El Cáceres 2016 de Fede Pozuelo consiguió anoche su tercera victoria en otros tantos partidos tras derrotar a un luchador Tarragona 2016. El choque se jugó a ráfagas, alternando parciales muy abultados a favor de ambos conjuntos. Los jugadores locales Juan Sanguino y Jose María Panadero, los mejores.
No se recuerda en Cáceres un inicio de temporada con tres victorias en los tres primeros encuentros, pero ésa es la realidad que pueden disfrutar los aficionados verdinegros durante la próxima semana. En el duelo de candidaturas a la capitalidad cultural europea 2016, los de Fede Pozuelo fueron vencedores no sin apuros. Con solvencia pero también con sudor, mucho sudor.
El 6-0 inicial fue un espejismo rápidamente disuelto por los triples del ex - verdinegro Quique Garrido. El equipo del Tarragona comenzó mucho más metido en el partido, y rápidamente obtuvo ventajas de 6 y 8 puntos que a duras penas encontraban respuesta en un juego cacereño muy a trompicones, con destellos puntuales pero sin demasiada constancia, pérdidas ocasionales y floja actitud defensiva.
Tras 10 minutos a remolque (13-17 tras el primer cuarto), de repente se desató un huracán en el pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres. Dos triples consecutivos de Panadero fueron la catapulta para un segundo cuarto de ensueño donde los jugadores de Esteban Albert se vieron absolutamente desbordados. Desaparecieron los triples de Garrido, los rebotes de Paul Williams ni el oficio del veterano John Floyd. Busciglio sustituyó con acierto a un Pollito Peña muy gris en la primera mitad, mientras que Patten, con más voluntad que acierto, lograba sostener la anotación interior del equipo de Fede Pozuelo.El segundo parcial concluyó con 11 puntos de ventaja para el Cáceres (46-35), y con la sensación inevitable de que el descanso había llegado demasiado pronto para los intereses locales.
La nota negativa de la noche la puso la lesión en la rodilla izquierda de Félix Ortiz, que se percató al instante de su problema y se retiró directamente al banquillo. Tras el descanso apareció vestido de calle y con una bolsa de hielo en la articulación.
Los 15 minutos de parón cortaron de raíz la espectacular racha de juego cacereña, y los primeros minutos del tercer cuarto fueron un calco del inicio de partido. El Tarragona salió de los vestuarios mucho más concienciado y pudo acercarse rápidamente en el marcador. Los aficionados cacereños aventuraban un guión similar al del debut liguero contra Alimentos de Palencia, con la igualdad presidiendo el electrónico hasta el final, cuando la cuarta personal de Paul Williams supuso un punto de inflexión en el choque que a la postre sería definitivo.
A partir de ese instante, el partido tuvo dos protagonistas indiscutibles: Juan Sanguino y Jose María Panadero. El pívot cacereño comenzó a anotar tiros de media y larga distancia con sorprendente eficacia, y las ventajas volvieron nuevamente a fluctuar entre los 5 y los 10 puntos hasta el final del encuentro. Hizo olvidar la mala noche de Sidao, que nunca entró en el partido, y del irregular Gruber, y reafirmó la amplitud de la rotación interior cacereña, con cuatro pívots con capacidad para salir en el cinco titular.
Por su parte, Jose María Panadero, imperial toda la noche en el tiro de larga distancia (5 triples sin fallo), ajusticiaba al equipo catalán anotando en momentos clave. Tarragona no bajó los brazos en ningún momento, pero el buen hacer de Kelvin Peña en los minutos finales y algún que otro tiro afortunado al final de la posesión reafirmaron finalmente la ventaja de 8 puntos (84-76) y la tercera victoria consecutiva para el Cáceres 2016.