Mutación fuenlabreña ante un Granca que sacó las garras demasiado tarde (92-81)

  • El Fuenla se sobrepuso a la ausencia de Valters para ganar un partido que acabó con un final apretado

Ayón intenta entrar, defendido por Nelson y Bellas (foto: LCGIL)
Ayón intenta entrar, defendido por Nelson y Bellas (foto: LCGIL)
Quino Colom deja la bandeja final (foto: FM)
Quino Colom deja la bandeja final (foto: FM)
Primero fue la lesión de Lubos Barton, que ha privado al Fuenla del que debía ser su estabilizador en la cancha; después, la venta de Esteban Batista, que descabezó el ataque de los de Maldonado; ahora, la lesión de Kris Valters, dejando al equipo de uno de los mejores bases de la liga.

Cuando la economía aprieta, y este año lo hace con más fuerza que nunca, las soluciones a los problemas deben ser más imaginativas todavía, y ayer el Fuenlabrada dio muestras de cómo sobreponerse al enésimo problema de la temporada.

Para relevar al letón, se requirió la mejor versión de Quino Colom, pero además fue necesario el juego solidario de los exteriores naranjas. Cortaberría y Kus hicieron labores de base, como encargarse de la defensa sobre Green o subir la bola en determinadas circunstancias. El resto de exteriores tuvieron que multiplicarse para desactivar a "Boom Boom" Carroll. Maldonado contó con Álvaro Muñoz -que debutó en ACB- para dar respiro a los habituales durante los 3 minutos previos al descanso.

Álvaro Muñoz y los nervios del debut (foto: FM)
Álvaro Muñoz y los nervios del debut (foto: FM)
Quino Colom jugó tres cuartos de manera sobresaliente. Sus números hablan por sí mismos: 12 puntos y 11 asistencias en casi 30 minutos de juego. Maldonado se mostró satisfecho con su jugador, aunque no le gustó el último cuarto del mismo.

En estos 10 últimos minutos, tras verse 19 puntos arriba, Fuenlabrada cedió ante la esperanza de finalizar el partido a medio gas, hecho que el Gran Canaria aprovechó para hacer una última llamada a la agresividad defensiva que habían mostrado en otros partidos de la temporada.

Con un Wallace en trance místico con la canasta, con los árbitros, con sus compañeros y hasta con los aficionados que le increpaban y Tomás Bellas dirigiendo las operaciones, los de Pedro Martínez llegaron a ponerse a cinco puntos.

Ahí quedó el intento de remontada, puesto que Laviña y Mainoldi supieron congelar el partido para que la sangre no llegara al río. El Gran Canaria, que quizás con Savané podría haber detenido major las embestidas de un Gustavo Ayón que se quedó a 1 punto de las dobles figuras (19+9).

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