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Bilbao vuelve a la élite del baloncesto español

Tras ser líder de la fase regular, pasar muchos apuros frente al Huelva y, finalmente, vencer por 3-0 al Baloncesto León, el Bilbao Basket ha logrado un merecido ascenso a la liga ACB.



Bilbao era una de las pocas grandes ciudades españolas sin una franquicia ACB. Sin embargo, históricamente esta ciudad siempre ha contado con equipos de solera en la máxima categoría, tradición que se cortó de manera traumática en la década de los 90.

Hasta la década de los 70, fueron el Águilas y el SD. Kas (equipo procedente de Vitoria-Gasteiz que se trasladó a Bilbao por motivos empresariales) quienes representaron a la ciudad en la elite del baloncesto español. La presencia de estos dos clubes llevó a la construcción del ya vetusto Pabellón de la Casilla, historia viva del baloncesto de esta ciudad. En esta época pasaron por los banquillos bilbaínos mitos como Paco Díez, Antonio Díaz Miguel o Emiliano Rodríguez y los aficionados tuvieron la suerte de gozar del juego de históricos como Miles Aitken o Montxo Monsalve.

La estrella de ambos clubes se apagó a mediados de los 70 y Bilbao tuvo que esperar hasta 1986 para degustar de nuevo basket del bueno. Aquel año debutó en la ACB el Caja Bilbao, club que se mantuvo durante un lustro en la elite. La plantilla del Caja Bilbao de las primeras temporadas ACB contó con una pareja de extranjeros que será recordada por todo buen aficionado al basket que ronde la treintena, me refiero a Darrel Lockhart y Joe Kopicki. Jugadores poco espectaculares pero efectivos al máximo. Por este club pasaron otros nombres ilustres de aquella época como Mark Simpson (posteriormente jugó en el Real Madrid), Granville Waiters (aquel siete pies de aspecto tan simpático que hizo pareja con Audie Norris en el Barça), Eugene McDowell (ex Cai y Barça), Wallace Bryant (un trotamundos del basket que anteriormente había jugado también en el Barça) o Kevin Holmes, que, sin embargo, no pudieron hacer olvidar a los primeros. En cuanto a los jugadores nacionales, mencionar al históricos JJ Davalillo, Cabezudo (en la foto), Carbajo, Lafuente, Vicente Gil y otros muchos.



La temporada 1990-1991 fue nefasta para el club, acabando el año en plazas de descenso. Tras varios intentos, en la temporada 1993-1994 consiguió el ascenso en el ámbito deportivo. Sin embargo, la falta de apoyo económico hizo que este ascenso no fuera ratificado en los despachos. Este fue un golpe mortal para el baloncesto bilbaíno, del que no se recuperó hasta el 7 de marzo del 2000, fecha en la que nace un nuevo proyecto ilusionante, denominado Bilbao Basket, que surge de la mano de gente como Jon Arrinda, Piru Azua o el propio Davalillo y con un claro apoyo institucional por parte de la Diputación Foral.

Este nuevo club comenzó su andadura en la LEB-2. Tras un primer año titubeante, estuvo cerca del descenso, en la temporada 2001-2002 consigue el ascenso a la LEB-1 (además se hizo con la Copa de esta categoría). La primera temporada en la categoría de plata del basket español fue todo un éxito, cuartos de la liga regular. El club se presentó muy motivado a los play-offs, pero tras tener un 2-0 a favor, cayó en cuartos frente al León.

La temporada 2003-2004 se afrontó con metas muy altas, para ello se fichó, entre otros, a gente de la calidad de Venson Hamilton (en la foto), uno de los mejores americanos de la categoría, ex-ACBs como Sallier, Maluenda o Jorge García y un norteamericano curtido en mil batallas europeas, Brian Howard. Estos nuevos jugadores, junto con los pilares de plantilla de la pasada temporada (mención especial al alma del equipo, Lucho Fernández, y a uno de los mejores bases de la categoría, el rápido y escurridizo Javi Salgado), llevaron al club al primer lugar de la fase regular y a conseguir el ascenso a la liga ACB en un tiempo record, tan solo cuatro temporadas desde el comienzo de la andadura de este proyecto.



Tras el ascenso deportivo, llega el culebrón económico: el Bilbao Basket, como nueva franquicia ACB, debe afrontar el pago de casi 2.8 millones de euros para hacerse con la plaza y otros 1.7 millones para hacer frente al aval exigido por la Asociación de Clubes. Aquí es cuando llegan las ayudas públicas, pero no en la cuantía esperada; en una rueda de prensa ofrecida conjuntamente por el Diputado General de Bizkaia y el Alcalde de la ciudad, se manifiesta, en un tono que a muchos no gustó demasiado (exigencias de transparencia en la gestión del club (¿?), negativa a remodelar en un plazo corto de tiempo La Casilla, muchos impedimentos para disputar partidos de basket en el nuevo y flamante Bizkaia Arena...), que ambas instituciones se harían cargo de la compra de la plaza.

Quedan, por lo tanto, 1.7 millones por garantizar antes de mediados de mes de junio y unos cuantos millones más (al menos 3 millones de euros) para confeccionar una plantilla medianamente competitiva. El club está buscando a la desesperada un patrocinador para hacer frente a estos gastos; según algunos medios, la cosa está medianamente hecha, incluso ya suenan los nombres de Rodilla y Guardia como primeros refuerzos, pero hasta que las cosas estén atadas, mejor cruzar los dedos para que los aficionados al basket de Bilbao, y de Bizkaia en general, no sufran de nuevo una situación similar a la de 1994. No se lo merecen, desde luego.

Seguiremos a la espera de noticias.

*Fotos recogidas, con permiso de su webmaster Baskerland, de la página no oficial del Bilbao Basket (http://www.arrakis.es/~lfboo/bilbaobasket).



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