No pudo ser. En Brasil, España rozó su mayor éxito en un Mundial, la clasificación para las semifinales. Pero en los últimos instantes se precipitó y la rusa Shchegoleva, con 6 puntos consecutivos, sentenció. Ahora, España luchará por la quinta plaza, su mejor registro en un Campeonato del Mundo
El reto era grande. Volver a ganar a la subcampeona de Europa. Repetir el éxito del Europeo de Turquía, en el que España se impuso en la prórroga, a pesar de que los árbitros no concedieron un triple válido a Amaya Valdemoro antes del tiempo reglamentario. La alero madrileña se tiró al suelo. Desconsolada. Como ayer tras perder ante Rusia la posibilidad de luchar por las medallas.
Perfecta. España anotó todo en los cuatro primeros minutos. Lanzó poco, porque Rusia, con más centrímetros, ganaba el duelo por el rebote. Pero Korstin, Stepanova y compañía fallaban penetraciones fáciles. Intentaban tiros desde posiciones extrañas.
Sólo Korstin
En un duelo contra gigantes era básico acumular picardía, velocidad. Hacer rápidas transiciones de balón. Y, también, marcar las distancias desde más allá de 6'25, como hicieron Valdemoro, Aguilar y Montañana. El triple de la ala-pívot del Avenida puso una diferencia impensable (17-8, minuto 6). Sólo Korstin, que acumulaba errores infantiles con acciones de mérito, era el único peligro. Con 7 puntos en el primer período impidió que la superioridad española fuese más grande 21-11.
¿Dónde estaba Stepanova? ¿Dónde estaba Shchegoleva? Totalmente perdidas. Al inicio del segundo cuarto dos de las grandes referentes de Rusia llevaban 1 punto. Un pobre tiro libre de Shchegoleva, que se retiró al banquillo con cara de incrédula, sin saber hacia dónde mirar. En el aro y el aire se perdían todos sus lanzamientos.
Valdemoro no era la líder de siempre (1/6 en tiros de dos). Y España lo notó. Ni circuló el balón con alegría ni consiguió superar la defensa agresiva de las rusas, lideradas por Vovopynova, que anotó 10 puntos en el segundo cuarto. Más que la selección, que se pasó 6 minutos sin celebrar canastas y que acumuló sólo 6 en ese cuarto. Y cinco de una única jugadora: Valdemoro, que ayer no estuvo tan acertada (3 de 15 en tiros de dos). Los centímetros, en este período, se notaron mucho más: 13 rebotes por 23 de Rusia. 27-31 al descanso.
Reacciona la selección
Las rusas empezaron la segunda parte relajadas. Una imagen lo ejemplificó: Korstin, sola, penetró confiada, casi con soberbia, y falló. Tras ese error empezó la reacción de la selección. Con Valdemoro, Montesdeoca y Palau como anotadoras. La escolta del Ros Casares, con una entrada, puso en ventaja a España siete minutos después (35-33).
Entonces, apareció la gigante Shchegoleva, la nombrada mejor jugadora de Europa. La que para muchos es el gran pívot mundial. Empató a 37 y evitó que España cogiera una ventaja considerable. El cuarto se consumió con un triple psicológico de Aguilar (46-41).
Shchegoleva, decisiva
La proeza era posible. La selección todavía soñaba con conseguir el acceso a semifinales por primera vez en su historia. Pero no pudo ser. Aquella que tanto se desesperaba en la primera parte, Shchegoleva, tuvo mucha culpa. Porque metió 9 puntos en el último período y junto con Stepanova evitó la gran alegría del conjunto de Mingo Díaz.
La decepción fue lenta. Demasiado cruel. Aguilar seguía acertando desde la línea exterior y Valdemoro forzando faltas personales. Faltaban dos minutos y España ganaba 53-51. Isa Sánchez, en el banquillo, mordía con rabia y nervios su camiseta. Pero seis puntos consecutivos de Shchegoleva, que anotó y forzó el tiro adicional, acabaron por deshacer el sueño. Aunque un triple de Valdemoro, a falta de unos segundos, diera alas a la ilusión. España se precipitó y Vovopynova remató desde la línea de tiros libres.
Palau lloraba. La selección estuvo cerca de hacer historia. Pero ahora debe luchar para igualar su mejor registro en un Mundial: la quinta posición.