Preparando la hora de la verdad: así se van configurando las plantillas NBA

  • Queda bastante para que arranque de nuevo la temporada NBA, pero las plantillas rematan ya las ultimas puntadas para lograr equipos competitivos

Con las miras puestas en la elaboración y configuración de sus plantillas para el próximo curso, las franquicias de la NBA, como cada verano, no pierden el tiempo. Todas, sin excepción, se mueven sin parar, buscando un objetivo dispar. Los grandes cocos intentar tocar lo justo. Los eternos aspirantes rebuscar en el armario, tanto propio como ajeno, la pieza que complete el puzzle. El resto, siempre en la incógnita. Dos caminos suelen ser los más viables. O simplemente deciden vivir en el presente, formando para ello un conjunto competitivo a corto, medio plazo, o por el contrario se embarcan en una aventura, en la que los vientos no se sabe por donde vendrán, ni siquiera si llegarán a buen puerto. Lanzarse al vacío, con más o menos garantías de éxito, pero en todo caso sin nada certero. Un riesgo que se tiene que asumir para volver a ganar.

Entre estos equipos en período de reconstrucción, pensando en la temporada 16/17, hay que discernir entre los que parece que por fin van a dar el salto, los que esperan ver la luz al final de un largo túnel, y los que no tenemos claro que pasará con ellos.

¿Preparados por fin?: Milwaukee y Minnesota

Una temporada más, ni Minnesota ni Milwaukee alcanzaron una cifra de victorias que les hiciera poder vislumbrar el camino a los playoffs durante el curso 15-16. Los Bucks, ubicados en la conferencia este, se quedaron en 33, lejos de las 44 de los Pistons, que marcaron el corte de acceso entre los ocho “elegidos”. Los Timberwolves por su parte, se quedaron incluso más alejados de este objetivo, obteniendo 29 triunfos, ante los 41 de Houston, octavo clasificado en el oeste. Bagajes pobres para dos plantillas que llevan un tiempo “peleando” por explotar todo ese potencial que acumulan. Muchos quilates aglomerados y dos proyectos jugosos que parecen preparados al fin.

En los de Wisconsin, se preveía una mejor temporada, pero finalmente no fue así. La llegada de Greg Monroe, para encabezar una pintura sólida, hacía presagiar que nuevamente los Bucks podrían entrar en playoffs, o al menos pelear porque así fuera. Pero todo lo contrario. A impulsos esporádicos y golpes de remo poco pudieron hacer. Aunque eso sí, por fin vimos rastro del verdadero potencial de los norteños.

Antetokounmpo, un alero griego con alma de base y brazos infinitos, es el capitán de este pequeño portaviones en el que sus cazas esperan a volar por fin. Giannis ya ha dado, en un buen puñado de encuentros, muestras de que tiene aptitudes más que de sobra para encabezar un proyecto ganador. Sus números han rozado la locura por momentos (5 triples-dobles), y aunque también ha rozado la parsimonia más absoluta en otros, la regularidad, picando casi siempre hacia arriba, ha sido la tónica dominante. Las cifras globales al final del curso pasado albergan muchas esperanzas (16.9 puntos, 7.7 rebotes, 4.3 asistencias y 1.4 tapones por partido).

Junto a él, Jabari Parker, una joya a la que si se pule bien puede brillar y mucho, puede conformar una pareja temible tanto por fuera como por dentro, en ataque y en defensa, debido a la enorme versatilidad de ambos. Un dueto al que Michael Carter - Williams se puede unir, si le respetan las lesiones, para acabar formando uno de los Big Threes más jóvenes e ilusionantes de la liga, al que habría que sumar la baza de Khris Middleton, máximo anotador el pasado curso en los Bucks (18.2 puntos). A ellos habría que añadir una variedad de jugadores con los que se puede por acabar de encontrar la llave acertada para el éxito.

Monroe, con un año ya a sus espaldas en Milwaukee, encabezará a esta lista, en la que destacan las incorporaciones de Mirza Teletovic y Matthew Dellavedova (agentes libres), que dan más consistencia a la rotación, y las de Malcolm Brogdon y Thon Maker (Draft 2016), especialmente la de este último. Una apuesta muy arriesgada la de este joven sudanés con pasaporte australiano, que por características físicas y trayectoria (llega a la NBA sin previo paso por la Universidad), presenta un reto más que interesante a la vez que complicado. Veremos si acaba cumpliendo todas las expectativas que trae consigo.

Como se ve son muchos los alicientes para pensar que los Bucks pueden ser de una vez por todas un equipo consolidado en la zona alta del este. Pero sus vecinos de Minnesota no quieren ser menos en el Oeste, una conferencia por lo general más disputada. Disputa de la que quieren ser parte para alcanzar al fin los ansiados playoffs.

Los Timberwolves no disputan un partido de postemporada des que en la 2003-2004 su avance fuera cortado en las finales de conferencia por los Lakers de Shaquille y Kobe. Aquel curso contaban con el MVP de la temporada en sus filas, Kevin Garnett, algo que sigue ocurriendo, solo que claro, los años pasan y las prestaciones del ala-pívot no son las mismas, ni mucho menos ( 2003-2004: 24.2 puntos y 13.9 rebotes de media / 2015-2016: 3.2 puntos y 3.9 rebotes).

Kevin Garnett (Wallpaper)

Siendo más un referente a pie de pista que dentro de ella, Garnett sirve de maestro para un grupo de jóvenes con ansias de grandeza. Empezando por los dos últimos Rookies del año (y números 1 del Draft en 2014 y 2015), Andrew Wiggins y Karl - Anthony Towns, en 2015 y 2016 respectivamente, los del Norte pretenden asaltar de nuevo un partido en las eliminatorias.

Tanto el canadiense como el dominicano tienen entre sus manos el potencial suficiente para convertirse en estrellas de la liga, pero el proceso de cocción veremos a ver cuanto dura. Wiggins ha experimentado una mejoría notoria de cara al aro, pasando de promediar unos más que aceptables 16.9 puntos en su temporada de novato, a 20.7 en esta última campaña (Top 20 anotadores NBA 2015-2016). Sus cifras le van colocando como un anotador compulsivo, al que sin embargo le queda mucho por explotar para acabar siendo temible en ambas partes de la cancha. Por su parte, Towns ha dejado unas sensaciones formidables en su primer año, dando muestras más que suficientes para pensar que puede dominar la pintura durante mucho tiempo (18.3 puntos y 10.5 rebotes).

Para acabar conformando su Big Three, Minnesota cuenta con el base español, Ricky Rubio, asentado en la liga, aportando la experiencia necesaria en la cancha para liderar a estos jóvenes lobos. El tempo del juego será suyo y a él bailaran sus compañeros. Eso sí, Ricky tendrá mucha competencia para dirigir la orquesta. Incluso se habló de su posible salida para dejar hueco a dos de los cachorros más prometedores de la camada. Zach LaVine, el “matador” por excelencia de la NBA (ganador de los dos últimos concursos de mates) y la flamante quinta elección del draft, Kris Dunn, un proyecto de cuatro años en la universidad que llega de sobra preparado a la liga, dejando buena muestra de su potencial en la Summer League. Van a pelearle cada minuto.

Dieng, Nemanja Bjelica, Nikola Pekovic o Shabazz Muhammad entre otros, acaban conformando una rotación, a la que se unen Cole Aldrich y Brandon Rush, para dar esperanzas a una ciudad que quiere ver a su equipo de nuevo en los playoffs, depositando su fe, no solo en sus jugadores, sino también en su nuevo técnico, Tom Thibodeau, al que han confiado la ardua tarea de amueblar la casa de una vez por todas.

¿El resurgir?: Sixers y Lakers

Los dos peores equipos el pasado curso, con 10 victorias para Philadelphia y 17 para los angelinos, han depositado buena parte de sus esperanzas en dos “chavales”. Dos recién llegados a la liga con la vitola de grandes jugadores universitarios. Futuras estrellas auguran los presagios. Ben Simmons (76ers) y Brandon Ingram (Lakers), número 1 y 2 del Drfat 2016 respectivamente, tienen sobre sus hombros la enorme carga de levantar a  dos plantillas necesitadas de triunfos.

En Pensilvania llevan varios años cerrando el año al fondo de la tabla. El periodo de reconstrucción está siendo largo. Pero parece que el “tanking” por fin se ha terminado, y ahora si quieren empezar a conformar una plantilla estable.

Con demasiado perro grande y joven bajo el aro, (Embiid, Noel y Okafor) los Sixers tenían el futuro en la pintura asegurado, pero al final las lesiones han frenado el potencial, por el momento, de sus apuestas en el Draft. Ahora la llegada del australiano Simmons ha generado una corriente positiva que se extiende por cada rincón del Wells Fargo Center (pabellón de los Sixers).

Muchos le comparan con LeBron, y no es para menos. Físico le sobra, tiene buena mano aunque le falta tiro desde la larga distancia, nada que no pueda mejorar trabajando, y si hablamos de su visión de juego no podría ser mejor para un jugador de su envergadura (6,10”, unos 2,08 metros).

A esta llegada desde el Draft hay que sumarle la de Timothe Luwawu y Furkan Korkmaz (este aún sin confirmar), Ambos con calidad para entrar en la rotación. Una rotación en la que Brett Brown (entrenador de los 76ers) contará casi seguro con los también recién llegados, Gerald Henderson y Sergio Rodríguez. Dos piezas más que se unen a un puzzle que lleva sin encajar demasiado tiempo. Falta ver si Bryan Colangelo (General Manager Sixers) rescata al fin a Saric, una de las mayores promesas del viejo continente, cuyos derechos en la NBA los tiene Philadelphia, y que parece dispuesto a cruzar el charco.

Coche, carretera y manta para pasar de Pensilvania a California, donde nos esperan los laureados Lakers. En Los Ángeles tienen un nuevo equipo ganador, y son los Clippers. Los oro y púrpura han quedado relegados al segundo escalafón en su ciudad. Ni siquiera han logrado entrar en playoffs los últimos tres cursos. Ahora, junto al joven Ingram, quieren volver a ser lo que eran, lo que son. Un equipo vencedor.

El alero de Duke se presenta como un tirador extraordinario, con mucha agilidad y condiciones atléticas, que a base de trabajo en el gimnasio, pueden convertirle en un jugador más completo. Sus 2.07 de altura le hacen ser un jugador atípico, recordando a Kevin Durant, con el que muchas veces se le ha comparado. Tendrá que pasar el tiempo, y tan solo sus resultados nos dirán si llega tan alto como KD, o incluso le supera. Lo que es seguro es que en Los Ángeles tienen un nuevo diamante al que pulir.

A su lado se encontrará con D'Angelo Russell, el base que anduvo en boca de todos el pasado curso, no por su actuación en las pistas sino fuera de ellas, debido a sus problemas en el vestuario angelino. Ello le había puesto pie y medio fuera de los Lakers, pero la llegada de Luke Walton y sus actuaciones en la Summer League le han vuelto a poner entre los nombres encargados de levantar la franquicia. Sus cualidades sobre todo en ataque van a causar más de un quebradero de cabeza en las defensas rivales. Si Walton sabe domar a la fiera, los Lakers tienen estrella para rato.

Además, el renovado Clarkson, el prometedor Julius Randle o el controvertido Nick Young, aportaran su granito de arena, junto a los recién llegados José Manuel Calderón, Luol Deng y Timofey Mozgov, para darle muchas alternativas a una plantilla que saca brillo a sus rifles para "liarse a tiros" en el lejano oeste.

¿Qué pasará en New York?

¿Hacia dónde van estos Knicks? Nadie lo sabe. Es imposible predecir qué puede pasar el próximo curso con un conjunto totalmente renovado. Tan solo su buque insignia, Carmelo Anthony, y el gigante letón, Porzingis, tienen el puesto asegurado.

A ellos se les han sumado en la gran manzana una gran cantidad de nuevos nombres que añadir al elenco dirigido por Jeff Hornacek. De todas las llegadas hay una en particular que deja demasiadas dudas: Derrick Rose. Sus lesiones cortaron una exitosa carrera que le había llevado a la cima, y desde entonces no ha llegado a rendir nunca al nivel del MVP que fue. En el Madison Square Garden ya esperan con ansia ver qué pasa con el ex de Chicago. Pero Rose no es el único jugador que han pescado los Knicks en Chicago. De los Bulls también se han traído al pívot francés Joakim Noah, otro al que las dudas no dejan vislumbrar que pasará con él la próxima temporada.

Junto a estos dos fichajes han recalado un gran puñado de nombres para ponerse a las órdenes de Hornacek (Ron Baker, Willy Hernangómez, Justin Holiday, Brandon Jennings, Mindaugas Kuzminskas, Courtney Lee y Marshall Plumlee) conformando un bloque del que se espera competir por los Playoffs de nuevo.

 

 

 

Sobre el autor

 
Antiguedad: 
1 año 1 mes
#Contenidos: 
44
#Comentarios: 
151
Total lecturas: 
99,637

Comentarios

Hasta el momento me gusta mucho la forma que están cogiendo los Magic. Tienen ya uno de los mejores juegos interiores de la liga, lo que va a hacer sufrir a muchos de sus rivales de conferencia, ya que cada vez hay menos franquicias que tengan un juego interior aceptable. Si a eso le sumamos uno de los mejores entrenadores de la liga, podemos estar hablando de una de las revelaciones de la temporada

Deja tu comentario

Inicie sesión o regístrese para comentar