Sarunas Jasikevicius

No es un jugador cualquiera, aunque sus estadísticas en el Olimpija de Ljubljiana no fueran espectaculares, pues en la liga eslovena el año pasado anotó tan sólo 9.3 pts y 3.4 asistencias en 32 partidos. Sin embargo jugando la Euroliga estuvo más brillante con 13.6 puntos y 4.9 asistencias, y siempre fue él mismo, sin buscar protagonismos, es decir, el lituano es capaz de encajar en el rol de un juego de equipo, donde abundan estrellas.

Desde aquí pensamos que fichar a Sarunas Jasikevicius ha sido todo un acierto. Es un gran director de juego, no como Goldwire. Asume responsabilidades aunque no tenga tanta genialidad en dichas acciones como Goldwire. Es un gran pensador y pasador dentro de la pista, y es joven, tan sólo 24 años.

Mucha gente cuando vea a este jugador se preguntará de donde sale esa decisión, asimilación e interpretación de juego. Yo les diré algunos secretos, ya hace más o menos 7 años, cuando Jasikevicus ya se hacía ver en Europeos y mundiales junior, tras jugar un año en High School Polanco de Pennsylvania, un abanico de becas universitarias fue ofrecido al base lituano. Entre ellas había una ni más ni menos que de Maryland, donde quizás no jugaría mucho por la gran competencia, pero donde podría jugar al lado de grandes jugadores y enfrentarse a los mejores, y así fue.

En su difícil primer año (94/95) compartió banco ni más ni menos que con un número 1 del Draft, Joe Smith. Jugó muy pocos minutos anotando 4 puntos de media en los 29 partidos que disputó. El siguiente año no cambiaron las cosas para mejor y Sarunas continuaba siendo un jugador prescindible para el equipo. Durante sus cuatro años allí (hasta el 98 concretamente) también jugaría con hombres de la talla del fantástico base de los Houston Rockets Steve Francis, con quién jugó dos años (del 96 al 98), eso quiere decir muchos entrenamientos contra Francis, muchos piques en los unos contra unos; en resumen, medirse a uno de los mejores en el puesto de base en la NBA. También coincidió con el base/escolta Keith Booth (nº28 Draft'97) o Johnny Rhodes (también ex-NBA y un jugador cotizado en Europa), el nigeriano Obinna Ekezie ... pero lo cierto es que en sus dos últimos años Jasikevicius ya había impresionado en su etapa universitaria, pese a no entrar un puesto en el Draft. En su último año promedió 12.4 pts y 3.6 asistencias (el año anterior ya realizó una buena campaña con 10.1 tantos por choque), todo un éxito.

Tras la frustración de no entrar en el Draft aceptó la oferta que un club de su tierra le había hecho, el Lietuvos Rytas Vilnius, aquí se destapó, tanto jugando en la Saporta (16.8 pts y 4 asis.) como en su liga (17.5 pts y 5 asis.). Más allá de estadísticas y nombres hay una realidad evidente, y es que este jugador está hecho para grandes equipos, así lo dicta su patrón de juego: hacer en cada momento lo mejor para el equipo.

Sin duda, la ACB ha incorporado a un gran jugador que las tiene todas para convertirse en el máximo asistente de la liga.

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