Han pasado unos días y seguramente a muchos se les ocurriría otros títulos para estas palabras que os escribo, pero se me antoja importante esta frase en la voz de la primera llamada de teléfono que tuve tras acabar el partido, la de una persona sensata y siempre al lado en un momento tan delicado. Me explica que seguimos siendo campeones en todo lo que hemos hecho hasta el día de hoy y me da las gracias por todo lo que regalamos sin pedir nada a cambio a toda la gente que realmente ama el baloncesto y a los que convertido estas semanas de maratón baloncestístico en su pasion particular, compartiendo momentos con otros aficionados no tan allegados a nuestro deporte, pero no por ello indiferentes a todos los valores que ofrece esta selección.
Para todos nosotros, los que componemos la familia de la selección, ha sido un momento importante dentro de nuestras vidas, al igual que lo fue el hecho de que el año pasado fuéramos campeones del mundo, no exento de tristeza por no conseguir lo que tanto ansiábamos y para lo que se ha estado trabajando desde los primeros días de concentración allá por el 25 de julio. Tengo que deciros que ha sido muy difícil de digerir el no poder ofrecer a toda la gente que continuamente nos ha estado dando las gracias y que ha estado a nuestro lado en todos los momentos desde hace casi dos años, esos momentos de gloria que todo el mundo deseaba. Lo hemos intentado, no os quepa la menor duda.
Se harán muchos análisis de cómo se ha jugado. Se pondrán en duda los conocimientos que podamos tener, pero también tengo que deciros que jugar una final es totalmente diferente a lo que la gente se pueda imaginar. La lógica en este deporte a veces no existe, y sí que más tarde se puede analizar todo, pero no solo un partido, sino todo el trabajo realizado desde el primer día hasta hoy.
Quiero devolver las gracias a todo el mundo, sobre todo porque hemos conseguido que durante dos semanas se hable de baloncesto. A nuestros jugadores, por aguantarnos durante tanto tiempo y por demostrar que ser deportista no es estar lejos de la gente y que para ellos esto de la pelota gorda tiene todavía una serie de valores. Especial mención para los componentes del staff técnico, mi familia particular dentro de este gran núcleo, no os podéis ni imaginar como trabajan y las horas que le dedican, desde el primero hasta el ultimo ( Joan, Jota, Manolo, Sergio, Kiko, Delfín, Nacho, Roberto). A toda la gente de la FEB, que nos facilita el trabajo y que no por ello curran menos que los demás, y que por cierto pasan a veces desapercibidos pero no por esto dejan de ser importantes. Evidentemente no te puedes dejar a los cargos importantes de la Feb, que llevan haciendo un magnifico trabajo durante los últimos años en pro del desarrollo de nuestro deporte. A Nuria que nos soluciona casi todos los problemas. A Lauri, que se ha convertido en una pieza insustituible dentro de la selección.
Punto y a parte tiene Pepu, un tío muy especial para mí, capaz de manejar todas las situaciones con una gran serenidad, y del cual siempre tienes algo que aprender, y sobre todo porque me ha devuelto la ilusión por el baloncesto.
No me quiero alargar mas, porque si sigo se me caen las lagrimas, cosa que arreglo abriendo dos cajas que tengo guardadas en casa y que contienen dos medallas, tan importante la una como la otra.
Por cierto, se me olvidada la persona que pone titulo a este artículo y que me llamó la primera, es mi mujer.