Tras las antológicas demostraciones de esta temporada...he aquí mi absoluta admiración sobre el mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan.
Somos unos privilegiados por haberlo podido disfrutar en toda su esplendorosa carrera y de poderlo disfrutar en la actualidad. Exhibiciones como las de los 51 puntos contra Charlotte y la canasta ganadora contra los Knicks, no deben sino darnos una lección de como amar el deporte del baloncesto.
Un jugador que lo ha ganado todo en el mundo del baloncesto, ha vuelto porque su vida es el basket. Pocos jugadores en la liga pueden demostrar eso. Solo los futuros hall of famers (Malone, Stockton, Olajuwon, Ewing) que quedan de la maravillosa década de los 80, pueden demostrar su respeto y admiración a este deporte.
El nuevo regreso de Jordan, debe servir de lección a esas supuestas estrellas de la liga, que cobran cifras astronómicas sin demostrar en la cancha lo que valen. Léase, Webber, Garnett, Carter, Iverson (con las excepciones de O´Neal, Bryant y Duncan que han ganado títulos y han demostrado en los Playoffs, que están un peldaño más arriba que los demás).
Jordan vuelve para poder demostrar a todo el mundo que sigue siendo el mejor. A sus 39 años, mantiene su sublime espíritu competitivo. Ha convertido a los Wizards en un equipo competitivo en estos 2 meses de competición.
Ya ha demostrado en algunos duelos personales con las actuales estrellas (Carter, Iverson, Sprewell), que todavía es el mejor jugador de la liga, acallando a sus detractores que decían que era un error su vuelta.
Los auténticos aficionados a la NBA (los que crecimos en la década de los 80), estamos de enhorabuena. Las nuevas generaciones tendrán la oportunidad de disfrutar del mejor deportista de la historia, MJ.