Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.
LA MEMORIA
Dicen que la memoria es el talento de los tontos, pero ¡ay de aquel que no tiene nada que recordar!, hasta recordar lo tonto es recordar, que recuerda el que sintió, y sintiendo es como vivimos.
En Basketaldia el recuerdo lo impregnaba todo, a veces incluso la disección del presente, que siempre presente estaba.
Lo llamaban perspectiva
Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.
LOS AMIGOS
Decir amigo es decir juegos, escuela, calle y niñez.
Basketaldia fue nuestro desván de juegos, un espacio eterno e imposible, que vino a dar sentido a muchas vidas de aficionados, un don que siempre nos acompañará.
Fue nuestra escuela y nuestra calle, en ellas quedaron atrapados aquellos niños que nunca quisimos dejar de ser, y que el amor por el baloncesto hizo como que se mantuvieran vivos.
Decir amigo no se hace extraño cuando se tiene sed de veinte años y pocas penas, y el alma sin medias suelas.
Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.
EL TELEFONO
Era el cordón umbilical, que nos conectaba con el remoto estudio.
De aquel aparato manaba el milagro, la placenta del encuentro con los amigos, los recuerdos y la belleza.
Imaginábamos caras, gestos y alientos, con él en nuestras manos el reloj volaba hacia la madrugada, el tiempo detenido de puro delirio.
Nunca estuvimos más cerca del sueño de la eternidad que con aquel teléfono, en la penumbra, soñando baloncesto.
Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
EL ENCUENTRO.
Fue hace dos años, con motivo y ocasión de la Copa del Rey celebrada en Vitoria.
Tuve el inmenso honor de dirigir aquel programa, casi tan inmenso como el de poner caras a aquellas extrañas voces que invadían mi casa en la noche de los viernes, y compartir con ellas unos cuantos momentos inolvidables,
Decir amigo es decir lejos, y antes fue decir adiós, y ayer y siempre lo tuyo nuestro, y lo mío de los dos.
Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de aquella luna de Sumatra,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
LA BELLEZA.
En Basketaldia reivindicamos el espejismo de intentar ser nosotros mismos.
Nos alistamos en ese viaje hacia la nada que consiste en la certeza, de encontrar en la mirada ………….
Y, sobre todo, buscamos la Belleza, que, como todos sabemos, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo.
Hasta siempre, Josean.
Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.
1 TEXAS
El reciente anuncio del regreso del power forward Damion James pone la guinda a un equipo temible y decanta la balanza hacia los Longhorns por encima de los archifavoritos Jayhawks.
Rick Barnes lleva reclutando al máximo nivel desde que llegó a Austin (por aquí pasaron firmes pross como TJ Ford, Daniel Gibson, LaMarcus Aldridge, Kevin Durant o DJ Augustine) pero nunca había tenido una plantilla tan completa.
Puede empezar con Jai Lucas – base elegible desde diciembre, este importante transfer procedente de Florida- Avery Bradley- excelente defensor, gran anotador top 10 unánime en High School- Damion James, Gary Johnson y Dexter Pittman- atención a este bulldozer de 6-10, con movimientos felinos y mano mórbida, que ha bajado casi 100 libras desde que llegara a la Universidad.
En el banquillo esperarán el base turco Dogus Balbay- jugador maduro que ha de crecer ofensivamente esta temporada-, el escolta defensivo Justin Mason, el alero freshman Jordan Hamilton- otro top ten desde HS- y los complementos Varez Ward y Clint Chapman.
En suma, plantilla veterana con sangre fresca de primer nivel, calidad, profundidad de banquillo y legítima ambición para un programa que lleva más de una década instalado en los aledaños de la superélite colegial.
+ El backcourt titular es absolutamente nuevo, y eso en basket universitario puede ser peligroso.
- Talento en casi todas la posiciones, hambre de victorias.
2 KANSAS
Seguramente será el nº 1 de la mayoría de expertos, y no se pueden poner peros a esa elección.
Bill Self tras aliviarse con el título rocambolesco de 2007, dio una lección el año pasado, construyendo el equipo en torno al base Sherron Collins, jugador de gran talento pero a veces precipitado, y al mayor intimidador del basket colegial, el center de 6-11 Cole Aldrich, jugador a seguir este año, posible candidato a POY si continua progresando como hasta ahora.
Al mismo tiempo, insertó a una camada de freshmen especial, liderada por el escolta Tyshawn Taylor, jugador elegante que superó las expectativas que traía de HS, y los gemelos Morris por dentro (Marcus y Markieff), con la ayuda del tirador blanco Brady Mornigstar y del microondas Juco Mario Little.
El reclutaje sorpresa de Xavier Henry, alero top ten de HS, uno de los muchos efectos de la diáspora Calipari tras su fichaje por Kentucky, les da a los Jayhawks la calidad y capacidad anotadora que perdieron con la marcha de Brandon Rush.
Kansas el año pasado hizo como la North Carolina post May/McCants/Felton, se mantuvo contra pronóstico arriba tras tocar la gloria, a pesar de sus muchas bajas, y muy posiblemente esté en disposición de repetir anillo en los próximos años.
+ Equipo hecho, y con experiencia ganadora reciente en la cancha y en el banquillo, con roles perfectamente definidos.
- Kansas tiende a resentirse de su condición de favorito desde los tiempos de Wilt Chamberlain, prefiere sorprender.
3 VILLANOVA
A veces tener demasiado puede ser un problema, y esa es la historia de los Wildcats este año, atasco en el backcourt del que pueden salir varios transfers tarifando.
El excelente reclutador que es Jay Wright, que este verano ha sonado insistentemente para el banquillo de los Sixers, debe racionalizar un exceso de recursos, pero su trabajo en la dirección del año pasado, donde metió a su equipo en la Final Four, le avala para cualquier empresa.
El backcourt debe solucionar una crisis de convivencia entre Corey Fisher- el jugador de más talento del roster- y Scottie Reynolds- el líder veterano- que removió su nombre de la lista del draft para acabar su ciclo en Philly.
En los aleros los Wildcats tienen de todo, desde un tirador como Corey Stokes hasta un swingman como Reggie Redding. Atención al transfer Taylor King, estrellón de la HS californiana, que abandonó Duke para tener más minutos. De su muñeca pueden venir muchos puntos exteriores.
Por dentro, continua Antonio Peña, pequeño pero matón, pero es en el freshman Mouphtau Yarou, un power forward fibroso de 6-10, un monstruo atlético con mucho margen de aprendizaje, en quien más confían los fans de Nova para dar un salto de calidad.
La recruiting class de este año, además de Yarou, presenta dos McDonalds All american: Dominic Cheek, escolta anotador y Malik Wayns, un base puro directamente de las calles de Philly. El alero Isaiah Armwood, otros tres/cuatro poderoso, completa un cuarteto de debutantes sólo superado por el de Kentucky.
Hasta diez jugadores de calidad medio-alta puede poner Wright en danza, luego es de prever que el ritmo intenso, con defensas presionantes y transiciones celéricas, seguirá siendo una de su principales armas.
+ Vienen de una FF y han mejorado la plantilla
- Conflicto de egos entre el pasado y el futuro.
4 MISSISSIPPI STATE
Rick Stansbury lleva varias temporadas haciendo un gran trabajo con los Bulldogs, con jugadores de buen nivel, pero lejos de las estrellas que pueblan las plantillas de los programas con los que ha de competir.
Hace dos años, Miss. State fue el equipo que más cara plantó a Memphis en su camino a la Final Four, con Jamont Gordon y Charles Rhodes, y la temporada pasada hicieron un más que decente papel en la SEC, conquistando el torneo final.
El juego exterior está perfectamente ensamblado con el base sophomore Dee Bost, un multiatleta (leyenda en el estado de North Carolina donde fue campeón estatal y MVP en football y basket) tirador excepcional que dirigió con pulso en su año debutante y Barry Stewart, veterano escolta, un jugador engañosamente ligero, tan buen penetrador como tirador, que juega siempre con un gran dominio de las situaciones.
Phil Johnson y Ravern Johnson darán oxígeno a los dos titulares, este último cuando no sea titular en el puesto de tres.
Por dentro, la presencia de Jarvis Varnado, máximo taponador de la historia de la SEC, superando a Shaq, era de por sí interesante, pero la cosa adquiere caracteres de alerta roja para sus rivales cuando entran en escena Renardo Sydney, un 6-9 ultratalentoso pero con mala cabeza y el sudanés John Riek, un enigma colegial desde que en el verano de 2008 asombrara en el campus de Lebron James, jugador de 7-1, pero con wingspan de 7-8, originalmente reclutado por Cincinnati, y al que quienes le han visto jugar auguran mejor carrera que la del mismísimo Hasheem Thabeet, siempre que se centre.
Al momento de escribir este artículo, no es segura la presencia de estos dos importantes refuerzos en Starkville, en el caso de Sidney la sombra del fraude académico planea con fuerza, USC y UCLA renunciaron a reclutarle, pero con ellos se puede aspirar a volver a la Final Four.
Jugadores como Romero Osby o Kody Augustus, buenos recruits en su momento que han de ir creciendo, aportarán profundidad al juego interior.
Habrá que esperar la confirmación del elenco, pero sin duda alguna que en la SEC se avecina un año plagado de batallas de interés nacional.
+ Un gran entrenador que puede encontrarse con una gran plantilla.
- Demasiadas incógnitas, jugadores polémicos que atraen los problemas y la mala prensa.
5 MICHIGAN STATE
Los Spartans son el equipo de las certezas: intensidad y juego en equipo, a veces algo deslucido, son la marca de la casa de ese gran gurú colegial en que se ha convertido Tom Izzo, que ha llevado a su programa a la Tierra Prometida más veces que nadie en los últimos 10 años.
Y en ese escenario colectivista, acaso la figura del base Kalin Lucas – ojo, no es hijo de John Lucas- emerja como la más reconocible y cardinal en el juego del equipo. Sus chispazos de puro talento a veces iluminan el juego de su equipo.
Tras él, un ejército de jugadores con excelentes referencias del Instituto, que no dudan en sacrificar su lucimiento individual en aras de la supremacía grupal.
Raymar Morgan, tras su deslumbrante año freshman, ha caído en cierta indefinición, ni su tiro mejora, ni sus movimientos interiores se refinan; aun así, será uno de los bastiones del equipo, Delvon Roe y Draymond Green, dos jugadores de características parecidas al anterior, serán sus escuderos, a la espera que alguno de los gigantones del equipo, como Tom Herzog, de un paso al frente.
Por fuera Chris Allen y Durrell Summers, dos juniors con pedigrí pero rendimiento irregular, se encuentran en difícil situación, pues el pequeño sophomore Korie Lucious, que fue creciendo en su juego a medida que la temporada expiraba, amenaza con ganar estatus de titular.
Pero como decimos en East Lansing los nombres son lo de menos, lo que importa es el trabajo y la disciplina.
+ La fuerza del colectivo y la experiencia de Izzo
- Juego gris, ausencia de estrella de primer orden.
6 KENTUCKY
Todos los ojos están puestos en Lexington, donde desembarca el entrenador de moda, llevando bajo el brazo a una posse de one and done que promete recolocar a los Wildcats en lo más alto del basket colegial.
John Wall, DeMarcus Cousins y Daniel Orton son tres top 20 de HS, especialmente los dos primeros puede tener un impacto inmediato en el quinteto titular, de hecho la recruiting class de Kentucky es la mejor del ejercicio.
Wall es para muchos el jugador de la camada de 2009 con más proyección NBA, un base muy atlletico, irresistible en las penetraciones y con un muy efectivo tiro a 5-6 metros, mientras que Cousins es un pivot de enorme talento que cuando se motiva, deviene en un martillo pilón que no se cansa de anotar y rebotear bajo aros.
Del año pasado, rescatado de los acantilados de la NBA, regresa Patrick Patterson, pivot con mucha clase atllética aunque algo frío, que seguramente deba asumir un papel de líder del equipo que por experiencia le corresponde.
Jugadores de complemento como el escolta freshman Eric Bledsoe, o los veteranos Ramon Harris y Alex Stephenson, este último un buen jugador de rotación interior sobre todo en defensa, culminan un proyecto al que se va a exigir lo máximo desde el principio.
+ Tradición y calidad deben devolver la ilusión a las gradas del Rupp Arena. Calipari on fire.
- Todo ha sido muy precipitado y está por ver como lidia Calipari con los egos de la plantilla.
7 NORTH CAROLINA
El nivel de reclutaje en que se mueven los Tar Heels año tras año desde la llegada de Roy Williams es tal que, no bien se marchan sus tres máximas estrellas, siguen contando en los pronósticos.
El juego interior será el punto fuerte de los actuales campeones, con Ed Davis amenazando con dominar la clasificación de rebotes si mantiene su proyección de rebotes por minuto, y Deon Thompson pudiendo por fin mostrar su clase en ataque, con 10-15 tiros por noche.
Tyler Zeller, tras su primer año accidentado y el freshman John Henson completan un cuarteto interior de máximo nivel.
Por fuera la mejor noticia es el regreso de Marcus Ginyard, el mejor defensor de perímetro, que además deberá aportar en ataque, mientras que un Bobby Frasor más descarado y Larry Drew, seguramente aprovecharán su periodo de alumnado a la vera del gran Tyson Lawson.
Los novatos Leslie McDonald y Dexter Strickland, van a contar con minutos desde su primer año, algo poco común en Chapel Hill.
Williams cuenta con una buena plantilla, y el título del año pasado, segundo en cinco años, le resta presión a la hora de manejarla. Mucho peligro, por tanto.
+ Ausencia de urgencias y emergencia de Ed Davis, posiblemente el mejor interior en college.
- La marcha de sus cuatro mejores anotadores se debe notar.
8 DUKE
Los éxitos de los eternos rivales no hacen sino añadir presión a los hombres de Mike Kryzewsky, cada vez más contestado en Durham.
Lo cierto es que Duke sigue haciendo un baloncesto rico en conceptos, con defensas muy trabajadas, y una lectura tradicional del juego, basado en la intensidad y los fundamentos.
Sin embargo, cuando llega la hora de la verdad, parecen estar un escalón por debajo de la elite colegial, algo que quema bastante a la pintoresca y orgullosa afición local.
La marcha de su mejor jugador, Gerald Henderson, deja al ala pivot Kyle Singler como indiscutible líder del equipo, con su buena mano alejándolo cada vez más de los aros.
Jon Scheyer por fuera será el otro bastión ofensivo del equipo, aunque debe mejorar en el pase para poder ser un jugador de proyección NBA.
Más allá, muchos nombres, casi todos grandes jugadores de instituto, con reclutajes sonados, pero que no acaban de florecer; son los Nolan Smith, Elliot Williams, Lance Thomas o el gigantón Brian Zoubek
Por supuesto, siguen llegando buenos jugadores, en este caso el center Mason Plumlee, con una oportunidad única de hacer carretón universitario, y el power forward Ryan Kelly.
+ Orgullo herido, y un panorama colegial sin grandes favoritos, propenso a la sorpresa.
- Varios años dando una imagen de equipo vulgar a la hora de la verdad.
9 TENNESSEE
Tras la decepción del último año, los Volunteers vuelven con ilusiones renovadas, más aún con la decisión de su mejor jugador, al ala pivot Tyler Smith, de retirarse del draft. Con él en tus filas siempre tendrás alguien fiable para el clutch time.
El histriónico Bruce Pearl sabe lo que se hace, y va a contar para ello con un roster extenso y con experiencia.
El paquidérmico Brian Williams, pivot de 6-11 con bastante potencial, otro caso de superación dietética y el versátil Wayne Chism, acaso el jugador con más clase de la plantilla aunque alérgico a pegarse bajo aros, completarán el juego interior.
Por fuera hay mucho, pero la mayoría sin definir: el base Bobby Maze se mostró irregular en su año debutante, alternando días brillantes con otros desastrosos, el escolta Scotty Hopson, el recruit más ambicioso del programa en los últimos años, nunca encontró su espacio, pero seguro que en él hay un anotador de 20 puntos por noche; y el alero JP Prince, mismatch defensivo para la mayoría de rivales, es otro de los puntos fuertes del equipo.
Cameron Tatum exhibió cualidades de tirador en momentos importantes, y junto a Josh Tabb y Renaldo Woolridge dan espesor al conjunto.
Año decisivo, pues, para definir la deriva de un programa revitalizado desde la llegada de Pearl, pero que necesita seguir progresando.
+ Tyler Smith, jugador franquicia.
- Cierto adocenamiento en algunos jugadores importantes
10 G,TOWN
Cuando parecía que en Washington DC volvían los grandes días, reciente en la memoria la FF, y reclutando nuevamente al máximo nivel, todo se vino abajo con una temporada decepcionante, que los dejó fuera del gran baile.
Lógico, por tanto, que la afición Hoya aguarde este año con inusitada expectación, entre el temor y la esperanza.
John Thompson III debe pasar otra vez la reválida del “hijo de..”, y cuenta para ello con jugadores de calidad en casi todas las posiciones.
El center de 6-11 Greg Monroe disipó las dudas que en su momento le descabalgaron del nº 1 de su promoción, jugando todo el año a gran nivel, y mostrando una preclara interpretación del juego al poste con movimientos y pases de All Star. Quizás un punto más de intensidad en el rebote no le venga mal.
Henry Sims, otro recruit importante del año pasado, debe ser el beneficiario inmediato de la marcha de Dajuan Summers, con su enorme clase atlética que le permite utilizar sus 6-11 en la posición de 4, mientras que Julian Vaughn, pondrá el músculo y la brega.
El backcourt está plagado de estrellas, empezando por la pareja integrada por el base Chris Wright y el escolta Austin Freeman, que en su tercer año juntos todavía no han hecho olvidar la inspirada dirección de Jonathan Wallace, un jugador sin el caché de ellos, pero que marcó un estilo.
Jason Clark apenas dejó traslucir su calidad, pero se puede esperar de él que dé buenos minutos de refresco a la pareja titular, manteniendo el nivel ofensivo junto al tirador Omar Wattad.
+ Calidad en sus jugadores.
- Posible falta de confianza tras un año inexplicablemente malo.
Otros equipos a seguir serán:
PURDUE
SIENA
ILLINOIS
WASHINGTON
MARYLAND
WEST VIRGINIA
Regreso de Berlín con una sensación de felicidad plena, el tiempo acompañó, abrieron inopinadamente la Bildergalerie el uno de mayo, y así pude delectarme con la serena y solitaria contemplación de la Duda de Santo Tomás, saboreé un exuberante smoked salmon with hash brown and apple horseradish en Reinhard,s im Kempinski, con vistas a Kurfürstendamm, y asistí a la mejor Final Four que recuerdo, coronada con una final excepcional en la que dos exhibiciones sucesivas, una por y para cada parte, propiciaron un final de infarto en el que nuevamente la Diosa Fortuna sonrió al genio Obradovic, con un triple definitivo por medio, que esta vez escupió el pérfido aro.
Pero, con todo, de estos cuatro días disfrutados en la flamante ciudad berlinesa, lo mejor que me ha pasado ocurrió al final, en un domingo que me acompañará siempre hasta el final de mis días.
Y es que asistir al “nacimiento” de una estrella del firmamento europeo, flanqueado por dos de los mayores expertos en basket de formación de España, y me atrevería a decir que de Europa, no es algo que ocurra todos los días.
Eran las 11,55 de la mañana cuando desde la sexta fila del o2 World, con Luis a mi izquierda y Juanan a mi derecha, oía hablar por primera vez del 10 serbio, un base cadete del Železnik, que dejó maravillados a todos los presentes con una exhibición inolvidable de clase y desparpajo.
Hablaban los dos expertos que era el tapado del equipo de Belgrado, tras los ya consagrados Dejan Musli, Branislav Dokic y cía, pero que estuviera atento porque si el entrenador le daba minutos, la podía armar.
Lo comparaban, en su juego y gestos, con Sergio Rodriguez, y hablaban con tanta exaltación del chaval, de quien pensaban que incluso su club pretendiera ocultar al gran público para evitar que se lo arrebatasen a golpe de euro o dólar, que empezaron a generarme un vivo interés por la eventual peripecia a la que estábamos por asistir.
Lo que luego vimos, durante los aproximadamente 30 minutos que el chaval estuvo en pista, confirmó, de manera casi profética, incluso superando sus expectativas, lo que ya me habían comentado, habiendo dejado el chico impronta de jugador de jerarquía.
Nenad Miljenovic, un niño de 16 años, con aspecto angelical y mente diabólica, asumió desde el primer momento en cancha el protagonismo, repartiendo juego de manera precisa y elegante, anotando cuando hacía falta y regalando un par de asistencias que harían llorar de emoción estética al propio Theodoros Papaloukas.
Todo ello lo hizo con la naturalidad que acompaña a los elegidos, sin excesos, aspavientos o desencuentros, es más, el propio Musli, receptatario de la mayor parte de sus pases definitivos, pareció más vivo, más eléctrico, más humano siendo dirigido por este nuevo heraldo del baloncesto artístico plavi, digno heredero de sus ancestros en la gran tradición de la escuela yugoslava.
La manera en que maneja la bola con ambas manos, cómo visualiza la cancha para encontrar siempre la mejor opción, haciendo fácil lo difícil, es de esas cosas que saltan a la vista incluso para los paladares menos acostumbrados a las categorías inferiores, como es mi caso.
Lo números (17 puntos, 8 rebotes y 10 asistencias, que debieron ser 15 en realidad) son lo de menos, lo importante es la sensación de superioridad, el intenso perfume a talento que emana de este chaval, la inconfundible sensación de que ha nacido una estrella.
Y cuando este alumbramiento ocurre con la mejor compañía posible, con gente que sabe de lo que habla porque le importa y apasiona, la experiencia no tiene precio y nunca se olvidará.
Tras el partido, una comida con los dos gurús e Iván, otra enciclopedia del basket europeo, en la que hablamos del libro que prepara Juanan, y que editará Juan Carlos Rentero en su colección de libros de basket en Ediciones JC, una historia del basket yugoslavo que, a base de estudio y documentación, desmitificará algunos de los lugares comunes que siempre se manejaron sobre el basket plavi.
Por lo detalles que dejó trascender, creo que puede ser una obra muy importante, exhaustiva y analítica, pero salpicada de jugosos datos hasta ahora desconocidos, al menos para quien suscribe. Solo falta que acabe de encontrar el enfoque definitivo.
Tras avituallar, de vuelta al Arena, para presenciar otra histórica final, no hacía más que pensar en qué feliz estaba sintiéndome un completo ignorante; yo y mi ego a veces nos lo podemos permitir.
Cut the chord
Are we human?
Or are we dancers?
My sign is vital
My hands are cold
And I'm on my knees
Looking for the answer
Are we human?
Or are we dancers?
Desde fuera, la experiencia del basket colegial parece la misma: jugadores que juegan a basket, concitan mucha expectación y luchan por el triunfo, con pasión y compromiso.
Sin embargo, a veces incurrimos en una injusticia de palmaria obviedad: tratar a chicos de 18 a 21 años como si fueran adultos profesionales, convirtiendo lo que es una virtud del juego colegial, la armoniosa imperfección de su genuina intensidad, en un arma arrojadiza contra aquellos que nos procuran el divertimento.
¿Exigiríamos a un estudiante de medicina de 20 años que ejecutara a la perfección un transplante de corazón?, ¿o incluso a un recién licenciado en arquitectura que erigiera sin tacha el rascacielos más arriesgado en líneas y diseño?
Pues el mismo trato ha de dispensarse a estos chavales, recién salidos de la adolescencia, que por ese milagro de competición que parieron los americanos, durante cuatro meses y medio devienen en Héroes de una Nación que cree encontrar en ellos el camino perdido al Sueño Americano, proyectando en su peripecia atlética todos sus anhelos, complejos e íntimas frustraciones.
Y toda esta efímera pasarela al estrellato fina en Marzo, en The Big Dance, cuando el nivel de exigencia es inaguantable y solo los elegidos pueden besar las redes recién cortadas de los aros.
One shining moment, al que precede un camino trufado de espinosas trampas.
A pesar de que alguien dijo que la juventud no es un tiempo de la vida, sino un estado del espíritu, lo cierto es que es un estado inexperto, propenso a los errores.
Sería injusto predicar la inimputabilidad de estos atletas imperfectos cuando libremente deciden penetrar, siquiera brevemente, en la cotidianidad de nuestras vidas, pero no menos inicuo es el juicio sumario que a veces se vierte sobre ellos cuando hacen aquello que les es propio, como humanos e inexpertos: cometer errores.
Algunos se preguntan por qué Louisville hizo 103 puntos ante Arizona y, dos días después, apenas superó la mitad ante Michigan State, o por qué el alero Tony Crocker (Oklahoma) parecía seguro e infalible el viernes desde la línea de tres puntos ante Syracuse (6 de 11) y errático ante North Carolina (0 de 5) en apenas 48 horas.
Son esos mismos que olvidan quienes son los protagonistas del espectáculo, y cuales son sus edades.
Mirando a la Historia, las carreras de jugadores como Fred Brown (Georgetown) o Chris Webber (Michigan) quedaron marcadas por sendos errores cometidos en los momentos finales de dos de las finales más recordadas en la competición universitaria, las de 1982 y 1993, curiosamente ambas ganadas por North Carolina.
Hace tres años, en la final Regional del Oeste, un balón regalado en saque de banda a Luc Richard M,bah a Moute por el pívot brasileño J.P Batista, cercenó las esperanzas de Gonzaga para alcanzar por primera vez la Final Four, tras un partido perfecto ante UCLA durante los primeros 36 minutos y 34 segundos de juego. La imagen de los Zags, con su líder Adam Morrison derrengado, gimiendo, sobre el parquet del Oakland Arena, es de las que nunca se olvidan. Son ellos los primeros que se exigen y padecen sus errores.
Incluso en la final del pasado año, Memphis tras una Final Four impecable, echó por la borda todo el trabajo en dos minutos finales en los que algunos fallos desde la línea del tiro libre, cometidos por sus dos indiscutibles estrellas, Derrick Rose y Chris Douglas Roberts, dieron el oxígeno necesario a una moribunda Kansas.
Es la esencia de la competición, amplificada por un sistema donde no hay camino de retorno y los errores se pagan, a veces durante toda una vida.
Porque tendemos a no recordar que estos chicos no son solo dancers, sino también, y ante todo, human.
ANDREWS, ERIN. La Bella del college basketball, en unión a sus compañeras Heather Cox y Doris Burke, que junto con el resto del gran equipo de profesionales de la cadena ESPN nos han trasladado toda la emoción de la temporada regular, dejando ahora paso a la CBS, emisora que transmite online y gratuitamente todo el Torneo Final, mediante su fórmula March Madness on demand.
BLAIR, DEJUAN. La Bestia, asombroso centro de Pittsburgh, de apenas 2,00 metros, que ha protagonizado alguno de los partidos más impactantes de la Big East este año. Especialista en lucirse en las grandes ocasiones, sometió a Greg Monroe (G,Town, 2,08)), con 20 puntos y 17 rebotes, a Luke Harangody (Notre Dame, 2,04) con 23 y 22, y a Hasheem Thabeet (UConn, 2,21) con 22 y 23, siempre con un absoluto dominio de la posición y recursos técnicos variados. Uno de los más conspicuos space-eaters del basket universitario.
CURRY, STEPHEN, la imagen del torneo en su edición anterior, queda fuera de la presente, al no ganar la universidad de Davidson el torneo de conferencia. Se echarán de menos sus fintas, sus suspensiones, sus outbursts ofensivos y, en fin, esa párvula estampa de genio en ciernes.
DAYE, AUSTIN, posiblemente estamos ante la última oportunidad para este alero alto de la universidad de Gonzaga, de indiscutible calidad, hijo del gran Darren (Scavolini Pésaro), de hacer algo grande antes de dar el salto a la NBA, tras un segundo año bastante decepcionante en función de las expectativas creadas en su temporada freshman.
ELLINGTON, WAYNE. El Carolina Blue Bullock puede ser la clave de los grandes favoritos, su tiro de tres debería abrir las defensas, dando espacio de operaciones al potente trío interior de los Tar Heels. Su imagen fría y su fama de venirse abajo en el crunch time, son sus peores fantasmas.
FAROKHMANESH ALÍ, pequeño base de Northern Iowa, procedente de los jucos, que decidió la gran final de la Missouri Valley a favor de su equipo, anotando 8 de los 12 puntos de los Panthers en la prórroga. Su exhibición impidió que viéramos en el torneo final a uno de los personajes del año, el escolta de Illinois State Osiris Eldridge, autor de 22 puntos en el segundo tiempo y prórroga de la referida final.
GRIFFIN BROS. Los O,Bannon fueron los últimos hermanos en levantar el trofeo, allá por 1995 con UCLA, pero estos dos fornidos muchachotes pueden emularlos si Oklahoma retoma la compostura que adquiriera a mitad de temporada regular. Blake (21.9 pp y 14.3 rp) es la estrella, candidato líder al Wooden Award, pero el jabato Taylor es el corazón de los Sooners.
HANSBROUGH, TYLER. Todas las miradas puestas en el líder del equipo favorito, que para trascender su estatus de estrella individual precisa de hacer campeón a los Tar Heels. El recuerdo de G,Town 2007 y Kansas 2008 a buen seguro estará presente en Psycho T, apodo con el que es conocido el extraordinario ala pívot de North Carolina.
INDIANA y KENTUCKY, dos clásicos en horas bajas, un Torneo Final no es lo mismo sin estos grandes programas, el corazón de la América rural late desconsolado sin los Hoosiers y los Wildcats.
(A). J. PRICE. La historia de este chico da para un telefilm de sobremesa. Primero un hurto de equipos informáticos, y más tarde una grave lesión, estuvieron a punto de frustrar su carrera. Ahora es uno de los tres mejores bases de la nación y la gran esperanza de UConn para levantar su tercer trofeo. Sabe penetrar, asistir y jugársela de 3 cuando su equipo lo necesita, que, con la baja de Jerome Dyson, va a ser mucho.
K, COACH. Mike Kryzewsky es como la muerte y los impuestos, una invariable certeza, y Duke se presenta como campeón del Torneo de la ACC haciendo un basket serio, con una defensa intensísima, sobre todo en la presión de líneas de pase, y fiando su ataque a tres superclases como el escolta Jon Scheyer, el alero Gerald Henderson y el ala pivot Kyle Singler, todos los cuales llegan en gran momento de forma.
LOUISVILLE. Impresionante campaña de los Cardinals, que han dominado tanto la liga regular como el Torneo de la Big East, para algunos este año la conferencia más dura de la historia. La clave de los de Pitino es la presión a toda cancha, atosigante, que con frecuencia disimula las carencias ofensivas. Mi elección particular para levantar el trofeo en Detroit.
MAYNOR, ERIC. Base senior de VCU, excelente anotador, se trata de un jugador muy respetado por los especialistas americanos pero poco conocido para el gran público, que apenas ha tenido ocasión de verlo. El Torneo le dará la oportunidad de mostrar sus talentos ante la más millonaria de las audiencias.
NEVILL, LUKE. Todavía quedan pívots puros a la antigua usanza, como es el caso del center de Utah, que no ha ensayado un triple en toda la temporada, pero sin embargo presenta un 80% en tiros libres y un 60 % en tiros de campo. Jugadores que saben dónde hacen daño y cómo pueden ayudar su equipo.
OLMOS, SERGIO. Tras muchos años en que parecía que nunca le pediríamos peras, el pívot valenciano ha protagonizado un final de temporada espectacular, llevando a Temple al torneo de conferencia y al Gran Baile, con una final ante Duquesne (14 puntos y 9 rebotes) en la que se vino arriba ciando más falta le hacía a su equipo.
PARAKHOUSKI, ARTSIOM, center puro de 2,11 de la universidad de Radford, bielorruso de Minsk, otro producto juco que dominó la final de la Big South con 26 puntos y 18 rebotes. Será interesante verle ante las “torres” de Norh Carolina en el duelo inicial en la carrera de los Tar Heels por conseguir el título.
RIVERA, D.J. No, no se trata del penúltimo artista discotequero, ni de una estrella del rap. Hablamos del líder de la universidad de Binghamton, un alero transferido de St Joseph,s, sobrino de uno de los iconos del basket universitario: el legendario Hank Gathers, cuyo nº 44 llevaba en la High School de Philly. La pequeña universidad neoyorkina no podía tener mejor guía en su presentación en sociedad
SYRACUSE, el equipo que más caliente llega al Big Dance, tras alcanzar la final de la Big East, después de superar a UConn en un duelo para la historia con seis prórrogas y, con apenas 24 horas de descanso, a West Virginia, también en la prórroga. Durante la liga regular los Orange también sometieron a Kansas, G,Town y Marquette en el tiempo extra. Jonny Flynn y Eric Devendorf se han empeñado en que Jimbo Boeheim alcance las 800 victorias este año, lo que implicaría alcanzar el Elite Eight.
THORNTON, MARCUS, otro juco que se reivindica, liderando a LSU en su dominio de la SEC, probablemente estemos ante el mejor anotador puro de la competición, capaz de encontrar el aro de casi todas las maneras. Un jugador de esos que nadie quiere encontrarse en partido comprometido, o en un final apretado.
UBILES, EDWIN, alero explosivo que, junto al base Kenny Hasbrouck, tratará de convertir a la universidad de Siena en la Cinderella del Torneo. Los Santos ya sorprendieron el año pasado a Vandy en primera ronda, y conservan a casi toda su plantilla intacta, por lo que la experiencia está de su parte y a nadie extrañaría verles entre los dulces dieciséis.
WILLIAMS, TERRENCE. Acaso el jugador más completo de la competición, el alero de Seattle forma junto a Samardo Samuels, Terrence Jennings y Earl Clark una frontcourt temible. De esos jugadores que, aún teniendo mala racha en ataque, saben aportar cosas para su equipo, es un artista en el robo de bola, cualidad que se ve favorecida por el pressing de Pitino
VARNADO, JARVIS, el hombre que batió el record de tapones de Shaq en la SEC, se metió en el Torneo Final por los pelos, aunque su cabeza luzca rasurada, al ganar el domingo por la tarde Mississippi State el Torneo de Conferencia ante Tennessee. De todas maneras, su progreso en ataque (13,1 pp con 55% en tiros de campo) es lo más significativo de la temporada de este hombre de goma.
XAVIER, los años pasan, los entrenadores cambian, llegan nuevos jugadores, nadie se fija en ellos, pero al final los Mosqueteros acaban desenfundando sus floretes cuando llega marzo.
YOUNG, SAM. Para los que duden que en el baloncesto universitario se siguen formando jugadores, que repasen la carrera de este alero de la universidad de Pittsburgh, que termina sus cuatro años siendo un jugador completo, técnicamente delicioso, el verdadero líder de los Panthers.
ZONE DEFENSE. La NCAA es el último reino de las defensa en zona, equipos de elite como Syracuse o Arizona State las usan continuamente, y todavía siguen siendo armas eficientes para enervar los ataques rivales.
Creo que todos los aficionados al baloncesto debemos dar gracias a Don Alejandro García Reneses por existir y por seguir existiendo, cuando me consta que su situación financiera- lo mucho que ganó bien lo invirtió- le permitiría vivir más que desahogadamente lo que le resta de vida, a él y a alguna generación más.
En un mundo gregario y gris, donde el poder de la masa ahoga lo individual, espíritus libres como el suyo, mentes afiladas a base de ir contracorriente, pueden servir de inspiración a muchos técnicos, a muchas personas.
No siendo el vil metal lo que le hace permanecer en la brecha, intuyo que solo su amor por el basket, o su deseo de seguir acallando a sus extremos críticos, le mueven a la hora de decidir afrontar el peso de ser entrenador de un equipo de elite, en una liga de elite, con todos los gravámenes que ello implica en sede de responsabilidad, estrés, presión, tensión o depresión.
Desde que apareciera en la escena nacional entrenando al Cotonificio, convirtiendo aquella cancha en infierno de cobardes, haciendo malabarismos con los Cuesta, Quimet Costa, Andrés Jimenez, Jordi Freixanet, Miquel Pou o Brian Jackson de turno, pasando por su primera época verdinegra, donde siguió progresando a costa del Futbol Club Barcelona de Andoni Serra, hasta su época, más prolongada y fértil, al frente del propio club blaugrana, la figura de Aito ha sido fuente de interminables disputas y bizantinas discusiones.
Los románticos le acusábamos de traicionar el espíritu de compromiso antifutbolero que manifestara en la legendaria NUEVO BASKET al inicio de los ochenta; los verdinegros de dejarlos en la estacada y llevarse a Jiménez y Montero y tontear con Villacampa, los culés de no aprovechar los ingentes presupuestos con que el presidente Josep Lluis Nuñez le dotó para alcanzar la verdadera grandeza; los aficionados de los equipos rivales de conducirse como un maquiavélico manipulador, niño mimado de la ACB y su arbitraje y mal perdedor, y, finalmente, los clásicos de aplicar un sistema de rotaciones que no comprendían.
Por donde iba, e incluso en su propia casa, recibía muestras de repulsa, que fueron forjando cierto amargor en su carácter que trascendió a su rostro, a medio camino entre la petulancia derogatoria y el dolor del incomprendido. Su legendario buen humor, esquivo y flemático, solo nos llega a través de los testimonios de quienes bien le conocen.
Pero él seguía adelante, inmunizado ante la injusticia de su trato, parapetado en sus amistades de toda la vida, caminando aislado y en silencio, como un anacoreta en medio de la multitud.
Como suele ocurrir con estos personajes que a nadie dejan indiferente, entre los aficionados se levantaron trincheras en torno a su figura, y así nacimos los aitistas y los antiatitistas.
Cualquier evento que ocurra en su carrera sufre el escrutinio inmediato de ambas hordas, unos para ensalzarlo- si bueno- o justificarlo- si malo; otros para machacarlo- si malo- o metabolizarlo - si bueno.
Y así, respecto de su prolongada etapa blaugrana, los habrá que únicamente señalen los títulos que consiguió, obviando hablar de los presupuestos que disfrutó y soslayando los títulos que no consiguió.
Y los habrá que recuerden únicamente que frustró a la, hasta el momento, mejor generación de jugadores blaugrana, en su legítimo anhelo de levantar el máximo cetro continental, oscureciendo su impresionante palmarés nacional.
O en relación con su segunda estancia en el Bressol, los habrá que quieran destacar sus logros (una Copa ante el gran dominador nacional en su propio feudo y dos títulos europeos) olvidando sus deméritos (los dos primeros años y no ser capaz, en los dos siguientes, de pasar de semifinales ACB con un gran equipo de la Penya que estaba on fire), y viceversa.
Incluso su fugaz paso por el banquillo nacional puede ser visto en positivo- plata olímpica sin apenas tiempo, este tío es Dios- o menos positivo – con esos jugadores hasta mi abuela.
Y ahora nos encontramos con que en apenas 4 días, el Unicaja de Aito pierde 2 posibles títulos de los 3 en juego durante la temporada.
Y aquí, nuevamente, asistimos a la maniquea exégesis de la realidad aitista:
Visión Hagiográfica. Gran trabajo de Aito que consigue llevar al tercer presupuesto de la ACB a una grandísima final ante el coco de la competición, y en cuanto a la Euroliga, papel discreto pero no se le puede exigir más.
Visión Anatemizadora. Semifracaso en la Copa, sufriendo ante equipos inferiores y cayendo en la prórroga de la final ante un Baskonia más cansado, sin Splitter ni Rakocevic, y reducido a las individualidades de Mickeal, y rotundo fiasco en la Euroliga, cayendo ante un equipo bastante inferior en presupuesto y plantilla.
Sin ánimo de emitir verdades absolutas, resulta evidente, intentando ver las cosas desde una cierta distancia, que el balance parcial- todavía no se ha retitrado- a cierre de ejercicio, de la carrera del Sr. Reneses ha de ser altamente positivo, que es una pauta que todos los proyectos que asumió, a la larga, acabaron mejorando y es una realidad que los equipos de Aito siempre han tenido un sello propio, un aroma a trabajo y modernidad. Aito, desde esas coordenadas hermeneúticas, es un triunfador y un auteur, una combinación tan extraña como ambicionada.
Ahora bien, todos esos activos habilitan un juicio laudatorio, Aito es un gran técnico, de los cinco mejores técnicos españoles de la historia, pero para nada aprovechan para elevarlo a los altares de la arrebatada hipérbole con que algunos de los infatuaitados a menudo se despachan, queriendo meterle a toda costa entre los diez mejores técnicos de la historia del basket europeo, cuando no el mejor; no, para eso Don Alejandro tuvo muchas oportunidades, y las dejó escapar, como en una canción de Los Secretos.
Sea como fuere, lo cierto es que esperemos que tengamos Aito para rato, pues su presencia siempre será garantía de polémica, debate, diatriba y hasta soflama en torno a su enjuta e hirsuta figura.
Ni Rey Desnudo, ni Julio César, simplemente Aito.
No, estimado lector, no es que se me haya ido la cabeza y le vaya a aburrir con una letárgica digresión sobre husos horarios; hablamos de baloncesto, y en baloncesto, en las Islas Canarias nunca fue una hora menos.
Desde los tiempos en que coincidían en la liga Nacional el Canarias de Larry McNeil y el Náutico de Dewayne Scales, ambos de la isla de Tenerife, uno de La Laguna y el otro de Santa Cruz, el baloncesto canario ha tenido mucho que decir en la escena baloncestística española.
Actualmente el estandarte insular lo porta el Gran Canaria, al que algunos confundían con el citado Canarias, pero no, este club no es el de la Laguna, aquel que se llamara Lucky o Cafisa, aquel en que jugaban, entre otros, el barbado Manolo de las Casas y el dinámico escolta Ricky Bethancourt, aquel en cuyas filas llegaron a coincidir, sobre la cancha del Ríos Tejera, los ex madridistas Carmelo Cabrera, Randy Meister y Walter Sczerbiak.
Este club, el Gran canaria, es de Las Palmas, y su historia en la élite se remonta a 1984, cuando accedió a la ACB siendo conocido como Claret, aunque a media temporada adquirió apellido -Bofill-, (ignoro si tendrá algo que ver con el prestigioso arquitecto catalán), y que tras un año bastante flojo acabó descendiendo.
Aquel club, en el que destacaban un americano llamado Willie Jones, alero alto de color, espectacular, gran anotador, procedente de la universidad de Vanderbilt, y un escolta nacional, el incombustible Nino Morales, tras el paso de los años y varios ascensos y descensos, reapareció en 1995, y lo hizo para quedarse, al punto de convertirse en un referente del basket nacional.
Viene este preámbulo cebolleta a cuento de que falta una semana para que inicie la Copa, y el Gran Canaria es uno de los clubes participantes. En los últimos años viene siendo así, pues de las seis pasadas ediciones, el club insular ha estado presente en cuatro.
Y no solo es que haya estado, sino que su presencia se ha notado, en lo humano y en lo competitivo.
En lo humano, por su afición, acaso la más querida por la gente del basket, sembrando de amarillo y alegría las calles y las gradas y de pios pios el ambiente, siempre apoyando a su equipo con estruendo, gracia y respeto.
En lo competitivo porque el equipo, consciente de que la Copa es su única posibilidad de levantar un trofeo nacional de fuste, siempre ha dado la cara, llevando a sus rivales, en todo caso más poderosos, al límite.
Lamentablemente, también siempre acabaron muriendo en la orilla, nunca pasaron de cuartos o, lo que es lo mismo, jamás ganaron un partido en Copa con el actual formato.
En Valencia, se toparon de primeras con un Pamesa en forma, que los eliminó en cuartos con cierta facilidad.
En Zaragoza, plantaron cara al favorito Baskonia, cayendo por dos puntos y sufriendo un arbitraje más que riguroso.
En Madrid nuevamente les tocó bailar con la más fea a las primeras de cambio, un Unicaja que llegaba a la capital en plena forma (luego sería sorprendido en semis por un Pamesa desatado, con un magistral planteamiento defensivo de Ricard Casas) y aunque plantaron cara, fueron claramente superados por los de Sergio Scariolo.
En Málaga, brindaron el mejor encuentro de aquella Copa, poniendo contra las cuerdas al Real Madrid, curiosamente también el favorito ese año, para terminar derrotados por la mínima, nuevamente padeciendo, además de a un colosal Felipe Reyes, un arbitraje que nada les concedió.
En las gradas, al final de esos partidos, entre las gentes del basket, todos coincidían en admirar al equipo insular por la riqueza de sus planteamientos tácticos, la espectacularidad del juego y, en general, el aplomo con que se habían desempeñado- y despeñado- en cancha. Al contrario que otros equipos que pasan si pena ni gloria, los canarios habían dejado un gran recuerdo.
Existía un deseo, incluso me atrevería a decir que entre los aficionados de los clubes ganadores, de que los canarios hubieran tenido mejor suerte, que por fin hubieran conseguido ganar un partido y meterse en semis, a las puertas de la gloria.
Quien sabe si les ha llegado su hora. La hora canaria.
He podido presenciar en directo dos de las tres visitas del Kalisse a Madrid, en partidos muy distintos, amén de varias retransmisiones televisivas (que recuerde, contra Unicaja, Pamesa y Barça).
Ante el Estudiantes, a quienes destrozaron en el Telefónica Arena, ofrecieron una imagen inmejorable, jugando con gran fluidez y contundencia en ataque, gracias a la presencia del alero “hawaiano” Carl English, un tirador de instinto y raza, al que recuerdo en la rueda de calentamiento meter como 20 triples seguidos desde 7 o más metros.
El acierto de este especial jugador, por entonces en plena forma, que parece empieza a recobrar tras algunos partidos más flojos, capaz de tirar con acierto desde largas distancias y con jugadores encima, obligaba a la defensa a abrirse, dando pábulo a la otra gran baza del equipo.
En este caso, me refiero a la tripleta interior, integrada por hombres jóvenes, atléticos, dúctiles y terriblemente modernos: Daniel Kickert, un australiano criado en St. Mary,s, universidad de la costa oeste que amenaza el monopolio mid major de Gonzaga en la WCC, James Augustine, jugador algo más tosco aunque bastante mejorado respecto al que recordaba en Illinois (su final ante UNC no fue especialmente afortunada), y Joel Freeland, un inglés que salió de la nada y se metió en primera ronda de draft.
El primero es un tres-cuatro con muy buena mano, incluso desde 6,25 (aunque fallara un triple decisivo, que lanzó solo desde un lateral, en la Fonteta, y que casi le valió el billete copero a los taronjas). A pesar de que parezca fino, es un jugador duro, que se aplica en defensa y va muy bien al rebote.
Augustine me sorprendió por su progreso en el tiro de 4-5 metros, que sin ser nada del otro jueves, le permite aprovechar su coordinación atlética para penetrar cuando su rival le aprieta y no le concede el tiro, y en defensa es el más constante de todos.
El tercero es una bestia parda, aunque la guía ACB lo lista en 98 kilogramos, me parece que debe andar sobre los 110, un atleta natural que, con apenas 21 añitos, lleva la marca “NBA” escrita en la frente, posiblemente sea Madrid 2009 el escaparate final en su viaje a la so called mejor liga del mundo. No creo que lo veamos mucho más por este continente.
Power forward rápido, veloz, coordinado, fuerte y agresivo, esta temporada se le nota con más actitud y más volcado al juego bajo el aro, donde puede hacer estragos con sus 2,09, que en envergadura deben ser mucho más, desdiciendo a quienes lo anunciaban como el clásico alero alto tirador con alergia la pintura. Desde los tiempos de Fran Vazquez, no veían en el Centro Insular un jugador de esta jerarquía.
Sitapha Savané, que parece volver a encontrarse, con pequeñas colaboraciones del ex culé Albert Moncasi, otro físico privilegiado, completa una rotación interior que ese día me pareció extraordinariamente rica y poderosa.
Por fuera, al canadiense le apoya una tropa de americanos, gente veterana y resolutiva como Jim Moran, ocho temporadas en el club, Marcus Norris, Melvin Sanders o el mismo Josh Fisher, todos ellos jugadores que ofensivamente no dudan en aprovechar los espacios que los rivales les puedan dejar.
Junto a ellos, a desmano se deja ver un base clásico, o first pass, Mario Bruno Fernández, otro que parece que empieza a coger su mejor forma, y que ompleta el arsenal de la escuadra canaria.
Parece que llegan a Madrid en buen momento, tres victorias en los últimos cuatro encuentros, y a buen seguro que su ambición sigue intacta.
Ante la imposibilidad logística de que, como muchos desearíamos, Las Palmas de Gran Canaria organice, después de la llamada Copa Davis, otra edición de este torneo, no nos queda otra que desear que al Gran Canaria, por fin, le acompañe la suerte en el torneo del K.O. los días 19 a 22 de febrero en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, y que sus sueños se hagan realidad.
Postdata y Excurso epicúreo final:
¿Puede alguien concebir mayor placer que, tras una jornada de baloncesto de Copa, en pleno mes de febrero, mecidos por una suave brisa, llegar por el paseo marítimo de la Playa de las Canteras a La Marinera, para degustar unas papas con mojo y un cherne a la espalda, contemplando el batir de las olas?. POR FAVOR CONTRUYAN UN PABELLÓONNNNNNN Y QUE LA COPA SIEMPRE SEA EN CANARIAS.