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Oklahoma City Thunder, voces jóvenes de la vieja escuela

  • El segundo roster más joven de la liga (22.9 años) se entrega a una filosofía de la vieja escuela: la pintura y media distancia como principales zonas de acción
  • El equipo de Daigneault ostenta el segundo mejor récord de la NBA (40-17), con el tercer mejor ataque de la liga y la cuarta mejor defensa
  • Foto de la portada: SUSA / Icon Sport

Si en 2010 el lanzamiento de tres apenas suponía el 20% de la anotación, una década después el volumen se ha duplicado en una línea ascendente a la que no se avista cima. Ante esta brusca afluencia, que destapó los espacios como nunca, los equipos empezaron a ampliar su caudal de tiro, lo que unido al incremento de posesiones, el obligatorio movimiento de balón y la precisión de la distancia, dio como resultado la mayor hoguera ofensiva desde el establecimiento del reloj de posesión a mediados de los cincuenta.

Y como en toda revolución se precisa de una resistencia. En este caso, la de Mark Daigneault y sus muchachos. Oklahoma City Thunder es el equipo que más penetraciones registra por juego (63.3), siendo los que más puntos generan (37.1), con el tercer mejor dato de acierto de la liga (53.8%). Y claro, siendo el decimosexto equipo en volumen al T3 (ojo, con un sensacional 39.8%) y primeros en puntos tras recuperación (19.7), cuando los 'drives' solo computan en posicional, otro camino es posible. Colíderes en la Conferencia Oeste, con el segundo mejor récord de toda la NBA (40-17).

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Gráfico sobre las penetraciones terminadas en canasta a 14 de enero.

 

El factor ritmo y los índices de eficiencia resultan claves a la hora de entender el ataque de los Thunder. La productividad es un punto crucial en este aspecto, ya que para evaluar cómo de poderoso es su ataque no debe ser computado únicamente el valor más obvio, los puntos anotados/recibidos, sino que es necesaria una adecuación de ese dato al contexto. Es decir, al ritmo. Oklahoma es el décimo equipo que más rápido juega (100.65 de PACE), pero eso no supone un bajón en la eficiencia, todo lo contrario, ya que ostentan el mejor registro de la NBA en ‘true shooting’, con un soberbio 61.2%. Lo que supone, en última instancia, el tercer mejor ataque de la competición (119.6 de offensive rating).

UN LÍDER DE LABORATORIO

 
La eficiencia es un factor vertebral de la nueva era y por tanto la productividad por lanzamiento es un factor a cuidar. El tradicional porcentaje en tiros de campo ha alcanzado una nueva dimensión. Hoy día es posible (y necesario) ir más allá y la finalidad vuelve a ser común: se busca la productividad. Por ello se da peso al porcentaje efectivo (eFG%) y al porcentaje verdadero (TS%). El contexto, de nuevo, es vital para acercarse al impacto en el tiro. El porcentaje simple es, a menudo, sólo la primera página del libro. Y no se suele entender un libro leyendo únicamente la primera página.
 
No obstante, volvamos al inicio del artículo, donde intentábamos descubrir la llave del éxito en Oklahoma. Y la clave reside en su aguerrida pintura (53.1 puntos/partido, sexto mejor guarismo), territorio de contienda sin trincheras en su día, que ha sufrido el mayor éxodo de la historia. La era de los triples, de los tiros sin discreción y del 'small ball' se han materializado en una intrincada zona interior que incita a salir de ella. Algunos la sufren, otros se adaptan y, los más avispados, le sacan provecho. Y es aquí donde aparece la figura de Shai Gilgeous-Alexander.
 
 
 
Un atleta readaptado al contexto del siglo XXI y lo que se demanda en la NBA actual: rápido, eléctrico y, por encima de todo, ligero. Estando lejos todavía de su plenitud atlética, en baloncesto el tamaño coordinado va a ser siempre una ventaja. Siendo el segundo máximo anotador de la competición (31.2), Shai es el quinto que más anota en la pintura (15.3). Más que Şengün, Embiid, Sabonis o Adebayo. Un jugador con la virtud, casi la alergia, al error. Un base que, con su capacidad de controlar el latido del juego y la gestión de los ritmos, se ha convertido en el mayor y mejor penetrador de la liga (23.9 ‘drives’/partido).
 
 
Y, como dato curioso complementario, dirigido principalmente a los detractores del jugador (si los hay), el oriundo de Toronto es el undécimo jugador con el pitido más amable en este tipo de acciones. Únicamente en el 9.3% de las ocasiones Shai recibe falta cuando se dirige hacia canasta con balón. Un dato relativamente bajo teniendo en cuenta la soberbia capacidad del canadiense de absorber contactos cuando incide en pintura.

daigneault y la importancia de la movilidad

 

Una de las ideas troncales en el sistema ofensivo de los Thunder es atacar el aro sin balón, cortando para generar líneas de pase y puntos fáciles. El juego de cortes es una maravilla, lo que acaba ayudando mucho al manejador, que con tantos cortes es más sencillo demostrar su playmaking. Y de eso Oklahoma va sobrado. Además de Shai, otros como Jalen Williams, Josh Giddey o el propio Chet Holmgren son auténticos prodigios a la hora de leer una defensa. Este grupo de jóvenes rebeldes son la prueba de que la medición de ‘ASTS’ solo cubre una parte del lote. Ellos lo completan entero.


Así ganaba el partido Daigneault desde la pizarra: utilizar a Shai como cebo para que Wiggins pueda recibir cerca de canasta

 
 
El gran secreto de Mark Daigneault. El arma secreta para contrarrestar la irregularidad desde el perímetro. Los Thunder son un equipo muy agresivo en ataque, que cuentan con muchos focos ofensivos capaces de generar con el balón. Jugadores grandes que rebotean bien en defensa y son capaces de salir rápidamente al contraataque a través del bote, sin necesidad de hacer que el balón tenga que pasar por las manos del "base". Y atrás, más de lo mismo. Mucho dinamismo. Los Thunder, siendo la cuarta mejor defensa de la liga (permiten 111.5 puntos por partido), tienen la tercera mejor defensa a media pista y es el equipo que mejor defiende en transición (11.9).

MEDIA DISTANCIA: LA VIEJA ESCUELA NUNCA MUERE 

Oklahoma, siendo el segundo roster más joven de la liga (22.9 años), se entrega a una filosofía de la vieja escuela. La de sus estrellas: Shai y Jalen, con la pintura y media distancia como principales zonas de acción. A contracorriente, no juegan a toda velocidad ni tienen un salto poderoso ni enlazan triples con los ojos cerrados. Es baloncesto de otra época. Llevan el juego a su ritmo, piensan más rápido de lo que se mueven y anotan en situaciones que para otros son imposibles, en escorzos yendo hacia el aro o desde esa media distancia que tan poco gusta ahora a los amantes de la estadística avanzada. 

La media distancia sigue ganando partidos:

 

 

Se ha aceptado como ley dentro del mundo de las pizarras NBA que la media distancia está en riesgo de peligro de extinción. Obligados a reciclarse las zonas de anotación se han polarizado siguiendo el modelo Morey que solo entiende dos: zona y triple. Una reacción natural del jugador ante un contexto en el que se sabe que solo existen dos posibilidades de anotación cuando ha de defender a un jugador, penetración o triple, es relajarse en las medias distancias, saber a ciencia cierta qué va a hacer su rival. Las defensas a día de hoy están pensadas para proteger el aro en la zona restringida y el binomio de Oklahoma ha sido capaz de entender que hay un nicho de puntos con los que hacerse y seguir produciendo para ellos y su equipo. 

El canadiense esta temporada ha anotado 116/239 (48.5%) desde el ‘mid-range’, mientras que el alero de Santa Clara registra un excelente 51/104. Un caos controlado que emerge desde un tiro en suspensión pulcro, el cual se traduce en un 49% desde la media distancia y un 59.7% de eFG% en ‘pullups’. Nadie en toda la NBA es más eficiente en ese tipo de acciones.

El mapa de tiro de Shai esta temporada (vía statmuse):

 

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Mapa de tiro de Shai esta temporada.
 
 
Y el caso de Josh Giddey que, pese a no estar completando una buena temporada (muy tímido, apagado, sin confianza y, a menudo, marginado en una esquina), se trata de uno de esos bases de la vieja escuela al 200%. De los que entendían el oficio de su posición como alguien que genera desventajas con su velocidad y bote para que otros las aprovechen y darles el balón en el momento adecuado.
 

EL SAGRADO VALOR DE LA EXPERIENCIA

 

La clave de este proyecto es el sistema de desarrollo de la franquicia. Es un equipo muy joven, con dos rookies en rotación (Chet y Wallace), dos jugadores de segundo año (los Williams) y otros muchos que habían jugado un máximo de cuatro-cinco temporadas en la NBA antes de empezar esta campaña (Shai, Giddey, Dort, Wiggins, Joe…). Pero casi todos son piezas que la franquicia ha encontrado, vía draft o traspaso, y ha desarrollado pensando en el largo plazo.

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Gordon Hayward en su debut con Oklahoma.

En una liga que vive un rejuvenecimiento generalizado, la presencia y valor de estos jugadores experimentados han ganado enteros para muchos cuerpos técnicos, que aspiran a contar en sus filas con estos guardianes de la cultura de equipo y protectores/tutores de los más inexpertos. Los únicos veteranos que hay en el equipo a día de hoy son, precisamente, las dos últimas incorporaciones: Bismack Biyombo, en su decimocuarta temporada en la NBA, y un Gordon Hayward que, poco a poco, va superando los problemas físicos que arrastra de su etapa en Charlotte. Su labor será aportar experiencia en un vestuario que ha dicho adiós a varios integrantes en el 'trade deadline'.

La gran duda será saber si cuando lleguen los Playoffs, las plantillas se acorten y la experiencia se vuelva un requisito indispensable, podrán aportar. El tiempo lo dirá. Oklahoma City Thunder, algo más parecido a la esencia. El hueco que el pasado se ha hecho en un presente que reniega de sus raíces.

 

Sobre el autor

 
Imagen de Toni Pons Toni Pons @19toniponsNació en Mallorca un 10 de septiembre del 2000. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Su pasión por el deporte provocó que una vez terminada la carrera cursara el Máster de Periodismo Deportivo en la Universidad CEU San Pablo. Estuvo como becario en la web de Onda Cero y en marca.com, donde cubrió durante meses la actualidad de la NBA, Euroliga y Eurobasket femenino. Su amor por el baloncesto floreció con Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y, sobre todo, y por encima de todas las cosas, de Pau Gasol. No obstante, fue en 2012 y de la mano de Oklahoma City Thunder cuando empezó a seguir la liga de cerca. Fanático de Russell Westbrook, 'hater' de Kevin Durant y periodista a sueldo de Sam Presti. En 2024 inició su camino en Solobasket para hablar de la pelotita naranja.
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