La de ayer fue una victoria balsámica para los malagueños. Venían de sufrir una humillante derrota por 53 puntos ante el DKV Joventut en Euroliga, en uno de los partidos más tristes y vergonzantes que este cronista (que lleva viendo al equipo desde 1980, cuando se llamaba Caja de Ronda, militaba en 1ºB, y jugaba en un minúsculo pabellón llamado Tiro de Pichón en el que nos reuníamos unas centenas de seguidores) pueda recordar. La sensación de impotencia, con el innegable desdoro que supone un varapalo como el sufrido el pasado miércoles, dejaba paso, tan sólo 48 horas más tarde, a la incredulidad de ver cómo podían cambiar tanto las cosas en un margen tan reducido de tiempo.
Quizás fuera el carácter y el orgullo que pareció faltar en el Olímpico de Badalona, el que hizo que los jugadores de Unicaja salieran al partido con el máximo nivel de concentración y con ganas de comerse al rival. El técnico local, Sergio Scariolo, había pedido disculpas a la afición malagueña y a los aficionados del baloncesto en general, por el lamentable espectáculo que habían ofrecido en el partido de Euroliga, y había señalado que los jugadores estaban pasando por un estado anímico muy malo. A través de una iniciativa surgida en el seno del club, y con la colaboración de las peñas del equipo, se intentó insuflar ánimo a los abatidos jugadores y lograr un sentimiento positivo de comunión colectiva mediante el cual los aficionados mostrasen a sus jugadores que también estaban con ellos en los peores momentos. Y parece que tal iniciativa tuvo éxito pues, a excepción de algunos silbidos minoritarios en la presentación, el equipo sintió el aliento de la grada y ofreció la segunda mayor victoria de la historia del club.
Los espectadores no daban crédito a lo que veían cuando miraban el parcial en el marcador (22-0) y comprobaban que el Caja San Fernando no era capaz de anotar ni un solo punto durante prácticamente los 8 primeros minutos del partido. A pesar de los repetidos intentos de Manel Comas para detener la sangría, tuvo que ser desde el tiro libre como Carlos Cazorla lograse anotar el primer punto para su equipo. El primer cuarto acababa 27-5, y el pabellón era una fiesta.
¿Qué es lo que había cambiado tanto para que un equipo presentase una cara tan diferente en tan poco tiempo? La respuesta a tal dilema parece simple: los lanzamientos triples entraban, y la defensa era impecable, lo cual ofrecía rápidos contraataques que Jiri Welsch, uno de los jugadores más criticados, culminaba con fáciles mates. Además, el Caja San Fernando se empeñaba en poner las cosas fáciles y resucitar a su rival: la defensa de alternativas de Comas no daba resultado; los jugadores no hacían el balance con la adecuada rapidez, y un hombre clave en el conjunto sevillano como Demetrius Alexander, se borraba del partido en sus inicios tras dos faltas de ataque y una técnica.
El partido no tuvo más historia. Unicaja fue ampliando su ventaja, ante la cara de disgusto de Manel Comas y la desesperación de algunos aficionados del Cajasán que se habían desplazado hasta Málaga para ver a su equipo. La valoración total de ambos equipos es lo suficientemente significativa para hacer una lectura fácil: 125-17.
El aciago mes de diciembre de los sevillanos (han sumado cuatro derrotas consecutivas) complica su clasificación para la Copa del Rey que se disputará en Málaga en el mes de febrero. Tendrán que recuperar la actitud mostrada ante la Penya o el Tau para poder seguir con opciones y meterse entre los ocho primeros (7 si el anfitrión Unicaja no está entre ellos).
En la rueda de prensa posterior al partido, Manel Comas se mostró muy duro con sus jugadores, realizando unas declaraciones que pueden levantar ampollas en la ABP y que podrían enrarecer el ambiente en su vestuario: "No ha habido partido en ningún momento. Se ha visto a un equipo de baloncesto contra un grupo de hombres en pantalón corto. No reconozco a mi equipo. Me paso el convenio por el forro de un sitio. Este equipo entrenará el 23 por la tarde, el 24 y el 26 y ninguno de mis jugadores viajará estos días. Las vacaciones están para los que se lo merecen y el que no se lo merece se queda en casa."
Sergio Scariolo agradeció el apoyo del club y de la afición, y desveló algo ya sabido, que llegará un ala-pívot para sustituir a Erazem Lorbek: "Hay dos claves en el día de hoy: 1º el nivel mental. El Consejo de Administración vino al vestuario para darnos confianza. 2º el nivel técnico, ya que hemos desactivado al jugador más peligroso del Caja San Fernando, Alexander, y Carlos Jiménez ha estado magistral hasta que los nervios han sacado a Alexander del partido. Espero que los jugadores vayan cogiendo confianza y que las incorporaciones de Faison y de un cuatro nos haga mejorar. Ha sido muy importante el mensaje del club para que los jugadores hayan tenido hoy mucha confianza. La tranquilidad transmitida por el club asienta la cabeza de los jugadores. El Caja San Fernando no es un rival nada fácil, pues había ganado hace diez días al Joventut, que nos había humillado en nuestro último partido. Debemos tener más confianza, y somos conscientes de nuestras limitaciones. Nuestro juego se debe basar en una buena defensa y después ya veremos el juego ofensivo. Me ha gustado que la afición haya reconocido el gran partido de Welsch y haya apoyado a Lorbek cuando salió después de no haber estado acertado en sus últimas actuaciones. El mensaje que di al vestuario antes del partido fue el de tranquilidad y confianza."
FICHA DEL PARTIDO:
UNICAJA 98 (27+26+19+26): Carlos Cabezas (19), Berni Rodríguez (12), Jiri Welsch (19), Carlos Jiménez (2) y Daniel Santiago (8); Kostas Vasileaidis (14), Alfonso Sánchez (8), Florent Pietrus (8), Iñaki De Miguel (5), Michal Chylinski (0) y Erazem Lorbek (3).
CAJA SAN FERNANDO 50 (5+16+14+15): Hollis Price (9), Carlos Cazorla (3), Michal Ignerski (3), Demetrius Alexander (2) y Antonio Bueno (6); Carles Marco (5), Branimir Longin (13), Filip Videnov (2) y Patrick Femerling (7).
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