Mariano Pozo, 29 años contando historias tras una cámara de fotos

  • El fotógrafo malagueño nos concede una entrevista donde repasa toda su carrera, tanto en lo referente a lo deportivo como a lo solidario, pleno de anécdotas y vivencias

Mariano Pozo es reconocido por Unicaja a sus 25 años fotografiando al club (Foto: Mariano Pozo)
Mariano Pozo es reconocido por Unicaja a sus 25 años fotografiando al club (Foto: Mariano Pozo)
Es historia viva del baloncesto en Málaga. O mejor dicho, toda la Historia del Baloncesto de Málaga ha sido contada, expresada y rememorada gracias a su cámara de fotos. Hablamos de Mariano Pozo, emblemático fotógrafo que acaba de culminar su temporada número 29 como fotógrafo del equipo de su tierra, del CB Málaga, desde el antiguo Caja de Ronda hasta el actual Unicaja. La mejor prueba de ello es que el libro que Unicaja publicó para conmemorar sus 30 años de historia fue una colección de fotos de Mariano Pozo durante todos estos años.

Sus inicios son similares a los de los grandes toreros, saltando a la plaza por voluntad propia con sólo quince años. “Fui con un primo a un Caja de Ronda – Joventut y estaba en la grada, pero las fotos que a mí me gustaban yo veía que estaban debajo de la canasta. Entonces le dije a mi primo: 'me encantaría estar ahí debajo'. Era otra época, con apenas 500-1000 personas en la cancha, y yo salté la valla, me puse junto a la canasta y empecé a lanzar fotos”.

La garra de Alex Abrines (Foto: M. Pozo/ACB Photo)
La garra de Alex Abrines (Foto: M. Pozo/ACB Photo)
Ese inicio fue muy especial, porque precisamente coincidió con una persona muy importante dentro del club. “Por allí estaba Juan de Dios, que en paz de descanse, y me dijo: 'venga, tira' y me dejó. Siempre he valorado ese hecho de que me dejara. Quizás si no lo hubiese hecho no estaría donde estoy”.

Cuando empieza a hablar de Unicaja, la cara se le ilumina. Porque él trata al club como una familia. Ya no sólo por Juan de Dios, un hombre que desgraciadamente nos dejó y que fue un padre para muchos dentro de la institución, pero Mariano refleja en sus palabras el sentimiento familiar hacia mucha gente que lleva muchos años trabajando por el baloncesto en el equipo malagueño.

“Le tengo mucho cariño al inicio de todo, todo era nuevo para mí, un año muy especial en todos los sentidos, me acogieron y me trataron como un adulto siendo un crío. A mí me duele mucho este equipo, a veces me he ido del Carpena con lágrimas cuando he oído pitos, porque el club no es sólo doce tíos que juegan, es Toñi, es Juande, es Rosa, es Ignacio, María, Nuria y mucha gente que no nombro por no dejarme a nadie y que lo vive al máximo y trabaja mucho para sacar un partido adelante”.

Mariano Pozo intenta el tiro ante Dan Caldwell en un entrenamiento (Foto: Mariano Pozo)
Mariano Pozo intenta el tiro ante Dan Caldwell en un entrenamiento (Foto: Mariano Pozo)
Y así arrancó la unión de Mariano Pozo y el CB Málaga, que se fue cimentado cada día. “Le fui cogiendo el gustillo, iba a los entrenamientos, que no solían despertar interés en el resto, y fui conociendo a los jugadores, al entrenador, llegando a tal punto que, un año después, el entrenador Alfonso Queipo, cuando se le lesionaba un jugador y no tenía un junior, tiraba de mí para los entrenamientos”. Mariano se veía entonces jugando con sus ídolos, con hombres como Dan Caldwell o Germán González, que le despertaba aún más el gusanillo del deporte de la canasta.

Aquí comenzaron a llegarle los primeros ingresos a Mariano, gracias a las fotos que vendía a los jugadores. “Quiero remarcar que yo nunca regalé fotos. Los jugadores me compraban las fotos a 100 pesetas, que me servía para comprar más equipo y químicos para revelar, que lo hacía en casa de mi abuela, y los mismos jugadores me pusieron en contacto con la revista ‘Nuevo Basket’, no había nadie que enviase fotos de aquí y empecé a trabajar con ellos”.

Eran los inicios del fotógrafo que conocemos hoy, que inició un ascenso meteórico que le llevó a cubrir el PreOlímpico para Barcelona ’92 con la Selección de Lituania. “Estuve más de dos meses de gira con ellos pero no pude llegar a acompañarles durante la Olimpiada, pero esa experiencia no la cambio por nada, era un equipazo con Sabonis, Kurtinaitis, Chomicius, Marciuloinis, Krapikas… y estar con ellos, que te traten como uno más y la cantidad de anécdotas que viví con ellos para mí quedan”.

Mariano Pozo con los jugadores de Lituania en el verano de 1992
Mariano Pozo con los jugadores de Lituania en el verano de 1992
Porque si algo dan casi 30 años en el mundo del baloncesto son anécdotas con jugadores. Con Lituania vivió Mariano Pozo uno de sus momentos más divertidos relacionados con el baloncesto. “Después de un partido Lituania-Francia en Atenas íbamos hacia el hotel en el autobús. El tráfico allí es caótico y había un gran colapso, coincidiendo los autobuses de ambos equipos a la par que casi se podía tocar uno con otro. Entonces empieza un pique de broma entre ambos equipos y Sabonis abre la claraboya y empieza a ondear una bandera de Lituania. Todos muertos de risa, empiezan los jugadores a picar a ambos chóferes y a Chomicius se le fue la cabeza y saltó de un autobús a otro con la bandera de Lituania como si hubiese conquistado el bus francés. La historia terminó con ambos equipos, cuando se vieron a 200 metros del hotel, pidiendo a los conductores que abriesen las puertas y corriendo a pie para ver quién llegaba antes al hall y al llegar todos se abrazaron riéndose”.

Su trabajo con la Selección Lituana y su buena relación con todo el grupo le valió para que la Federación Lituana de Baloncesto le otorgase la Medalla Olímpica de la Federación como agradecimiento a su labor con ellos. Porque si algo ha acumulado Mariano Pozo en estos años, además de fotografías, son amigos, y se jacta de no haber obtenido ni un enemigo en todo este tiempo.

“Aún mantengo contacto con jugadores de la primera época en la que comencé a tirar fotos y luego he ido haciendo muchos amigos durante estos años”. Uno de ellos, y con quién vivió una de las anécdotas más curiosas fue con Manel Bosch. “Manel y Antonio Medianero eran amantes de la pesca y nos fuimos con una zodiac que me había comprado al Faro de Calaburras. A mí no me gustaba el día pero los dos comenzaron a picarme y terminamos echando la barca al agua, con la mala suerte que el motor se para y las olas empezaron a llevarnos hacia las rocas. Saqué los remos pero no salíamos de allí porque no hacíamos más que dar vueltas debido a que Medianero remaba al contrario nuestra. Tuve que echar el ancla y al rato conseguí arrancar el motor y salir de allí, pero fue una aventura que estuvieron mucho tiempo sin conocer en el club”.

Mariano Pozo, con Kareem Abdul-Jabbar (Foto: Mariano Pozo)
Mariano Pozo, con Kareem Abdul-Jabbar (Foto: Mariano Pozo)
Aunque lo que le ha dado a Mariano las vivencias más inverosímiles ha sido con los jugadores americanos. Con Larry Boston vivió una de las mejores. “Él siempre estaba conmigo, aunque yo por aquel entonces era menor de edad. Entonces se enamora de la mejor amiga de mi novia de entonces, que era menor de edad. Y una de las veces que fuimos a recoger a la chica, que siempre parábamos unas calles más allá para que no nos viese la familia, yo me bajé del coche y de repente vi venir el coche en dirección contraria con la madre de la muchacha detrás gritándole ‘se lo que estás haciendo, es una menor, te voy a denunciar’. Yo me monté en marcha y salimos huyendo, pero al final por suerte no ocurrió nada”.

Pero una de las historias que más impactaron a Mariano Pozo fue acompañar a Kareem Abdul-Jabbar. “Manolo Rubia, un hombre que con un móvil consigue lo que quiera, trajo a Kareem al Campus de Unicaja y me dijo que si quería acompañarles a la Alhambra. Alquilamos una Space y lo llevé a mi lado hasta Granada, siendo una gran experiencia para mí hablar con él, así como la entrevista que hice a ‘Magic’ Johnson para Gigantes, el primer periodista español que le entrevistó tras anunciar que tenía SIDA, o ser el primer periodista en publicar una entrevista a Karnisovas antes de que fuese conocido”.

Mariano Pozo con Fernando Martín, Javier Imbroda, Mike Smith y Quim Costa, en un Campus de verano (Foto: Mariano Pozo)
Mariano Pozo con Fernando Martín, Javier Imbroda, Mike Smith y Quim Costa, en un Campus de verano (Foto: Mariano Pozo)
También tuvo la suerte de poder coincidir con Fernando Martín en un Campus de Unicaja organizado por Javier Imbroda, una persona que le marcó bastante. Y así puede contar miles de anécdotas, no sólo relacionadas con el club malagueño, pues Mariano es desde hace muchos años fotógrafo de ACB , quién incluso ha llegado a condecorarle con la insignia de oro por su trayectoria vinculada al baloncesto y al que Eduardo Portela dedicó unas emocionantes palabras.

 

 

Pero el mundo de Mariano Pozo no siempre ha estado alrededor de una cancha de baloncesto. Un viaje personal le llevó a sacar al Mariano más solidario. “En un momento de mi vida donde andaba algo perdido, me saqué un billete de ida hacia un sitio que sabía que me iba a impactar, Nueva Delhi, en el trabajo fueron comprensivos ante mis necesidades de cambiar de aires, y allí conocí a gente muy interesante, como Lola Feliú, una mujer catalana casada con un danés que trabajaba en la Embajada Danesa, y ellos me condujeron a un Slum, una especie de guetto, donde estuve viviendo y trabajando de voluntario”.

Foto de la plaza que lleva el nombre de Mariano Pozo en Nueva Delhi (Foto: Mariano Pozo)
Foto de la plaza que lleva el nombre de Mariano Pozo en Nueva Delhi (Foto: Mariano Pozo)
Su implicación fue tal que les prometió ayudarles con un libro de fotografías, que vio la luz gracias al apoyo de la Diputación de Málaga y con el que logró recaudar dinero para ellos. El agradecimiento del barrio fue de tal magnitud que dejó a Mariano muy impactado. “Un día Lola me llama y me dice que tenía un mail y cuando lo miro era para enseñarme que habían inaugurado un parque con mi nombre. Para mí fue algo increíble, además del hecho de que los niños, a todos los profesores que llegaron después, fuesen de la nacionalidad que fuesen, les llamasen Señor Mariano, para mí fue muy importante”.

Aquí se inició la otra faceta de Mariano Pozo que ahora está muy volcado con Mozambique. “Tras lo de Nueva Delhi comprendí que con la fotografía se podían hacer cosas, y ya a través de mi amigo Javier Souvirón, surgió lo de Mozambique, del que aún quedan libros que vender y con el que estamos logrando mucha repercusión”.

 

 

Pero la cosa no queda aquí “Estoy esperando acabar la venta de este libro para iniciar otra historia. Me gustaría volver a Delhi porque hay proyectos muy dignos allí en los que creo que puedo aportar mi granito” Y además ahora le llega la oportunidad de exponer en Nueva York, un gran logro después de haber expuesto en Rusia. “Un director de cine muy conocido y oscarizado de allí, Nikita Mijalkov, recibió mi libro a través de un amigo suyo que vive en Marbella y me invitó a exponer en Moscú en la Fundación Cultural de Rusia. Exponer allí es tocar el techo en Rusia y ya el siguiente paso debía ser Nueva York. Ahora me acaba de llegar la oportunidad casi sin esperarlo por la carta de una señora directora de una galería de arte de Nueva York que estaba interesada en representarme y que expusiese allí. Primero lo tomé como una broma, pero contacté con ella y era real, y estoy bajo shock, a falta de cerrar todas las condiciones para poder exponer”. Curioso que alguien que ha llegado a exponer en Rusia y que expondrá en poco tiempo en Nueva York no haya alcanzado el reconocimiento en su propia tierra.

Mariano Pozo, con Jorge Garbajosa y el título de Liga (Foto: Mariano Pozo)
Mariano Pozo, con Jorge Garbajosa y el título de Liga (Foto: Mariano Pozo)
Volviendo al baloncesto, mirando al futuro, Mariano Pozo muestra ambición pero con los pies en el suelo “Me gustaría fotografiar un título en mi temporada 30 con el equipo, aunque voy a ser muy feliz fotografiando al equipo en Euroliga en la primera ronda, porque es muy importante haber salvado los muebles después de una temporada tan dura".

¿Y qué foto le falta a Mariano Pozo por fotografiar? “Soy un insatisfecho compulsivo y siempre quiero más. Y cuando estuve en la Final Four de Atenas y vi aquel pabellón con los cuatro escudos te das cuenta que eso es algo muy gordo y ver a tu equipo el último día levantando la Euroliga sería lo más grande”.

29 años de fotografías, de baloncesto, de anécdotas, de solidaridad, de buenos y malos momentos, pero sobre todo 29 años pudiendo disfrutar de una gran persona, como define a Mariano Pozo todo aquel que le conoce. Y lo mejor de todo es que le queda cuerda, ilusión y ganas para seguir durante mucho tiempo más.
 

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