Soy un periodista que habitualmente cubre la información que genera Cafés Aitona Askatuak, que como bien sabrá milita en la LEB2. Una categoría, creada por la Federación que usted preside, necesaria en el baloncesto español y, que permite enjugar las enormes diferencias que se daban en nuestro país. Algunas ciudades, como el caso de San Sebastián, con una gran tradición baloncestística en un pasado no muy lejano, veían como la élite de este deporte les resultaba, por muchos factores, una barrera infranqueable. Por este motivo no me cabe otra cosa que felicitar a la Federación Española por su buen hacer en pro de mejorar la situación general del baloncesto en España.
Pero lamentablemente, no todo lo que rodea a la LEB2 es positivo. El arbitraje que se puede contemplar en esta división es francamente mediocre y, que desde luego, dista mucho del nivel que tienen los diferentes equipos que confirman la referida categoría.
Uno ha podido contemplar en la ciudad de San Sebastián, arbitrajes que causan sonrojo. No pretendo con estas palabras poner en duda la ética de dichos árbitros, pero sí su grado de personalidad en la cancha. Cafés Aitona Askatuak, es un equipo, que en contra de lo que se esperaba, por diferentes circunstancias se ha visto abocado a ir a lo largo de la competición en el furgón de cola. El club donostiarra cuenta, además con el hándicap de tener una afición excesivamente conformista y poco exigente ante las tropelías de los árbitros. Todos sabemos, que en caso de duda, los árbitros pitan a favor del mejor clasificado y por tanto, por regla general, el mas poderoso, salvo que el público del equipo chico cree un ambiente asfixiante sobre ellos. Con esto no quiero decir que la situación de Cafés Aitona Askatuak se deba a la actuación única de los colegiados. El equipo está sumido en una profunda crisis por sus propios errores, pero también hay que reconocer que los árbitros en ocasiones han desquiciado a más de un jugador con decisiones bastante hirientes en momentos claves, en las que al margen del forofismo local, se vislumbraban actitudes sospechosas. Si queremos que la LEB2 adquiera el prestigio que la Federación que usted preside pretende, no podemos dejar al margen al estamento arbitral, ya que estos son parte fundamental de este espectáculo. Por tanto dotemos a este apartado de nuestro deporte de una calidad acorde a la de sus verdaderos protagonistas, que no son otros que los jugadores.
Yo le invitaría, como lo ha hecho en otras ocasiones con motivo de acontecimientos del basket femenino, a que se diese una vuelta por Guipúzcoa y asistiese a un encuentro de Cafés Aitona Askatuak sin que los colegiados lo supieran y se dará cuenta de lo que le hablo.
Dicho esto, no me queda nada más que pedirle que siga trabajando, como lo ha hecho hasta la fecha en pro del baloncesto español. Atentamente.