y dominaría el mundo.

Ayer debutó en la NCAA, en el Jimmy V. Classic ante Arizona, vistiendo la camiseta histórica de los Cardinals de Louisville, a las órdenes del no menos histórico Rick Pitino. El italo-americano, famoso por su dureza, le había exigido bajar de las 320 libras con las que llegó al campus, a 260, si quería tener una oportunidad en su equipo.

Por lo que se vió, el chico se ha esforzado, y en la cancha del Madison se presentó un jugador de físico temible, ancho, pero ágil y coordinado. El tipo ama el choque y los rivales se lo piensan antes de cruzarse en su camino.

En los apenas 15 minutos que a causa de las faltas estuvo en pista, anotó 6 puntos y atrapó 7 rebotes. Su presencia en la cancha se notó, algo inhabitual en un freshman,  el chaval tiene un especial talento para atrapar la bola, amen de unas grandes manos, y su cuerpo, que utiliza con innata presciencia, hizo el resto.

Sus canastas vinieron en dos rebotes ofensivos, que transformó dejando la bola suave arriba, con esa mano mórbida que distingue a los verdaderos jugones, y un reverso sellando a su defensor, a una velocidad inefable, sobre todo con esa masa corporal.

Pitino dice que le recuerda a Charles Barkley, yo por el momento, simplemente espero que no acabe como Dinner Bell Turpin.

Al final, algo me dice que será una cuestión de Caracter.

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DOMINGO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2006

Presentación en sociedad de Kevin Durant.

Esta semana tuve ocasión de presenciar el baile de debutantes en que fué presentado a la buena sociedad basketbolera el que se espera sea uno de los mejores jugadores del mundo en los próximos años.

Hablo de Kevin Durant, un espigado chico de 6-10 y poco más de 200 libras, que por mor de la nueva legislación deportiva americana, se ha visto en la obligación de matricularse en la Universidad de Texas para pasar su año de "castigo".

Es cierto que los Longhorns llegaron al Madison, a las finales del Torneo  Coaches vs. Cancer Classic, con dos partidos previos, pero no lo es menos que los dos partidos disputados en el Templo de la calle 34, ante rivales de entidad como Michigan State o St. Johns, marcan el verdadero inicio de la que se pronostica como efímera carrera colegial.

Durant, que ya fue co-MVP del McDonald,s All America, partido de las mayores estrellas de la High School, desde años viene siendo referenciado como el mejor jugador de su generación, junto al monstruoso Greg Oden.

El chico tiene una planta sensacional, con un wingspan de 7-5 ( aproximadamente 2,28 metros) y una asombrosa coordinación que le permite ocupar con toda naturalidad la posición de alero, saliendo al tiro tras bloqueo y ayudando a los bases a subir la bola.

En defensa, su envergadura le permite colocar estruendosos gorros a todo aquel que ose jugarse un uno contra uno en sus inmediaciones, aunque todavía le falta un poco de dureza y atención para cerrar el rebote. De hecho en la derrota in extremis- con bandeja de Drew Neitzel sobre la bocina- ante los Spartans, fueron varios los rebotes ofensivos que los chicos guerrilleros de Tom Izzo le arrebataron, por su falta de atención e intensidad en esa importante faceta del juego.

Más allá de las grandes cifras que Durant amasó durante esos dos encuentros, 21 puntos, 9 rebotes y 4 tapones ante Michigan St. y 29,10 y 2 ante los Johnies,  impresionan dos cosas de él:

1ª- Su actitud en la cancha, tranquila, pausada y sin aspavientos, concentrado en su juego, sin entrar en la provocación ni dejarse llevar por su talento. Un chico serio y disciplinado, que no va de estrella sino que lo es.

2ª- Su calidad, ya no solo por la citada versatilidad, sino por que el chico es un Natural legítimo, y eso se nota nada más verle jugar.

La forma en que se levanta de 5-7 metros, con un elegante movimiento de brazos y un perfecto release, es tan armoniosa, tan bella,  que no deja dudas que estamos ante un fuoriclasse.

Diría que en su juego hay resonancias de McGrady y Gasol, capaz es de enchufar 6 triples en un partido como de desbordar a sus rivales y rematar con un mate estrartosférico, todo ello sin el menor asomo de esfuerzo, como sin despeinarse.

La verdad es qeu hacía tiempo que en los territorios del baloncesto universitario no moraba un Bluechiper de esta dimensión.

Apunten este nombre, dará que hablar a no mucho tardar.

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VIERNES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2006

Vacío de Poder.



Con el inicio este sábado de la ACB es tiempo de analizar la situación de los mejores equipos para la lucha por el triunfo final, en la segunda mejor competición de baloncesto por clubes del mundo.

En mi opinión hay tres candidatos serios al título, dos aspirantes, y otros dos equipos que pueden llegar a planteárselo, si todo marcha sobre ruedas.

En el primer grupo incluiré al actual campeón, al Tau y al Barça,

En el segundo, al Joventut y al Pamesa.

Y en el tercero, al Madrid y al Akasvayu.

En la configuración de esos grupos influye, de manera decisiva, la situación de vaciamiento en la cúspide de la ACB que tiene lugar como consecuencia de diversas causas entre las que destacaría las siguientes:

a) Los dos colosos futboleros, históricos dominadores de la competición, y con carta blanca económica y jurídica para configurar sus plantillas según sus necesidades y hasta caprichos, se hallan en crisis, en el caso blanco de índole estructural y en el blaugrana más contingente, aunque con posibilidades de enquistamiento.

b) El Unicaja, ha perdido a su jugador clave, Daniel Santiago, el hombre que marcaba las diferencias y cuyo hueco resulta más complicado de llenar. En el deseable, y algo me dice que probable, caso de que el portorriqueño regrese, los malagueños estarían solos en la cumbre, y únicamente la desgracia o una crisis de vértigo les privaría de repetir.


c) El Tau, dentro de la línea de excelencia que mantiene durante los últimos años, parece tocado por un síndrome de eyaculación precoz, y nunca consigue que su afición alcance el orgasmo deportivo ( una segunda liga o la Euroliga). Son demasiadas oportunidades perdidas como para no ver una pauta.

d) Estudiantes, un club que con Pepu Hernández parecía a punto de asaltar el poder, vuelve a recordarnos el mito de Sísifo, y a día de hoy, en la base del Averno de nuevo, no parece un aspirante.

Este conglomerado de factores de erosión en la cúspide del sistema provoca, a su vez, que la histórica Penya, un club que vivía aletargado en la autocomplacencia de quien se lame sus heridas tras unos años de grandes éxitos, que tan caro le costaron (es lo que tiene esta ACB tan injusta, en la que dos irresponsables despilfarradores pueden provocar y aguantar escaladas de precios, a la vista ciencia y paciencia del resto de clubes, haciéndoles incurrir en gastos excesivos para estar a la altura) parece en grado de luchar por todo, con menos medios, pero más fuerza, y con el orgullo recobrado por Aíto García Reneses.

Y el Pamesa, el trasunto desgraciado del Tau, mucho dinero y escaso prestigio, por fuerza tiene que tratar de meterse arriba, aprovechando una plantilla amplia y un calendario liviano, los dos puntos de inflexión desde los que encaramarse hacia una buena posición en playoffs. Desde luego que si Casas consigue prolongar en el tiempo la intensidad competitiva y riqueza táctica, sobre todo en defensa, exhibida en la última Copa, no es descartable que los taronja acaben entre los cuatro primeros en Liga Regular.

De las novedades que se producen en las plantillas, destacaría cuatro notas:

a) El Unicaja ha conseguido reunir un backcourt verdaderamente temible, señaladamente en la posición de alero, liderada por un killer como Marcus Brown, este año mas desahogado por una guardia de corps integrada por tres atletas dúctiles, intensos y talentosos, que amenazan con amordazar defensivamente a cualesquiera rivales encuentren a su paso. Además la dupla Jiménez- De Miguel, supera en capacidad defensiva y acumulación de neuronas al infungible Jorge Garbajosa.

b) El Barça parece empeñado en concentrar egos antes que carisma. Las bajas de Dueñas y Nacho Rodriguez y el declive de Rodrigo de la Fuente no han sido cubiertas en términos de liderazgo de la plantilla. Calidad hay para tirar, pero gente que asuma responsabilidad cuando las cosas van mal no tanta, y la política de fichajes de Dusko & Savic no parece dirigirse en esa dirección. Por otra parte al técnico montenegrino se le agota el crédito obtenido en Gaztéiz, y los rumores de falta de cintura táctica y bloqueo nervioso en los momentos decisivos empiezan a generalizarse entre la grada del Palau, exigente como pocas.


c) El Pamesa ha fichado mucho y bueno, no yendo a por el lujo decadente de años anteriores, sino a por gente joven pero madura, capaz de integrase en una plantilla ya perfilada, y de aportar muchas cosas de las que adolecía. Oliver era una de las perlas nacionales más codiciadas en el mercado, y Douglas y Milosevic son jugadores con peso y experiencia en el basket europeo, que añaden el talento ofensivo que la temporada anterior pareció faltar a los Garcés y cía.

d) Tau sobre el papel ha configurado la plantilla con un mejor equilibrio entre calidad y química, de manera que Perasovic, un hombre que en mi opinión ha demostrado capacidad más que suficiente para dirigir en la élite (el partido en Grecia ante Panathinaikos fue su consagración), pueda afrontar el reto de estar arriba en todas las competiciones desde el primer día. Difícil ponerle peros al equipo configurado por los chicos de Querejeta, si acaso desearles suerte con las lesiones y una mejor planificación física que les haga llegar a la meta con más fuerza.


En fin, que si apenas tiempo para recuperarnos del boato nipón, comienza este espectáculo de canchas llenas y audiencias magras, de campeones del mundo, estrellas continentales y americanas, y emoción, mucha emoción.

Tenemos mucha suerte.
Por REMEMBER a las 14:11 0 Comentarios
 
MIéRCOLES, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2006

TOP TEN Universitario

A falta de mes y medio para que de inicio la temporada de baloncesto universitario, siguiendo la tradición de tirarse a la piscina del pronóstico, ahí van mis diez favoritos :

1. - KANSAS. A priori es el equipo que más talento tiene, fruto de tres recruiting classes verdaderamente notables, lo que le da un núcleo de experiencia bastante apreciable.

Los pivots Sasha Kaun , un tanque siberiano que sabe coger la posición como pocos ya, y CJ Giles, explosivo y saltarín, son juniors, al igual que el sobrio base neoyorkino Russell Robinson.

A ellos hay que unir la clase excepcional de la añada posterior, con tres estrellas de la talla del swingman Brandon Rush, el último de la dinastía, el pivot Julian Wright y el base Mario Chalmers, que ya han mostrado flashes de brillo que han de confirmar esta temporada.

Añádasele un nuevo jugador interior en Darrell Arthur, una de las piezas más codiciadas de la última primavera, arrebatada in extremis a LSU Y TEXAS, y un prometedor base en Sherron Collins, por el que suspiraban los Fightin Illiní, y uno se encuentra con un auténtico equipazo, al que solamente queda por ganar la cohexión y química que se predican de cualquier equipo que aspire a ser campeón.

Yo apuesto a que Self va a conseguirlo, y con ello la alargada sombra de Danny Manning por fin desaparecerá del campus de Lawrence.

2. - FLORIDA. Un equipo campeón al que retornan todos sus elementos claves (encabezados por su estrella Joaquim Noah, bien secundado por Al Horford y Taurean Green), con un año más de experiencia y madurez, tanto individual como conjunta, es algo que no se da en el college basketball desde tiempos inmemoriales.

¿Por qué no elegirlo, pues, como nº 1 nacional?

Dos razones lógicas y una personal pesan en tal decisión.

Florida no es el equipo con más talento y el año pasado no fue el mejor equipo sino hasta el momento decisivo, y aun así, ante Georgetown en semis regionales, solo un rebote ofensivo de Corey Brewer que acabó en canasta más adicional la salvaron de una derrota casi segura. Es decir, no estamos ante un equipo dominante, sino ante uno que supo atrapar su oportunidad en el momento decisivo.

Por otra parte, me resisto a no ser original en la elección, jajaja.

En cualquier caso los de Donovan están ante una oportunidad de hacer historia, lo que en un college de tradición futbolera tiene doble mérito, recordemos que Duke fue la última en repetir a inicios de los 90, de la mano de la mítica pareja Hurley & Laettner.

3. - MEMPHIS. A pesar de haber perdido de una tacada a sus tres hombres más importantes, confío en el grupo que Calipari ha sabido crear en la ciudad de la Música, como ya hiciera en UMass.

Los Laurinburg Boys (un grupo de 5 recruits , de los que quedan cuatro, que llegaron del mismo instituto a esta universidad) trajeron consigo una notable calidad atlética a la par que un sentido de equipo que se hizo notar en pista. Daba gusto ver a los Tigers con dos rotaciones que aseguraban 40 minutos de intensidad, torturando a sus rivales con una presión a todo campo y un imparable juego de transición.

Solamente una UCLA roqueña pudo acabar con los sueños de título de aquel equipazo, posiblemente el mejor que han tenido desde los tiempos de Andre Turner & Keith Lee.

Joey Dorsey, Robert Dozier y Kareem Cooper formarán una tripleta interior temible, muchos kilos y centímetros, y bastante margen de mejora en los dos últimos, sólo en su año sophomore.

La inesperada vuelta de Jimmy Hunt trae consigo buenas dosis de experiencia, que el backcourt va a necesitar, sobre todo el recruit estrella Willie Kemp, un base distribuidor a quien parece que el técnico italoamericano quiere dar plenos poderes.

Por si acaso, el compacto base Andre Allen y el tirador Antonio Anderson están dispuestos a confirmar los atisbos de la pasada temporada.

El reto de ganar el primer anillo continúa ahí para todos.

4. - NORTH CAROLINA. Tras un año inesperadamente fantástico, que acabó por reivindicar la figura de Roy Williams, grande también en la adversidad, los Tar Heels parecen listos para un nuevo asalto al Trofeo, tan solo dos años después de la desbandada que siguió a su épica victoria ante Illinois en la final nacional.

Tyler Hansbrough debe confirmar su estatus de estrella, ganado en una de las temporadas freshman más espectaculares que se recuerdan, sacudiendo los rancios cimientos de la ACC.

El de Missouri estará bien rodeado por los seniors Wes Miller y Reyshawn Terry, un ala pívot muy duro que además tiene buena muñeca, y los juniors Green, Ginyard y Frasor, todos ellos buenos jugadores, algunos serían estrellas en cualquier otro programa, pero que tendrán que saber adoptar un rol secundario, por debajo de su calidad.

Y es que lo que llega a Chapel Hill no es poco, tres Highschoolers que casi todos los servicios de scouting sitúan entre los 10 mejores de la nación. Los exteriores Wayne Ellington y Tyson Lawson, este último una nueva perla de la Oak Hill, y el pívot Brandan Wright deberían contar para Williams desde el inicio, y si se acercan al nivel que en su primer año mostró Hansbrough, UNC es legítimo candidato al título.

En todo caso, muchas incógnitas rodean a la química de este equipo.

5. - GEORGETOWN. La emoción vuelve a la capital de la mano de John Thompson…. III, eso sí.

Los Hoyas confirmaron en el Torneo final su buen papel en la fase regular, donde acabaron con la imbatibilidad de Duke, siendo el rival que más problemas causó a los campeones de Florida.

Este año se les va a pedir luchar por el campeonato, y para ello cuentan con una pareja interior excitante, formada por un gigante afable como Roy Hibbert, un 2,18 con engañosa movilidad y buena mano y el purasangre Jeff Green que tras salir de la nada hace dos años, confirmó su versatilidad la temporada anterior.

Por si fuera poco, Vernon “The Big Ticket” Macklin, un atleta de primer orden en el instituto viene para reforzar el juego interior.

El juego de perímetro, por el contrario, sí que suscita más reservas, aunque Jonathan Wallace siempre diera la impresión de tener controlado el ritmo y de sacrificar protagonismo anotador en beneficio del equipo. Si este hombre asume el liderazgo y crece en anotación, los capitalinos pueden contar para todo.

Ah, y por si el sentimiento revival no fuera suficiente, el fantasma del Hoya Distroya por excelencia, Patrick Ewing, se aparecerá cada noche en forma de su hijo, transferido desde Hoosier Nation.

6. - UCLA. Se hace difícil no contar con un programa de gran tradición entrenado por uno de los grandes gurús defensivos del campeonato universitario.

La marcha del superclase Jordan Farmar se ve compensada por el regreso del forward Josh Shipp, tras su lesión de cadera del año anterior, y el retorno del escolta Arron Afflalo, deseoso de restaurar su imagen dañada por un partido final decepcionante.

El poderoso tirador liderará un equipo en el que el base Darren Collison y el pívot Lorenzo Mata van a tener que asumir roles más protagonistas, a la espera de que los dos leones de Yaoundé, Richard Mbah-a-Moute y Alfred Aboya, vayan refinando sus extraordinarios instintos atléticos.

Los de Westwood empiezan a contar en el Oeste y los grandes reclutajes que se esperan en los p`róximos años de la mano de Ben Howland, son la mejor prueba de ello.

7. - ALABAMA. Sobre los Crimson Tide pesa el baldón de ser uno de los equipos con más partidos jugados en el Torneo final sin haber pisado nunca territorio Final Four.

Un nuevo año, hay jugadores para lograrlo, pero subsiste la duda de si habrá equipo.

Jermareo Davidson, un longilíneo ala pívot en trance de explotar como jugador dominante, por dentro, y Roland Steele, un base completo sin estridencias, por fuera, han de llevar a los sureños adonde no pudieron llegar tantas y tantas estrellas (los Reggie King, Eddie Lee Phillips, Derrick McKey, Buck Johnson, Latrell Sprewell, etc) que antes pasaron por Tuscaloosa.

Los secundarios son de lujo, empezando por dos sophomores: la bestia Richard Hendrix, 260 libras que se fueron calentando poco a poco en su año freshman y Alonzo Gee, otro jugón versátil del que se espera empiece a anotar en dobles figuras.

El entrenador Mark Gottfried, ex jugador de la casa en tiempos de Bobby Lee Hurt y cía, debe demostrar que sus habilidades reclutadoras están a la par de su capacidad de dirigir a un grupo de grandes jugadores, si quiere seguir cantando el Sweet Home Alabama.

8. - WASHINGTON. Otro programa emergente que en apenas tres años, de la mano del ex Bancorroma Lorenzo Romar, se ha hecho inquilino permanente del top 20, al punto de poder permitirse el lujo de ser un poder reclutador en el Oeste.

Y fruto de ello, los Huskies presentan una brillante pareja interior de chicos blancos y talentosos: por un lado el masivo Jon Brockman, un pívot sophomore, bajito pero fiero, que este año será el referente en la pintura, rebañando rebotes e intimidando a sus rivales con un físico de profesional, y por otro el perseguido Spencer Hawes, un 2,11 fino, con buenos movimientos y mano segura, sobrino de un ex pro que maravillara en Venecia en la década de los 70.

Por fuera, el filigranas de Justin Dentmon, base menudo y admirador de Allen Iverson, que debe dar un salto al estrellato este año y el artillero panocha Ryan Appleby, aportarán experiencia, con la ayuda de un Joel Smith que viene pidiendo paso.

Atentos a otra posible explosión, la del recruit Quincy Poindexter, un alero alto, top 25 en High School, hijo de Roscoe y sobrino de Cliff, ambos grandes jugadores de la pallacanestro.

Es cierto que han perdido mucho, pero los Huskies deben ser tenidos en cuenta para seguir estando arriba.

9. - ARIZONA. Lute Olson debe haber sufrido bastante, viendo tanto talento dilapidado y tanta indisciplina en el último quinquenio.

Pero ahora la ilusión se debe dibujar en su rostro recordando a Sean Elliot con Marcus Williams, una de las más agradables sorpresas del ejercicio anterior, un combo de 2,00 metros, con tiro fiable y dotes de penetrador, hesitation y cambio de mano incluídas.

Incluso Mustafa Shakur, hace cuatro años el mejor escolta del High School, una vez disuelta la concentración de chupones del backcourt, puede empezar a pensar en rendir en equipo antes que en catar bola.

Además, llega al campus de Tucson un tipo con pinta de surfero al que, en lugar de surcar mares le gusta horadar canastas, Chase Budinger, un blanco que la sabe meter y matar (es un gran jugador también en voleibol).

La recuperación del masivo alero tejano Jawan McClellan, excelente tirador, después de una grave lesión de muñeca, pone la guinda al pastel.

Para pensar en cosas mayores, sin embargo, los Wildcats necesitan un pívot que produzca y Kirk Walters es lo más parecido que tienen, ya que el finesse Ivan Radenovic nunca se pegará bajo aros.

En fin, que habrá que seguir de cerca a este equipo, capaz de todo y de nada.

Y llegamos al décimo puesto, y una vez más se me va a ver el plumero naranja…..

10. – SYRACUSE. Los chicos de Boeheim tienen clase y experiencia, solo que no clase de la buena - big time- ni experiencia en todas las posiciones. Hay que creer en que la tripleta de senior, en su día llamada a suplir a Carmelo y Hakim, van a dar, por fín , la justa medida de sus posibilidades.

De esos tres veteranos, el pívot Terrence Roberts es el que tiene más pinta de hacer un gran año, siempre que corrija sus problemas de leverage y afine un poquito la muñeca. Ilusión y trabajo no le faltan para ser un 15- 10.

Darryl Watkins debe dar lo que sabe, intensidad defensiva, disciplina y dureza en los bloqueos, y Demetris Nichols, acaso el más dotado e irregular de la tripleta, puede explotar e irse a los 20 puntos a la Shumpert, o comerse los mocos en el banquillo.

El resto solo puede dar alegrías al pueblo orangemen, con el escolta Eric Devendorf más centrado, asumiendo el liderazgo tras un primer año de aprendizaje, el base Josh Wright más centrado en funciones de dirección, y el esperadísimo freshman Paul Harris, el mejor recruit naranja desde Melo, un toro que seguirá la tradición de grandes interiores bajitos ( Eric Santifer, Stevie Thompson, Dave Johnson,…) que ha dado el college neoyorkino.

Año difícil, pero lleno de retos, para Jimbo y sus muchachos.

Por REMEMBER a las 12:31 2 Comentarios
 

 

 
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