Palma Aqua Mágica, 76 (21+19+17+19): Lou Roe (23), Xavi Puyada (9), Pep Pacreu (-), Guillermo Rejón (22), Anderson Schutte (7) –cinco inicial- Guy Muya (3), Miquel Feliu (8), Martín Nogués (2), José María Balmón (2), Jarrius Jackson (-).
Bruesa GBC, 68 (16+13+24+15): Bernard Hopkins (18), Ricardo Uriz (9), Andy Panko (9), Isaac López (13), David Doblas (-) –cinco inicial- Salva Arco (8), Oliver Arteaga (7), Vítor Faverani (4), Perico Sala (-), Carlos Andrade (-).
Incidencias: Palma Arena, unos 500 espectadores.
Árbitros: Juan Gabriel Carpallo y Ricardo Santana. Regular.
Partido muy importante para ambos equipos con puntos de mira antagónicos. El Bruesa se presentaba con mucha precaución, según palabras de su técnico durante la semana, buscando no perder la estela de CAI Zaragoza en su lucha por el ascenso directo. Palma buscaba reinvindicarse para pasar unas navidades relativamente tranquilas y volver con fuerza tras la “extraña” temporada que se le está presentando ante los últimos acontecimientos.
Partido dominado desde el principio por Palma, la doble R (Roe-Rejón) funcionando desde el principio y, por fin, con una coherencia en los cambios no vista antes esta temporada, por Bruesa “sujetando” la anotación los de siempre, el MVP Andy Panko y el incombustible Bernard Hopkins.
Al empezar el segundo cuarto las dos estrellas del equipo vasco desaparecieron como por arte de magia y fue entonces cuando la doble R imponía su calidad y empezaban a distanciarse hasta la máxima del partido (40-27). Tan sólo dos tiros libres de Uriz pudo frenar un parcial 10-0 inmediatamente anterior de Palma para llegar al descanso (40-29).
Tras el descanso vino el mejor Bruesa del partido, Aparecía Isaac López de nuevo acompañado por Hopkins, mejorando la anotación, que era su principal lacra, demasiados fallos en el día de hoy. Palma mantenía sus números pero se acortaron diferencias gracias al acierto vasco, 57-53 al final del tercer cuarto.
Se presentaba un último cuarto apasionante. No decepcionó en absoluto, Palma espeso en ataque y Bruesa con más acierto (sin pasarse tampoco). Tras un 5-0 inicial vino un parcial vasco de 3-14 y la única ventaja del partido (salvando la canasta inicial) por parte visitante, 65-66. A diferencia de otros partidos esta vez la coherencia palmesana hizo que el triple se lo jugara quien debe hacerlo, Schutte, y acertara, eso disparó las expectativas palmesanas y hasta el final del partido sólo dos tiros libres de Andy Panko se interpuso entre once puntos locales. La victoria, muy justamente, se quedó en casa, 76-68.
La clave: la victoria palmesana tuvo dos frentes diferenciados, el primero fue el desacierto ofensivo vasco (30% en tiros de campo) a pesar de dominar claramente el rebote ofensivo (13 contra 7). El segundo fue el manejo del partido por parte de Colino, supo aprovechar al máximo las posibilidades de su equipo con la gente que tiene, eso tiene mérito desde el punto de vista que durante esta temporada en Palma no estábamos acostumbrados.
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