Ramón Ramos, el regreso del boricua risueño

Juan Carlos Gallego (Cheatum) - 15 de mayo de 2006 a las 00:00 - 2288 lecturas - Deja tu comentario

Ramón Ramos demostró ante los mejores colegiales ser un center muy duro y con potencial NBA
P.J Carlessimo y los responsables de la universidad de Seton Hall hicieron posible reunir a leyendas de la universidad, entre ellas viejos conocidos de España como John Morton, y, de paso, surgió la trágica historia de Ramón Ramos para desatar las lágrimas de todos y recordar buenas historias de baloncesto

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Jueves 9 de febrero de 2.006, en el Mayfair Farms de West Orange el reconocido y veterano entrenador P.J. Carlesimo se dirige a los presentes visiblemente emocionados, es el encargado de pronunciar el discurso de presentación de Ramón Ramos, uno de sus alumnos más queridos va a ser incluido en el Hall of Fame de Seton Hall. Tras las primeras palabras Carlesimo no puede reprimir alguna que otra lágrima “He tenido la suerte de trabajar muchos años como entrenador de baloncesto, estoy agradecido por haber entrenado a atletas excepcionales, pero os aseguro que ninguno ha sido mejor que este hombre, ha sido un privilegio trabajar con una persona y jugador tan excepcional como Ramón, un ejemplo para todos”.
El tiempo es implacable y muchos habrán olvidado a nuestro protagonista, a los aficionados más jóvenes sólo les sonará el apellido Ramos por otro puertorriqueño, el altísimo Peter John que hoy intenta ganarse un hueco en la NBA y que curiosamente es familiar lejano de Ramón.


Orígenes del homenajeado

Ramón Ramos comenzó a jugar en su Puerto Rico natal en un pequeño Instituto en el que el inglés era la segunda lengua, allí fue descubierto por Paquito Rodríguez, entrenador de Los Indios de Canovanas (ciudad donde aún reside Ramos) y de las categorías inferiores del equipo de la ciudad. Él mismo fue quién le sugirió que se enrolara en alguna universidad y el que comenzó los contactos con Seton Hall para que vieran aquel proyecto de jugador. Primero fueron los ayudantes de este College los que siguieron sus evoluciones y un año después era el propio Carlesimo, entrenador jefe de los Pirates, el que se cerciorara de la capacidad de Ramos en las ligas veraniegas de Puerto Rico, a pesar de contar con sólo 16 años dejó cautivado a P.J., aquel mocetón de 6 piés y casi 9 pulgadas de gran envergadura era duro como una roca, no rehuía jamás el contacto y luchaba cada rebote frente a pívots mayores y mucho más expertos.

Se convierte en un Pirate

En 1985 se incorpora a la Universidad de la Big-East, pronto se gana el respeto y la simpatía de todos, su carácter amable y sonrisa perenne le granjean muchos amigos, su tesón dentro y fuera de la cancha además le vale para ganarse el respeto de todos, pese a llegar a USA con un inglés deficiente Ramón no paró de devorar libros; mientras sus compañeros jugueteaban o escuchaban música en los viajes del equipo él no cesaba de estudiar, de subrayar apuntes y realizar anotaciones. Como comenta su ex-compañero Rebimbas “Ramón era con diferencia el más maduro, el líder espiritual de aquel equipo”.


Peter John Ramos familar lejano
Seton Hall hasta ese momento era un College con poco nombre en el campeonato NCAA, pero fue construyendo durante esos años un conjunto competitivo, En 1989 daría la gran campanada, John Morton y el aussie Andrew Gaze formaban una pareja de tiradores letales, Darryll Walker aportaba calidad y rebotes, el base Gerald Green marcaba el ritmo y Ramón Ramos era el center duro y trabajador que se pegaba en las zonas y abría huecos enormes con sus bloqueos para que los tiradores se lucieran. Fueron pasando rondas hasta llegar a la gran Final Four de Seattle, en semifinales aguardaban los favoritos Blue Devils de Ferry, Laettner y la gacela negra Robert Brickey, los Pirates logran la proeza , vencen 95-78. 20 puntos de Gaze, 19 de Walker y trabajo a destajo de Ramos frente a Laettner. En la gran final le esperaba Michigan con la estrella Glenn Rice al frente y un base atípico, corpulento y de gran potencia llamado Rumeal Robinson. Tras 45 minutos de juego apasionante y lucha sin cuartel Michigan se lleva el título por un punto (80-79), pese a los 35 tantos de nuestro viejo conocido John Morton.


Pese a la amarga derrota fue un año feliz para Seton Hall, por fin aparecía en los titulares de prensa y en el mapa de la NCAA, además sirvió de escaparate para varios jugadores: Morton pese a no triunfar en la NBA tuvo una fructífera carrera en Europa, Andrew Gaze es una gloria nacional y una leyenda en Australia... Ramos bien pudo tener un futuro parecido, los Blazers se fijaron en este fajador que había sido nombrado Mejor Atleta del Año de la Big-East, y promediado 11,9 puntos y 7,6 rebotes en su año senior, en julio de 1989 firmaba como agente libre por la franquicia de Oregón. Los de Portand tenían esperanzas en el rookie puertorriqueño, para muchos tenía grandes posibilidades de hacerse un nombre en la NBA, el propio Carlesimo es de la misma opinión: “creo que Ramón pudo haber sido como Bill Bradley... un tremendo jugador de la NBA”.


La tragedia

El sueño americano se truncó a las 3,15 de la mañana del 16 de diciembre de 1989, Ramón conducía su Nissan por una carretera entre lluvia y niebla en el sur de Portand cuando se topó con una placa de hielo, el coche sin control patinó más de 20 metros hasta chocar con la mediana, salió volando dando ocho vueltas de campana.
Las primeras versiones de alcohol y drogas fueron descartadas, pero la alta velocidad, el hielo y no abrocharse el cinturón de seguridad hicieron el resto.


Ramón Ramos y el ex ACB John Morton se abrazan (Foto: Pirates)
Ramos llegó al hospital al borde de la muerte, en coma, con traumatismo craneoencefálico severo, con los pulmones encharcados y varias lesiones graves en costillas y vértebras. Tras tres horas de cirugía cerebral y drenaje constante de sus pulmones los médicos no le daban más de un 50% de posibilidades de continuar con vida. Tras tres meses en coma despertó, pero no era capaz de reconocer ni a Luz, su madre, que en esos momentos se encontraba a su lado. Tras varios meses su vida ya no corría peligro, pero sus habilidades motoras, el habla y su memoria estaban seriamente dañados, con el apoyo de familiares y amigos y una dura rehabilitación consiguió al menos esquivar la silla de ruedas.


Unos años más tarde Félix Román, un viejo amigo de la familia y manager de Ramón, se atrevió a llevarle una cinta VHS con un partido de los Pirates y con escasas esperanzas que recordara algo de aquello. Todo lo contrario, al ver esas imágenes Ramón recordó: “¡Oh!, es P.J., mi entrenador, qué buen entrenador...” “sí, sí, recuerdo a Darryll Walker, el 30 y Andrew Gaze, ohhhh! Sí Andrew, el 10...” No todo estaba perdido.



Reencuentro en New Jersey

El día anterior a su inclusión en el Hall of Fame Ramón está nervioso, últimas pruebas del traje flamante que le ha regalado Zo Mourning, todo está listo, le acompañarán sus padres, el viejo amigo Félix Román y algunos compañeros de la boricua como Jerome Mincy.

Por fin llega el día del homenaje, 9 de febrero de 2006, Carlesimo entra en el Salón de Actos junto a Ramos, tras el discurso del entrenador le toca el turno al protagonista de la noche, su alocución finaliza con “mis más sinceras gracias a todos los que estáis acompañándome, este es el mayor reconocimiento que podéis hacerme, gracias”, que es correspondido con una emotiva ovación de los presentes. Acto seguido se abalanzan sobre él sus viejos colegas, John Morton y Ramos se funden en un abrazo entre risas y lágrimas, le siguen Walker, Carroll, Avent... en un rincón de la sala y en un discreto segundo plano la familia Ramos Manso son en ese instante las personas más felices del mundo.



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Juan Carlos Gallego (Cheatum)

Juan Carlos Gallego (Cheatum)

25 de MARZO de 2004
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