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Jackson y el ocaso de los dioses

Rafa Marrasé - 24 de junio de 2008 a las 22:48 - 3695 lecturas - 2 comentarios

Esta vez el
La derrota de los Lakers en la final de la NBA ha dejado en mal lugar a alguno de sus protagonistas. El papel desempeñado por Phil Jackson en los seis partidos ha sido cuestionado desde todas partes, especialmente desde los medios de comunicación afines al equipo de Los Angeles.

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Después de la derrota en el cuarto partido de la serie (91-97) un artículo en Los Angeles Times daba duro contra la figura del entrenador del equipo dorado. El título del texto era contundente: Phil Jackson, Master of disaster? (¿maestro del desastre?), en referencia a su devoción por la filosofía "zen". Jackson era acusado de haber sido el primero en desaprovechar una ventaja de 24 puntos en un partido de la serie final, de no ganar el título desde el año 2002, de haber perdido en 2004 contra los Pistons pese a tener una ventaja de 3-1 (las tres victorias seguidas del equipo de Detroit en su pista fueron una hazaña única e irrepetible hasta el momento) y de dejar escapar la eliminatoria en la primera ronda de la conferencia oeste contra Phoenix en 2006 pese a estar venciendo 3-1.

El autor del artículo, Bill Plaschke, no cuestionaba el currículum y las cualidades de Jackson, pero afirmaba que no se encuentra en su mejor momento. Las comparaciones con su oponente, Doc Rivers, eran constantes y tildaba al técnico de los Lakers de paternalista y de demasiado tranquilo en su comportamiento. De hecho, Jackson actua como piensa. Tal y como cree en el zen.

Esta filosofía, este modus vivendi originario de la India, transportado a China primero y Japón después, desde donde llegó a Europa en el siglo pasado,  afirma que el conocimiento humano es innato y que lo hay que hacer es actuar en cada momento mediante iluminación instantánea. Es por eso que algunas de sus decisiones pueden parecer extrañas. Como cuando pidió un tiempo muerto en el cuarto partido cuando su equipo ganaba por 17 puntos (24-7, minuto 9) y dejó de pedir uno que le quedaba a pesar de la remontada de los Celtics en el tramo final. El último que solicitó, a 2:10 del final y 5 puntos abajo (83-88) sirvió para comprobar que sus instrucciones fueron dar balones a Kobe Bryant que, absolutamente de forma individual, sin trabajar el ataque y subiendo el balón desde su propia pista, se jugaba cada posesión. Fracasó.

Jackson dedica más de minuto y medio de los dos de que dispone a hablar con sus asistentes, dejando a los jugadores en el banquillo, pensativos. Ésta ha sido su forma de actuar de siempre, y le ha funcionado, pero contrarestaba con Rivers, todo intensidad, pasión, agresividad. El entrenador de los Celtics ha contagiado su manera de entender el baloncesto al equipo. El conjunto de Boston siempre ha jugado mejor: buena circulación de balón hasta encontrar el hombre más libre para el tiro (Ray Allen desde las esquinas siempre ha salido favorecido de los bloqueos indirectos que los Lakers nunca han sabido defender), buena preparación de los partidos (gran defensa sobre Kobe, agobiado por Allen y Pierce), y inteligencia a la hora de buscar las debilidades del contrario (Garnett, primera opción en ataque de los Celtics para buscar el equilibrio interior-exterior, atacaba a Gasol, mientras que este tenía que desgastarse contra la defensa de Perkins, Powe i P.J. Brown). Todo lo que Jackson no supo hacer.

Los Lakers defendieron mal, jugaron en ataque sin saber a qué y abusaron de las individualidades (demasiados tiros de Vujacic y Radmanovic cuando estos habían anotado en uno de los ataques), y no aprovechó las bajas del rival (Gasol, en el segundo partido, no recibió los balones necesarios cuando había anotado los primeros cuatro lanzamientos defendido por Perkins -"quizá debería haber recibido más balones para aprovechar mi superioridad", dijo el catalán al final de ese encuentro-, ni tampoco cuando Perkins fue baja en el quinto).

La diferencia entre los dos equipos fue aumentado con el paso de los días y, en el sexto, con la mayor diferencia a favor de cualquier equipo en un partido de la final, Jackson admitió que su equipo no era agresivo. "Si el año que viene queremos volver a disputar el anillo, necesitamos fichar un jugador que nos ayude en lo que necesitamos, agresividad" dijo. Y personalizó: "Garnett pasó por encima de Pau y dió a su equipo la agresividad que tuvo durante todo el partido". No fue justo nombrar a solo un jugador, pero Pau no ha estado bien en la serie, solo en el quinto y en algunos minutos del segundo. Nunca ha sido un jugador de contacto y, al defender a Garnett (no mejor técnicamente, pero sí físicamente) esta deficiencia se ha acentuado. Los números de Pau fueron inferiores al del resto de temporada (14,7 puntos, 10,2 rebotes en la final, por 17,0 y 9,0 en los play-off y 18,8 y 7,8 en la fase regular con los Lakers) pero su problema fue la intensidad, especialmente contra un equipo como Boston. Kobe, al que la afición de los Celtics gritó "tú no eres Jordan" también bajó su rendimiento (25,7 puntos, 40% de dos y 32% de tres en la final, por 31,6, 50% de dos y 28% de tres en los play-offs y 28,3 puntos, 45% de dos y 36% en la liga regular) porque advirtió que era el único capaz de salvar la final.

Los jugadores del banquillo de los Celtics fueron mejores estadísticamente y en los aspectos intangibles. Intensos y concentrados, cometieron pocos errores, asumieron su papel y ayudaron a su equipo. Jugaron el 32,5% de los minutos de su equipo y anotaron el 28,5% de los puntos, porel 27% de los minutos y el 22,9% de los puntos de los suplentes de los Lakers. El equipo de Los Angeles hechó en falta a otro referente para formar un Big Three como en los Celtics. Con Pau y Kobe bien defendidos, nadie tuvo la calidad suficiente para coger el relevo. Boston fue más equipo, tenía mejor plantilla y jugó en conjunto. Los Angeles no.

2 comentarios
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2 - No quiero que se interprete esto como hacer leña del árbol caído, porque nunca he realizado comentarios al respecto en un foro o similar. Pero quiero decir que, a pesar de que Phil Jackson me parece el mejor entrenador en muchos aspectos (anímicos, motivación, inteligente, etc), y técnicamente muy bueno, no lo veo en el pedestal que lo ve mucha gente. Y creo, como menciona el artículo, que contra algunos rivales, los Lakers se han visto superados (no esta temporada, sino durante estos años) según avanzaba la serie, sin que desde el banquillo se haya dado solución alguna, pareciendo superado por las circunstancias. Ejemplos: Lakers y Detroit, con los que perdieron el anillo y Portland y Sacramento (el año del triple de Horry), con los que ganaron, a mi entender por un golpe de suerte, deméritos del rival o algo ajeno a la dirección técnica, sobre todo en el caso de Portland. Sé que es pura especulación, pero los Lakers de la dinastia O'neal-Kobe, que agrandaron la figura de Jackson, estuvo cerca de no ser tan superior, y con ello el gran Zen. A pesar de lo dicho, es un grande de los banquillos, que conste. Un saludo

25/06/2008 - 19:53 - guanche4

1 - Hola Rafa, antes de nada, felicitarte por el curro que te has pegado en tu valoración del trabajo del señor Jackson en el tramo final de temporada. Pero discrepo en el fondo, que no en la forma en que expones tu crítica. Y digo esto, porque es evidente que es fácil hacer leña del árbol, y más de la copa o cabeza del árbol. Pero un árbol (un equipo?) no solo es su copa, creo que has sobredimensionado el papel del maestro "zen", porque al fin y al cabo, un equipo no solo es un entrenador, son los jugadores y el staff técnico. Ni el bueno de Phil era tan rematadamente bueno e infalible antes de estas series finales, ni ahora es tan malo. Que se ha equivocado en más de una ocasión, si, te doy la razón, pero de igual manera, ha conseguido el y los jugadores llegar a la gran final, derrotando de forma más o menos brillante a toda una serie de buenos equipos. Eso, digo yo, que tendrá algo de mérito, no? Tanto para el que dirige como para los que ejecutan. Si, Boston ha jugado mucho mejor en el total de las series, destacando el corazón y entrega de su banquillo, que decir ya de sus tres "estrellas", y Lakers no ha podido imponerse por distintos motivos. Pero también te diria que Boston está trabajando toda la franquicia (general manager, entrenadores, nuevos fichajes, resto del equipo, etc.,) en una misma dirección desde el mes de Septiembre, y eso lleva ventaja a L.A. Una franquicia la angelina, donde su máxima extrella, queria irse el verando pasado, donde el jugador que les daba equilibrio en la pintura y les ayudó a forjar esa buena marcha del primer ecuador de la temporada, Bynum, se les lesiona de gravedad y tienen que sustituirlo por otro jugador diferente, Gasol. Podriamos seguir dando datos o formas de "disculpar" los errores mayúsculos de Jackson, pero lo resumo en lo que ya dije. Cuando un equipo gana, ganan todos, y cuando pierden, pierden todos, no una única persona.

25/06/2008 - 12:20 - CB_DIMAR

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Rafa Marrasé

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