El Basket de "El Pirata"

VIERNES, 09 DE MARZO DE 2012

CORRER ES DE COBARDES

CORRER ES DE COBARDES

El refranero español es rico en dichos populares que conforman parte del acervo cultural de esta bendita parte de la Piel de Toro. Los tenemos a millares, válidos para todas ocasiones y circunstancias. Los tenemos cultos, populares, vulgares… de todo tipo. Pero el que he elegido para esta entrada del blog me viene – como no podía ser menos – como anillo al dedo. Uno de los antitéticos a éste reza lo siguiente: ‘De valientes están las tumbas llenas’.

A veces es difícil distinguir cuándo alguien se comporta de forma cobarde o valiente. Sobre todo cuando se habla de estilos, de gustos, de apreciaciones. Estética. Todo subjetivo, todo sujeto al criterio personal del individuo. Partiendo de esta premisa, entraremos en materia e intentaremos aportar datos que corroboren nuestra postura. Repito, sujeto nuestro pirático análisis. Cualquiera está habilitado para argumentar, discutir y rebatir lo que aquí expongo. Faltaría más.

Una de las modificaciones más llamativas de la reglamentación de nuestro deporte en los últimos 20 años a nivel mundial ha sido la reducción del tiempo de posesión en ataque. Descenso de 30 segundos a 24. No tanto por el mero hecho de copiar a la NBA y armonizar reglamentación en busca de una unidad global de disposiciones sobre el juego, si no por adoptar la filosofía del juego imperante durante la Golden Age de la liga norteamericana. Juego de ATAQUE. Intentar implantar en el basket FIBA aquel maravilloso Showtime de los Lakers magistralmente dirigido por Magic Johnson, la circulación de bola de los Celtics que partía de la genialidad del ‘Pájaro’, o aquella locura ofensiva  - liderada por Poetry in Motion Alex English - llamada Denver Nuggets que jugaban a meter un punto más que el rival con una evidente y placentera (para el ojo del aficionado) desaplicación defensiva. Aquellos ejemplos habían calado profundamente en la retina y cerebro del aficionado europeo gracias a la mercadotecnia de Stern y su equipo. Los que crecimos descubriendo la mejor NBA – apreciación subjetiva, recuerden – el mejor baloncesto que jamás ha existido, abríamos los ojos como platos ante el televisor los viernes noche con los abultados marcadores centenarios que se desgranaban jornada tras jornada en la mejor liga del planeta. Claro, es que juegan ocho minutos más. Es normal que anoten más. Y además, es que son muy buenos, normal que anoten MUCHO MÁS.

Hace poco, menos de un par de meses, una conversación telefónica camino de San Pablo para ver a mi Caja – ese que ahora se llama Banca Cívica y con el que a nivel de marca me cuesta identificarme – me reafirmó en mi idea. En mi teoría. Que tampoco es de locos. Una llamada telefónica y un artículo publicado en El País y colgado en una red social por varias personas, entre ellas yo mismo. Distintas personalidades, entrenadores y jugadores de nuestro basket patrio se expresaban en ella en los mismos términos: demasiado control, demasiada calculadora. Una valiosa serie de declaraciones acerca del destino de nuestro basket FIBA. De su racanería actual, de su evolución y de su lamentable estado ofensivo. Una llamada telefónica que me alegró el corazón. De un maestro que fue un icono con el que me inicié de chaval en el basket viéndole entrenar y que mucho ha que está asentado en nuestro país. ‘Todo es culpa de los serbios’ me dijo. Que han contribuido mucho a engrandecer este deporte. Pero es todo culpa suya. Aza Nikolic, y su manía por el control. Por calcularlo todo. Por estudiarlo todo. Han impuesto la minimización del fallo. La automatización, sin iniciativa del jugador. Y para evolucionar, aprender, hay que equivocarse y reflexionar sobre ello. Estoy cansado de escuchar que la NBA de hoy en día es un cachondeo táctico, y que cuando hay un canastón de un chico americano de color, es por su físico, por su potencia, no por su talento. Si eso lo hace un europeo, sería la hostia’. Lo más cachondo del artículo que generó la polémica, es que la mitad de los interpelados son entrenadores de élite que juegan así, al tostoncesto, y que no hacen nada por cambiarlo. Y no será por falta de recursos en sus plantillas.

Entonces, a raíz de aquella conversación telefónica, me vinieron a la cabeza todos aquellos partidos de infancia y juventud, vistos en la casi recién estrenada televisión (poco antes habíamos abandonado eso de ‘la primera y la UHF’, que se veía fatal), de colores desleídos, sonido telefónico e infografía rudimentaria mayormente de la multinacional que ahora de adulto paga mis facturas. Aquellos duelos internacionales, de equipos o selecciones, del basket mediterráneo de los 70, los 80 y principios de los 90, hasta que la fiebre NBA nos hizo vislumbrar El Dorado de otro basket que dejaba a Yugoslavia, Grecia, Italia y sus aguerridos baloncestos de 70 puntos y poco más en un segundo plano. No la URSS ni el CSKA o el Dynamo, baskets totales, de rodillo de los de +25 apoyados en una más que patente superioridad física y técnica con la que intentaban rivalizar los antaño yugoslavos. Entonces para España, poder llegar a unas semis en un Europeo era ya todo un hito, batiéndose a  muerte con todopoderosas escuadras en una suerte de gesta épica de las que tanto gustamos de jactarnos para bien en nuestra historia baloncestística y que tanta frustración despertaba en el mayoritario público futbolero. Aquello del pasar de cuartos de final. Ya saben. Y a fe que lo fueron para los que los que las jugaron y los que les seguimos.

Tampoco me tembló el pulso cuando tuve que celebrar la victoria de un descarado Žalguiris en la Final de la Euroliga de 1999 con un Tyus Edney – exUCLA-  y compañeros magistrales (precursores de ‘Bo’ McCalebb, han existido siempre en el basket USA llegados a Europa, uno de los primeros Zam Fredrick en la Scavolini) dando un auténtico repaso a la Virtus de Bologna con una pléyade estrellas FIBA construida para un único fin europeo: Pedrag Danilović, Antonie Rigodeau, Hugo Schonichini, Sandro Abbio, Makris-Nesterovic… Pregunta trampa ¿recuerdan quién era el coach de aquella Virtus? Sí, ¿verdad? Empiezo a vislumbrar con deleite pachorrón algún que otro colmillo en el horizonte. El narrador-comentarista de aquel partido, exclamaba con fruicción durante los tiempos muertos en la segunda parte (entonces, se jugaban dos tiempos de veinte minutos todavía): ‘¡¡¡y aquí está el enanito, que está dirigiendo a su equipo a las mil maravillas frente al de un entrenador de los de pi (¶), seno, coseno y tangente por raíz cuadrada de…!!!’. Basket de caraduras (como le llama mi amigo el entrenador) de Edney, Anthony Bouie y Zukauskas (‘el pequeño’ que decía aquel narrador televisivo). Frente a aquella todopoderosa Virtus Bologna con su equipación negra chula, guapa, que vestía y daba respeto y que nos hacía pensar en los Spurs de David Robinson y Greg ‘Cadillac’ y Willie Anderson. Basket de caraduras frente a le uvenere, escuadra plagada de estrellas pero jugando de forma maquinal.

Este año, en lo que llevamos de temporada 2011/12, ha vuelto a bajar de nuevo el promedio anotador de los equipos ACB. De 76’9 puntos por partido (ppg. que le dicen en ultramar) de la campaña 2010/11, este año nos hemos recluido a unos míseros 73,10 de media en la ACB. Y eso que tenemos suerte. Porque parece que sopla una corriente de aire fresco este año, en forma de equipo de baloncesto, que anota por partido 83,3 pts de media. Propuesta de caradura, de basket a campo abierto – que gustan de decir ahora. No pocas veces ha anotado los 90 sin prórroga, oigan. Un basket, como ese de los Nuggets de los 80, el del Baskonia que dirigió su actual coach cuando era jugador con sus alley-oops a un tal Kenny Green, y su posterior etapa madrileña, de correr y repetirlos con otro tal Arlauckas. Un basket, aquí en la ACB y allí, en la NBA, del que nos enamoramos. De ida y vuelta. De CORRER. De anotar una canasta más, un punto más que el rival para ganar el partido. De defensa blanda en ocasiones y apuestas arriesgadas manteniendo en campo al pivot con talento ofensivo, al base ofensivo, encomendado a la ‘Motobull’ cuando hay que cambiar el ritmo de partido de rápido a más rápido (Sr Seleccionador Senior Masculino, ¿ha tomado vd nota de cómo hacer rendir al combo de Mahón?). Un basket que ha enganchado a la grada madridista, y del que gusta el espectador y el aficionado (no siempre confluyen). Un basket que rememora en ocasiones aquella cantinela del Frontón Vistalegre primero, o del extinto Pabellón de la Ciudad Deportiva después, el ‘¡Queremos cien, queremos cien!’.

Cuando aquel entrenador – hoy consultor en los Lakers, escondido tras los mofletes y michelines de otro tacañón de renombre y amiguete suyo – de aquella Kinder Bologna pi (¶), seno, coseno y tangente por raíz cuadrada de… dejó su puesto de trabajo en Madrid y le sustituyó su amigo y segundo – ya nunca más ni lo uno ni lo otro – y el equipo hizo amago de correr en un par de partidos, un analista veterano, juicioso y admirado a la vez que merengón declaró en una red social: ‘Ah, y sin embargo corren’. Y este año, más que nunca Don Víctor, vd que ha visto correr a Emiliano Rodríguez y a López Iturriaga. Este año corren y anotan mucho – para lo que es el basket de hoy en día. Un basket divertido, alegre, que ha enganchado a su forma de jugar a su público y a otros dos equipos ACB que no andan escasos de talento ni de entrenadores valientes para regalarnos dos partidos de competición doméstica de los mejores en los últimos años en la misma. Aparte de las históricas cuatro prórrogas en Manresa de los locales frente al Barça. Conste que mis equipos favoritos y con los que más disfruto viéndoles jugar en la NCAA este año son los Tigers de Mizzou y los Orangemen de Syracuse. Equipos corredores por excelencia. De eso de lo que a veces, la NBA nos ha regalado de forma industrial hasta hastiarnos. A veces, que ya ni eso salvo burradas de Cyborg Griffin.

Capítulo aparte merecen XP y su tostoncesto  - cuando menos es menos, y la asistencia al Palau se resiente – Pianigiani y su basket-kárate a mitad de campo en la salida de bola en transición (facciamo a cazzotti al meno!), nuestro seleccionador nacional, cuyo equipo de Euroliga casi bate el record de menor anotación (44, record en 43) este último en una versión lastimosa del basket redditizio italiano de los 80, y el Síndrome Obradović que les aqueja. Sobre todo a Xavi Pascual. El del basket, claro. Para criticar al de balonmano ya están otros doctores. Pero esto del Síndrome Obradović… es otra historia de la que toca hablar otro día.
 

En ocasiones es difícil entender cuándo alguien se comporta de forma cobarde o valiente. Pero a buen seguro que, en este caso, correr es de valientes. Al menos a mí me lo parece. Y apuesto por ello. No sólo el R. Madrid. Cualquier equipo que lo practique. Recuerden: opinión subjetiva, criterio personal, gusto particular. Dirán que no, que el golpe de la eliminación de la Euroliga de este R. Madrid va a dejar tocado un proyecto que apenas diez días antes había ganado brillantemente la Copa de Rey en casa de su máximo e histórico rival, dando un recital de basket ofensivo, de buena defensa exterior y veloces transiciones culminado con la explosión anotadora del ‘Boom boom mormón’, que como suele hacer dinamitó el partido en 5 minutos bestiales. Los defensores de ‘il catanese’ argumentan que con mejor equipo no han sabido competir en Europa, y que gracias al trabajo del siciliano, la campaña pasada cataron tras muchos años una F4 de Euroliga. Los del vitoriano, que ya en 5 meses un título frente a ninguno del de Catania en año y medio. El debate que se ha abierto en el basket europeo, saciado de escuela de control serbia, no podía evitarse. Bienvenido sea, pues.

P.D.: El ‘basket de campo abierto’, es lo que el amigo narrador de Canal Sur TV llama ‘semitransiciones’. Otra perla más de las suyas habituales en cada una de las transmisiones de basket de la cadena autonómica. Ejemplos vendo cada fin de semana o partido europeo del Unicaja. Como decía alguno que conozco: ‘Sé que está feo de señalá, pero más feo está de no sabé, hablá de ello y ensima cobrá (y musho)’. Fiel reflejo de la España que tenemos.

                    El Pirata. 

Por EL PIRATA a las 08:56 16 Comentarios
 
DOMINGO, 05 DE SEPTIEMBRE DE 2010

La táctica del conejo

La Táctica del Conejo es ya de sobra conocida. La ha popularizado a través de sus comentarios en los partidos ACB un veterano maestro de los banquillos españoles. Sí, ese que todos nuestros amigos lectores se imaginan: bajito, con bigote y el pelo casi a media melena, que toca con sus amigos de juventud (o ¿habría de decir Joventut?) en un grupo de corte rockero cuando sus obligaciones de la pelota naranja se lo permiten. Efectivamente, han acertado vds. en su respuesta. Ese mismo.

Consiste dicha táctica en marchar durante los partidos un poco haciendo la goma en torno a los 10 puntos de distancia, casi descolgándose del partido por momentos, para confundir al equipo rival y tras un último conato de rotura de partido, apretar por sorpresa en el momento clave del choque y atizar un estacazo de tal calibre al rival entre las orejas que lo destroza, venciendo un encuentro que tras muchos minutos parecía perdido, con un notable ahorro de energía y fuerzas.

Mire el señor lector que por el bien de nuestra Selección masculina senior, espero que Scariolo esté aplicando dicha táctica en el devenir global del torneo hasta la que ha sido la primera fase. Avisábamos ya en nuestra penúltima entrada en este blog que a este humilde juntaletras le preocupaba sobremanera la derrota – en el sentido puramente náutico, aunque también en le deportivo – que nuestra Selección pudiera tomar. Y a fe que uno, que no es pitoniso de corte rappeliano, hasta ahora parece que no se ha equivocado mucho. Mal que le pese, y nos pese. Pero vayamos al análisis – siempre en nuestra opinión – de lo acaecido hasta ahora.

A menos que el de Brescia esté jugando al despiste, llaman la atención poderosamente varios hechos en lo que a su planteamiento del juego de los nuestros: En primer lugar, el escaso ritmo de juego de los nuestros. No pienso que se trate de una cuestión física, si no más bien de una vuelta a las andadas de lo ocurrido en la primera fase del Eurobasket de Polonia 2009. Otra vez tenemos a los nuestros sin correr, sin chispa y sin brío, atascados hasta el estreñimiento baloncestístico. Jugando partidos a setenta puntos con un juego estático más que controlado que machaca la tendencia natural de Rubio, Navarro, Llull o Rudy. Y luego habla el de Brescia de que los jugadores tienen ansiedad... ¡¡si juegan con camisa de fuerza!!

Agravado este problema por una caraja general a la hora de cerrar el rebote defensivo, que nos vuelve no sólo vulnerables ante el juego interior rival, si no que imposibilita transiciones rápidas o contraataques que son la forma más veloz, efectiva y pródiga de anotar. Como decía en sus tiempos Nacho Calvo, “contrataque de uno contra cero”. Pero claro, teniendo a Marc Gasol, Fran Vázquez que juega a la altura de las lámparas del pabellón en el Barça y Felipe Reyes que se pega hasta con su padre por los rebotes en el juego interior, el asunto es para reírse por no llorar. Desde siempre, España se ha caracterizado por ser un país de gente no muy grande que debía cerrar el rebote al máximo y correr para anotar sin excesivas dificultades. Elijan una de las tres primeras letras del abecedario que metaforizan este fundamento táctico del juego, y disfrútenla.

Me pregunto si es que acaso los bigardos turcos más de 2’10 – amén de sus ‘exteriores’ de casi la misma altura, han concedido tantas segundas oportunidades a sus rivales. No lo creo. Concluyendo estos dos primeros pain points – como dicen en las multinacionales – creo que más de uno estará conmigo en que quizás convendría retornar a la marcheta de los 25 puntos anotados por cuarto – que capacidad hay para ello – y el que pueda que me siga, como antaño (pero no lejanos tiempos) se jugaba bajo los planteamientos de otros seleccionadores. Eso sí que sería un paso de gigante, pero para velar por la salud cardíaca del aficionado español al baloncesto.

La defensa. Punto segundo. De nuevo tenemos al de Brescia jugueteando con las zonitas pachangueras de las de “regálame tú el partido fallando desde fuera”. Eso puede estar bien cuando juegas la competición municipal contra los típicos veteranos cuarentones con bochita cervecera (como un servidor), pero no en un Campeonato del Mundo. Aunque más grave se me antoja el detalle del tardío, futil y mal gestionado tiempo muerto en plena remontada lituana, en el que se escuchó decir al seleccionador: “ahora sí, pasamos los bloqueos por delante”. Servidor se quedó perplejo. No daba crédito a lo que acababa de escuchar. A mí me enseñaron a defender los bloqueos de tres formas: pasando por detrás cuando el atacante era buen penetrador para proteger el aro (y si fuera posible con un pequeño salto y cambio del defensor del bloqueador), o por delante cuando el atacante era un consumado tirador para al menos, puntear el tiro. O cambiar. Casualmente Lituania remontó el partido a golpe de triple, amén de cogernos la friolera de ¡14 rebotes ofensivos!... Y a esas alturas se le ocurre al italiano ordenar pasar los bloqueos por delante. De las dos letras restantes de esas tres que inician el alfabeto español, elijan otra y degústenla.

Gestión de recursos. Tercera variable. Ya ha dejado nuestro agudo seleccionador cadáveres por el camino de la primera fase. Ha conseguido que lo que era una de las fortalezas de nuestra Selección, se torne una debilidad. O al menos se vulgarice al nivel del prójimo. Después de tantos años de trabajo, planes de detección y desarrollo del talento de la FEB, scoutings y demás para poder contar con una rotación profunda y de calidad que ya quisieran otros seleccionadores, Scariolo ha reducido la misma a 8 jugadores, como el resto de selecciones – salvo las aspirantes a medalla claro. Pensaba yo – posiblemente me equivoque – que una de las características que definen el baloncesto moderno es la intensa búsqueda de un banquillo profundo en el que todos aportaran en su mayor o menor cuantía de minutos en cancha. Es una de las prioridades de cualquier entrenador de baloncesto. Poder contra con cuantos más jugadores útiles, mejor. El pionero del concepto, y el que primero lo introdujo en el baloncesto patrio fue un tal... Aíto García Reneses. Quizás pueda ir a pedirle alguna explicación de cómo manejarse con ello. Así pues, de una rotación amplia de 10 u 11 jugadores con otros seleccionadores, hemos pasado a que San Emeterio, Claver y Llull vean la mayoría de los partidos en una cómoda posición en esas sillas azules que tanto gusta el ‘amiguete’ Krstić de hacer volar cual cometas al viento. A este paso se me van a agotar las letras del alfabeto... Lo dejo en sus manos, valórenlo vds. mismos, que decía aquel socorrista...

Otro de los aspectos importantes del juego es el ensamblaje de los jugadores y las funciones dentro de la cancha. Seleccionadores precedentes en el cargo habían puesto en práctica un recurso bastante útil: mantener en pista a bloques de jugadores del mismo club realizando el miso juego que en su club: a saber. Recuerdo la ‘unidad malagueña’ en Japón 2006, compuesta por Cabezas, Berni y Garbajosa. No se les pedía que jugaran de forma distinta a como lo hacían en su club (curiosamente con el de Brescia en el banquillo malagueño). Con los acoples precisos al estilo de juego general, evidentemente. O a Felipe pegándose bajo el aro o aprovechando su más que consolidado tirito de 4 metros. Estoy esperando aún a ver uno de los manidos bloqueos y continuaciones entre Ricky y Vázquez, como hacen en el Barça. Y no por mucho scouting del rival dejan de ejecutarlo. Sabes que te la van a hacer, y aun así, te la lían. Y, ¿qué me dicen de Felipe y Llull? ‘Oveja’ Hernández saca petróleo del pick&roll entre Luisito y Pablito que durante tantos años han disfrutado en Vitoria. O del posteo de Jasen como en el Estudiantes. Por no hablar de Marcelinho y Tiago... en Vitoria y con Magnano. Pues no. Scariolo no. Él es distinto. Rebosa tal confianza que desprecia utilizar los buenos recursos tácticos que le ofrecen nuestros jugadores aprovechando movimientos mecanizados con éxito durante la temporada. A este paso, veo a Fran Vázquez defendiendo al base rival por aquello de su elevada movilidad para sus 2’08. Innovación, señores, innovación... Siempre entendí – y posiblemente me equivoque – que el arte del buen entrenador consistía en acoplar las virtudes de sus jugadores a un sistema o filosofía de juego de forma flexible, aprovechando de forma máxima sus recursos y priorizando que se encontraran cómodos para desarrollar su talento en la cancha. No subliminar las virtudes de los deportistas a un sistema inflexible que desperdicia el talento y las virtudes en la cancha y/o vestuario. Esto, también lo destrozado Scariolo según lo que se ve en pista. Quisiera saber dónde carajo se han ido todas las horas de seguimiento a nuestros internacionales durante la temporada, los informes resultantes y el estudio táctico de estos últimos.

Se empeña la realidad en ser tozuda, y los hechos más aún. Lo que no hace mucho eran los elementos santo y seña de la Selección – defensa con el cuchillo entre los dientes, juego libre por conceptos, descaro, velocidad, chispa y jogo bonito – han sido sustituidos por un juego controlado, que aburre, mecánico y sin imaginación. Y que da mediocres o malos resultados. La Selección ha pasado de arrollar en las primeras fases a clasificarse de chiripa, mostrando mal juego, inconsistencia y - digámoslo claro - a la italiana en una suerte de basket redditizio que emula el estilo del deporte rey en la bota italiana. Que contrasta con ese juego vibrante, rápido, imaginativo, que engancha y que tanto dinero hace ganar a la FEB en las giras domésticas - y caseras - de la Eñemanía.

Ya el año pasado dicen las malas lenguas que Pau se aburría jugando así como ahora y fue el que moviendo los hilos desde su jerarquía dentro del grupo, encabezó el motín polaco. Pensándolo bien, incluso pareciera que en su ausencia, quisiera Scariolo poner en práctica aquello que no le dejaron el año pasado en Polonia. ¿Volverá a haber motín este año también o conseguirá el de Brescia que este Mundobasket sea una verdadera pasión turca al más puro estilo Gala – tal y como reflejaban los rostros de Pepe Sáez y Angel Palmi en las gradas el día del chorreo lituano tan cacareado por los advenedizos de LaSecta - por solidaridad con nuestros vecinos y sus paisanos transalpinos? Quizá se trate de la táctica del conejo, pero desde luego, la evolución hasta ahora nos despierta dudas. Y muchas. Posiblemente no a Scariolo, que a buen seguro cobrará íntegros sus cuatro años de contrato pase lo que pase. Y si no, tiempo al tiempo. Esa sí que sería la auténtica táctica del conejo.

El Pirata.

Por EL PIRATA a las 11:49 6 Comentarios
 
DOMINGO, 22 DE AGOSTO DE 2010

Las ruinas de la Acrópolis (¡¡Que los echen de este mundo!!)

Vaya por delante que lo ocurrido en la noche del jueves 19 de agosto en OAKA es condenable. Vaya por delante que la que se lió fue no parda, no... pasó de castaño oscuro… 

Escribió Marguerite Yourcenar en sus Memorias de Adriano que el emperador encontraba sosiego espiritual bajo el cielo ateniense, ciudad en la que pasaba largas temporadas desde joven y en la que la vida encontraba un sentido de calma, de pausa. Una forma de entender la vida no tanto en lo cuantitativo, si no en lo cualitativo (ya decía Luis Racionero que una de las características de la barbarie es la falta de mesura, de equilibrio y el apego a la cantidad), siguiendo la máxima socrática de que nada en exceso es malo y que la justa mesura se encuentra en el punto medio. Anoche, los locales disfrazados de hoplitas y los visitantes de chevnik perdieron la mesura de la sana competitividad y rompieron el precario equilibrio de la natural agresividad y dureza mental del guerrero moderno que es el deportista. Y de paso, convirtieron el prestigio del Torneo de la Acrópolis en una ruina histórica tal que fuese el Partenon. Aunque peor parados pueden salir el prestigio y la credibilidad de FIBA Mundo y Europa, por extensión. En esta consideración entraremos más tarde. 

Vayamos por partes: El pique entre Fotsis y Teodosić viene ya de largo, desde la temporada anterior (y eso que el serbio jugó poco ya que apenas contaba para Giannakis). Sumémosle la rivalidad existente entre los jugadores de los dos históricos helenos, Panathinaikos y Olympiakos. Sumémosle la pasión con la que se vive el basket en tierras griegas y serbias. Sumémosle que ambas selecciones tienen una cuenta pendiente desde el Eurobasket 2007 – aquel partido de cuartos a cuyo término Darko Milicić soltó aquellas lindezas acerca de los árbitros, sus señoras madres y sus hijas que le costaron la limosna de 10000€…(Boli me kurac). Sumémosle el fuerte carácter competitivo de ambos grupos humanos, así como la sangre caliente del Mediterráneo…Y encontraremos la receta mágica para que en la noche del 19 de agosto, el Torneo de La Acrópolis se convirtiera en ruinas. Los mismos lectores han abundado en el tema en los foros de la noticia con sus atinados comentarios. No hace falta casi añadir más... 

Y sumémosle la tradición de ambas escuadras en el arte de la marrullería, la picaresca y la repartición de panes consagrados dentro de una cancha de basket. Los griegos, constantes devoradores de pabellones auriculares externos arbitrales amén de pícaros como ellos solos. Los Plavi, especialistas en el juego sucio, las provocaciones y la intimidación. Como recordaban acertadamente algunos lectores en sus comentarios a la noticia en solobasket.com, no hay refriega, tangana o follón o escándalo arbitral en el basket europeo en los últimos 50 años en los que los serbios (y antes yugoslavos, comprendiendo a croatas, montenegrinos, bosnios, eslovenos y macedonios) no hayan estado por medio. De raza les viene a los galgos de OAKA. A bote pronto me vienen a la memoria varias batallitas que seguramente los más jóvenes lectores no han conocido o de las que han oído hablar someramente. Partido por el Bronce en el Mundial de Colombia 1982, España-Yugoslavia, un tal Reynoso árbitro norteamericano de ascendencia mejicana, anula dos canastas perfectamente legales a Chicho Sibilio ante la incredulidad e indignación del banquillo español para que los plavi se acaben llevando el bronce a Beograd. Al año siguiente, 1983, cuartos de final del Eurobasket de Nantes Italia-Yugoslavia, con la cuenta pendiente de la final olímpica de Moscú 1980. En un momento concreto de la segunda parte cuando los italianos (otras hermanitas Clarisas lideradas por Meneghin y Romeo Sacchetti, escolta atizador donde los haya habido) llevaban una cómoda ventaja en el electrónico, se monta una tangana espectacular iniciada por Kikanović (angelito él) que concluye con carreras en toda la pista, Goran Grbović amenazando con las tijeras del fisio a Meneghin y el propio Kikanović y a ‘Moka’ Slavnić repartiendo generosamente coces a todo lo que se movía subidos en la atalaya de la tribuna de prensa. Tampoco es baladí la persecución de Belostenny (R.I.P.) en el hotel de Madrid en el Mundobasket 86 a varios jugadores yugoslavos en respuesta a sus provocaciones. Por no hablar del famoso trash talking de Vlade Divac a Sabonis en las semis de aquel Mundial. Tampoco es difícil olvidar las provocaciones balcánicas en competiciones europeas de clubes, tales como escupitajos de Petrović a Alfonso Del Corral o la trifulca en la que Sabonis arreó un guantazo a Nakić en la final de 1986 de la antigua Copa de Europa. Como consecuencia, el gigante lituano hubo de abandonar el parquet expulsado y los croatas conquistaron el título de campeones. En los ochenta no había forma de jugar en una cancha de la antigua Yugoslavia o contra un equipo yugoslavo de la que no salieras atracado, chuleado, humillado y casi agredido.  

Más recientemente los más jóvenes podrán recordar la final del Eurobasket de 1995, con el amago de plante de los lituanos ante el escandaloso arbitraje perpetrado por Pitsilkas y compañía. Huelga comentar el idilio Divac-Sabas... Al igual que el atraco a mano armada que sufrieron los argentinos la final del Mundobasket Indianapolis 2002, perpetrado por el mismo individuo armado de silbato que en la final del Eurobasket del 95. Los campeones en ambas citas, los mismos: balkan.

 

Tampoco los helenos se quedan cortos en esto del juego sucio y la marrullería. Manel Comas puede relatar cómo siendo entrenador del CAI Zaragoza y disputando una final de Recopa (1991), los maños fueron atracados por el Paok, tanto dentro como fuera del parquet. Por no hablar del asunto de los pasaportes: Nesterović jugaba como griego gracias a una abuela de su prima de sabe-dios-qué pariente (Makris). Curiosamente a Dragan Tarlac también le encontraron los de Olympiakos un antepasado griego que le permitió jugar como nacional en la HEBA. Por no hablar de los escándalos en las competiciones domésticas de la HEBA. Basta recordar que la temporada pasada los dos grandes del basket heleno hubieron de aplazar el último encuentro del play-off final debido a los incidentes violentos dentro y fuera de la cancha. Año tras año, asistimos a un rosario de escándalos, refriegas y actos de picaresca, tanto en una como en otra competición, serbia y griega. ¿Sanciones? ¿Suspensiones de licencias? ¿Multas? Da igual, al año siguiente veremos otra cosa aún más rocambolesca. 

Y para muestra un botón. Parece que la FIBA ha movido ficha dejando claras sus intenciones: Florian Wanninger, portavoz de FIBA habla sobre la batalla campal del Grecia-Serbia: "En un caso similar en 2009 impusimos duras sanciones. El catálogo de condenas en estos casos va desde una multa económica hasta una suspensión de varios partidos". ¿Hace falta más? ¿Alguien dudaba de que las cosas no irían más allá de esto? Unos francos suizos recaudados como multa y algún partido de sanción que tratándose de dos de los candidatos a las medallas posiblemente no pase de perderse la primera fase.  

Sólo daré dos datos: desde 1976 hasta 1995 el Secretario General de FIBA Mundo fue el serbio Boris Stanković. Desde que dejó la Secretaría General, es Presidente Honorario de la institución; ya sin voto, pero aún con voz. Hasta mayo del presente año, el Presidente de FIBA Europa ha sido el griego Giorgos Vassilakopoulos. A word to the wise, que dicen los ingleses. 

Como decía alguien: ¡¡Que los echen de este mundo!!  

                                                                                                                                                      El Pirata. 

Por EL PIRATA a las 00:12 9 Comentarios
 
MIéRCOLES, 04 DE AGOSTO DE 2010

Juego de funcionarios

Llevan más de una semana trabajando en Las Palmas de Gran Canaria Los Quince (más el prometedor base verdinegre Josep Fanch) elegidos por Scariolo (sic!) para preparar la reválida que supondrá el próximo Mundobasket de Turquía. La lista es más que lógica, aunque quizás se podría hacer alguna modificación al gusto de cada uno. Todos llevamos un Palmi dentro, eso está claro.

Afortunadamente Scariolo tendrá que elegir entre un grupo de jugadores en el que cualquiera de ellos podría componer el equipo final. Cuyos descartados serían fijos en otras selecciones. Como diría en su lengua materna, el de Brescia tendrá l’imbarazzo della scelta. Bendito problema que ya quisiera más de un entrenador. Lo que te quita un Rafa Martínez de poder físico en el perímetro, te lo dan un Sergio Llull versátil como combo o un hombre orquesta como San Emeterio inmenso en todos los apartados del juego, o un rebote y juego al poste bajo que te da Carlos Suárez frente a la manifiesta mejoría en el tiro exterior – pero sempiterna falta de confianza – de Víctor Claver. Empatado a exhuberancia física con un Pablo Aguilar (primer descarte de Scariolo) que deberá confirmarse en la próxima temporada, juegue donde juegue (Madrid descartado, Sevilla, Málaga – dependiendo de si se marcha Printezis – Vitoria o incluso se ha especulado que hasta en Valencia formando dupla mortal con el pitinguista Savanović). Para todos los gustos, vaya.

De los Untouchables ni hablamos – más que nada porque primero eso, son intocables e inamovibles, y luego porque sería crear una controversia futil e inacabable, que dejaría por el camino bajas dialécticas notables: Imaginación ¿Sergio o Ricky? ¿Charlie Cabezas o Calderón? ¿Raül López, quizás? ¿Tres bases puros o dos y un combo? ¿Rafa Martínez? ¿Y qué pasa con Suárez, un tres y medio? ¿Y San Eme, hombre orquesta? Pues no. La mayor incertidumbre de cara al aficionado la representa la presencia de Garboman a causa de la cuestionabilidad de su presencia entre Los Doce (que no del Patíbulo). Tengamos clara una cosa. Jorge evidentemente no es ya el jugador que otrora asombrara en Málaga al planeta FIBA antes de su infortunado paso por la NBA, pero lo que ya no aporta de forma constante sobre el parquet en forma de puntos y rebotes o penetraciones fintando el tiro tras haber enchufado tres seguidas, lo aporta en forma de galones, tan necesarios en un período de transición como este. Por tanto, su mentoring a los recién llegados y que formarán a buen seguro la columna vertebral de nuestra Senior Masculina en pocos años, es necesario e inapelable. La inculcación del espíritu ganador es siempre necesaria. Y en eso Jorge, un ganador nato, es maestro. Amén de poder aportar en momentos puntuales como ha demostrado este año con Messina, en los que ha sido capaz de sacar del atolladero a su equipo.

Si caros están los puestos del perímetro, no lo están tanto los interiores, pero éstos al menos, van a tener que sudar para ganárselo. Marc Gasol, Fran Vázquez, Felipe Reyes y Jorge Garbajosa lo tienen claro, otra cosa es que Suárez, Claver y Aguilar se lo tengan que currar. Son los interiores los que quizás menos incertidumbre generan al seleccionador. Hasta después del torneo de Vitoria no conoceremos la lista de Los Doce del Patíbulo. Esperemos que sea patíbulo baloncestístico para el resto, y no para nosotros.

Porque no nos engañemos. Estamos en el comienzo de un clarísimo período de transición. Los Golden Boys campeones del Mundo Junior del 99 ya no están para muchos trotes. Bajas veremos y todos lo sabemos. Están en la treintena recién iniciada y en breve – en los próximos años - veremos que tras el anuncio de Pau Gasol de que se podría retirar tras Londres 2012, vendrá el goteo. El mismo Pau esta temporada ha tenido problemas en las corvas de ambas piernas por sobrecarga que le han valido el toque de atención de los Lakers, Felipe ha estado lastrado la primera mitad de la temporada por un problema muscular doble en el mismo gemelo. Pronto veremos que La Bomba Navarro ya no tiene ese cambio de ritmo espectacular ni ese juego de cintura. Berni – que no ha sido elegido entre Los Quince - está renqueante del tobillo maldito en un achaque que ya a cierta edad y tras semejante sobrecarga de trabajo continuada, se convierte en crónico. Hasta el mismo Rudy – a mitad de la veintena – ha tenido ya problemas físicos que le han hecho pasar por el quirófano. Estrés de competición: entrenos, viajes, partidos. Ya sabemos de qué va esto. Se quejen los del furgol de pasto del calendario.

Y aún siendo el inicio de un período de transición, no es tampoco eso lo que preocupa. O al menos a mí. No sé si a otros, aunque al menos es un consuelo saber que uno de vez en cuando no predica en el desierto. Me preocupa la dinámica del grupo – completo. Seleccionador incluido.

Nadie duda de la competencia de Scariolo como entrenador. Porque una cosa es entrenar durante diez meses al año en un club, y otra dos. El año pasado en Polonia vivimos no un conato de rebelión, si no ella misma en esencia. Mal juego, mecanizado y sin imaginación, sin chispa, sin alma. Juego de funcionarios, como apuntaría Juanma López Iturriaga durante la transmisión del amistoso en Vilna en 2009, en el que los nuestros cayeron apalizados por los lituanos. Mal juego patente durante la fase de grupos, con todos ojopláticos viendo un señor repaso táctico de los serbios de Ivković, el susto de los Brit y el suspense de la prórroga contra talentosa pero falta de carácter ganador Eslovenia del ya dimitido Jure Zdvoc (tras haber desperdiciado hasta 14 puntos de ventaja a mitad del tercer cuarto) y la derrota contra una Turquía repleta de talento pero rácana como pocas tras una más que dudosa decisión arbitral en la penetración de Sergio Llull.

Lo dice el mismo Ricky Rubio – santo y seña del proyecto mediático de Pepe Sáez desde aquel Europeo Cadete de Linares y que ha tomado el relevo del Pau Gasol + 11 amigos de Turquía 2001 o Indianápolis 2002 con Imbroda en el banco: con Scariolo todo es “mucho más controlado”. Mucho se teme este humilde juntaletras que fuese este el motivo de la Rebelión en Polonia 2009: la falta de libertad dentro de la cancha lo que condujo a aquel juego de funcionarios, sin alma. Y eso ya comprobamos que fue letal. No se pueden poner puertas al mar. Liquidarse de un plumazo la libertad de acción en la cancha a tipos como Navarro, Rodolfo o Ricky es coartar el desparpajo, la caradura de tirársela saltándose el sistema cuando la ven clara y meterla… el alma, la improvisación que no se espera la defensa, la sorpresa… favorecida por un talento inmenso. Afortunadamente, la situación límite se recondujo tras la cacareada reunión de autogestión entre los jugadores y posteriormente de éstos con el seleccionador y presidente. Desde entonces, el panorama cambió radicalmente sobre el parquet. Decía un buen amigo mío y mejor entrenador: “¿Has visto los tiempos muertos de España? Porque el reglamento exige que haya un tipo con ficha de entrenador en el banquillo, que si no… parece que tenemos un holograma como los de de La Guerra de las Galaxias…” Seguramente el aficionado recordará aquella no-inversión al lado débil de Rudy para acabar matando en la cara de Superman Howard en la final de Beijing 2008. La caradura personificada.

Y conste que esto no pretende esta entrada en el blog ser una apología del último seleccionador cesado, ni reavivar una polémica ya extinta, si no un análisis de la trayectoria las de dinámicas de la Selección Masculina Senior en los últimos años. Me contaron en su momento fuentes dignas de crédito que tras la destitución de Mario Pesquera después de la lastimosa imagen ofrecida por el equipo en el partido por el bronce en Beograd 2005 contra Francia, y la discutible gestión de recursos humanos y de juego a lo largo del torneo, llegó un pujante Pepu Hernández con un talante distinto. Cuentan las lenguas que hubo motín en Beograd, provocado por el carácter excesivamente exigente de un Mario Pesquera chapado en otros tiempos baloncestísticos. Tras el Motín de Beograd – dicen que provocado por una multa a uno de los veteranos por llegar unos minutos tarde a desayunar- , Pepu Hernández impuso otra forma de relacionarse con el grupo de jugadores. Sin jerarquías previas ni statuses, en un ambiente de inclusión a los nuevos, de mentoring por parte de los más veteranos. De Sharing: todos juntos compartiendo actividades, jugadores y cuerpo técnico: comidas, paseos, pochas... El resultado ya el primer año fue impresionante, Campeones del Mundo en Saitama 2006, dando además de un juego compacto durante todo en campeonato, una imagen de camaradería, apoyo mutuo, madurez como grupo y unidad del E-QUI-PO (recordemos: baloncesto = 5x5; 12x12, 20x20 = E-QUI-PO) imborrable en la retina del aficionado, español y foráneo. Y más aún tras la lesión de Pau poco antes del final de la angustiosa semifinal ante Argentina, que reforzó la química natural existente y la madurez de un grupo en el que todos – sin excepción – dieron un paso adelante para subir a lo más alto del podio en Japón. “Me he roto el pie, ¡me he roto el pie!”, “¡Vamos, tío! Tú eres más fuerte que todo eso”. No comments.

Tras la destitución de Hernández a dos meses vista de los JJOO de Beijing 2008, llegó Il Maestro Aíto García-Reneses, que aprovechó la oportunidad que brindaban las prisas y su excelso curriculum. El resultado deportivo – Medalla de Plata poniendo contra las cuerdas a las estrellas de la NBA a menos de tres minutos de acabar la final con aquel triple lateral de Carlos Jiménez – fue excelente. Junto con el gran sabor de boca que dejaron los nuestros en todo el planeta baloncestístico (según contaba nuestro compañero blogero Arseni Cañada, a la sazón narrador de la histórica final en la televisión pública nacional, hasta la siempre hostil prensa francesa se rompía las manos aplaudiendo a nuestros jugadores). Y la sensación de haber tenido el oro en las manos. Sin complejos, imbuidos de aquella famosa hormona que mencionaba Díaz-Miguel a Montero en un tiempo muerto en el Eurobasket del 89, y sobrantes de calidad los nuestros plantaron dignísima cara a los entrenados por Coach K, que se escaparon vivos gracias a los dichosos pasos de salida y el uso ilegal de las manos en el hand checking sin sanciones de unos permisivos Brazauskas & Cia. Hasta ahora, nuestro mayor éxito internacional, más que nada por la forma en la que se produjo y sin desmerecer un ápice a los Héroes de LA ’84, de cuya gesta servidor fue testigo como tantos otros españoles a las tantas de la madrugada. Pero fuentes dignas de crédito me cuentan que ya desde la tradicional – hasta ahora - concentración de San Fernando, existía una fractura entre cuerpo técnico y grupo de jugadores. Aunque al menos Il Maestro – otrora un control freak en sus tiempos en el banco blaugrana - les otorgaba libertad en la cancha para jugar divirtiéndose y divirtiendo, y compitiendo como ya es habitual. Sin embargo, la relación con los jugadores distaba de ser la de su predecesor. Preguntado por nuestro colega de Gigantes, Fernando Martín, acerca de su relación humana con el grupo, el de Chamberí contestaba con un: “Son unos profesionales excelentes, con una ética de trabajo increíble”. Blanco y en botella… ¡horchata! (fresquita, ahora que sufrimos los rigores del verano). “Hacía falta un poco de disciplina” declararía el preclaro técnico en la misma entrevista. Juzgue nuestro amigo lector.

El año pasado en Polonia 2009 el grupo estrenaba seleccionador. Nuevos métodos, nuevos sistemas, (casi) nueva filosofía, misma ilusión en el aficionado y en el advenedizo, lector habitual de diarios deportivos. Más control, menos imaginación, menos creatividad. Juego de funcionarios. Y los jugadores explotaron. Declaraciones del Hermanísimo – nada casuales ni calientes como se quiso vender en los medios oficialistas – inmediatas a la dolorosa derrota ante los turcos: “Hombre, habiendo en pista jugadores como Pau o Navarro, que se la juegue el último chico que ha llegado…”. La Tormenta Perfecta. Intento imaginarme la situación: “Pepe, no nos divertimos jugando así…” Y Pepe: “Déjales jugar como ellos saben, Sergio. Que se diviertan… además, los resultados les avalan”. Para unos tipos que vienen gratis a jugar desde hace más de un decenio, es lo menos que se les puede conceder: que estén a gusto en verano. El cambio contra el Coco Lituano en el partido del K.O. fue espectacular. Y desde ahí hasta la victoria final, ganando todos y cada uno de sus choques con una diferencia media a favor de 20 puntos: Lituania, Francia, Grecia y Serbia fueron las víctimas propiciatorias. Casi ná. Nunca nadie había ganado un Eurobasket con una diferencia tan abrumadora en números y juego sobre los demás rivales en la historia de la competición. Tras un triple de 8 metros de Alex Mumbrú contra Grecia en semis al límite de la posesión y con el partido decidido, me comentaba un amigo, ex­jugador, ex­árbitro y buen entendedor de basket: “esa es canasta de equipo campeón”. A fe que lo fue.

Sería deseable que tras la experiencia polaca (esa Polonia que nos recibió mal pero nos despidió en loor de multitudes), el de Brescia y haya aprendido de los hechos acaecidos el verano pasado. Que aunque falte el estandarte del grupo – cohesionado como pocos – haya renunciado a su empeño por el control de Skipper absoluto en los mandos al que está acostumbrado allá por cada club por el que pasa. Para que no volvamos a ver el maldito Juego de Funcionarios en el Air Force One de nuestro BA-LON-CES-TO que es nuestra Senior masculina. Al fin y al cabo, los que defienden, rebotean, asisten, manejan el tempo del partido y anotan, los que sacrifican sus vacaciones y se exponen a lesiones que perjudicarían sus carreras deportivas son los jugadores, que lo que quieren es divertirse como desde hace más de diez años de fidelidad a la Selección (me niego a llamarla “La Roja”), y divertirnos además de competir al máximo nivel, y no en este orden necesariamente. Por que esto, esto… esto es BA-LON-CES-TO. No un patíbulo, por mucho que sean Doce los que compondrán el equipo final.

El Pirata.

Por EL PIRATA a las 11:58 2 Comentarios
 
MIéRCOLES, 14 DE JULIO DE 2010

Sueños húmedos en ración doble

Pongamos que LeBron James hubiera aceptado la mega oferta que le dejaron caer desde El Pireo (que acaban de robar a Vassilis Spanoulis a los eternos archirivales, el PAO), pongamos que Pau Gasol vuelve al Blaugrana todos los otoños, pongamos que Deron Williams fuese el perfecto ejecutor del ‘pick&roll’ del Sargento de Jierro en el Buesa Arena junto con Luis Scola o que Hedo Turkoglou las enchufa desde su casa en el Abdi Peçki; que Andrea Bargnani aporta su muchito de todo en Roma e ‘Il Gallo’ vuelve a Milano y ‘Air Mallorca’ a Catalunya, Dirk Nowitzki tira del carro en Bamberg o que Andrei Kirilenko se harta de machacar los aros en Moscú, Chris Bosh viene a comer los jamones de Calderón (de camino a Charlotte) a Madrid junto a él y que Vujacić enardece a las masas del Pionir o del Hala Tivoli. Desde octubre hasta mayo. Y luego desde mayo hasta finales de agosto todos a jugar in the Land of the Free. Pongamos que aun ganando unos buenos dineros – tanto aquí como allí y en ocasiones más aquí en la Vieja Europa que allí, en el Nuevo Mundo – el aficionado de un lado y otro del Atlántico disfrutan de estas delicatessen un año tras otro. Y luego las competiciones internacionales con sus respectivas selecciones, claro. Sería el sueño húmedo baloncestístico de más de uno. Y de una, a buen seguro. Un sueño húmedo e imposible.

Pues bien. Nada de esto es imposible. O al menos, no en el basket femenino. Un año tras otro tenemos la grandísima fortuna de disfrutar de las mejores jugadoras del planeta a ambos lados del Océano Atlántico. Norteamericanas, australianas, rusas, francesas y alguna española pueblan mayormente la mudanza masiva que supone el basket femenino de élite cada año. Diana Taurasi, Candace Parker, Lauren Jackson, Sue Bird, Janel McCarville, Becky Hammon, Cappie Pondexter, Tammy Sutton-Brown, Sancho Lyttle (ya española por carta de naturaleza ministerial), Sandrine Grouda, Jelena Leuchanka o ahora nuestra Nuria Martínez (Minnesota Lynx) – como ya hicieran Amaya Valdemoro, Marina Ferragut , Isa Sánchez o Marta Fernández en su momento - juegan a ambos lados del océano. Esto es posible porque las competiciones no se solapan. O muy poco.

Acaba de terminar este pasado fin de semana el All Strar de la WNBA en Connecticut (Stars at the Sun) que marca el ecuador de la competición, con la gran mayoría de ellas presentes en el evento. La WNBA nació al amparo de la NBA, como hermana bonita, the apple of their eyes, de la casa a la que hay que mimar – basta ver las cuñas publicitarias combinando espectaculares imágenes de ambas competiciones – pero por el contrario de sus homólogos masculinos, parece haber llegado a una entente cordiale con FIBA para no simultanear las competiciones femeninas. También primordial y claramente por no simultanear con su homóloga masculina, lo que le restaría protagonismo mediático. O peor, condenaría a las chicas al más oscuro ostracismo. Y eso se traduce en un mayor disfrute por parte del aficionado. Básicamente por que el grueso de los ingresos de este sacrosanto deporte los mueve el basket masculino. Así que las migajas (entre comillas), hay que repartirlas. Patrocinadores hay (aunque escasos, y mayormente locales que apoyan a la franquicia de la localidad) y estructuras profesionales, también. Pero el volumen de negocio está lejos de ser el mismo que se mueve con el basket masculino. Y eso hace los eventos, las competiciones, a las actrices que lo generan, mucho más cercanos, humanos. Baste un ejemplo. Las entradas de la F4 de Euroliga Femenina – aún organizada por FIBA Europa – de este año en Valencia, costaban 8€ por día y no en el gallinero de la Fonteta, no precisamente. Por el contrario, desde cuatro o cinco meses antes es ya casi imposible conseguir un abono para la F4 masculina organizada por Bertomeu. Y los pocos que quedan, evidentemente, a precio del oro.

Consecuentemente, esa accesibilidad de la que hablaba antes es lo que da la cercanía. Para solicitar acreditaciones en el caso de la prensa, para el aficionado por los precios populares y para las mismas jugadoras que en la mayoría de los casos (al no ganar las cantidades ingentes que se manejan en el basket masculino que devienen en divismo) se despachan con un trato exquisito para con los otros agentes de la función. Que las chicas se puedan hacer una foto con Isa Sánchez (exShock cuando la franquicia estaba radicada en Detroit) rodeada por la bandera de Andalucía como en la F4 de Salamanca 2009, o poder ver a la entrenadora del equipo campeón (Pokey Chatman) esconderse en una marquesina de autobús en Valencia bromeando con sus adjuntos con el ruido de unos masclets de boda. O ver que Amaya Valdemoro firma autógrafos sin vallas, ni guardias de seguridad, con la misma calma (“calma, calma, que os voy a dar a todas algo”) con la que Diana Taurasi reparte sus efectos personales de juego (muñequeras y demás) a las chicas voluntarias de la organización en el túnel de vestuarios de la Fonteta tras la final valeciana. O concede una entrevista a este humilde juntaletras en la que se muestra como ser humano, distendida, con la mente puesta en si habla castellano o inglés, y no en si es DT la MVP de la WBNA o una chica de 29 años, son privilegios a los que el aficionado – común mortal – no puede permitirse con frecuencia.

Tanto la WBNA como FIBA Mundo – y por extensión su filial FIBA Europa – son empresas. No lo olvidemos. Con intereses económicos, socios de negocios y sponsors oficiales. No lo olvidemos. Nunca. Pero la fractura entre las competiciones y su reglamentación es mucho menor, el conocimiento global del juego por parte de jugadoras y técnicos y las afinidades personales, mucho mayor. Y eso, queramos o no, une.

Pero a mí lo que me gustaría ver es una alianza similar en el basket masculino (sueño húmedo donde los haya). De repartición de tempos y fechas de competiciones y no fagocitación, como están empeñadas la NBA y la Euroliga – la de Bertomeu. Sería deseable que por una vez el instinto del macho gallito de corral se sublime a favor del bien común, como de momento, se plantea en el basket femenino. Para trabajar en comunión por el bien común, el basket o BA-LON-CES-TO, que es lo que LES da de comer a todos. Porque cada vez que veo WNBA me asalta esta questión, con respuesta en forma de alianza de humanos, elfos, medianos y enanos defendiendo el Abismo de Helm (como corresponde a un friki como yo). Australianas, rusas, españolas, francesas… Y además, las veo cercanas, muy cercanas. A todas. O casi. Sueños húmedos.

Por EL PIRATA a las 19:20 0 Comentarios
 
SáBADO, 10 DE JULIO DE 2010

Big ‘Bron: The Watch (La Vigilia)

Corrían anoche, madrugá del Jueves – a la escritura de estas líneas – por las redes sociales comentarios del siguiente tipo: “Veremos esta noche cuál de los cuatro equipos es el nominado en este Gran Hermano: Cavs, Nets, Bulls o Knicks”. En un escueto portalito en Greenwich (NY), en el gimnasio de un instituto – el Boys & Girls Clublleno de niños (dos gradas supletorias) renacía The King without a ring para proclamar al mundo su ‘Decision’. Pues no acertamos el bingo. Ni por asomo. South Beach. Tranquilo, seguro de sí mismo, vistiendo de casual wear con una camisa a cuadros y vaqueros, como uno más. Nada de lujos ni estridencias, como intentando mantener un perfil bajo en un momento en el que el protagonista sabía que la iba a liar parda. La comadrona, Jim Gray, ligado a los Cavs desde siempre, fueron las manos elegidas por la ESPN para el mesiánico evento. The Chosen parecía hacer honor a su sobrenombre, como intentando imitar el nacimiento del otro ‘Chosen’ de hace 2010 años, como en un cobertizo. Con humildad. South Beach, he said. Al instante aparecieron imágenes del portalito, donde los fieles en espera de la decisión acogieron gozosos y jubilosos cuales peregrinos de O Camiño la buena nueva de su advenimiento. Desde Miami-Belén y del resto de portalitos en espera... Opiniones, análisis, juicios de valor, antiguas estrellas de la NBA ahora bajo palio y metidos a teólogos‘He’s not done this for the money. He’s done it for winning’ clamaba el teólogo aspirante Tim Legler desde su púlpito. Lo cual comporta el implícito reconocimiento por parte del Mesías de que él sólo no puede obrar el Milagro del Anillo.

Estaba claro que ‘Bron se iba a marchar de los Cavs, ganase el anillo este año o no. Para él, tras una relación de amor prefecta de siete años con la chica del barrio – y miren que no es casualidad lo de los siete años – aquello no daba más de sí. Tal y como denuncia con duras palabras el padre de la novia, Dan Gilbert, se le notaba en los últimos tiempos cierto desinterés hacia la chica. El hombre se esforzó por adecentar a la prometida, algo enclenque para presentarse en el Gran Baile Anual de Fin de Curso: algo de gimnasio para ganar unos kilos (Shaq), varias bases de maquillaje para camuflar las carencias de la novia (Parker, Jamario Moon) e incluso hasta un intento de despedir a uno de los amigos de la pandilla para recuperarlo después en una de las operaciones legales más vergonzosas rayando lo inmoral que el Talmud del playground permite (Ilgauskas). Pero el novio no estaba contento con el resultado tras el paso de la chica por el salón de belleza. Notaba en su corazón que la suerte estaba echada. Ya ha predicado lo suficiente en el desierto. La friolera de siete años.

Siete años. Y no es casualidad: dicen los sociólogos y psicólogos que el ser humano necesita cada siete años aproximadamente, hacer limpia en su vida y cerrar ciclos, cambiar de círculo de relaciones, de pareja, de trabajo, de lugar de residencia, relativizar y reelaborar su escala de valores. Por puro desgaste, por necesidad ontológica de cambio, por evolución humana de las perspectivas vitales. Al novio le tentaba más el glamour de la Gomorra viciosa de Sonny Crocket con sus restaurantes llenos de langosta (y la de la plaga bíblica), sus mansiones, las visitas a Los Cayos, sus canales y sus playas llenas de macizas, su clima siempre agradable y soleado.

Obrase el Milagro del Anillo o no, la suerte estaba ya echada en la mente del novio, sospechamos que allá desde febrero, desde aquella fiesta a la que los más notorios chicos del playground estaban invitados. Allí debió empezar a labrarse ‘the decision’. Nuevos amigos, nuevo barrio, nueva novia. Y al chico le hacía ilusión. Necesitaba el cambio. Salir de casa sus padres y viajar, ver mundo y adquirir nuevas experiencias junto a nuevas amistades. Una nueva aventura. Si ganaba el anillo, porque ya habría devuelto con creces a sus progenitores el empeño, los esfuerzos, los desvelos, como buen hijo. Y si no, porque efectivamente, era tiempo de madurar e independizarse. Dejar el inland, ir a buscar pescadores. Encontrar esa compañera con la que fundar un linaje, una dinastía, una Iglesia, que perdurase a través de los tiempos, repleta de milagros, de panes y de peces y agua convertida en vino denominación de origen merchandising, que las hostias ya las darán otros en las liturgias venideras. Dicen los teólogos más entendidos que el Mesías es presa del pecado de Hübryss.

El cabreo del padre de la novia ha sido considerable. Mucho. Mayúsculo. De tal guisa que ha quemado sus ropas en señal de desprecio. Lo ha crucificado públicamente. O más aún. De despecho puro y duro. Y como en todo culebrón que se precie, ha sacado a relucir los trapos sucios del chico: ‘desde el último Baile, no ha contestado a una sola llamada, ni a un solo mensaje de texto’ argumenta. ‘Nunca nos habían hecho esto, faltarnos al respeto así. Llegará el tiempo en que habrá de pagarlo. Conseguiré ponerle a la novia el anillo que él no le quiso poner. Y antes de que él lo haga con otra. ’

Fábulas aparte, algunas pistas de la ruptura del noviazgo ha habido a lo largo de estos pasados meses. Por ejemplo, la cacareada Sagrada Cena entre The Chosen y sus discípulos, a saber: Lebron, D-Wade, Bosh y Joe Jonhson. Tampoco era casualidad la presencia de este último: es el tirador que ahora necesitan los chicos del General (Manager) Pat Riley I ‘El Engominado’. Tanto como que ahora están detrás de Mike Miller, ya que el de Atlanta hizo de Judas y traicionó al Maestro vendiéndose por una bolsa 116 millones de monedas. Otra, que ni D-Wade ni Bosh – los santos que han de ser las piedras miliares de su iglesia - anunciaron en qué templo se emplazarían ni las cuantías de sus ofrendas ni duración de su fidelidad, haciéndolo justo el día antes del Advenimiento. Según el teólogo Reggie Miller, es el templo de Wade, por lo que serán los nuevos becerros dorados los que deban adorarle a él y adaptar sus ritos a los del ídolo local. Estará entonces por ver si este concilio –más bien conciliabulum - no resulta en un cisma en las narices del Sumo Sacerdote del Gran Templo de la Cúpula Dorada, David Stern. Sería el culmen de una etapa de crisis de fe de la Iglesia Baloncestística Primitiva de Ultramar.

Porque al Rabino Stern, en su labor evangelizadora, resulta que le han salido últimamente bastantes protestantes en su iglesia. Hace tres ritos anuales, acusaciones de que los monaguillos grises robaban de los cepillos del Templo, que terminaron con los huesos de uno de ellos excomulgado, torturado, crucificado y en grilletes en las catacumbas del mismo tras la acción del Inquisidor del Imperio, apostatando de sus prácticas y denunciando a sus compañeros de cofradía. Compañeros que hace menos de un año, amenazaban con cesar de sus funciones oficiantes (officials) en las representaciones litúrgicas.

Por otro lado, los Donantes del Templo se ha le quejan al Rabino Stern de que las cuantías del diezmo y las ofrendas a los ídolos exigidas por los agentes-mercaderes por ellos representados les suponen una auténtica sangría, y que debería repartir en mayor medida las elemosinas de los fieles en forma de contratos televisivos, a pesar de que son piadosos en las ofrendas a los lares populares. Piadosos sí, pero idiotas no, y una de dos, o el Rabino reforma el corpus de reglas de las ofrendas, o que se plantan. Con el peligro de que muchos de los becerros de oro cambien de templo y de iglesia y atraviesen el Mare Totum.

Y ahora, encima, los Becerros de Oro le organizan una secta para tomar ellos el poder y organizar el Templo a su manera, conscientes de que ellos son los adorados por los fieles y los que generan las ofrendas, y no el Sumo Sacerdote del Sanedrín.

Y eso sin contar con el acoso expansivo de la fe de la Liga Baloncestística Herética del Obispo Bertomeu, alentada por el Pope Baumann, que cada vez más crece en poder y número de fieles, tanto que ya es casi imposible en aquellas tierras de gentiles operar ningún tipo de acción evangelizadora. Es más, no sólo eso, si no que se ha atrevido a realizar últimamente acciones de piratería barbarrojesca desde el Este en el Mare Totum tales como el hecho de robarles a algunos de sus agentes libres conversos y no (Kleiza o Childress) más destacados no hace mucho.

Es de imaginar que ante el calvario que está pasando el Rabino Stern, no haga más que pensar: “Si es que a éstos no hay dios que les entienda…

Bienaventurados los que son humildes y puros de corazón porque ellos encontrarán el Reino de los Cielos del Play-off. Amén.

El Pirata.

Por EL PIRATA a las 07:42 0 Comentarios
 
VIERNES, 12 DE FEBRERO DE 2010

Involución

Estaba charlando hace poco con un amigo entrenador acerca del devenir de la ACB entre otros temas de basket en una de estas agradabilísimas veladas con todos los ingredientes necesarios para ello de por medio: unas tapas, unas cañitas y un ambiente agradable. Por mor de ciertos argumentos, llegamos ambos a la misma conclusión: el basket en la ACB esta sufriendo una involución. Volvemos como línea general a los marcadores a 60 puntos o poco más con defensas asfixiantes y lo peor, entrenadores de corte Amarrategui de los de empezar a jugar en el segundo 16 ó 18 de posesión.

Se comprende que con el actual panorama económico de crisis generalizada, los clubes ACB en su gran mayoría dependen de entidades públicas. O bien están esponsorizados por Cajas de Ahorro – entidades financieras semipúblicas, gestionadas por la correspondiente Comunidad Autónoma – o bien por Administraciones públicas en sus distintas variantes: organismos de turismo locales, comisiones organizativas de eventos turístico-culturales y similares. Excepto en los casos de los dos más poderosos – que dependen del furgol – y un par de equipos cuyos patrocinadores son empresas aseguradoras.

El caso es que sea como fuere, la situación económica presente no permite muchas alegrías, y genera un clima de retraimiento general. Del que parece haberse contagiado el juego. Sorprende ver que presupuestos de la zona noble de la tabla juegan a partidos a la griega o de la mejor escuela Maljković. Entendible cuando no tienes dinero para fichar talento como ocurría con aquel Limoges que bajo el mando del de Otočac llegó a ganar una Euroliga (1993) y se plantó en la F4 un par de ediciones después (1995), pero que plantillas como Cajasol o Gran Canaria encabecen la lista de esta tendencia es cuanto menos preocupante. Y desde luego no son los más ricos de la ACB, pero los más pobres con seguridad tampoco. Entre los recursos mas utilizados por Plaza se encuentra la defensa zonal, que en sí no es ni mala ni buena, si no una variante táctica más de entre otras posibilidades que ofrece el juego. Una zona de ajustes, activa, presionando las líneas exteriores de pase y ahogando a los interiores rivales es difícil de atacar. O una 1-3-1 activa y ejecutada magistralmente como la que hacía aquella Simac/Tracer Milano de Dan Peterson. Pero las zonitas pasivas, cerradas, que rozan lo pachanguero consistentes en “regálame tú el partido fallando desde el triple” proliferan últimamente más de lo deseado. Incluso vimos como el seleccionador la puso en práctica durante varios momentos de la primera fase del pasado Eurobasket de Polonia, con el resultado que ya conocemos: derrota ante Serbia y Turquia, y sustos morrocotudos contra Gran Bretaña y Eslovenia.

Y entre los recién llegados al grupo se encuentra un caso especial, que ha pasado de un extremo al otro en una suerte de movimiento pendular que nos ha dejado a algunos boquiabiertos u ojopláticos como dicen por ahí. El Fuenla de Luis Guil era uno de los equipos cuya propuesta de juego alegre, vistoso y rápido más agradecía el ojo del espectador. Por desgracia, una serie de derrotas encadenadas (siete consecutivas) en parte debidas a lesiones de sus puntales y otras vicisitudes de vestuario hicieron que el técnico sevillano diera con sus huesos en la calle. Guil fue sustituido por Salva Maldonado, cuya experiencia y buen hacer están más que contrastados. Pero el ojo ya no cata espectáculo, puesto que si bien no hemos visto a ningún equipo de Maldonado defender mal, tampoco su filosofía de juego se distingue por la alegría precisamente. El siguiente damnificado fue Txus Vidorreta - aunque fue él mismo quien puso su cargo a disposición de la Junta directiva del BBB – que debido a lesiones y a falta de implicación de alguno de sus jugadores encadenó una racha de resultados negativos que condujeron a los vascos al fondo de la tabla clasificatoria teniendo potencial para poder aspirar a cotas mas altas. El basket del BBB bajo el mando del bilbaíno se caracterizó siempre por una clara apuesta ofensiva sin descuidar el trabajo de retaguardia. Veremos si un Katsikaris que dejo un buen sabor de boca en Valencia con una propuesta equilibrada es capaz de sacar el máximo rendimiento posible del potencial ofensivo de los de Bizkaia. Y ahora tenemos a otro de los equipos que proponen un basket que engancha por su vistosidad – con preponderancia del juego rápido y la inversión al lado débil con profusión del tiro exterior – que acumula cuatro derrotas consecutivas. Las alarmas han saltado en la Penya, y ya hay voces que ponen al Sito Alonso en la picota.

Otro de los equipos ACB que ha propuesto por momentos un juego vistoso y decididamente ofensivo es el recién llegado (welcome back Obra!) Xacobeo Blu:sens del granadino Curro Segura. Pero como no todo podía ser un cuento de hadas para los gallegos, a finales de la semana pasada se desayunaban con el anuncio de retirada de Marc Jackson y la reclamación por parte del CAI del cedido Rafael Hettshemeir –que ya ha hecho publico su deseo de permanecer en la disciplina santiaguesa una vez finalizado su período de cesión de tres meses. Problemas pues para los gallegos, que tenían en la solidez bajo tableros del norteamericano y el brasileño sus mejores bazas ofensivas junto al cañonero Terry y la fina muñeca del Tuky Bulfoni.

Por desgracia, el mal se ha vuelto a extender al continente europeo. Simplemente para muestra un botón: basta con echar una ojeada a los resultados del Last16 de la Eurocup en su última jornada (Martes 09/02/2010): Alba Berlin 61- Aris 65; Le Mans 62 - DKV Joventut 70; Brose Baskets 55 - Bizkaia BB 76; Gran Canaria 2014 69 -Nymburk 54 entre otras perlas… en la ACB J 17 Gran Canaria 2014 venció a Cajasol ¡¡55-52!! Y en la J16 todo un arsenal como el Barça derrotó al Suzuki Manresa ¡¡65-45!!

Ni imaginar quiero cuando la próxima temporada entre en vigor la nueva reglamentación FIBA para las medidas de la cancha, y el alejamiento del desatascador que supone la línea de tres puntos. Dicen por los estudios que se están realizando en la Adecco LEB Oro que al existir más espacios debido al alejamiento de la línea de tres, se generan mayores ventajas en el pick&roll y en el 1x1 que benefician a los jugadores de talento ofensivo (¿cómo en la NBA?), pero mucho me temo que proliferarán en un futuro no muy lejano las zonitas pachangueras, habida cuenta del miedo a perder, los escasos recursos económicos para fichar talento y el tiempo prudencial que ha de pasar hasta que los profesionales se hagan a la nueva distancia.

Por EL PIRATA a las 23:40 2 Comentarios
 

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