Delisha Milton comete falta sobre
Laura Antoja, valiente en el dos contra uno. La base catalana no falla sus dos tiros.
68-69 a falta de nueve segundos. El Hondarribia está a punto de culminar una remontada épica, tras llegar a perder por 17 puntos
(39-22) en el segundo período. El técnico del Ros,
Manolo real, pide tiempo muerto. Se la juega. Porque el conjunto vasco puede cometer hasta dos faltas sin ceder tiros libres. Y pasa: la propia
Antoja y
Hlede hacen dos en seis segundos. Y a tres, le pitan una muy rigurosa a
Razza Mujonovic sobre
Elena Tornikidou.
La alero hispano-rusa no falla en la línea de personal:
70-69, y culmina su gran partido
(28 puntos y ocho rebotes). Pero aún no está todo decidido: a Hondarribia le queda la última posesión. Balón para
Iziane Castro, artífice junto a
Mujanovic de la reacción de su equipo. Avanza, tira a una mano y el balón vuela lejos del aro. El Ros, por segundo año consecutivo, sabe vencer una semifinal apurada y se clasifica para la gran final.
El epílogo fue inesperado. Sobre todo por el monólogo del conjunto de
Manolo Real en la primera parte. Desde el primer supiró. Feaster, desde el perímetro, consolidó un inicio contundente:
(10-0, minuto3). Un parcial que exigió a
Jon Txakartegi solicitar tiempo muerto.
Tornikidou hacía y deshacía a su antojo, y la defensa del conjunto valenciano impedía tirar a Hondarribia, impreciso, lento y superado.
Pero la tónica, tras los consejos, siguió igual.
Murriel Page seguía coleccionando piedras y
Margot Dydek continuaba sumando tapones. El más curioso, a
Laura Antoja, la jugadora más baja en pista.
La nueva estrella del Hondarribia Irún,
Iziane Castro no sumaba y fue sustituida por la tiradora
Korie Hlede, que con dos jugadas seguidas, acercó a su equipo. Rebajó la distancia a nueve puntos
(17-8, minuto 9). Pero segundos después,
Tornikidou (4/5 en tiros de dos en el primer cuarto) volvía a aparecer.
Manolo Real quiso dosificar a su equipo y entraron
Ferragut, Jordana y De Souza. La pívot brasileña, como ante Extrugasa, se precipitó casi siempre. En su primera acción cometió personal sobre su ex compañera en el UB Barça
Razza Mujanovic. Después culminó dos canastas fáciles y volvió a parar con falta a la 'cinco' bosnia. Y poco más participó. Porque quitarle el puesto a la gigante
Margot Dydek no es fácil.
Tampoco es sencillo comprender cómo una jugadora de casi 42 años puede seguir jugando y cómo puede seguir brillando.
Tornikidou se fue a los vestuarios con 18 puntos, con 9/10 en tiros de dos. Con una valoración de 28 puntos. En el Hondarribia,
Castro seguía sin rendir y su equipo lo notaba
(39-22, minuto 18).
La mejor jugadora brasileña del año explotó en la reanudación. Con cinco puntos consecutivos redujo la diferencia a un dígito (nueve puntos) por primera vez en 20 minutos
(43-32). Mientras,
Tornikidou no tenía opciones de tiro y
mujanovic ya había encontrado la fórmula para superar a
Dydek.
El Ros comenzaba a ponerse nervioso y
De Souza sacaba mal de banda. Robaba su compatriotra
Castro. Galopada, parada y triple.
(51-46, miunto 28). Replicó
Palau y volvió a anotar la propia
Castro, que en el tercer período sumó 13 puntos.
El nuevo contexto condicionó a
Monolo Real, que tuvo que apostar por su quinteto inicial:
Aguilar, Palau, Feaster, Milton y Dydek. Pero sus estrellas no pudieron sentenciar al Hondarribia. Si eliminaban a
Page, ahí estaba
Csaszar para sumar. Si fallaba un tiro
castro, ahí estaba
Mujanovic para capturar el rebote y anotar
(66-63, minuto 37).
Mujanovic seguía desquiciendo a
Dydek y forzaba su tercera falta. Y
Castro, la segunda de
Tornikidou. Sólo un punto separaba a ambos conjuntos a falta de dos minutos
(68-67). Falló la pívot polaca una contra, erró
Castro.
Sólo se vieron cuatro canastas más. Las cuatro desde la línea de tiros libres. Primero parecía sentenciar
Antoja (68-69). Después, cambió el final
Tornikidou.
Castro tuvo la última posesión. Al aire. No pudo culminar la épica.
Reflexiones, disgresiones, curiosidades y narraciones sobre baloncesto femenino
ENTRA AQUÍ:
Blog de baloncesto femenino Rebote, asistencia... y dentro