Me conmueve la gran cantidad de personas que con cautela pero del todo convecidas me transmiten su pesar, su miedo, su impotencia y su perplejidad ante la situación del Vive Menorca.
Es curioso cómo, sin excepción, se distancian de mi persona todavía más confundidas, ya que esperan yo les dé ese punto de vista que atenúe su pavor a descender de categoría. Si me permitís el atrevimiento, quisiera expresar mi punto de vista de cómo podemos y debemos intentar cooperar a que el equipo siga el año que viene compitiendo entre los más grandes. Es el momento en que mi corazón y mi capacidad de raciocinio me dicen después de 18 años en la élite del baloncesto, que debo moralmente aportar un granito de arena a esta causa. Una causa que por otro lado deberíamos recordar que no es algo de questión vital. Nadie muere de hambre ni nadie quedará sin hogar si desciende el equipo, pero sí tengo el convencimiento total de que no hay porque volver a la L.E.B. si el equipo puede permanecer en la mejor liga de Europa. Algunos piden la dimisión del presidente, otros gritan a los cuatro vientos que los refuerzos están bien pero que vinieron tarde, otros exigen por lo profesionalizado del baloncesto actual, un director técnico profesional con dedicación exclusiva. Es cierto que las críticas curten y hacen crecer a un proyecto. Mi lectura de la situación actual es mucho más sencilla en la explicación pero infinítamente más difícil de llevar a cabo: UNIDAD. La situación que hoy a dia existe es la que hay. Y por tanto, a x jornadas por acabar la liga regular, sólo se me ocurre una cosa que todos podemos hacer y eso es estar unidos. Transmitir unidad no sólo dentro del equipo y dentro del club, sino unidad de todo el entorno hacia ambos. Ni el club ni el equipo, ni el sector periodístico ni la afición somos enemigos, ¡al contrario! Así que no sólo el equipo puede demostrar que es eso, un equipo, sino que el entorno tiene en sus manos el poder contribuir a que el grupo consiga aquello tan preciado: el objetivo de mantener la categoría. Que un club, un equipo, consiga sus objetivos deportivos es fruto de un sinfín de tareas bien hechas, una interminable lista de detalles aparentemente insignificantes que hacen que un equipo gane. Nunca diré ni instaré a nadie a actuar de una forma determinada y menos a una afición tan ilusionada y volcada con el equipo como la de Menorca. Tampoco a un sector periodístico que siempre ha intentado exponer, mostrar o criticar con ánimo constructivo. Pero debemos ir todos a una. Lo hecho, hecho está y ahora no es el momento de que los jugadores y Ricard Casas escuchen abucheos, silbidos o demás. Unos jugadores que ademàs han mostrado siempre un gran pundonor y profesionalidad. Por otra parte un entrenador, Ricard Casas, que se está dejando media vida para conseguir lo que todos creemos todavía es posible. El domingo el DKV Joventut será recibido por un animal herido, a una afición y un entorno, unidos por el mismo deseo. Ganaremos, ya lo vereis. ¡Ánimos Vive Menorca!
"Existía la percepción de que la plantilla había perdido la confianza en el entrenador..."Así se expresaba el presidente Sintes, cabeza visible del Vive Menorca después de haber cesado a Curro Segura. El baloncesto, ya desde hace muchos años, el baloncesto de elite, se guía por muy distintos matices.
Bajo mi punto de vista, no se valora si los jugadores tienen confianza o no en el entrenador. Se valora si el entrenador tiene o no confianza o no en uno, dos o muchos de los jugadores que componen la plantilla.
Independientemente de si el entrenador cae o no simpático en la grada.
El jugador tiene por naturaleza un espíritu de queja que le convierte en un instrumento letal si los que deben gobernar el equipo y el club no gestionan con "gracia" dicho asunto. Por esa razón el coach debe tener máxima autoridad en esa parcela. Bien asesorado pero con autoridad.
La situación del equipo es por todos conocida: a una victoria del octavo clasificado y a 2 del quinto. Y eso con sólo siete jornadas jugadas.
Conozco bien qué se cuece en Menorca y cómo se gobierna el club. Sé también que un entrenador puede ser cesado en determinado momento por infinitas situaciones, y que si uno no esta de lleno inmerso en el día a día no puede saber ni entender. Pero son sorprendentes las razones esgrimidas por el presidente Jose Luis Sintes, ya que en este mundo del baloncesto, no sólo se tiene que ser profesional y ejercer un cargo con efectividad, sino que además tiene que parecerlo, y por supuesto con tales declaraciones uno se queda con cara de lo que uno cree que no es.
Lo peor del caso es echar la basura a los jugadores porque la reacción inmediata de los seguidores y del entorno en general a esas declaraciones es pensar que los jugadores han boicoteado el trabajo de Curro Segura; en definitiva y hablando en plata, que los jugadores se lo han cargado; de hecho la sonora pitada el pasado domingo después de perder contra el F.C. Barcelona da fe de ello (el público sabrá lo que consigue con esa actitud).
Tuve la sensación al acabar la temporada pasada en la que el equipo menorquín mantuvo la categoría, que no existía lo que se llama la atmósfera adecuada entre el entrenador y demás responsables del club.
¿Será que tuvieron dudas? ¿Miedo quizás?
El miedo a cesar al entrenador en época veraniega provoca situaciones como la que vive el club menorquín, que no es ni más ni menos que echarle al más mínimo contratiempo con la consecuente inestabilidad del equipo. Idéntica situación la vivida en el Pamesa con Víctor Sendra como ejecutor y Ricard Casas en el papel de Curro Segura.
Veremos en qué resulta todo lo sucedido. Por el momento todos esperamos con ilusión a Ricard Casas y a su disciplina, a su trabajo, a su implicación y a sus recursos. Es un largo trayecto del que queda mucho por recorrer.
Gracias Curro. Ánimos Ricard. Força Vive Menorca.
¡Ay Dios mío!, tierra trágame!, no es posible! Estas son algunas de las expresiones que atravesaban mi mente como una exhalación. 21 de Abril de 1994 en Tel Aviv (Israel). Final de la Liga Europea de Baloncesto. Es habitual que un equipo de baloncesto acuda al pabellón unas dos horas antes del inicio del partido. A partir de la llegada del equipo empieza un baile frenético en el que el podólogo, el doctor, el fisioterapeuta, el preparador físico, el delegado del equipo y el utillero son los verdaderos protagonistas con los jugadores como actores secundarios. Vendajes, cremas, tonificacion muscular y un sinfín de pequeñas tareas que hacen que un equipo sea campeón. Así que, ubicados ya en ese añorado m,arco de circunstancias, queda más o menos media hora para que el entrenador Zeljko Obradovic (el más exigente entrenador de Europa), inicie su charla pre-partido.
Ahí está Tomàs Jofresa, preparado para extraer su más preciado tesoro, aquello que le ha permitido hacerse un nombre en el baloncesto europeo, aquello que con su ausencia no sería más que un pato mareado en vez de un rayo sobre el parquet: ¡¡¡sus zapatillas Nike!!! Que precioso es ese último modelo que la marca le ha proporcionado y con el que va a jugar la gran final europea...pero...¡¡¡GLUPS...!!! ¿Dónde están? Mi compañero mas cercano, si no recuerdo mal era Ferran Martínez,
en el vestuario percibe un calor que emana de mi ser: ¿Qué sucede Tomi? Nada, nada... - afirmo yo - Quiero morirme.
Mi expresión facial se convierte simplemente en un rojo chillón con tonos fuego. Me dirijo a Xavi (el podólogo): Xavi - le digo – Sí, Tomi, ¿que necesitas? Necesito que no preguntes, que no digas, que no pienses....jejejeje ¿Sabes dónde esta el hotel donde nos hospedamos aquí en Tel Aviv? ¿Ese hotel que está a una hora de este pabellón? Pues te vas en taxi, entras a la habitación 203, abres el balcón y agarras las zapatillas Nike, esas tan preciosas, y si eres tan amable, ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ ME LAS TRAES.......???????????? Mi tono imperativo y radical tuvo un efecto inmediato ya que en menos de un segundo ya no divisaba su cara de incredulidad y alucine.
Empieza la charla del entrenador mas duro que nunca he tenido (también el más auténtico). Observa a sus jugadores mientras repasa todos los aspectos tácticos en voz alta para que todos ellos, alrededor de él, tengan las ideas claras.
Podéis imaginaros, doce jugadores preparados, listos para afrontar el partido más importante de su carrera deportiva. La mirada del entrenador abarca todo. Se percata de que un jugador escucha atentamente pero calzado con unas preciosas Nike... chanclas Nike, de baño, claro!!! Yo me quería morir. Gracias a Dios el profesor Obradovic no dijo nada en ese momento, aunque todos los componentes del equipo me miraban con extrañeza. Acaba la charla, todos listos para salir a la cancha abarrotada de 9.000 almas. Televisiones en directo de toda europa. Yo sin zapatillas. Mas colorado que un tomate. Aparece Xavi. Aparece mi vida de nuevo. Soy persona otra vez. No habia tanto tráfico, me dice, y el taxista se ha enrollado mucho, - parecia el correcaminos - exclama Xavi. Todo me miran. -Esperad un instante!!!!!! - grito yo. Saltamos a la cancha. Mis compañeros y yo. Mis Nike, esta vez zapatillas deportivas,
y yo. Soy feliz antes de empezar el partido. Profundamente feliz. Dos horas después habíamos ganado la Liga Europea. Soy feliz. Ya no soy rojo tomate. Soy el de siempre.
Antes de ayer 24 de Octubre 2006, estuve en mi casa, en el Pavello Olimpic de Badalona, en el Openning de la Liga Europea de Baloncesto 2006-2007. Ayer 24 de Octubre 2006 recordaba todo esto mientras Zeljko Obradovic impartía lecciones al mando del Panathinaikos. !!!! Que grande es !!!!! Ayer, de vuelta a mi casa en Menorca escuchando a Pedro Abrunhosa, recuerdo que os debo muchas lineas. Recuerdo todos aquellos momentos. Pronto os lo cuento.
Fragmento recogido del libre Riculum vitae, proyecto de Payasos sin fronteras.
“Parece que fue ayer" se convirtió en la frase de la noche.... o mas que la frase, el sentimiento más común que inundó la mente y corazón de todos cuantos nos encontrábamos en aquel marco incomparable. El marco incomparable fue cómo no, el Pabellón Olímpico de Badalona.... y los que nos encontrábamos allí, personas que en su dia trabajamos, sufrimos, reímos, lloramos y padecimos de forma contundente los efectos de querer ganar....... y conseguir un título..... o varios. Porque en baloncesto, ganar significa colectivo, significa implicación en un proyecto y sobretodo, una mirada colectiva en la misma dirección y unos mismos retos.
El motivo de tal evento: el merecido homenaje que el Joventut de Badalona brindó a mi hermano, a Rafael Jofresa, que con las alforjas cargadas de títulos y logros deportivos, acudiera una vez más al que fue su hogar, mi hogar, el hogar de tantos jugadores, entrenadores, doctores, fisioterapeutas, encargados de pabellón, componentes del club con los que juntos conseguimos ser eso tan anhelado, tan deseado: ser precisamente eso; un club, un sólido grupo humano que consiguió lo máximo en el plano deportivo.
Ha pasado ya una década y en cuanto entré en el vestuario del Pabellón Olímpico todo era de nuevo reconocible, y las emociones ya no dejaron de fluir por toda mi persona. Randy Knowles, nuestro mítico y carismático segundo entrenador, se fundía conmigo en un gran abrazo mientras me susurraba al oído: “Tomi, mírales a todos, cuánta calidad reunida de nuevo, eh…”. Allí estaban Josep Mª Margall, mi hermano Rafa, Corny Thompson, Juanan Morales, Jordi Villacampa, Dani Perez, Reggie Johnson, Carles Ruf, Ferràn Martinez, Jordi Pardo, Lolo Sainz, Pedro Martinez, Alfred Julbe.... y muchas personas que habían formado parte del Joventut de los años 80 y 90. Ver a tanto talento deportivo y humano era......para llorar de emoción. Los abrazos eran de verdad, de los que cuentan muchas cosas. Porque era el homenaje a Rafa pero también a toda una generación que juntos convivimos grandes momentos de nuestra vida.
Lo realmente fuerte fue el partido que jugamos contra los Corbalán, los hermanos LLorente, Djordjevic, Pepe Arcega, Romay, Manel Bosch, Quique Andreu, Epi etc…
El recuerdo de cómo le gustaba recibir el balón en contrataque a Jordi Villacampa apareció en mi mente, ver cómo fintaba el tiro Jordi Pardo, cómo “ bailaba” en la cancha Reggie Johnson, la puntería de Rafa de larga distancia, la finura de Josep Mª Margall… era todo sublime. Parecía que era ayer cuando jugábamos juntos. Para mí eran artistas, talentos que siempre permanecerán en mi recuerdo y seguro, en el de muchos de vosotros.
Ya acabado el partidillo y sentados a pie de pista viendo en acción el Joventut - Akasvayu Girona, Corny Thompson me decia:
“Tomi, parece que fue ayer”…… Charlando con él no me daba la sensación de que habían transcurrido más de quince años, la conexión era máxima, parecía ayer mismo que jugábamos como los ángeles para Lolo Sainz o que “sufríamos” el día a día de Zeljko Obradovic con su empeño por hacer de nosotros el mejor equipo de Europa, o cómo no, que Alfred Julbe nos hacía debutar a la mayoría de los que estábamos allí presentes siendo nosotros unos imberbes.
El Joventut de Badalona acertó de lleno con todo el evento. Fue de verdad una gran noche.
De todo corazón que fue una gran fiesta. De todo corazón Rafa que te lo mereces. De todo corazón que doy las gracias a Dios por haberme permitido poder haber sido parte de aquella generación que tan profunda huella dejó en la historia del baloncesto.
De todo corazón os digo, “parece que fue ayer”.
Gracias Joventut. Gracias Badalona. Visca
Tomás Jofresa (1.84 de altura y nacido el 25/1/70) fue un innovador en su salto ACB, no sólo por su estética, peinado emulando a Grace Jones, sino también por ser uno de los primeros bases españoles en machacar la canasta. De hecho, en la temporada 90-91 se presentó al concurso de mates del All Star de Zaragoza.
Sus equipos fueron el Joventut de Badalona (categorías inferiores del mismo y como profesional 87-96), Unicaja (96-98), Granada (98), Benetton Treviso (98-99, Italia), Gijón (99-01), Girona (01-02), Panellinios GS (02-03, Grecia) y Benfica Lisboa (02-03, Portugal).
Su palmarés es excelente con 29 participaciones con la selección española, dos ligas ACB, una liga Europea, una Copa Saporta, una Korac y dos Copas del Príncipe de Asturias como títulos más destacables.