Aunque está afincado en Hartford, Connecticut,
Manute Bol nació hace 40 años en Turalie (Sudán), con el exotismo de haber formado parte de la tribu de los Dinka, conocida por ser la más alta del país (su hermana mide 2.07).
Los varones Dinka para impresionar a las mujeres del lugar llevan a cabo una especie de danza en la que saltan lo más alto posible. No usan zapatillas pero llegan muy alto. Ya sé lo que están pensando: ¡que alguien mande un scout ‘ahorita’! Bueno el caso es que allí Manute cazaba y vendía pieles de felinos. Por tanto, hablamos del único y verdadero guerrero que hizo, literalmente, merecimiento al enfundarse el ‘jersey’ de los Golden State
Warriors de la NBA.
Empezó a jugar al baloncesto a los 18 años. Con un balón en las manos su primera acción fue intentar hacer un mate. Una curiosidad, sabían que en esa ocasión estuvo a punto de perder la dentadura. Y esto no es una leyenda. El suceso tuvo lugar en los Estados Unidos, allí se formó como jugador y como persona, pues Manute desembarcó en las Américas siendo analfabeto.
Actualmente, siguiendo su línea habitual, Bol sigue luchando por y para su país en favor de la extinción del hambre, las enfermedades y, las injusticias y la guerra que azotan brutalmente su tan querida patria; éstas arrasan consigo vidas, costumbres y tradiciones. De hecho, sus familiares forman parte del movimiento rebelde Armado de Liberación.
Causa perdida
En la transición de finales de los noventa-dos mil, tras donar prácticamente toda su fortuna a la causa, Bol sucumbió en la ruina y vió como los elevados ahorros que amasó durante sus 11 temporadas en la NBA se diluían por una guerra, a priori, más que perdida.
No hace mucho Bol ideó una nueva forma de generar más de 6 millones de pesetas para los niños de sur del Sudán: llevar sus 2 metros y 30 centímetros a un cuadrilátero para batirse en un combate de boxeo con William "The Refrigerator" Perry, un jugador de futbol americano. El combate lo ganó Manute pero el espectáculo fue más que descafeinado. Los más ácidos de la pluma tacharon el evento de entretenimiento patético.
Salud frágil
A pesar de que Bol ha competido en la liga más física del mundo su salud nunca ha sido óptima; ahora sus maltrechos huesos tienen serios problemas de reumatismo. No obstante, nuestro protagonista no para: la última iniciativa de Manute fue unirse a los Indianápolis Ice, equipo de hockey norteamericano, que en una clara campaña de marketing contrataron al ex pívot para despertar el interés de las masas y de paso, hacer eco de ese ‘santurronismo’ que tanto suele gustar en el país de la hamburguesa.
El primer partido al que ha acudido Bol ha corroborado el éxito de la operación, pues el Conseco Fieldhouse, mismo recinto donde exhiben su juego los Indiana Pacers de Reggie Miller, ha acogido a 5.859 espectadores, récord de asistencia de los Ice esta temporada.
La estampa de su firma fue cosa fácil. Sin embargo había un obstáculo difícil de superar: encontrar unos patines a la medida de Bol, que tiene cerca de un setenta de pie.
Para mayor atractivo, los patines elevan su altura 6 centímetros más. Por tanto, sabiendo que cuando Manute estira el brazo, aún manteniendo la planta de los pies completamente sobre el suelo, sobrepasa verticalmente el aro con más de la palma de la mano, el dato de su nuevo calzado podría llevarnos a la siguiente reflexión: si ha sido el Rookie que más tapones ha puesto en toda la historia de la NBA, si ha sido el jugador que más tapones ha promediado por minuto, si ha sido el jugador que más tapones ha llegado a poner en tan sólo un cuarto con 8 en dos ocasiones y si su récord de tapones en un partido se cota en 15, también en dos ocasiones... ¿Quién actualmente en el planeta sería capaz de sortear en una pista de baloncesto su presencia si nuestro protagonista llevará los patines puestos? No sé ustedes, pero esta sería de las pocas veces que no apostaría por
Tracy McGrady.
Fotos: Central Hockey League