El pasado miércoles saltaba la noticia:
Mavs y
Nets llegaban a un acuerdo para
traspasar a Jason Kidd. Mientras todo el mundo empezaba a asimilar
el notición, que suponía otro cambio más de uno de los jugadores más destacados a lo largo de los últimos años, tal y como sucediese con
Garnett,
Allen,
Gasol u
O´Neal en los últimos meses, y además por equipos
candidatos al anillo, la situación empezaba a complicarse.
En un primer instante, el acuerdo entre Mavs y Nets, separado en dos traspasos diferentes para adaptarse a todas las complicadas condiciones y cláusulas que exige la liga, era el siguiente:
Jason Kidd,
Malik Allen, Antoine Wright y una segunda ronda del
draft irían
a Dallas a cambio de
Devin Harris, Jerry Stackhouse, DeSagana Diop, Maurice Ager, Devean George, las primeras rondas del
draft en los años 2008 y 2010 de los Mavs, y la máxima cantidad de dinero permitida en un traspaso, 3 millones de dólares, con destino
a New Jersey.En el fondo, no eran condiciones
demasiado diferentes a lo que ha sucedido otras veces en la
NBA, así que la operación se daba por hecha, y desde los
Nets se decidía que el propio
Kidd no disputara el partido de los Nets contra los
Raptors de Calderón, con el propio
Lawrence Frank declarando a los medios que había sido un orgullo poder entrenar a Kidd y que empezaba una nueva etapa.
Hasta que empezaron a surgir los problemas.
En primer lugar,
Mark Bartelstein, agente de
Devean George, se ponía en contacto con el jugador para que no aceptase el traspaso, antes de plantearse todas las posibilidades que implicaba. Esto era posible por una cláusula incluida
dentro del convenio colectivo, que de forma resumida consiste en lo siguiente: tras haber renunciado a una renovación unilateral en su contrato anterior con los Mavs, estudiar el mercado, y decidir finalmente renovar con la franquicia de
Mark Cuban en un contrato de un año por casi dos millones y medio de dólares, ha adquirido los llamados
“early Bird rights”, estableciendo las condiciones por las que su actual equipo
podría renovarlo las próximas temporadas
sin tener en cuenta las restricciones marcadas por el tope salarial. En la práctica, esto podría permitirle ganar más dinero en un próximo contrato
(dicho todo de forma condicional, por supuesto), y estos
“derechos” los perdería en el caso de ser traspasado. El actual convenio colectivo permite a los jugadores que están en esta situación no renunciar a estas condiciones, por lo que deben dar su consentimiento antes de ser mandados a otra franquicia, y
George no lo ha hecho. Si bien tanto él como su agente han dicho que no están cerrados a aceptarlo una vez estudiadas con calma todas las alternativas, este ha sido el principal motivo por el que
Kidd aún no ha sido traspasado a los
Mavs.
Por cierto, esa misma noche del miércoles,
George sí jugaba con su equipo, los Mavs, siendo recibido con pitos por algunas personas del público y terminando con 0/11 en tiros de campo y 0/2 en tiros libres. No viene mal recordar que
Bartelstein ha conseguido muy buenas condiciones salariales para varios de sus representados. En la actualidad lleva a más de 30 jugadores, que suman más de 120 millones de dólares en salarios este curso. Algunos de ellos son
Brad Miller, Bobby Simmons, Kwame Brown, Maurice Williams, Antoine Walker, Mark Blount, Brian Cardinal, Mikki Moore, Darius Songaila, Charlie Bell o Maceo Baston.Además, en las últimas horas parece que las complicaciones aumentan, del lado de otro de los polémicos acuerdos a los que se habían llegado, y
de la mano de Jerry Stackhouse.
“He sido incluído en el traspaso únicamente para cuadrar salarios, pero tengo mi vida hecha en Dallas. No me voy a marchar y está claro que volveré dentro de un mes, así que aprovecharé para descansar”Estas declaraciones de Jerry cuando surgía la noticia del traspaso podrían echar al traste toda la negociación, y
Stu Jackson parece estar estudiando las acciones que podría tomar la
NBA para
vetar que todo esto se produzca.
¿Por qué? Remontémonos un poco en el tiempo:
24 de febrero de 2005. Se produce un intercambio entre los
Celtics y los
Hawks, estos últimos interesados en reducir gastos en salarios.
Antoine Walker vuelve a Boston, que envían a
Gary Payton, Tom Gugliotta, Michael Stewart y una primera ronda del draft. Menos de 10 días después, Payton es cortado por los Hawks y firma de nuevo por los Celtics. Es obvio que su contrato había sido incluido únicamente para cuadrar salarios y con un acuerdo previo de vuelta. Para intentar que esa situación no se vuelva a repetir,
la NBA cambia su normativa y obliga a que pasen
al menos 30 días para que un jugador vuelva a un equipo tras ser traspasado, intentando que esas situaciones pasadas no volvieran a producirse en el futuro.
Dado que las palabras de
Stackhouse no dejan dudas sobre lo sucedido en su caso, intentando burlar la nueva normativa, podría llegar a suceder que
Stu Jackson prohibiese al jugador volver a los
Mavs esta temporada en el hipotético caso de que
George diese marcha atrás y la operación original del traspaso de
Kidd fuese posible. Hay que tener en cuenta también que el contrato de
Stackhouse finaliza en el 2010, lo que hace aún más difícil que sea cortado por los
Nets simplemente pagando la totalidad de su contrato, firmado el pasado verano, y por más de 22 millones en tres años.
¿Quiero esto decir que el traspaso no se va a producir? No necesariamente. Existe una posibilidad, aún más
rocambolesca, que podría llevar a
Kidd a compartir vestuario con
Nowitzki, gracias a
Keith van Horn.
Van Horn es un jugador que,
en la práctica, está retirado, mas no lo está
“oficialmente”. Dado que su último equipo fueron los
Mavs, y estos tienen la posibilidad de renovarlo por cualquier cantidad, independientemente de que la franquicia de
Dallas esté por encima del tope salarial, podrían firmarle un contrato para
“cuadrar salarios” en el lugar de Stackhouse, de George, o de ambos. Por increíble que pueda parecer esta posibilidad, es una práctica que se ha dado en el pasado, e incluso de forma reciente, en el traspaso de
Pau Gasol. Aaron McKie estaba este curso como entrenador ayudante en los
76ers, pero los
Lakers podían renovarlo sin las restricciones marcadas por el tope salarial, así que se le firmó un contrato para poder llegar a unas condiciones que permitiesen la llegada de
Pau a
L.A. De hecho, dado que el contrato mínimo no era suficiente, firmó un contrato de ¡tres años!, si bien los dos últimos no están garantizados, y con toda seguridad no serán ejecutados.
Ahora bien, incluir a
van Horn trae un problema adicional a los
Mavs. Dado que la suma de los salarios de sus jugadores están por encima del llamado
“impuesto de lujo” (67´865 millones de dólares en este curso), la cantidad que le pudieran firmar
“cuesta el doble”, puesto que se debe pagar una “multa” a la liga, exactamente cada dólar que se pase de esa cantidad. Hasta el momento, su propietario,
Mark Cuban, se ha negado a esta posibilidad, que podría hacer que la incorporación de
Kidd disparase los gastos.
“Es que eso es mucho dinero. Sabemos que el fichaje nos va a costar bastante, pero la pregunta es ¿cuánto? Incluso yo tengo un límite. Preguntadle a mi mujer” - decía Cuban en la noche de ayer-
“Además, como suele decir Don Nelson, el 99.9% de las negociaciones sobre traspasos no llegan a buen puerto”.En estos momentos es muy difícil aventurarse sobre qué va a suceder con el traspaso, si llegará a buen puerto o no.
Cuban había dicho en un inicio que no iba a negociar con el contrato de
van Horn por los gastos que supone, si bien es cierto que también comentó la semana pasada que no estaban interesados en conseguir a
Kidd, pese a los
rumores surgidos.
Quizás no sea muy buena idea tomar las declaraciones de los implicados demasiado en serio, y sí los hechos.