A pesar de encajar un demoledor parcial de 0-25 y de pasarse 11 minutos sin anotar un solo punto, Unicaja logró vencer en su pista al Grupo Capitol Valladolid (83-70)
El de ayer en Málaga fue un partido ciertamente singular, con un desarrollo poco habitual en el marcador que ofreció parciales casi inexplicables. Unicaja y Grupo Capitol Valladolid jugaron uno de los partidos más extraños que podamos recordar en los últimos tiempos.
El sábado por la noche, una gran empresa alemana había provocado un corte de energía que dejó sin luz a diez millones de personas en nueve países europeos. Los jugadores de Unicaja parecieron contagiarse en la mañana del domingo de este hecho, pues sufrieron un clamoroso apagón ofensivo que les impidió anotar un solo punto durante 11 minutos de juego (7 minutos del segundo cuarto y 4 del tercero). Los pucelanos lograron durante esos minutos un parcial de 0-25. En un partido normal, un parcial de tal calibre habría sido suficiente para llevarse la victoria a casa. Pero no fue así, entre otras cosas, porque Pepe Sánchez surgió cual Prometeo para sacar de la oscuridad a su equipo y llevarlo al triunfo.
Un primer cuarto impecable.
En un vibrante y acertado primer cuarto, los ataques se impusieron con claridad a las defensas. Ambos equipos anotaban con facilidad, liderados por parte local por Welsch y Santiago, y por los visitantes, por su pareja de pívots americanos, Eley y Hopkins, ayudados por Yebra desde la línea de 6'25.
Al final del cuarto se llegaba con un 31-20 y unos excelentes porcentajes de tiro por ambos lados, lo que daba una idea del escaso nivel defensivo de los dos equipos.
Se iniciaba el segundo cuarto y Unicaja abría brecha en el marcador (39-20), a base de lanzamientos triples de Berni Rodríguez y con el hándicap en el equipo pucelano de la tercera falta cometida por uno de sus jugadores clave, Bud Eley.
Se hace de noche en el Martín Carpena.
Las cosas pintaban mal, a priori, para los visitantes, pues llegaba el momento de las rotaciones y Paco García se veía obligado a sacar a sus suplentes. Scariolo también introducía a sus jugadores de banquillo en el partido, y el abismo existente en el luminoso amenazaba con ampliarse, teniendo en cuenta el potencial y la profundidad de banquillo del actual campeón de liga, y la juventud de los jugadores de rotación del Grupo Capitol. El público disfrutaba y estaba relajado. La lógica y la coherencia apuntaban a que la diferencia se disparara y el triunfo fuese cómodo. ¿Lógica? ¿Coherencia? Hablamos de baloncesto, y no del Teorema de Peter-Weyl. Uno de los rasgos más hermosos de este deporte es su capacidad de sorpresa.
Paco García ordenó entonces una defensa zonal que impedía las penetraciones de los jugadores verdes. La zona se le atragantó hasta límites extraordinarios al Unicaja, que no fue capaz de volver a anotar antes del descanso, mientras que los vallisoletanos recortaban la ventaja de manera inexorable. Ambos equipos se iban al descanso con 39-36 en el marcador, y el público, incapaz de entender la impotencia y la ansiedad que genera estrellarse una y otra vez contra la sobresaliente zona del entrenador rival, dedicaba una sonora pitada a sus jugadores mientras éstos se iban cabizbajos al túnel de vestuarios.
El tercer cuarto arrancó con el mismo panorama, lo cual aprovechaba el Grupo Capitol para ponerse por delante (39-45) y fortalecer los fantasmas que parecen pesar sobre el Unicaja (o, al menos, sobre la imaginación de sus aficionados) en estos titubeantes inicios de temporada. El parcial era ya de escándalo (0-25) y los verdes vivían una prolongada sequía de 11 interminables minutos sin anotar absolutamente nada. Multitud de ataques y de tiros que se estrellaban una y otra vez contra el aro y la defensa visitante (con un especialmente brillante Roberto Morentín en el rebote).
De cómo tirar del carro en el momento más crítico.
Los perplejos seguidores locales tuvieron que esperar a que pasaran 4 minutos del tercer cuarto para que Pepe Sánchez viniera a traer la luz a su equipo, sacándolo del apagón con un triple. Dos triples más del base argentino de Bahía Blanca daban más tranquilidad a los suyos y devolvía a Unicaja el liderazgo en el marcador (55-49). Paco García trataba de solucionar la resurrección local volviendo a defensa individual.
Era el momento de Pepe Sánchez, un base que no se caracteriza por mirar demasiado al aro, pero que sabe asumir la responsabilidad de lanzar cuando más quema el balón y más lo necesita su equipo. Con un recital de triples y de penetraciones acabadas en bandeja, el argentino se convirtió en la referencia ofensiva local de los últimos minutos del partido.
Destacable también la intensidad y el trabajo defensivo de Kostas Vasileiadis, Alfonso Sánchez y Flo Pietrus en el último cuarto. Si Pepe Sánchez fue decisivo para sacar a Unicaja del apagón ofensivo, no menos decisiva fue la actuación de estos tres jugadores en su propia zona.
Antes de comenzar el partido, se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento de Jorge Macías, entrenador malagueño de baloncesto muy querido en la ciudad, que se había destacado por su dedicación a los más desfavorecidos y por llevar el baloncesto hasta los barrios más humildes de la ciudad.
Ficha técnica:
Unicaja 83 (31+8+23+21): Pepe Sánchez (18), Berni Rodríguez (8), Jiri Welsch (11), Carlos Jiménez (7) y Daniel Santiago (17); Kostas Vasileiadis (6), Michal Chylinski (3), Flo Pietrus (8), Iñaki De Miguel (3), Erazem Lorbek (0) y Alfonso Sánchez (2).
Grupo Capitol Valladolid 70 (20+16+20+14): Joseph Gomis (3), Iván Corrales (0), Bernard Hopkins (2), Óscar Yebra (18) y Bud Eley (16); Hurl Beechum (0), Rodrigo San Miguel (8), Alejandro Alloatti (0), Roberto Morentin (14) y Joao Santos (9).
Arbitros: Martín Bertrán, Sánchez Monserrat y Araña.
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