Hasta la jornada de ayer, el Unicaja de Málaga había logrado encadenar 11 victorias consecutivas en liga ACB, igualando el récord histórico de victorias consecutivas del club en esta competición (marca conseguida la temporada anterior, también bajo la dirección del actual entrenador Sergio Scariolo).
Las circunstancias parecían propicias para que lograsen establecer un nuevo récord en la mañana de ayer: llegaban como líderes de la ACB; venían de imponerse en el Palau ante el F. C. Barcelona Winterthur en Euroliga en un partido intrascendente, y su rival, el Lagun Aro Bilbao Basket, se había mostrado en la competición como un equipo que bajaba muchos enteros lejos de su mítico pabellón de La Casilla (sólo había sido capaz de ganar 3 de sus 12 desplazamientos fuera de Bilbao).
Todo parecía, por tanto, favorable a que la victoria se quedara en casa. Pero el alero estadounidense Andy Panko no estaba por la labor de contribuir a la fiesta malagueña, y ayer se mostró completamente letal: 26 puntos y 8 rebotes, para un total de 35 de valoración.
El entrenador local, Sergio Scariolo, reconoció que la defensa sobre Panko había sido muy mala, que ninguno de sus defensores había logrado pararlo, y que el equipo tiene un problema defensivo en la posición de alero. Destacó que al equipo le había faltado fortaleza mental y que lo que más le dolía era haber perdido el nivel de concentración necesario ante un rival que había ganado a los mejores de la liga y que ya se impuso en el partido de la primera vuelta al Unicaja.
Txus Vidorreta, el entrenador visitante, apuntó la solidez de su equipo cuando juega con el marcador a favor, y que su objetivo de eludir el descenso estará más cerca si mantienen la línea de juego con la que sorprendieron al Unicaja.
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