Miércoles 04/08/2004, sobre las 19h00, previa al partido España 113 – 62 Puerto Rico
Centro de Tecnificación de Alicante, zona de prensa
Datos personales
José Rafael Ortiz Rijos, 207cm
Nació en Aibonito (Puerto Rico) el 25/10/1963
Jugó en Oregon State University (NCAA), CAI Zaragoza, Utah Jazz, Real Madrid, F.C.Barcelona, Festina Andorra y Unicaja Polti, entre otros. Actualmente juega en la liga de Puerto Rico, en el Cangrejeros Santurce.
Entrevista
¿Cómo puede un jugador de elite jugar sin parar todo el año (incluidos los veranos con la selección), siendo pívot, y acudir a sus cuartas Olimpiadas con 40 años y 10 meses? ¿Cuál es su secreto?
El secreto creo que es, primero, salud. Creo que he sido dichoso con eso. Y entrenar. El trabajo de un jugador de básket no es descanso, creo que tiene que haber una continuidad para conseguir la consistencia, que es mi caso. Y luego descanso, alimentación, entrenamiento, preparación, y obviamente lo más importante, como te repito, que no haya lesiones graves.
¿Cómo está de forma?
Bien, más o menos, estuve un poco lesionado antes de llegar acá, de la rodilla. Estuve como un mes parado. Y por eso estoy un poco así... como que me falta aire. Pero poco a poco...
¡Está de baja forma ahora, entonces!
Estoy en muy baja forma, ahora.
El verano pasado aún le llegaban ofertas de equipos NBA. ¿Por qué decidió no volver?
Eran ofertas muy bajas. Yo creo que uno tiene unos números, según el nivel como jugador, y más o menos estudia las ofertas, pero deberían ser ofertas un poquito más dignas...
Pero, ¿de verdad se lo ha pensado? Habría sido un placer verle en la NBA. ¿No siente envidia de Santiago y Ramos?
Bueno, claro que me lo he pensado, por qué no. Para mí también habría sido un placer volver a la NBA. No siento realmente envidia. Estuve allí durante dos años y medio desde el verano de 1988, en Utah Jazz, hasta que fue cortado y el 05/02/90 volvió a España, al Real Madrid, a sustituir a Dennis Nutt, y pude haber jugado en otro equipo, y que hubiera estado jugando todavía. Pero la vida es así, en la vida cada uno tiene un destino, y uno tiene que aceptarlo como venga.
El año que viene, ¿va a seguir jugando, en activo? ¿Hasta cuándo?
Sigo en activo hasta que Dios quiera y me mantenga saludable. Obviamente, no voy a traspasar, quizá, los límites mentales. Que a veces uno se cansa un poco, el cuerpo está pero la mente te lleva un poco a hacer otra cosa. Es lo que me planteo ahora mismo, de aquí al fin de estos Juegos. Estudiarlo, y empezar una segunda carrera.
¿Tiene idea de seguir vinculado al mundo del baloncesto?
Por supuesto que sí. Quizá el trabajo que tú por este redactor estás haciendo. Quizá en la gerencia... Técnico lo tengo en la lista, pero el número 10. Sería muy injusto para mí mismo, para mi nombre y para mi imagen que, enseguida que me despida de jugador, entrara de entrenador en propiedad. Y además, siempre al que botan es al entrenador, no botan a la plantilla, cuando las cosas van mal.
Después de tanto tiempo, se ha convertido en un modelo en Puerto Rico. ¿En qué espejo se miró?
Tuve varios, mis padres... Kareem Abdul Jabbar, siempre lo admiré mucho... No, Robert Parish no y se me suben los colores (verdes), más bien Magic Johnson. No sé, yo creo que tomé este trabajo muy en serio, siempre le dediqué cuerpo y alma, pero me ha salido la parte positiva, gracias a Dios.
Para finalizar, cuénteme alguna anécdota de la época en España, algo que recuerde especialmente.
Muchas buenas, muchas buenas, muchísimas. Todo se lo debo al baloncesto, y algo bonito fue que me diera la oportunidad de venir a este país, a España, y hacer buenos amigos, jugar bien. Y bueno, la gente lo demuestra, la ves por ahí, 'eh, todavía estás por ahí'. Y yo se lo agradezco mucho, ¿no?, esa es la parte bonita de esto. Sobre todo estoy muy agradecido, muy agradecido a toda España por el apoyo y que siempre se acuerdan de mí.
¿Y quizá dentro de un año o dos, aquí de comentarista?
Claro que sí, claro que sí, ¿por qué no?
Don José Rafael Ortiz, ha sido un placer conocerle y entrevistarle. Espero verle -por la tele- encima de un cajón en Atenas.
Eso esperamos nosotros también. Gracias.