Remembranzas

LUNES, 05 DE NOVIEMBRE DE 2007

Me sobran los motivos.

Con el paso del tiempo, el viejo sueño europeo de la unión se ha venido materializando en distintos ámbitos, y de ellos, el que aquí importa reseñar es el del baloncesto.

Fue en las páginas de NUEVO BASKET, ¡como no!, que leí por primera vez acerca de una idea embrionaria, basada en el concepto NBA, de una liga que abrazara todo el territorio europeo, un ambicioso concepto que a la sazón sonaba demasiado improbable.

Aún recuerdo que una de las bases de ese proyecto era implicar con el basket a aquellas ciudades emblemáticas de Europa en las que nuestro deporte no había prendido lo suficiente, concretamente París, Londres, Amsterdam, Berlín o Munich.

Se daba por hecho el éxito de este proyecto en las grandes ciudades históricamente asociadas al deporte de la canasta en el Viejo Continente como Madrid, Barcelona, Milán, Roma, Belgrado, Zagreb, Split, Sarajevo, Tel- Aviv, Moscú, Estambul, Salónica y Atenas.

Y se planteaban serias dudas sobre ciudades señeras, pero sin estructura para competir con las megápolis antes citadas, me refiero a pequeños emporios de baloncesto como Badalona, Zaragoza, Varese, Cantú, Caserta, Kaunas, Limoges, Pau, etc.

De eso hace 20 años, y el tiempo ha venido a disipar aquellas brumas, mostrando en todo su esplendor una Euroliga que es una competición viva, presente en todo el territorio europeo, capaz de atraer a grandes masas de audiencia, con fuertes patrocinios e intensa cobertura mediática, y con unos criterios organizativos cada vez más profesionales.

Es cierto que el modelo competitivo adolece de cierta indefinición, que hay muchos partidos que parecen intrascendentes, como ocurre en su referente profesional americano, pero no lo es menos que conforme se avanza en la competición, el interés aumenta y llega a su eclosión en la Final Four, que es un acontecimiento de primer nivel en el calendario deportivo mundial.

 También es cierto que, excepción hecha de la Euroliga Honoraria del Sant Jordi, el tufillo casero y manipulador que desprendían los llamados “arbitrajes FIBA” ha ido desapareciendo, más allá de hechos puntuales perfectamente comprensibles en el concepto de error humano.

 A día de hoy, tras la NCAA, esta es la competición que como espectador más me motiva, la que mayores alicientes muestra, la que a mi juicio tiene una propuesta global, y no solo hablo de lo meramente deportivo, más atractiva.

Me atrevería a sentenciar, aún a riesgo de que ello sea tachado como una boutade europeísta, que tres o cuatro equipos de la Euroliga serían equipos NBA bastante apañados, de los de luchar por alcanzar posiciones de playoffs, y alguno incluso podría pasar alguna ronda.

Fijémosnos en la competición actual, y veamos que los 24 equipos que compiten tienen algo en lo que posar nuestro interés, algún reclamo que se haga acreedor a nuestra atención:

En el histórico Aris, me interesa seguir la progresión de Reyshawn Terry, ver como cuatro años de college aún siguen valiendo para tener nivel en Europa.

En el no menos acrisolado Olimpia Milano, targato Armani, seguiré de cerca a una de las perlas de la cantera europea, Danilo Gallinari, hijo más que del arte de la lucha, pues su padre fue uno de los defensores más temidos de la pallacanestro clásica, un especialista en aquella Billy de Peterson & D,Antoni.

En el Axa Barça, todos estaremos atentos al final de las relaciones peligrosas, si es que se produce finalmente, valga la redundacia.

El Brose Basket presenta varios desperados NCAA, pero de todos ellos el que tengo ganas de ver es al australiano Luke Schenscher, reina por un Tournament hace tres años con los Yellow Jackets.

Roanne, preciosa ciudad by the way, será la nueva casa de uno de mis cadáveres exquisitos, Norman Nolan, de infausto recuerdo fuenlabreño, y en quien quiero seguir confiando.

En la Cibona hay un base pequeñito que hizo las delicias en las mejores canchas de la temible S.E.C., su nombre es Tre Kelley, y creo que hay que seguirle la pista.

En el Cska, no hay ojos para tanto bueno, pero me interesa sobremanera la escalada, lenta pero segura, de Ramunas Siskauskas a la más exclusiva élite de jugadores del basket europeo.

Loren Woods, el heredero fallido de Duncan en Wake Forest, es el referente del Efes Pilsen, un jugador muy esperado en Europa y que si encuentra motivación, puede dominar.

 En el Ulker, uno de los hype más desquiciantes de la historia, James White, quintaesencia de un basket que deploro, tendrá ocasión de redimirse de sus atléticos pecados.

Todo el mundo hablará de Nicholas Batum en Le Mans, pero a mi quien de verdad me gusta es Antoine Diot, uno de esos directores de juego totales, una computadora, promesa de regeneración.

En el Rytas, otro cadáver exquisito, el ex Gonzaga JP. Batista, jugador que ha representado una pequeña decepción personal, pues esperaba que hiciera grandes cosas en Europa, y poco hemos visto de él.

En Roma, el morbazo del probable desquite de una atestada refusal room de la ACB: con Lorbek, Drejer y Ukic a la cabeza.

Tel-Aviv, la primera sucursal NBA en Europa, llama ahora la atención por sus productos nacionales, y así al consolidado, aunque poco reconocido Burnstein se une una pareja atractivísima: Yotam Halperin y Lior Elihayu.

En la bella Siena me atrae la bestia Eze, Benjamin, un nigeriano de Lagos que no baila, pero percute.

El Pireo y Philly nada tienen que ver, pero de la conexión Temple, Lynn Greer y Marc Jackson, dependen muchas opciones de Olympiakos.

Panatinaikos, o el camarote de los hermanos Marx, un nuevo puzzle que habrá de armar el consagrado Zeljko Obradovic.

En Partizan no me dejan otra opción, siento ser poco original pero este Nicola Pekovic parece que va en serio.

Si alguien me dice hace diez años que Travis Best jugaría en Polonia, me hubiera quedado asombrado, si me afirman que formaría backcourt con Juanny Wagner, el wonderboy neoyorkino, me hubiera dado un jamacuco.

En Madrid se juega la Final Four, y la pregunta es si los blancos tendrán Plaza, difícil, pero no imposible.

Baskonia, tras penar ante las jaurías soviéticas, macabeas y helénicas, por fin regresaba al calor de su tierra, pero perdieron demasiados marineros. Pablo, siempre Pablo, es mi última esperanza de verles Top of the World.

En Unicaja, la sombra de Garbo es alargada, y la mala sombra con Sergio empieza a alargarse. Panorama sombrío, pues.

Goran Dragic, con un ojo puesto en Vitoria, será la atracción máxima en Ljubljana, semillero inigualable, donde la juventud tiene que volver al poder, en un ciclo eterno.

Las legendarias Uvenere, tras pasar un calvario financiero, de nuevo asoman su tímido rostro a la Gran Europa y de su plantilla me llama la atención la presencia de un Spartan de pura cepa, el talentoso Alan Anderson.

Y llegamos al Zalguiris, donde juega Tanoka, de quien siempre pensé era el mejor físico que he visto en canchas europeas, lástima que la cabeza nunca le acompañara.

Como se ve, una competición apasionante.

 

Por REMEMBER a las 16:36 2 Comentarios
 
MARTES, 09 DE OCTUBRE DE 2007

NCAA preseason review.

10.  Kansas JAYHAWKS
 
La gran favorita de la temporada anterior tendrá que luchar contra sus demonios particulares para poder entrar en consideración cara a la lucha por el título. El descalabro ante los Bruins en Final Regional, dando una imagen de equipo blando y propenso a venirse abajo en el clutch time, no hace sino ahondar en la etiqueta de underachiever que pesa sobre este equipo desde los tiempos de Danny Manning y Larry Brown, ya hace casi 20 años.
 
En Lawrence siempre hay buenos jugadores, y este año, a pesar de la marcha anticipada de Julian Wright, la plantilla sigue siendo de grandísimo potencial.
 
Brandon Rush regresa para su año junior, algo impensable hace tres temporadas, cuando se daba por seguro su salto directo a la NBA, y ha de seguir creciendo como jugador, a la vez que asumiendo el puesto de líder que en momentos críticos ha faltado a los Jayhawks.
 
Por dentro, los veteranos Darnell Jackson y  Sasha Kaun, que serían jugadores de primer nivel en cualquier otro equipo,  y el freshman Cole Aldrich pondrán centrímetros y kilos, aunque no se puede delegar en ellos el peso atacante, algo para lo que sí está dotado Darrell Arthur, uno de los mejores atletas que circularán este año en NCAA, del que se espera que abandone la universidad tras su año sophomore.
 
En el backcourt, la vuelta de Mario Chalmers, uno de los responsables de la debacle ente UCLA, le dará chance de buscar la redención, aunque la presumible emergencia del talento Sherron Collins, del que se anuncia año de consagración, podría restarle tiempo, toda vez que Russell Robinson es acaso el base más puro que tiene el equipo.
 
Bill Self se encuentra ante un año clave, pues otro añito sin alcanzar la Final Four puede agotar la paciencia de los directivos de la Universidad, Kansas es uno de los grandes y no puede permitirse continuar en la actual deriva perdedora.
 
9. Gonzaga ZAGS.
 
Dentro del fenómeno de eclosión de mid majors al que ha asistido el college basketball en el último decenio, la Universidad de Spokane ha sido la más constante, si bien nunca alcanzó el escenario más deseado: la Final Four.
 
Un balón perdido ante UCLA hace dos años por el pivot brasileño JP Batista, a escasos segundos de la bocina, corolario cruel de unos dos minutos finales nefastos, sepultó las ilusiones de un programa que acariciaba la gloria.
 
Este año, los Zags, a pesar de haber perdido a su último base maravilla, el menudo y certero Derek Raivio, vuelve a contar en los pronósticos, toda vez que cuentan con una plantilla veterana en la que el talento y la altura predominan.
 
La fortaleza del equipo radicará en las posiciones de aleros y pivots, donde contarán con baterías de  jugadores con experiencia y algun novato de ilustre dinastía.
 
Matt Bouldin, Jeremy Pargo y el McDonald,s All America Micah Downs ( temible tirador, ex recruit de Kansas que se transfirió el año pasado, debutando a mitad de temporada) representan un poder anotador bastante inquietante en las alas, mientras que el hijo pródigo Josh Heytvelt, un ágil 6-11 de buena mano que algunos consideran el mejor proyecto que ha tenido nunca el programa, y el freshman  Austin Daye, un ala pivot de 6-10 y muñeca de seda, hijo de uno de los mayores mitos de la pallacanestro, el biancorosso  Darren Daye, pondrán centrímetros y calidad en la pintura, con la ayuda de los más toscos Abdullahi Kuso y Theo Davis.
 
La duda es quien dirigirá semejante orquesta, pues el único base puro, el local Andrew Sorenson no parece a la altura, por lo que entre el irregular  Pargo y Downs, un 6-8 ligero y habilidoso, habrán de salir adelente.
 
8. Kentucky WILDCATS
 
Aires de renovación soplan en el programa más historiado de la NCAA, sorprendentemente Tubby Smith hace las maletas y llega Billy Gillispie, tras sus dos éxitos en el estado de la estrella solitaria, concretamente en  UTEP y Texas A&M.
 
Dos son las características del joven técnico: la capacidad de trabajo, al límite de la obsesión, y su fuerza reclutadora, algo en lo que los Wildcats habían perdido algo de pie en relación con sus pares en la élite del College Basketball.
 
Si en el caso de Gonzaga hablábamos de exceso interior y problemas de dirección, los Wildcats son el caso contrario, ya que el senior Ramel Bradley garantiza experiencia y afan de superación en la posición de base, y el juego exterior está más que surtido con Joe Crawford, Jodie Meeks, Derrick Jasper y el novato Alex Legion.
 
De estos tres Meeks, un buen recruit que ha superado sus expectativas en un gran año freshman, parece llamado a liderar al equipo con su excelente técnica y versatilidad mientras que Crawford, otrora superestrella de la H.S y actualmente uno de esos seniors por castigo, se halla ante el último tren a la NBA, el que parecía su seguro destino tres años ha.
 
Por dentro destaca la incógnita, cada vez menos, de un freshman de excelencia, el celebrado Patrick Patterson que finalmenté se decantó por los de Lexington, y que muchos pronostican como un one and done a poco que cobre protagonismo, mientras que Perry Stevenson, un jugador explosivo y taponador de 6-9, pondrá músculo y trabajo bajo aros, aunque deberá acercarse a las dobles figuras en anotación para compensar las amenazas del equipo.
 
Kentucky presenta una  de sus escuadras más jóvenes de los últimos 20 años, un técnico nuevo y muchas interrogantes, pero el peso de la tradición bluegrass descansa sobre uno de esos técnicos jóvenes llamados a marcar una época.
 
7. Michigan State SPARTANS
 .
Hay ciertos entrenadores que, habiéndose criado en una cultura de optimización de recursos, funcionan mejor con plantillas de hombres que con las de nombres. Algo así puede haber pasado en Lansing con Tom Izzo y los Paul Davis, Shannon Brown y cía, bluechipers que no han alcanzado el trono que sí lograron los menos publicitados, Mateen Cleaves, Andre Hutson y cía.
 
Este año los Spartans cuentan porque van a estar liderados por dos de esos guerreros que tanto gustan a su técnico, el base senior Drew Neitzel, un jugador que llegó con fama de tirador alocado y ha acabado siendo un líder completo, que suple con corazón sus deficiencias técnicas, y el alero Reymar Morgan, un top 40 de High School que desde su debut en el Madison mostró versatilidad y calidad más que suficientes para anotar en dobles figuras.
 
Pero la gran diferencia de este equipo la ha de marcar un tapado, un jugador sin referencias, no entraba entre los 100 primeros de su promoción,  que el año pasado se manejó a gran nivel en la pintura, me refiero al pivot Goran Suton, un bosnio 6-10, con cuerpo, movimientos,  muñeca y actitud para mantener el tipo ante los mejores interiores del basket universitario.
 
Las buenas noticias no acaban ahí, pues los 5 mejores anotadores del equipo regresan, y un quinteto con dos seniors, dos juniors y un sophomore, en estos tiempos de cambio, no es poca cosa.
 
Y para los curiosos, Los Flintstones siguen estando presentes en el roster verde, Marquise Gray y Tom Herzog, un center novato de siete pies, serán los depositarios de esta honorable tradición.
 
En resumen, experiencia e intensidad, a falta de calidad deslumbrante, serán los ingredientes con los que este programa asalte la Big Ten y trate de colarse e  la Final Four.
 
6. UCLA BRUINS.
 
 
Desde la llegada a Westwood de Ben Howland, los Bruins cuentan siempre para ganarlo todo, como han demos trado en las dos últimas ediciones, sólo la presencia de un equipo histórico como los Florida Gators ha impedido que en las colinas de Los Angeles se celebren dos títulos que añadir a la historia de excelencia de este programa.
 
El leit motiv de los equipos del ex Pitt es claro: destrozar psicológicamente a los rivales a base de frustración, con una gran defensa. cambiante y atosigante, y un ataque muy controlado, buscando siempre la mejor opción.
 
Lo hicieron hace dos años con Gonzaga y Memphis, que se perfilaba como favorita, y lo repitieron el año pasado con Kansas, el equipo con más talento, pero con crisis de liderazgo y confianza que los angelinos supieron explotar.
 
La pérdida de Arron Afflalo no debería notarse en exceso si Josh Shipp y el gran base Darren Collison toman las riendas en el backcourt,  y sin embargo este año cuentan con algo que otros años no tenían: un jugador interior decisivo.
 
Kevin Love, ni más ni menos que el atleta colegial masculino del año, un pivot blanco de 6-9, inteligente, con buena mano y exquisita técnica , despreció la oferta de Duke- su destino natural- y se incorpora a los Bruins, creando hermosas expectativas.
 
Si el freshman de oro es tan bueno como se apunta, los gladiadores de lujo Lorenzo Mata, Luc Mbah a Moute y Alfred Aboya, wide bodies capaces de sofocar a casi cualquier juego interior rival, podrán concentrase en tareas de intendencia, lo que los hace aún más temibles.
 
Cualquier rival sabe que será un día duro ante los angelinos, que todos sus resortes nerviosos serán puestos a prueba, lo más cercano a aquellos 40 minutos de infierno que hiciera famosos Nolan Richardson en la gran Arkansas de los 90..
 
Con tales ingredientes, no sería de extrañar una nueva presencia de UCLA en la Final Four, y esta vez, sin su némesis sureña en frente, todo puede ocurrir.
 
5. Georgetown HOYAS.
 
 
Casi todo el mundo daba a los capitalinos nº 1 nacional si Jeff Green hubiera decidido agotar eligibilidad, pero tal evento no ocurrió, luego hay que reconfigurar el planteamiento.
 
Y lo cierto es que los de John Thompson III, bien pudieran ser el mejor equipo de la nación o salir del top ten, todo en función de la resolución de dos incógnitas:
 
- ¿Como responderán Patrick Ewing Jr. y, sobre todo, Vernon Macklin, a la llamada de la oportunidad?.El primero parece un jugador limitado, valiosísimo como hombre de rotación, pero algo corto para ser titular de un powerhouse colegial. El segundo parece perdido, con grandes talentos latentes, pero con un desempeño en pista errático y decepcionante, algo que se venía anunciando los dos últimos años en High School, cuando fue descendiendo alarmantemente puestos en los rankings ( llegó a ser considerado un prospect mejor que Kevin Durant).
 
Por el momento, este aspecto del juego interior parece bastante oscuro.
 
- ¿Que aportarán los dos recruit estrella del backcourt?. Hasta ahora los Hoyas se habían mantenido arriba con exteriores sin pedigrí, pero este año llegan dos McDonalds All American : Austin Freeman, un escolta poderoso físicamente, producto de la prestigiosísima DeMatha H.S. y  Chris Wright, excelso tirador que fue considerado  jugador del año en las durísimas ligas colegiales de Washington.
 
El hecho que estos dos novatos de lujo no necesiten tirar del carro desde un inicio, pues en ela plantilla ya hay veteranos para ello,  puede ser un factor de estabilidad que favorezca su integración en el equipo, aunque habrá que ver como llevan el no ser protagonistas.
 
Al margen de estas cuestiones, G,Town cuenta con el mejor center universitario, Roy Hibbert, ejemplo de trabajo y superación, uno de los mejores bases en Jonathan Wallace, y un alero fuerte con potencial ilimitado como DaJuan Summers, amen de un conjunto bastante unido, en trayectoria ascendente y que tras el regreso a la Final Four el año pasado solo tiene un objetivo: llevarse el anillo de campeones.
4. Tennessee VOLS.
 
 
En Knoxville están acostumbrados a los éxitos en baloncesto, pero siempre de otro género. Desde los tiempos de Ernie & Bernie, no se respiraba un clima de expectación tan intenso como la que inspiran los chicos dirigidos por Bruce Pearl.
 
Y tal euforia no es baladí, si tenemos en cuenta que regresan los mejores jugadores de la temporada anterior, a los que se unen un par de transfer de primer nível.
 
En efecto, los sureños cuentan con una estrella legítima, el escolta Chris Lofton, un caso de sleeper colegial, jugador sin grandes antecedentes que se desarrolla en la Universidad, y que es a día de hoy, el mejor tirador de la Liga y un candidato más que serio a POY. Su afición por jugarse las bolas calientes es una de sus principales bazas.
 
Por dentro, también van servidos, con una pareja talentosa y jóven formada por Wayne Chism y Duke Crews, dos top 30 en High School hace dos años, que confirmnaron su potencial en su primer año en Tennessee. Si acaso se les puede acusar de alejarse demasiado del aro, de no pegarse, pero su versatilidad y buena mano está fuera de duda.
 
Lo dicho no es poco, pero como diría el cartoon, aún hay más. Y ese más tiene el mismo apellido: Smith, pues son ni más ni menos que 3 los jugadores con tal apellido que pueden ser decisivos para las aspiraciones de este programa.
 
Jajuan Smith es un escolta senior que ha  pasado de ser un suplente sin apenas brillo en su primer año, a anotar quince puntos por partido como junior; Ramar Smith es el mejor base puro de la plantilla, un soph que en su año de novato ya anotaba en dobles figuras; y finalmente, la joya de la corona, Tyler Smith, un transfer de postín, ni más ni menos que un jugador de gran prestigio en el Instituto que abandona Iowa siendo uno de sus mejores jugadores (catorce puntos de media), y que aportará ductilidad y fuerza al puesto de 3-4 en este equipo. Si rinde como se espera, los Vols son candidatos a todo.
 
No es de extrañar que en Knoxville anden locos por incordiar.
 
3. North Carolina TAR HEELS.
 
En principio, el retorno de una tripleta de la jerarquía de Tyler Hansbrough, Wayne Ellington y Ty Lawson debería segurar a los de Chapel Hill la condición de favoritos, pero hay algo que no acaba de convencer, que estuvo presente a lo largo de la temporada anterior y pudo percibirse con inusitada fuerza en la debacle de los últimos 15 minutos ante G,Town.
 
El equipo parece que no tiene química, que no ha encontrado a un lider sólido, una distribución armoniosa de roles, e incluso el otrora idolatrado Hansbrough- su año freshman fue impactante- se nos representa como un jugador vulnerable, como alguien con limitaciones.
 
En todo caso, los azules cuentan con una plantilla de ensueño, en el que un talentazo como Deon Thompson- acaso el mejor juego de pies del basket universitario-  puede llegar a pasar por jugador de rol, y en la que gente como Bobby Frasor, Danny Green , Marcus Ginyard o Alex Stepheson, que en la mayoría de programas serían estrellas, pueden dedicarse a tareas más oscuras.
 
Roy Williams tiene ante sí un reto que ya satisfaciera con los May, Felton, Mcants y cía, hacer que sus hombres, a pesar de su clase natural,  se pongan a laborar duro en defensa, que asuman que solo desde el trabajo y la intensidad se puede alcanzar el éxito en el basket colegial.
 
Al final nos encontramos ante otro equipo indescrifable, capaz de lo mejor o lo peor.
 
2. Memphis TIGERS.
 
Llega la hora de la verdad para John Calipari y sus chicos, tras dos años de partir como darkhorse oficioso, los de la Ciudad de la Música pasan a ser serios favoritos al título, y todo lo que no sea estar en la FF se reputará fracaso.
 
Curiosa evolución la de este equipo, que hace tres años, cuando se produjo la desbandada de los mejores programas de su conferencia hacia las majors- especialmente la Big East- se dijo quedaría reducido a la mediocridad.
 
No contaban dichos análisis con la proverbial energía del técnico italo americano, capaz de motivar a sus chicos por encima de tales vicisitudes.
 
El exigente calendario de los Tigers fuera de conferencia ( Coaches vs Cancer, Jimmy V Classic, G,Town, Arizona, Gonzaga, Tennessee.....) pondrá a prueba su capacidad de respuesta ante situaciones de presión, preparándoles para los momentos más calientes de The Big Dance.
El gran reto este año es conservar el "espíritu Laurinsburgh" recibiendo a uno de los 5 mejores jugadores de la camada del instítuto, un base de Chicago, con todo lo que ello comporta, que responde al nombre de Derrick Rose. Si en el presumiblemente único año que el chico pase en Memphis, sabe adaptarse a las necesidades del conjunto, sacrificando su exposición individual, todas las piezas pueden encajar.
 
Por lo demás , la plantilla está cerrada, con un núcleo de jugadores con tres años de experiencia juntos en el que el habilidoso Chris Douglas Roberts por fuera  y el tan poderoso como lenguaraz Joey Dorsey, en la pintura, se plantean como líderes, con gente de solvencia como Robert Dozier, Alan Anderson, Willie Kemp o André Allen, en labores de intendencia.
 
Solo el peso de ser favoritos puede romper sus sueños de grandeza.
 
 
1. Louisville CARDINALS.
 
Si alguien hubiera anunciado hace 20 años que un mismo técnico reflotaría los dos grandes programas del estado bluegrass, todos hubiéramos pensado que desvariaba, pero así y tanto ha cambiado el College Basketball, que Rick Pitino puede completar semejante hazaña.
 
Desde luego sería hermoso que lograra integrar tanto talento como tiene, y que consiguiera que la suma del mismo se expresara en forma de juego de conjunto.
 
A esos efectos, tres son los retos del técnico cardenal:
 
Empecemos con el sophomore Edgar Sosa, un neoyorkino sabrosón que el año pasado, en el último partido de Louisville, se comió a Acie Law, ni más ni menos. Más centrado de lo que se esperaba, el base te puede destrozar tanto en la penetración como desde la línea de 3. Debe mejorar sus decisiones, aunque ni mucho menos es ese jugador alocado que algunos anunciaban..
 
Continuemos con el pivot  Derrick Caracter, de quien ya hablamos en estas páginas, un tipo con clase para regalar pero con una mala cabeza que le lleva a meterse en faltas en muy poco tiempo. De la raza de ilustres gordos interiores con feeling for the game y mano de seda, seguimos esperando que explote como jugador.
 
Y terminamos con Earl Clark, uno de esos jugadores filiformes que parecen haberse quedado a medio camino de cualquiera parte, a lo Tayshaun Prince en sus inicios en Kentucky, pero que si se centran te dan una ductilidad en ataque, a la par que unas ventajas en defensa, de las que suelen valer títulos.
 
Tello Palacios y David Padgett, dos jugadores sobrevalorados aunque bastante aprovechables, serán los referentes en la pintura, mientras que Terrance Williams, un swingman que ha ido ganado en regularidad y liderazgo, y Jerry Smith, sophomore que el año pasado tuvo bastantes minutos, y que es el mejor tirador de la plantilla, completan una rotación que nada tiene que envidiar a las mejores de este año.
 
Serán intensos y ambiciosos, solo falta por comprobar si serán astutos y si sabrán jugar los unos con y para los otros.
 
Creo que Pitino los va a armar, (y la va a armar).
 
 
Por REMEMBER a las 11:25 10 Comentarios
 
JUEVES, 06 DE SEPTIEMBRE DE 2007

Contra la unanimidad. (1ª Parte)

Una de las peores consecuencias de la crisis de las libertades civiles, y entre ellas la de pensamiento, que nos aqueja,  es el temor de opinar contra la corriente, intente usted oponerse a la línea de pensamiento, no ya oficial sino unánime,  y de inmediato será tachado de hereje, bufón o renegado.

Ose poner en duda los axiomas ecuménicos y no terminará de hacerlo cuando se le venga encima la histeria colectiva.

Atrévase a disentir, y el anatema se cernirá sobre su cabeza.

Viene esto a cuento de la unánime “entronización” de Pau Gasol como mejor jugador español de la historia, iuris et de iure, sin asomo de duda ni posibilidad de réplica.

Vaya por delante mi admiración por el Pau persona y también por el jugador, y que admito como posibilidad bastante fundada el que pueda serlo, ahora bien, por lo que no paso es por la conclusión apodíctica, por el trágala litúrgico con que algunos talibanes, virtuales y non, pretenden imponer su criterio.

Siendo comprensivo con la candidatura más que solvente del catalán, su faceta indiscutible me parece tan disparatada como las afirmaciones que sitúan a Dirk Nowitzky  como mejor jugador europeo de la historia o a Tony Parker como mejor base.

Y mucho tienen que ver estas abigarradas conclusiones con una suerte de cegación del progreso, que lleva a quienes la padecen a desechar el pasado, tachando de nostálgicos seniles a quienes tienen por costumbre respetar y conocer la historia, todo ello en aras de mirar a su presente, y su futuro,  como algo mejor porque sí, como si la belleza tuviera una evolución lineal, programada, en precisa coreografía con sus íntimos anhelos.

 A mi juicio, estos egotistas de su tiempo, siempre el mejor,  acarrean una serie de taras que prejuzgan su criterio, y que podemos resumir en 5:

 a)     Rendimiento NBA como prueba definitiva. Los adoradores de Pau,  como los de Dirk y Tony, se basan en los números y galardones que estos han conseguido en la NBA actual para soportar sus indiscutibles conclusiones.

El argumento es tan simple como falsario, ¿Como va a compararse Fernando Martín  con Pau, si aquel agitaba toallas en Portland y este es la estrella de Memphis?

 

¿Cómo atreverse siquiera a pensar que Sabonis, o el mismo  Petrovic, es inalcanzable para Dirk, si el lituano nunca fue MVP de la NBA y el croata pasó un par de años de aguador?

¿Marzorati o Corbalán en la misma liga que Parker? Juasss, si ni siquiera debutaron en la NBA y el francés ha sido MVP de las Finals.

Huelga decir que son muchos los indicios que se acumulan en decirnos que esta NBA no tiene nada que ver con “aquella”, que jugadores que allí eran el númeo 11, 12 o ni tenían hueco (Ricky Brown,  Corny, Norris, Magee, Caldwell, Jackson, Russell, Arlauckas……….)  aquí eran estrellas. Ahora vienen primeras rondas altas de draft que no es que no dominen, incluso algunos  se arrastran por nuestros pabellones ( Tskitisvhli, Jacobsen, Moiso, Nolan, Humphrey, Troy Bell....)

Claro que el basket europeo en 20 años ha evolucionado a mejor, y mucho,  pero ¿tanto como para que se haya producido esa revolución?

¿No será que la NBA y el basket americano están estancados, cuando no involucionando?

Es que ahora jugadores titulares en la NBA vienen a Europa y pasan desapercibidos ( Seikaly, Cardinal, Abdul Rauf ….) e incluso europeos que allá son objeto de disputa ( Milicic, Bargnani) o brillan ( Okur), aquí con sus selecciones tampoco es que nos epaten, cuando no pasan de discretos ( Planinic, Welsch).

Es que jugadores que aquí eran buenos gregarios (Varejao) o estrellas en ciernes ( Kirilenko, Herrmann, Nocioni) allí parten el bacalao nada más aterrizar.

Es que combinados de estrellas USA- plagados de All Stars- ya no solo es que no parezcan infinitamente superiores- como hace apenas 20 años lo parecieron los chicos universitarios de LA 84- es que hasta parecen impotentes ante las mejores selecciones FIBA en Olimpiadas y Mundiales.

¿Alguien seriamente piensa que los Jordan, Olajuwon, Ewing,  Thomas, Barkley, por no citar a Bird, Magic, Erving, Malone, Jabbar y cía, sufrirían AHORA ante equipos de jugadores formados en Europa?.

No han pasado 15 años desde la demostración de Barcelona 92, pero los infatuados se niegan a ver.

Oiga, que las audiencias de la NBA han bajado considerablemente, que al público no le interesa, que el propio Stern ha reconocido de soslayo la bajada en la calidad del juego, proponiendo reformas.

Oiga, que han tenido que fijar un límite de edad para el draft ante la puerilización del juego.

Nada, esta NBA es mucho mejor, todo evoluciona, cualquier tiempo futuro será el mejor, y eso no se discute.

 Por tales razones me parece que la expresión “mejor de la historia” a la que son tan dados estos iluminados, debería ser sustituida por “mejor rendimiento en la NBA de la historia ”, formula que relativiza la afirmación a su verdadero entorno espacial y temporal.

 

 

 

 b) Preeminencia de lo físico sobre lo intelectual. No existe una ecuación perfecta que nos diga en qué medida estos dos aspectos influyen en el juego conocido como baloncesto, pero creo tener claro que sin inteligencia no se va a ninguna parte.

A mi siempre me pareció que la cabeza es un elemento indispensable, fundacional,  para poder ser un gran  jugador, y la presencia de gente como Russell, Cosic, Walton, Meneghin, Bird, Epi, Creus, Bodiroga , o los actuales Papaloukas, Diamantidis, Garbajosa o Duncan, ejemplos de jugadores inteligentes, grandes exégetas del juego, en los planteles ganadores de títulos no hace sino ratificarlo.

 

Algo me dice que si gente de gran físico como Jordan u O,Neal no hubieran tenido bien amueblada la cabeza, habrían acabado como los Terence  Stansbury o Baby Gorilla Dawkins de turno, freaks de recuerdo tan fugaz como liviano.

Sin embargo, los egotistas de su tiempo poco tardan en sacar a relucir la eugenesia musculosa de sus nuevos héroes como prueba de la indiscutible superioridad del juego actual.

Y en esa clave, un 2,14 con la movilidad de Pau, es un cyborg inalcanzable para gañanes como Fernando Martín o Andrés Jiménez.

En primer lugar, no es seguro que Gasol sea un mejor atleta que Martín, por ejemplo, sobre eso habría mucho que discutir, y en segundo lugar esa interpretación meramente física del juego, olvidando factores como la capacidad de leer el juego, el liderazgo, la intensidad, la garra y el orgullo, solo puede llevar a conclusiones perversas.

Por no olvidar la capacidad defensiva, algo en que estos adoradores de la antropometría no suelen fijarse.

La discusión, planteada en el reducido ámbito de las cachas y las medidas, está acabada para ellos.

Para mí, acaba de empezar, pues es precisamente en esos parámetros, que algunos llaman intangibles, donde creo que Gasol es más vulnerable, como lo demuestra el fiasco del equipo al que presuntemente lidera en la NBA, de mal en peor, aunque seguro que la culpa la tiene  los otros.

 Eso sí, será otro día………

 

 

 

Por REMEMBER a las 12:13 1 Comentario
 
VIERNES, 24 DE AGOSTO DE 2007

Cuentos de Verano (y II).

PARA SIEMPRE.

 

Les contaré la historia tal como acaeció, sin cortes ni exageraciones, pues a veces los hechos no precisan más refuerzo que el ser narrados.

Leti Pappet me habló cierta vez de un amigo suyo- Josef Ortiga- que estaba en trance de muerte, aunque él no lo sabía.

La Unidad de Salud Preventiva, en los chequeos mensuales a los trabajadores, había detectado una forma incurable de cáncer de médula y la prognosis era de 30-33 días de supervivencia, con un porcentaje de éxito del 99, 54879 %.

Rápidamente, siguiendo el protocolo eutanásico, remitieron su expediente a la Central de Bienestar Social, donde trabajaba mi amiga Pappet, que estaba desarrollando un programa conocido como ERI (Eutanasia Regresiva por Inducción.)

Dicho programa facilitaba al candidato la posibilidad de programar su muerte, otorgándole un último día en aquel escenario histórico que deseara, a fin de que sus últimos instantes en esta Vida fueran lo más placenteros posibles.

Una compleja técnica en la que se aplicaban, sucesivamente,   hipnosis inducida  y estimulación de ondas delta mediante gamas de infrasonidos y luces estroboscópicas, conducían al psiconauta  a un estado de trance en el que  pudiera recrear en su mente, como si lo estuviera realmente viviendo, ese escenario deseado.

Ortiga aceptó someterse al programa ERI inmediatamente que supo de su enfermedad Terminal, y era el candidato ideal, según le dijo a Pappet su Jefe en la Central de Bienestar Social.

Hombre introvertido, solitario, melancólico, aún joven, si el programa era efectivo no podían haber encontrado mejor cobaya que Ortiga.

El Protocolo de Actuación exigía que el psiconauta eligiera, con 5 días de antelación, la fecha y el lugar a donde debía ser inducido, así como el personaje, a fín de preparar la técnica hipnótica.

Ortiga eligió Long Island, el 13 de mayo del año 1976, sería un periodista del Newssday siguiendo al equipo de basket de los Nets, en una competición llamada ABA, que desaparecería ese mismo año.

Ese día Julius Erving y David Thompson, acaso los dos jugadores más salvajes y espectaculares de la historia del baloncesto, se veían las caras en el que sería   el último partido de la historia de la ABA , el 6º de aquella final.

El futuro psiconauta se despidió de sus escasos amigos, y a las 11:00 horas del 25 de enero de 2056  se encontraba en el diván del equipo neurólogico,  presto a someterse a la técnica.

A las 12: 25  inició el periodo inducido de Josef Ortiga, el cual debía ya encontrarse en el inmenso Nassau Colliseum, atestado en sus casi 20.000 localidades,  en algún lugar de la zona de prensa, quien sabe si a pie de pista.

Un día después, se producía la muerte cerebral, y sus restos eran trasladados al Depósito Estratosférico, para su cremación y eyección.

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Leti Pappet me contó esta historia hace unos días, cuando vino a comunicarme la mala noticia.

En ocho años, el programa ERI se había desarrollado y se aplicaba con regular éxito, y como sabía que yo también era un gran aficionado al baloncesto, lo uno llevó a lo otro.

Tras escuchar aquella historia, imaginando lo mucho que Ortiga debió disfrutar viendo aquellos momentos finales de la ABA , presenciando como los Nets remontaban una desventaja de 22 puntos en el tercer cuarto, para coronarse campeones ante unos Nuggets liderados por un colosal Thompson, no dudé un momento en someterme al ERI.

 Había pasado varias noches en vela, no por el impacto de la noticia de mi inminente muerte, sino por la excitación de elegir el momento al que deseaba ser regresado.

Por mi imaginación transcurrieron la Final Olímpica de Munich, los 100 puntos de Chamberlain, la victoria de Texas Western sobre Kentucky, el duelo Bird – Magic en la final de la NCAA ……….

Finalmente, mi pasión por la pallacanestro me llevó a elegir el partido de desempate entre la Billy Milano y la Squibb Cantú , disputado en el Palacio San Siro, en las semifinales del Scudetto de 1981.

 Fue una batalla épica, decidida en el tercer partido a favor de los canturinos tras dos prórrogas, después de que ambos equipos hubieran obtenido sendas victorias a domicilio, en partidos también tensos e igualados.

Llegado el día, ansioso por asistir a esa joya del mejor baloncesto que nunca hubo en Europa, me presenté en el Centro de Bienestar Social y, antes de iniciar la hipnosis, Leti Pappet, ante mi curiosidad, me mostró una foto del expediente de Ortiga, que ya  era para mí casi como un amigo.

Con la imagen del primer Psiconauta del ERI en mi mente, comencé el que sería mi último día sobre esta Vida. 

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El ambiente estaba caldeado en las ajadas y oscuras gradas del Palazzone, Tom Boswell celebraba estentóreamente la victoria con sus compañeros en el centro de la cancha, los tiffosi locales le imprecaban, amagando con invadir la pista, mientras Dan Petterson y Valerio Bianchini se  saludaban fríamente.

Cantú era finalista, eliminado a la gran favorita en su propia cancha,  tras un partido memorable, y Mike D,Antoni marchaba con cara de pocos amigos a la bocana de vestuarios.

Observaba al gran base italoamericano, allá sentado en la tribuna de prensa, aún excitado por lo que había vivido, cuando sentí como una mano se posaba en mi espalda.

Al darme la vuelta, experimenté una sacudida brutal, al reconocer a la persona que me quería saludar.

Contemplándole, en un momento pude comprender cuán arrogante era la ciencia de los hombres, pretendiendo expedir billete de ida y vuelta al pasado  a quien ya vivía para siempre en él.

Mirándole a los ojos, vi en ellos la felicidad del pasado eterno, y me dejé llevar, sabiendo que mi dicha no podía ser mayor: morir imaginando cuantos días de gozo habría disfrutado aquel Hombre que vivía en el Pasado, y cuantos me estaban por venir.  

Milano, 25 de enero de 2056.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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VIERNES, 20 DE JULIO DE 2007

Cuentos de Verano

DUNK KILLS BANK SHOT STAR.


Sobresaltado, me incorporé en el lecho, sudoroso, entumecido.

Traté de intuir en las sombras ese aro reluciente que recién acababa de ser mancillado por aquella irreverente figura.

La habitación empezó a perfilarse en mis retinas, mas no había rastro de aquel instrumento de mi tormento.

Intenté recobrar, en mi mente, el momento soñado – pues ya sabía que de tal se trataba-, pero lo más que pude fue recuperar el ahogado grito con que la canasta acogió la inesperada agresión.

Fue una cacofonía del horror, un profundo lamento que partía de un tiempo remoto, acaso inexistente.

Pareciera proceder de una tierra neutra, donde todo se hubiere detenido.

Aún nervioso, me levanté y miré por la ventana entreabierta.



Que lástima que se pase el tiempo ¿verdad?


Apenas fue un susurro, cavernoso e inspirado, pero llegó a mis oídos inconfundible, con firmeza y claridad.

Ni siquiera me molesté en indagar sobre su procedencia, aquella voz no podía ser de este mundo.

Debí haberme quedado dormido de pie, frente a la ventana, estaba aterido y confuso.

Más calmado, bebí un vaso de agua, me puse las chanclas y bajé al patio trasero.

Era tarde, apenas se veían luces en la urbanización, pero no podía resistirme. Algo me empujaba a lanzar a canasta.

Era una noche cerrada, negras nubes crepusculares le ganaban la batalla a una pálida luna, y soplaba un gélido viento que alborotaba mis cabellos, acariciando mi cara, llenándome de vida.

Respirando a pleno pulmón, en aquel preciso momento me sentía omnipotente, capaz de hacer lo que me propusiera.



Que lástima que nos muramos…………


Nuevamente aquel susurro desgarrador, pero esta vez tan nítido, sobreponiéndose al ulular de aquel viento helador, que me hizo darme la vuelta, tratando de hallar su origen.

Nada, a escasos metros, la espesura del seto me devolvió su indiferente y amorfa mirada, oscuridad y más oscuridad, escasamente matizada por los rayos de luz que, procedentes de una farola, lograban filtrarse a duras penas.

Cogí la bola, que yacía morosa junto a la pared y empecé una serie de lanzamientos desde cinco metros, a 45 grados del aro.

Lancé diez tiros, todos a tabla, todos dentro.

Juraría que los diez describieron la misma parábola.

Aún bajo el asombro de aquel prodigio de azar y tino, nunca fui buen tirador, lancé otros diez.

Otro tanto de lo mismo.

Y luego otros diez. Y otros diez más, no podía parar.

Así hasta 100, siempre desde la misma posición.

Todos corrieron igual suerte.

Algún extraño poder debía poseerme, ya dije que nunca fui buen tirador, pero es que, además, jamás lanzaba a tabla, era algo de viejos, que en un partido nunca probabas.

Era una de esa leyes no escritas que todos respetamos, tirar a tabla es de pringaos, de nenazas, la gente no te respeta si lo haces.

Pero en aquella agradable y oscura soledad, con los cabellos desmadejados, como cortinas sobre mis ojos, tirar así me pareció un ejercicio de sublime belleza.

El efecto que imprimía a la bola, el preciso contacto con el cuadro del tablero, como luego salía despedida, en salvaje retroceso, y se acunaba, dulce y voluptuosa, en las fauces del cesto, como si fuera devorada.


…………y que nos hagamos viejos


Ahora era una voz clara y serena, que inspiraba autoridad, que sonaba sabia, rancia y reveladora.

Aun así, algún recuerdo debió removerse en mi conciencia, aquel sonido me era familiar.

De repente, sin saber por qué, me alejé del aro lo más que pude, emprendí una veloz carrera y me dispuse a realizar un mate, como tantas veces antes había hecho.

Pero esta vez, ya en el aire, cuando avistaba el aro, casi a su misma altura, al iniciar la batida de brazos, esperando sentir el triunfo en las yemas de mis dedos, percibí una fuerza torrencial que impidió que hundiera la pelota.

Fue tal mi asombro que apenas pude contener el golpe con la pared frontal, y sentí como mi cabeza  chocaba con ella  a plena velocidad y un estremecimiento sacudía mi cuerpo entero.



Y que las cosas buenas se vayan alejando de nosotros al galope.
 

En el suelo, bajo el aro, mientras un fino hilo de sangre recorría mi rostro, escuche éstas, las que debieron ser mis últimas palabras.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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VIERNES, 13 DE JULIO DE 2007

NCAA BASKETBALL. Top Ten 2007-2008.

Comenzamos una serie de artículos en los que iremos desgranando pequeños comentarios sobre los diez mejores equipos de la próxima temporada de baloncesto universitario, que comenzará a mediados de noviembre.
Una vez cerradas las plantillas, concluído el periodo de reclutaje y celebrado el draft, se puede empezar a valorar lo que se anuncia como otra apasionante temporada de un baloncesto que cada vez concita un mayor interés entre los aficionados al baloncestro de este país.
Empezando en orden descendente, nos encontramos en el puesto DÉCIMO a :
10.  Kansas JAYHAWKS
 
La gran favorita de la temporada anterior tendrá que luchar contra sus demonios particulares para poder entrar en consideración cara a la lucha por el título. El descalabro ante los Bruins en Final Regional, dando una imagen de equipo blando y propenso a venirse abajo en el clutch time, no hace sino ahondar en la etiqueta de underachiever que pesa sobre este equipo desde los tiempos de Danny Manning y Larry Brown, ya hace casi 20 años.
 
En Lawrence siempre hay buenos jugadores, y este año, a pesar de la marcha anticipada de Julian Wright, la plantilla sigue siendo de grandísimo potencial.
 
Brandon Rush regresa para su año junior, algo impensable hace tres temporadas, cuando se daba por seguro su salto directo a la NBA, y ha de seguir creciendo como jugador, a la vez que asumiendo el puesto de líder que en momentos críticos ha faltado a los Jayhawks.
 
Por dentro, los veteranos Darnell Jackson y  Sasha Kaun, que serían jugadores de primer nivel en cualquier otro equipo,  y el freshman Cole Aldrich pondrán centrímetros y kilos, aunque no se puede delegar en ellos el peso atacante, algo para lo que sí está dotado Darrell Arthur, uno de los mejores atletas que circularán este año en NCAA, del que se espera que abandone la universidad tras su año sophomore.
 
En el backcourt, la vuelta de Mario Chalmers, uno de los responsables de la debacle ente UCLA, le dará chance de buscar la redención, aunque la presumible emergencia del talento Sherron Collins, del que se anuncia año de consagración, podría restarle tiempo, toda vez que Russell Robinson es acaso el base más puro que tiene el equipo.
 
Bill Self se encuentra ante un año clave, pues otro añito sin alcanzar la Final Four puede agotar la paciencia de los directivos de la Universidad, Kansas es uno de los grandes y no puede permitirse continuar en la actual deriva perdedora.
 
9. Gonzaga ZAGS.
 
Dentro del fenómeno de eclosión de mid majors al que ha asistido el college basketball en el último decenio, la Universidad de Spokane ha sido la más constante, si bien nunca alcanzó el escenario más deseado: la Final Four.
 
Un balón perdido ante UCLA hace dos años por el pivot brasileño JP Batista, a escasos segundos de la bocina, corolario cruel de unos dos minutos finales nefastos, sepultó las ilusiones de un programa que acariciaba la gloria.
 
Este año, los Zags, a pesar de haber perdido a su último base maravilla, el menudo y certero Derek Raivio, vuelve a contar en los pronósticos, toda vez que cuentan con una plantilla veterana en la que el talento y la altura predominan.
 
La fortaleza del equipo radicará en las posiciones de aleros y pivots, donde contarán con baterías de  jugadores con experiencia y algun novato de ilustre dinastía.
 
Matt Bouldin, Jeremy Pargo y el McDonald,s All America Micah Downs ( temible tirador, ex recruit de Kansas que se transfirió el año pasado, debutando a mitad de temporada) representan un poder anotador bastante inquietante en las alas, mientras que el hijo pródigo Josh Heytvelt, un ágil 6-11 de buena mano que algunos consideran el mejor proyecto que ha tenido nunca el programa, y el freshman  Austin Daye, un ala pivot de 6-10 y muñeca de seda, hijo de uno de los mayores mitos de la pallacanestro, el biancorosso  Darren Daye, pondrán centrímetros y calidad en la pintura, con la ayuda de los más toscos Abdullahi Kuso y Theo Davis.
 
La duda es quien dirigirá semejante orquesta, pues el único base puro, el local Andrew Sorenson no parece a la altura, por lo que entre el irregular  Pargo y Downs, un 6-8 ligero y habilidoso, habrán de salir adelente.
 
8. Kentucky WILDCATS
 
Aires de renovación soplan en el programa más historiado de la NCAA, sorprendentemente Tubby Smith hace las maletas y llega Billy Gillispie, tras sus dos éxitos en el estado de la estrella solitaria, concretamente en  UTEP y Texas A&M.
 
Dos son las características del joven técnico: la capacidad de trabajo, al límite de la obsesión, y su fuerza reclutadora, algo en lo que los Wildcats habían perdido algo de pie en relación con sus pares en la élite del College Basketball.
 
Si en el caso de Gonzaga hablábamos de exceso interior y problemas de dirección, los Wildcats son el caso contrario, ya que el senior Ramel Bradley garantiza experiencia y afan de superación en la posición de base, y el juego exterior está más que surtido con Joe Crawford, Jodie Meeks, Derrick Jasper y el novato Alex Legion.
 
De estos tres Meeks, un buen recruit que ha superado sus expectativas en un gran año freshman, parece llamado a liderar al equipo con su excelente técnica y versatilidad mientras que Crawford, otrora superestrella de la H.S y actualmente uno de esos seniors por castigo, se halla ante el último tren a la NBA, el que parecía su seguro destino tres años ha.
 
Por dentro destaca la incógnita, cada vez menos, de un freshman de excelencia, el celebrado Patrick Patterson que finalmenté se decantó por los de Lexington, y que muchos pronostican como un one and done a poco que cobre protagonismo, mientras que Perry Stevenson, un jugador explosivo y taponador de 6-9, pondrá músculo y trabajo bajo aros, aunque deberá acercarse a las dobles figuras en anotación para compensar las amenazas del equipo.
 
Kentucky presenta una  de sus escuadras más jóvenes de los últimos 20 años, un técnico nuevo y muchas interrogantes, pero el peso de la tradición bluegrass descansa sobre uno de esos técnicos jóvenes llamados a marcar una época.
 
7. Michigan State SPARTANS
 .
Hay ciertos entrenadores que, habiéndose criado en una cultura de optimización de recursos, funcionan mejor con plantillas de hombres que con las de nombres. Algo así puede haber pasado en Lansing con Tom Izzo y los Paul Davis, Shannon Brown y cía, bluechipers que no han alcanzado el trono que sí lograron los menos publicitados, Mateen Cleaves, Andre Hutson y cía.
 
Este año los Spartans cuentan porque van a estar liderados por dos de esos guerreros que tanto gustan a su técnico, el base senior Drew Neitzel, un jugador que llegó con fama de tirador alocado y ha acabado siendo un líder completo, que suple con corazón sus deficiencias técnicas, y el alero Reymar Morgan, un top 40 de High School que desde su debut en el Madison mostró versatilidad y calidad más que suficientes para anotar en dobles figuras.
 
Pero la gran diferencia de este equipo la ha de marcar un tapado, un jugador sin referencias, no entraba entre los 100 primeros de su promoción,  que el año pasado se manejó a gran nivel en la pintura, me refiero al pivot Goran Suton, un bosnio 6-10, con cuerpo, movimientos,  muñeca y actitud para mantener el tipo ante los mejores interiores del basket universitario.
 
Las buenas noticias no acaban ahí, pues los 5 mejores anotadores del equipo regresan, y un quinteto con dos seniors, dos juniors y un sophomore, en estos tiempos de cambio, no es poca cosa.
 
Y para los curiosos, Los Flintstones siguen estando presentes en el roster verde, Marquise Gray y Tom Herzog, un center novato de siete pies, serán los depositarios de esta honorable tradición.
 
En resumen, experiencia e intensidad, a falta de calidad deslumbrante, serán los ingredientes con los que este programa asalte la Big Ten y trate de colarse e  la Final Four.
 
6. UCLA BRUINS.
 
 
Desde la llegada a Westwood de Ben Howland, los Bruins cuentan siempre para ganarlo todo, como han demos trado en las dos últimas ediciones, sólo la presencia de un equipo histórico como los Florida Gators ha impedido que en las colinas de Los Angeles se celebren dos títulos que añadir a la historia de excelencia de este programa.
 
El leit motiv de los equipos del ex Pitt es claro: destrozar psicológicamente a los rivales a base de frustración, con una gran defensa. cambiante y atosigante, y un ataque muy controlado, buscando siempre la mejor opción.
 
Lo hicieron hace dos años con Gonzaga y Memphis, que se perfilaba como favorita, y lo repitieron el año pasado con Kansas, el equipo con más talento, pero con crisis de liderazgo y confianza que los angelinos supieron explotar.
 
La pérdida de Arron Afflalo no debería notarse en exceso si Josh Shipp y el gran base Darren Collison toman las riendas en el backcourt,  y sin embargo este año cuentan con algo que otros años no tenían: un jugador interior decisivo.
 
Kevin Love, ni más ni menos que el atleta colegial masculino del año, un pivot blanco de 6-9, inteligente, con buena mano y exquisita técnica , despreció la oferta de Duke- su destino natural- y se incorpora a los Bruins, creando hermosas expectativas.
 
Si el freshman de oro es tan bueno como se apunta, los gladiadores de lujo Lorenzo Mata, Luc Mbah a Moute y Alfred Aboya, wide bodies capaces de sofocar a casi cualquier juego interior rival, podrán concentrase en tareas de intendencia, lo que los hace aún más temibles.
 
Cualquier rival sabe que será un día duro ante los angelinos, que todos sus resortes nerviosos serán puestos a prueba, lo más cercano a aquellos 40 minutos de infierno que hiciera famosos Nolan Richardson en la gran Arkansas de los 90..
 
Con tales ingredientes, no sería de extrañar una nueva presencia de UCLA en la Final Four, y esta vez, sin su némesis sureña en frente, todo puede ocurrir.
 
5. Georgetown HOYAS.
 
 
Casi todo el mundo daba a los capitalinos nº 1 nacional si Jeff Green hubiera decidido agotar eligibilidad, pero tal evento no ocurrió, luego hay que reconfigurar el planteamiento.
 
Y lo cierto es que los de John Thompson III, bien pudieran ser el mejor equipo de la nación o salir del top ten, todo en función de la resolución de dos incógnitas:
 
- ¿Como responderán Patrick Ewing Jr. y, sobre todo, Vernon Macklin, a la llamada de la oportunidad?.El primero parece un jugador limitado, valiosísimo como hombre de rotación, pero algo corto para ser titular de un powerhouse colegial. El segundo parece perdido, con grandes talentos latentes, pero con un desempeño en pista errático y decepcionante, algo que se venía anunciando los dos últimos años en High School, cuando fue descendiendo alarmantemente puestos en los rankings ( llegó a ser considerado un prospect mejor que Kevin Durant).
 
Por el momento, este aspecto del juego interior parece bastante oscuro.
 
- ¿Que aportarán los dos recruit estrella del backcourt?. Hasta ahora los Hoyas se habían mantenido arriba con exteriores sin pedigrí, pero este año llegan dos McDonalds All American : Austin Freeman, un escolta poderoso físicamente, producto de la prestigiosísima DeMatha H.S. y  Chris Wright, excelso tirador que fue considerado  jugador del año en las durísimas ligas colegiales de Washington.
 
El hecho que estos dos novatos de lujo no necesiten tirar del carro desde un inicio, pues en ela plantilla ya hay veteranos para ello,  puede ser un factor de estabilidad que favorezca su integración en el equipo, aunque habrá que ver como llevan el no ser protagonistas.
 
Al margen de estas cuestiones, G,Town cuenta con el mejor center universitario, Roy Hibbert, ejemplo de trabajo y superación, uno de los mejores bases en Jonathan Wallace, y un alero fuerte con potencial ilimitado como DaJuan Summers, amen de un conjunto bastante unido, en trayectoria ascendente y que tras el regreso a la Final Four el año pasado solo tiene un objetivo: llevarse el anillo de campeones.
4. Tennessee VOLS.
 
 
En Knoxville están acostumbrados a los éxitos en baloncesto, pero siempre de otro género. Desde los tiempos de Ernie & Bernie, no se respiraba un clima de expectación tan intenso como la que inspiran los chicos dirigidos por Bruce Pearl.
 
Y tal euforia no es baladí, si tenemos en cuenta que regresan los mejores jugadores de la temporada anterior, a los que se unen un par de transfer de primer nível.
 
En efecto, los sureños cuentan con una estrella legítima, el escolta Chris Lofton, un caso de sleeper colegial, jugador sin grandes antecedentes que se desarrolla en la Universidad, y que es a día de hoy, el mejor tirador de la Liga y un candidato más que serio a POY. Su afición por jugarse las bolas calientes es una de sus principales bazas.
 
Por dentro, también van servidos, con una pareja talentosa y jóven formada por Wayne Chism y Duke Crews, dos top 30 en High School hace dos años, que confirmnaron su potencial en su primer año en Tennessee. Si acaso se les puede acusar de alejarse demasiado del aro, de no pegarse, pero su versatilidad y buena mano está fuera de duda.
 
Lo dicho no es poco, pero como diría el cartoon, aún hay más. Y ese más tiene el mismo apellido: Smith, pues son ni más ni menos que 3 los jugadores con tal apellido que pueden ser decisivos para las aspiraciones de este programa.
 
Jajuan Smith es un escolta senior que ha  pasado de ser un suplente sin apenas brillo en su primer año, a anotar quince puntos por partido como junior; Ramar Smith es el mejor base puro de la plantilla, un soph que en su año de novato ya anotaba en dobles figuras; y finalmente, la joya de la corona, Tyler Smith, un transfer de postín, ni más ni menos que un jugador de gran prestigio en el Instituto que abandona Iowa siendo uno de sus mejores jugadores (catorce puntos de media), y que aportará ductilidad y fuerza al puesto de 3-4 en este equipo. Si rinde como se espera, los Vols son candidatos a todo.
 
No es de extrañar que en Knoxville anden locos por incordiar.
 
3. North Carolina TAR HEELS.
 
En principio, el retorno de una tripleta de la jerarquía de Tyler Hansbrough, Wayne Ellington y Ty Lawson debería segurar a los de Chapel Hill la condición de favoritos, pero hay algo que no acaba de convencer, que estuvo presente a lo largo de la temporada anterior y pudo percibirse con inusitada fuerza en la debacle de los últimos 15 minutos ante G,Town.
 
El equipo parece que no tiene química, que no ha encontrado a un lider sólido, una distribución armoniosa de roles, e incluso el otrora idolatrado Hansbrough- su año freshman fue impactante- se nos representa como un jugador vulnerable, como alguien con limitaciones.
 
En todo caso, los azules cuentan con una plantilla de ensueño, en el que un talentazo como Deon Thompson- acaso el mejor juego de pies del basket universitario-  puede llegar a pasar por jugador de rol, y en la que gente como Bobby Frasor, Danny Green , Marcus Ginyard o Alex Stepheson, que en la mayoría de programas serían estrellas, pueden dedicarse a tareas más oscuras.
 
Roy Williams tiene ante sí un reto que ya satisfaciera con los May, Felton, Mcants y cía, hacer que sus hombres, a pesar de su clase natural,  se pongan a laborar duro en defensa, que asuman que solo desde el trabajo y la intensidad se puede alcanzar el éxito en el basket colegial.
 
Al final nos encontramos ante otro equipo indescrifable, capaz de lo mejor o lo peor.
 
2. Memphis TIGERS.
Llega la hora de la verdad para John Calipari y sus chicos, tras dos años de partir como darkhorse oficioso, los de la Ciudad de la Música pasan a ser serios favoritos al título, y todo lo que no sea estar en la FF se reputará fracaso.
 
Curiosa evolución la de este equipo, que hace tres años, cuando se produjo la desbandada de los mejores programas de su conferencia hacia las majors- especialmente la Big East- se dijo quedaría reducido a la mediocridad.
 
No contaban dichos análisis con la proverbial energía del técnico italo americano, capaz de motivar a sus chicos por encima de tales vicisitudes.
 
El exigente calendario de los Tigers fuera de conferencia ( Coaches vs Cancer, Jimmy V Classic, G,Town, Arizona, Gonzaga, Tennessee.....) pondrá a prueba su capacidad de respuesta ante situaciones de presión, preparándoles para los momentos más calientes de The Big Dance.
El gran reto este año es conservar el "espíritu Laurinsburgh" recibiendo a uno de los 5 mejores jugadores de la camada del instítuto, un base de Chicago, con todo lo que ello comporta, que responde al nombre de Derrick Rose. Si en el presumiblemente único año que el chico pase en Memphis, sabe adaptarse a las necesidades del conjunto, sacrificando su exposición individual, todas las piezas pueden encajar.
 
Por lo demás , la plantilla está cerrada, con un núcleo de jugadores con tres años de experiencia juntos en el que el habilidoso Chris Douglas Roberts por fuera  y el tan poderoso como lenguaraz Joey Dorsey, en la pintura, se plantean como líderes, con gente de solvencia como Robert Dozier, Alan Anderson, Willie Kemp o André Allen, en labores de intendencia.
 
Solo el peso de ser favoritos puede romper sus sueños de grandeza.
 
 
1. Louisville CARDINALS.
 
Si alguien hubiera anunciado hace 20 años que un mismo técnico reflotaría los dos grandes programas del estado bluegrass, todos hubiéramos pensado que desvariaba, pero así y tanto ha cambiado el College Basketball, que Rick Pitino puede completar semejante hazaña.
 
Desde luego sería hermoso que lograra integrar tanto talento como tiene, y que consiguiera que la suma del mismo se expresara en forma de juego de conjunto.
 
A esos efectos, tres son los retos del técnico cardenal:
 
Empecemos con el sophomore Edgar Sosa, un neoyorkino sabrosón que el año pasado, en el último partido de Louisville, se comió a Acie Law, ni más ni menos. Más centrado de lo que se esperaba, el base te puede destrozar tanto en la penetración como desde la línea de 3. Debe mejorar sus decisiones, aunque ni mucho menos es ese jugador alocado que algunos anunciaban..
 
Continuemos con el pivot  Derrick Caracter, de quien ya hablamos en estas páginas, un tipo con clase para regalar pero con una mala cabeza que le lleva a meterse en faltas en muy poco tiempo. De la raza de ilustres gordos interiores con feeling for the game y mano de seda, seguimos esperando que explote como jugador.
 
Y terminamos con Earl Clark, uno de esos jugadores filiformes que parecen haberse quedado a medio camino de cualquiera parte, a lo Tayshaun Prince en sus inicios en Kentucky, pero que si se centran te dan una ductilidad en ataque, a la par que unas ventajas en defensa, de las que suelen valer títulos.
 
Tello Palacios y David Padgett, dos jugadores sobrevalorados aunque bastante aprovechables, serán los referentes en la pintura, mientras que Terrance Williams, un swingman que ha ido ganado en regularidad y liderazgo, y Jerry Smith, sophomore que el año pasado tuvo bastantes minutos, y que es el mejor tirador de la plantilla, completan una rotación que nada tiene que envidiar a las mejores de este año.
 
Serán intensos y ambiciosos, solo falta por comprobar si serán astutos y si sabrán jugar los unos con y para los otros.
 
Creo que Pitino los va a armar, (y la va a armar).
 
 
 
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LUNES, 11 DE JUNIO DE 2007

INOLVIDABLE DUELO OLVIDADO.


La NBA ha vivido casi siempre de duelos individuales que sintetizaban épocas, que permitían al potencial público entrar al juego del contrastes de estilos, personalidades y maneras de vivir que ofrecían sus protagonistas.

De tales duelos, dos sobresalen por encima de los demás:

Chamberlain contra Russell, el gigante anotador contra el oscuro stopper, el seductor contra el ganador, el talento contra el carisma.

Bird contra Magic, duelo racial, la solidez contra la brillantez, el chico del mundo rural contra el inner city player, la remilgada Boston contra la frívola L.A, en fin, un litigio eterno y perfecto, soñado por cualquier guionista cinematográfico.

Junto a estos periodos bipolares, ha habido otros donde el reinado estaba más equilibrado, o era de un solo monarca indiscutible, como ocurrió con  Air Jordan y antes con Kareem Abdul Jabbar.

Pero hete aquí que, como embrión del tardojordanismo, ha crecido una rivalidad silenciosa, un duelo de titanes que, extrañamente, no ha sido objeto del uso y abuso publicitario que históricamente explotaron tanto la NBA como las marcas comerciales.

Efectivamente, Shaquille O,Neal y Tim Duncan lo tienen todo para servir un feud inolvidable:

Época. O, Neal llega a los pros en el año 1992, Duncan en el 97, 5 años de diferencia, pero 9 compartiendo escenario

Anillos. El ex LSU tiene 4, con dos equipos, y el ex Wake Forest 3, pero va camino de ampliar.

Liderazgo. Nadie pone en duda que dichos anillos fueron obtenidos por equipos guiados por estos dos grandísimos jugadores, acaso el último anillo de O,Neal lo haya sido como escudero de lujo de un líder distinto: el fantástico Dwayne Wade.

Posición. Ambos son jugadores de pintura clásicos, con físicos poderosos que mueven con oficio en espacios cercanos a la canasta, sin apenas lanzar de distancias superiores a 5 metros del aro

Contraste de estilos. Ambos jugadores comparten un factor base, la inteligencia. A partir de ahí, todo es diferencia: Mientras O,Neal basa su dominio en el físico, en un surtido de movimientos bastante mecánicos en los que saca provecho a su inmarcesible combinación de agilidad y fortaleza, Duncan es el paradigma de finesse player, con un juego de pies excelso, dominio del cuerpo impresionante y registro de recursos inacabable, del bank shot a la penetración con bandeja, del trailer al medio gancho.

Contraste de personalidades. En este caso frente a la exhuberancia de O,Neal, que no solo juega al basket, sino participa en films, graba discos de rap y sueña con ser sheriff, encontramos la sobriedad de Duncan, jugador que separa con ahínco su faceta pública de la privada, envuelta en una cómoda opacidad.

Dominación. Si Duncan gana su cuarto anillo ante el aspirante King James, serán 8 los que aúnen, equitativamente repartidos, cuatro por mano. Toda una década, contando además con el embrujo y complicidad de lo remoto, lo diferente, desde la posición históricamente más admirada, la de center, esos hombres gigantescos que empequeñecen al espectador, separándolo del jugador como acaso ningún otro deporte consiga.

Sin embargo, concurriendo todos los elementos para provocar la fascinación del público, nunca ésta se ha planteado en términos absolutos.

De entre todas las razones que pudieran esgrimirse para justificar esta paradoja, una parece erigirse en la más poderosa: nunca se enfrentaron en unas NBA Finals.

Primero, porque compartían Conferencia, Duncan en San Antonio y O,Neal en Lakers. Se enfrentaron en cinc