Antes de introducirme en esta especie de jungla del parquet en la que se ha convertido el oficio de representante de deportistas, trabajé en dos importantes compañías multinacionales estadounidenses. Y lo hice durante el tiempo suficiente como para entender que, para los altos ejecutivos de las empresas norteamericanas, cualquier estrategia de expansión de su marca en Europa pasa, indefectiblemente, por Londres: la capital del Reino Unido. En un noventa por ciento de los casos, el cuartel general -los llamados en inglés “headquarters”- de la división europea de cualquier empresa estadounidense mínimamente importante está ubicado en Londres. Yo mismo trabajé en el headquarter de una de esas compañías, en la City londinense, durante un tiempo.
Como es de sobra conocido, la National Basketball Association (Incroporated) es una empresa estadounidense. Y es, además, una empresa estadounidense muy emblemática y muy rentable. Con su base operativa en Nueva York, el negocio de la NBA es poseer y operar 30 clubes de baloncesto norteamericanos: 29 clubes estadounidenses y uno canadiense. Y su misión más importante en la actualidad es vender el baloncesto NBA no sólo en su territorio natural, Norteamérica, sino propagarlo por los cuatro puntos cardinales del globo también.
Desde hace ya cerca de treinta años, una de las estrategias más notorias de la Liga NBA está siendo expandir su producto a nivel internacional. Con ese objetivo, y bajo el mando de Mr. David Stern, la NBA ha abierto, a lo largo de los últimos años, oficinas en países como el Reino Unido, España, Italia, Francia, Mexico, Brazil, la India, la República Popular China o Japón. Y ahora se dispone a abrir tres oficinas más en África.
En lo que concierne al Continente Europeo -el lugar del mundo, fuera de Estados Unidos, en el que el baloncesto es un deporte más notorio- la NBA lleva ya bastante tiempo flirteando con la idea de expandir su producto por estas tierras de Dios. Pero ocurre, claro, que mientras que en la República Popular China la NBA sí puede acometer una estrategia agresiva –no sólo creando una liga y sus equipos partiendo desde cero, sino también invirtiendo en la construcción de canchas totalmente nuevas- en Europa, el arraigo del deporte del baloncesto, con clubes casi tan antiguos y tan señeros como el propio juego en sí, hace que esa estrategia tenga que ser, por fuerza, muy diferente.
Pero en términos de conquistar Europa, la NBA es como un rayo que no cesa. Hay algo que la NBA siempre ha tenido muy claro, sin embargo: cualquier esfuerzo de expansión, presente y futuro, en este viejo continente, pasa por –y tendrá que contar con- Londres. El hecho de que en el Reino Unido el deporte de la canasta le importe poco al público o que la información sobre la competición nacional más significativa, la BBL, aparezca en letra muy pequeña en los diarios de información general es, para las gentes de la NBA, algo totalmente irrelevante. “A los británicos les gusta el baloncesto, sólo que ellos todavía no lo saben”, dijo el otro día en Londres un alto ejecutivo de la NBA.
Así que, al hilo de esta premisa -más propia del personaje de Charles Foster Kane en el célebre film “Ciudadano Kane” que de un ejecutivo agresivo de la NBA- la semana pasada supimos que la Liga NBA ya se está moviendo para crear, al menos, tendencia. Se trata de convertir a un deporte muy secundario en el Reino Unido en un deporte muy atractivo para el público británico. Y de conseguir que el baloncesto se incorpore a esa categoría de deportes secundarios –como son el rugby o al cricket- que están justo por detrás del fútbol en el alma y en el ideario de los aficionados de las islas.
Por cierto, demos casi por hecho que el equipo de la Gran Bretaña tendrá una wild card para el Mundial de Turquía-2010: así lo ha solicitado públicamente el Comisionado de la NBA, Mr. David Stern en una rara intervención partidista y claramente favorable a sus primos británicos. En esa misma reunión, el Comisionado explicó por dónde van ahora los tiros.
Resulta que un grupo de (ricos) inversores estadounidenses, asociados con algunos antiguos ejecutivos de la NBA –entre los que se encuentra el ex jugador de los Lakers A. C. Green, por cierto- proyectan crear una nueva liga de baloncesto en la Gran Bretaña; esta liga se llamaría “British Basketball Association”. Su acrónimo sería, naturalmente, BBA.
Aparte de la evidente homofonía con la NBA estadounidense, esta liga tiene todas las bendiciones de Mr. Stern y de sus hombres para que se fusione, absorba, o simplemente borre del mapa, a la actual BBL: la única liga británica de baloncesto profesional que ahora mismo reconoce la Euroliga. Y a partir de ahí, la BBA y la NBA expandirán por todo el Reino Unido la palabra y la obra de David Stern: al modo y manera en que lo hizo San Columba de Iona cuando convirtió a los pictos al cristianismo allá por el Siglo VI de nuestra era.
San Columba se fue a evagenlizar las Tierras Altas de Escocia tan sólo con una barca de madera. Pero este grupo de inversores y de expertos americanos viene mucho mejor equipado para esta nueva misión. Con una inversión inicial de 25 millones de dólares, este grupo de financieros pretende que esta nueva liga de baloncesto británica la integren clubes de la célebre y poderosa English Premier League. Y que los clubes que conformen esa BBA se llamen igual que los equipos que integran ahora mismo la EPL. Es decir, Manchester United, Arsenal, Aston Villa, Liverpool, etc.
El objetivo de la BBA es bastante claro: crear una liga de alto nivel competitivo en el Reino Unido, con un importante presupuesto operativo y de marketing, que esté integrada por clubes con altos presupuestos y con canchas de juego muy grandes. La idea es que acabara compitiendo, en nivel económico y deportivo, con la ACB, con la Liga Griega, o con la Lega Italiana. Y que la BBA llegara a ser, con el tiempo, la liga continental más importante de Europa.
Naturalmente, toda esta riada de optimismo puesta en papel Galgo no la suscribo yo. He citado, casi verbatim, lo que está escrito en uno de los memorandos que el grupo de inversores americanos dirigió a los propietarios de los clubes de la EPL: que son, claro, el objetivo prioritario de este consorcio estadounidense.
Todavía no se conocen muchos detalles sobre esta nueva BBA. Pero sí se sabe que los americanos está dispuestos a utilizar esos flamantes 25 millones de dólares como presupuesto operativo de la liga BBA: que contaría, inicialmente, con 8 equipos que tendrían, claro, cada uno de ellos su propio presupuesto. [A priori, 25 millones de dólares suenan a mucho dinero tan sólo para gastos operativos de la BBA. Dudo mucho que la ACB disponga de 17 millones de euros en gastos operativos].
Los clubes de la BBA estarían ubicados en ciudades importantes del Reino Unido y jugarían un total de 42 partidos en su temporada regular. La fecha de comienzo de esta competición está prevista para el día 1 de Noviembre del año que viene.
Parece que varios de los propietarios de clubes de la EPL han dado una respuesta “no negativa” a la idea. Es decir que, con la cautela que siempre tienen los muy ricos hacia sus nuevas inversiones, a los amos de la EPL les podría interesar este Proyecto-BBA. Algo que, por cierto, tiene muy contentos tanto al grupo inversor americano como a la propia NBA. La Liga de Mr. Stern está ciertamente muy interesada en que este proyecto salga adelante.
Hay un dato interesante que no conviene pasar por alto: en la EPL hay ahora mismo tres propietarios estadounidenses: alguno de los cuales es dueño de otras franquicias deportivas en los Estados Unidos también. La familia Glazer, que es la dueña del Manchester United, Mr. Randy Lerner, el dueño del Villa, y Mr. George Gillett y Mr. Tom Hicks, que son los amos del Liverpool, son en principio favorables a esta aventura. Otros dueños de clubes de la Premier League, entre ellos el oligarca ruso Roman Abramovich, el dueño del Chelsea, no parecen tenerlo claro; al menos de momento.
En cuanto a las canchas de juego, aparte de la preciosa O2 Arena londinense –construida de acuerdo a los estándares de la NBA, no lo olvidemos- la propia Londres, con el futuro Pabellón Olímpico de Baloncesto que ahora está en construcción, y las ciudades de Manchester, Leeds, Sheffield y Birmingham tienen pabellones con capacidad para albergar 10.000 espectadores o más.
Escrito lo cual, diré que me parece una decisión estratégicamente brillante que la futura BBA intente contar con los clubes de fútbol ingleses. Eso le daría, de entrada, a la BBA una base muy sólida de aficionados –aunque no precisamente muy duchos en el arte de la canasta- que, de otro modo, tardarían muchos años en conseguir.
Sospecho, también, que gran parte de esos 25 millones de dólares de los que dispone inicialmente este Proyecto-BBA, tendrán que ser adjudicados al marketing; o sea, a vender el producto. Caso de no hacerlo, me temo que el público británico no llenará esas canchas jamás.
Las gentes de la NBA están muy contentas de que la O2 Arena de Londres se haya llenado a rebosar cada vez que han venido a jugar equipos de la NBA al Reino Unido. Pero una cosa es que una familia inglesa vaya a ver un partido de la NBA, aunque sea amistoso –para ellos un choque de la NBA tiene todavía el componente de la novedad- y otra muy distinta es que vaya a ver un partido de baloncesto de la futura BBA.
Tengo siempre mucho respeto a las decisiones estratégicas que toma la Liga NBA. Entre otras cosas, porque en la Liga de Mr. Stern, cualquier decisión estratégica se toma después de muchos estudios y de muchos análisis. La NBA jamás se ha lanzado a la aventura en ningún proyecto y el Comisionado nunca juega para perder. Pero me parece que el territorio británico les resultará un campo muy difícil de conquistar a estas buenas gentes de la NBA.
Sin embargo, no dejo de pensar que toda esta idea de la BBA es un paso más en la estrategia de desembarco final: encaminado no sólo hacia la expansión del baloncesto en Gran Bretaña, de cara a los Juegos Olímpicos de Londres-2012, sino al aterrizaje de los hombres del logo de Jerry West en este continente. Tal vez eso no suceda hoy, ni mañana. Pero sí en un futuro. Y dado que cualquier desembarco de una compañía estadounidense en Europa pasa por Londres, habrá que estar muy atentos a esta nueva incursión de la NBA en las Islas Británicas.
En esas siempre peculiares islas, los hombres de Mr. David Stern no lo van a tener fácil. Pero si algo nos enseña la historia de San Columba de Iona es que uno puede desembarcar y evangelizar a pueblos enteros de esos contornos pertrechado tan sólo con una barca de madera y con una misión. Así que más nos valdrá no infravalorar a estos americanos: llegan a Britania con 25 millones de dólares en cash. Y con una nueva misión evangelizadora: difundir la NBA.
[1 - 2] >> página siguiente
14 - Genial ahora que vendan los partidos por PPV y a tomar por culo el proyecto. Frase para la historia: La televisión está matando al baloncesto
16/10/2009 - 12:32 - sabinero
13 - La elección de UK tiene mucho sentido. Precisamente la escasa tradición baloncestística juega a su favor. Mucho más duro sería entrar en una país con una competición fuerte. En cualquier caso, por mucho que no pueda parecer 25 millones de euros para cualquiera de nosotros, para la NBA no es más que una pequeña inversión en la exploración de nuevos mercados; por otro lado el potencial es inmenso y justifica la inversión. Lo veo casi como los millones de euros que se gastan las empresas petrolíferas en prospecciones: están plenamente justificados.
15/10/2009 - 18:10 - Orzowei
12 - Excelente articulo. Yo tengo dudas de que esto prospere en UK. La NBA tiene que entender que no puede llegar a Europa y aterrizar en un país que apenas se interesa por el basket y de repente hacer que ese país se vuelva loco por una canasta. Se la pueden pegar...
13/10/2009 - 16:40 - mikidumb
11 - Gran artículo. Recordemos que las grandes ciudades son un hervidero de culturas, asi que el conservadurismo deportivo que se ha nombrado por aqui es ''relativo''. Solo hay que pasearse por Londres y ver que se está pidiendo a gritos un deporte ''moderno'' (entendiendolo como ''cool'' o way) Y esto, ni el cricket ni el rugby lo dan. Yo creo que si triunfará el experimento...sobre todo si el dinero se mantiene y genera más dinero...El año pasado la Superliga rusa en sólo un año generó tres equipos con grandes nombres, aparte del CSKA. Si se mantiene esto un lustro podríamos hablar de una pequeña gran liga en UK
13/10/2009 - 16:28 - shifty
10 - Me parece que por muchos estudios de mercado y demás que hallan hecho Mr. Stern y compañia, lo de introducir una competicion nueva en un pais con tanta tradición deportiva y competiciones deportivas tan antiguas no les va a salir bien, pero el dinero es suyo y cada uno hace lo que quiere con su dinero
13/10/2009 - 13:29 - mambre
9 - Excelente artículo. no obstante veo casi imposible que el basket entre en UK. No olvidemos que es el pais donde nacio el futbol, seria como intentar inculcar el soccer en el pais donde nacio el basket, USA. Cuando estuve en Londres me dio pena ir por las tiendas de deporte y ver escasisimo merchandising de NBA (centrado en Deng y Gordon). En una sociedad tan chovinista como UK veo muy dificil esa idilica introduccion del basket, muy dependiente de los gustos y preferencias de los principales mecenas (desde rusia con amor y Abu dhabi cuyos deportes preferentes se centran en futbol y rallyes)
13/10/2009 - 12:24 - villimero
8 - Gran artículo, como siempre, Miguel Angel. Esta utopía, porque no creo que pase de ahí por muchos planes que tenga el sr. Stern, donde los futuros equipos de la BBA partirán de un pseudomecenazgo de equipos de la Premier me suscita así a bote pronto una duda, si en la liga de fútbol británica hay descensos ¿qué pasaría con los equipos de baloncesto entonces? Me explico: el negocio de las franquicias norteamericanas de baloncesto está sustentado en una reconstrucción o regeneración de los equipos periódicamente, a través del draft, donde los equipos más débiles tienen opción de adquirir las nuevas perlas de la competición. Eso en la Premier no existe. En un negocio bastante equilibrado, comparado con otras ligas, gracias a un excelente marketing, un producto muy atractivo,etc. hay casos palmarios de equipos que una vez descienden a la categoría inferior desaparecen de la élite, cuando hace pocos años eran fijos entre los favoritos de la máxima categoría, como el Leeds United o el Nottingham Forest. ¿Tendrán esto encuenta a la hora de supeditar el éxito de la liga a los equipos de la Premier? Me parece muy difícil...
13/10/2009 - 11:37 - Vic VFV
7 - lección de geopolítica, aderezada con nuestro querido deporte ¿qué más se puede pedir? mmmhhh...un zumito (si vas en el AVE) :)
13/10/2009 - 01:05 - josan74
6 - Estoy seguro que Miguel Ángel Paniagua he escrito su comentario sin mirar ni una vez a su ordenador durante el viaje para escribir los nombres de esas personas. ¡Qué grande eres y gran relato! Saludos.
12/10/2009 - 23:30 - nbaplayer
5 - Espero que haya sido un viaje cómodo Profesor. Me quedo con lo de "prima mangare, poi filosofare". Una cuestión; en estos primeros digamos "pliegos" en los que Stern define las lineas maestras de la futura BBA, ¿se ha abordado algo sobre la contratación de jugadores, topes salariales ...?, a priori, supongo que es pronto para abordar esos temas, pero como los ejecutivos de la NBA lo tienen, ya desde el principio, todo "atado y bien atado" ahí dejo la cuestión.
12/10/2009 - 23:09 - BMAMBA
[1 - 2] >> página siguiente
Es uno de los periodistas españoles con más reputación cuando se habla del baloncesto de los Estados Unidos. En radio, ha trabajado para la Cadena COPE desde 1986 hasta la temporada 1991 1992, y desde la 1992-1993 lo hace para la Cadena SER, participando en espacios tan populares como el Carrusel Deportivo. En prensa, le hemos leído en medios de tanto prestigio como el diario EL PAÍS o la Revista Gigantes.
2010 (10)
2009 (52)
2008 (17)