Manresa no pudo hacer en un cuarto lo que no hizo en los tres anteriores y perdió ante un Cajasol que dominó de principio a fin

  • El conjunto manresano reaccionó en el último parcial después de haber ido a remolque durante todo el partido. Los de Joan Plaza dominaron de principio a fin y tan sólo vieron peligrar la victoria en los últimos instantes

Gran Bullock en Manresa (Foto: J.Alberch/ACB PHOTO)
Gran Bullock en Manresa (Foto: J.Alberch/ACB PHOTO)
En domingo de resurrección, Manresa demostró que eso es algo que no es válido para el baloncesto. El conjunto catalán permaneció dormido, agazapado durante los tres primeros cuartos, personificado en la figura del esloveno Slokar, que acumuló hasta -10 de valoración durante la primera media hora de partido. Y en el último, tocó reaccionar, inquietar a un Cajasol que se sabía ganador después de controlar la práctica totalidad del partido y que en los minutos finales vio peligrar su victoria. Pero como es normal, no se puede hacer en diez minutos lo que no se hace en treinta y remando contracorriente, Assignia Manresa perdió, por 58-66.

Y es que ya de inicio a los locales les costó salir del vestuario, así, vieron desde la lejanía como los sevillanos se quedaban solos sobre la cancha en los primeros minutos y firmaban un parcial de 0-7 que acabaría por romper un triple de Grimau. En cualquier caso, no había vida entre los locales, tan sólo un espejismo que volvería a desaparecer para continuar observando como aumentaba el parcial para Cajasol, que llegaba a un máximo de 3-14 pasado ya el ecuador del primer cuarto y obligando a Ponsarnau a parar el partido para tratar de devolver la vida a los suyos. Y lo logró. Al menos parcialmente, los del Bages pararon la sangría en defensa y empezaron a anotar, como siempre, más por casta que por talento, pero consiguiendo meterse en el partido con el 12-16, que Bullock convertiría en un 12-19 para finiquitar el primer cuarto.

De nuevo, volver al banco pareció dormir a los manresanos, que mientras permanecían alojados en los brazos de Morfeo, permitían a su rival, un Cajasol muy serio, seguir ampliando la diferencia en el marcador, que tras apenas tres minutos de segundo cuarto, ya reflejaba un 14-30 preocupante. De nuevo el tiempo muerto local hacía efecto, con un Grimau, que parecía ser el único con ganas de marcha en el bando local, el electrónico reflejaba un 20-32 que mantenía las opciones para los locales a mitad del segundo cuarto. Pero los locales volvían a desaparecer para no faltar a la tradición y con un juego tremendamente inconstante, lo contrario a su rival, que mantenía una línea de juego notable, que le permitía irse al descanso con tranquilidad, con el trabajo realizado y una ventaja bien ganada, 24-41.

Grimau, el mejor del Assignia (foto: J.Alberch/ACB PHOTO)
Grimau, el mejor del Assignia (foto: J.Alberch/ACB PHOTO)
El comienzo del tercer cuarto fue un duelo de bases. Los triples de San Miguel encontraban respuesta y de que manera por parte de Satoransky, especial mención al mate espectacular del checo. Pero la distancia no acababa de menguar, ambos equipos entraron en una fase de indecisiones que redujo drásticamente la anotación. El intercambio de errores dejaba las cosas prácticamente igual que estaban pero con diez minutos menos para el final.

El último parcial comenzó con la primera canasta del partido para Slokar, que por entonces andaba rozando el -10 de valoración. Poco a poco, los pesos pesados del conjunto catalán empezaban a tomar protagonismo, Slokar, Montañez y San Miguel tomaban el mando y la diferencia se reducía en el electrónico. Un triple de Montañez situaba al conjunto catalán por debajo de los diez por primera vez en muchos minutos, cuando quedaban tan sólo tres y medio por delante. Aparecía la inteligencia de Bullock para sacar falta y tiros libres, una vez que los manresanos estaban en bonus desde el primer minuto del último cuarto. Katelynas volvía a poner a diez a Cajasol. Esta vez sería Dani López el que trataba de meter a Manresa de nuevo en el partido, con una canasta y robo de forma consecutiva ponía la incertidumbre en el pensamiento de los andaluces, pero el error en los tiros libres acabaría prácticamente con las esperanzas de los manresanos. Aún quedaría un último rayo, en las manos de Montañez, que ponía el 58-64 ya dentro del minuto final del partido. Momento para que volviera a aparecer Slokar, en su peor versión, y con un codazo sobre Katelynas finiquitase el partido, pues el lituano anotaba los dos tiros libres y dejaba morir el encuentro con el definitivo 58-66.

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