Nacido en el seno de una familia deportista, su padre era jugador de balonmano y su madre jugadora de baloncesto también en Alemania.
En su tercer año como jugador profesional, el alemán Nowitzki está demostrando que su progresión no tiene límites y que verdaderamente puede medirse a los mejores aleros de la competición, actualmente sobrepasa los 17 puntos de media, y todo parece indicar que aún quedan muchas cosas por ver.
El bueno de Dirk todavía debe mejorar su visión de juego, y tiene evidentes problemas para defender a su par, pues lógicamente con sus 2.11 de altura sufre con los cambios de ritmo de sus adversarios y las penetraciones, que hacen que la defensa de los Mavs sea un coladero en más de una ocasión. También es cierto que se muestra imparable ante sus marcadores, con su gran envergadura es casi imposible puntear su lanzamientos y en el poste bajo machaca a los aleros. Su muñeca es prodigiosa (82% en tiros libres y 39% en tiros de tres) y cada vez rebotea mejor, quien no quiere tener a un alero que le coja 8.4 rebotes cada noche. Asegura el rebote defensivo (su mayor especialidad) y el equipo puede correr, Michael Finley, Steve Nash y Hubert Davis se benefician de eso.
Pese a que no posee un gran salto intimida con más de un tapón de media. Lo cierto es que ayuda mucho a los pivots, pero también necesita muchas ayudas de éstos cuando pierde al hombre que marca. Pero es que vérselas con Grant Hill, Jamison...
El jugador de 22 años ya posee unos máximos de vértigo: 32 puntos en dos ocasiones y 17 rebotes en una en sus tres años como jugador NBA.
Lo cierto es que Dirk no pasó por ninguna universidad americana, y fue pescado sorprendentemente de la segunda división alemana, lo que indica que Europa cada vez está más cerca de la NBA.
Algún jugador de la generación de oro nos comentó haberlo visto un tanto embriagado en el Europeo Junior del 97 en la fiesta de clausura en el hotel donde se concentraban todas las selecciones, pero bueno, es que era tan sólo un chaval.