No tuvo historia el primer partido de la temporada para León y Granada. Desde la primera canasta se mantuvo por delante el conjunto de Valdeolmillos, que se mostró a lo largo de los 40 minutos como un equipo mucho mas formado.
Daba la impresión de que los granadinos tenían siempre una revolución más, cambiando el ritmo de partido según les convenía.
Pronto se vio el atasco que sufría León en ataque. Bulfoni vivía una de las peores noches que se le recuerdan, la circulación interior era inexistente y tanto Marco como Bernabe tenían enormes problemas para subir el balón.
En Granada eran Scepanovic y Gianella los que tiraban del carro. Precisamente el argentino se mantuvo todo el partido rompiendo una y otra vez a su par, consiguiendo entrar por el medio, donde León no era capaz de mantener una defensa mínimamente competitiva.
Las diferencias empezaban a agrandarse, circulando siempre en torno a los 10 puntos, con un León totalmente impotente para abrir vías de acceso a la canasta granadina.
En esa situación los hombres altos visitantes, Page y Edwards, se dedicaron a jugarse los tiros, con extraordinaria precisión, que terminaron de romper el partido para llevar las diferencias muy próximas a la veintena.
Pero León reapareció con ganas. Marco, Yañez y Bulfoni ahora si veían el aro, acercando a su equipo, que confió también en la excepcional labor de Evans para bajar de los diez puntos.
Con la afición leonesa volcada se estuvo a punto de conseguirse el milagro. Una sucesión de canastas de Thompson y un triple de Bulfoni pusieron el marcador sólo tres abajo (54-57), pero fue el canto del cisne, puesto que Gianella volvió a hacer de las suyas y finiquitó una victoria totalmente merecida para el Granada.