¿Cómo recordaremos el Draft NBA del 2011?

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El pensador de moda, Eduardo Punset, anota en su libro “El viaje a la felicidad” que estamos formados por moléculas y eso conlleva que no seamos la misma persona cada vez que se da un espacio de tiempo. A más largo sea el periodo, mayor cambio. Lógicamente, si cambiamos considerablemente en días, meses, años... la percepción que tenemos de nuestros recuerdos también es presa de ese proceso. “Aportamos significado a nuestras experiencias. Cada vez que se reaviva un recuerdo se reconstruye biológicamente” transcribe Punset.

Si me dedican más tiempo les explico a qué viene la cita. Hace unos 10 años me sumergí, de nuevo, en dos casos sociales de órdago con la NBA como vivero. Fueron el de Chris Washburn, ex drogodependiente que fuera número 3 del Draft (sí, aquel maldito del 86) y el de LaRue Martin, considerado peor jugador de toda la historia del Draft que haya sido elegido en primera posición. Esto último ocurrió en 1972. Dos loterías fatídicas por razones diferentes.

El tema es que hasta que no llegó el presente Draft con el freshman Kyrie Irving como nº1, Tristan Thompson en cuarta posición y récord de \'no yankis\'  en las primeras posiciones (¿Cómo sería esta lotería integramente con chavales USA o formados en USA?), no había vuelto a revisar la información que había recogido sobre Washburn y Martin. Refrescando lo que escribí entonces veo que las sensaciones son distintas. Simplemente recordaba a Washburn y Martin como un mal ejemplo. Tíos que lo tenían todo, el primero para ser AllStar y el segundo para haber hecho carrera como peón NBA y luego, rey en Europa.

Es más, cuando releo interpreto que mi interés se centró firmemente en Washburn y, sin embargo, ahora me cautiva el caso de Martin, de quién, por consiguiente, les resumiré mis apuntes.

Principio de los 70, Martin era feliz, se lo pasaba \'teta\' jugando al baloncesto. El chaval había tenido una adolescencia dura, su padre, que era alcohólico, fue encontrado muerto sobre la cama. Martin era el atleta estrella de una pequeña universidad (Loyola, pero la de Chicago). Sus 2.10, en esa época, le hacían imparable en el college. Por las pistas de todo el país existía una considerable sequía de talento. Bill Walton o Jim Chones pudieron calibrar de forma puntual si el chaval podía poner el cuerpo o si anotaba si a él se lo ponían y… ¡así fue! A tope de confianza y con el sistema balones al grande, Martin estuvo a la altura de las circunstancias en esas pocas ocasiones que se le presentaron. Aquel verano sería elegido por Portland Trail Blazers en el número 1 del Draft por encima de Bob McAdoo porque, el hombre que mayormente condicionaba las decisiones finales en la franquicia, Stu Inman (sí, el mismo que eligió a Bowie, aunque también tuviera otros aciertos), se empeñó en conseguir un 5 alto a pesar de, como la mayoría, no conocer a Martin. También se dice que otro detonante fue que no hubo acuerdo económico entre la franquicia de Oregon y los agentes de McAdoo. Como todo el mundo sabe McAdoo, ahora asistente de los Heat, triunfó en la NBA y en sus últimos coletazos como jugador también fue capaz hacerse leyenda en Europa.

Jack McCloskey, entonces nuevo técnico de los Blazers, no durmió esa noche ni alguna más de las siguientes tras conocer el veredicto final. Más tarde, en la ceremonia, el primer sorprendido fue el propio Martin. Resultado: su trayectoria profesional se tradujo en 4 temporadas para jugar 271 infernales partidos mientras era una y otra vez señalado por cuadrar casi cada noche unos 5 puntos y otros menos rebotes a lo largo de su efímera carrera. Martin había conseguido un contrato de 1 millón de dólares pero seguía aterrorizado. Veía a fuego lento como iba forjándose para ser integrante de un mal ejemplo histórico. LM no tenía talento suficiente pero McCloskey tampoco le tragaba y poco hizo por estimularlo. Martin cuenta que la primera vez que viajó a su Chicago para jugar contra los Bulls de Bob Love y Jerry Sloan compró una montaña de entradas para familiares y amigos y el técnico no dudó en marginarlo en el banquillo. No obstante, en el 74 llegó Lenny Wilkens y tampoco pudo sacar provecho de Martin o lo que quedara de él.

Aquel huracán le llevó a una depresión y, como se suele decir, se echó a la bebida. A los 4 años fue traspasado a los Seattle Supersonics, pero allí los rebotes pertenecían a Mike Green y Tom Burleson, y nunca llegó a debutar. Le cortaron y Martin explotó y renunció a los dos años de contrato que le quedaban. La siguiente temporada, ya alcohólico no reconocido, presenció desde el salón de su casa, mientras apuraba alguna botella de JB o Scotch, como los Portland ganaban el anillo. La pesadilla no parecía acabar. Le llegaron ofertas desde Europa, pero las rechazó. Eran otros tiempos y el chaval se sentía incomprendido, confundido y atrapado. Se le reprochaba un privilegio (maldito) concedido que nunca reclamó. Odiaba todo lo que tuviera relación con la pelota y la canasta.

Aquello pintaba fatal pero no hay duda de que LaRue Martin supo pegar su orgullo trocito a trocito hasta remontar su vida. Aparcó desde dónde le hicieron subir para luego dejarle caer. Incluso, llegó a esconder su identidad. Quería ser otra persona. Sentía vergüenza de sí mismo.

Y así fue durante años pero siempre buscando la entereza como persona, aquella que le dejara levantarse por las mañanas sin tener presente todos los descalificativos que sentía por sí mismo. Volvió a acabar sus estudios a Loyola, curiosamente sociología, y luego trabajó para Nike, después dejó los despachos para meterse de conductor por su propio empeño, pero verdaderamente dio el gran salto cuando se trasladó a su ciudad donde desde hace 6 años trabaja en la UPS (United Parcel Service) estando al cargo de más de 30 personas. Allí también está inmerso en la \'Martin Drank\' en favor de la reinserción de personas con problemas de alcoholismo. De nuevo contribuye con la comunidad dando charlas a chavales con problemas y reuniendo dinero para becas. Martin ha conseguido ser tan reconocido por la gente de a pie y los estamentos que, incluso ha llegado a coincidir con Obama (nativo de Chicago y acérrimo seguidor de baloncesto), quién se acordaba de él, pero… de sus tiempos en Loyola.
En el 2004 concedió su primera entrevista. Imaginen las que llegaría a rechazar hasta entonces. También decidió formar parte de los jugadores retirados de la NBA. Como él mismo dice, después de tantos años, por fin "pude salir de la concha y no sentir verguenza".

Y les diré algo más, todo el mundo recuerda a nuestro protagonista por su poca calidad en aquel Draft de 1972 con razón pero obviando un más que importante matiz. Las primeras posiciones de aquella lotería estuvieron repletas de jugadores con la misma o menos calidad de LaRue Martin y, además, sin el rigor físico que la mejor competición del mundo ya exigía en aquel momento:

Russell Lee (nº6) y Tom Riker (nº8) se retiraron antes que Martin. Dwight Davis (nº3) y Bud Stallworth (nº7) dejarían la NBA un año más tarde. \'Corky\' Calhoun (nº4) sólo sería capaz de promediar en su década como pro unos paupérrimos 5.3 puntos de media. La tarjeta de presentación de Bob Nash (nº9) fue aun peor: 3.9 tantos por choque. En la posición nº5 estaba Freddie Boyd al que su físico sólo le concedió jugar la mitad de los partidos que el total del calendario oficial indicaba durante los 7 años que estuvo en la liga.

Les confieso que estas líneas han sido arrastradas desde un nuevo recuerdo. Dice Punset que “cada vez que se reaviva un recuerdo se reconstruye biológicamente”. Le creo, porque ahora recuerdo un Draft más espeluznante que el de 1986, ocurrió 14 años antes y fue colocado en la historia (a base de deméritos) por una única persona, una a la que despersonificamos en un equívoco a pesar de que como dice la canción “fue la mano, no el cuchillo”.


 

Comentarios

Gran post. Gran historia. Al parecer el bueno de Mashburn está ya en buen camino y parece rehabilitado, con empelo propio...Recuerdo leer que le costaba leer en la universidad...y acabó vagabundeando en las calles de Atlanta.

Pues sí, cjimenez, a veces salen remesas "defectuosas" y ese Draft, el del 72, es un buen ejemplo, al igual que el maldito de 1986, con los Bias, Washburn, Tarpley, Bedford, Walter Berry y compañía.

Gracias teammate JR! Sí, vi lo que nunca creí, el tipo se ha reciclado a pesar de todo lo que pasó. él ya da charlas a drogodependientes por Dallas pero quiero juntarse con Bedford (aun cumpliendo en la prisión Fort Worth, Texas... teóricamente hasta el 2013, lleva desde el 2003) y Tarpley para hacer equipo en este aspecto. Todos residen, a su manera, allá. Con Tarpley aun no ha contactado pero dice que lo ve factible. Recuerdo que Spud Webb, con quién Wushburn coincidió en el college y en la NBA, solía invitarle a comer en McDonalds cuando éste le esperaba en la puerta del pabellón al final de los entrenamientos para que le diera dinero. Un pena que se ha hecho un logro.
hulofe85, de acuerdo con esos nombre que anotas como buenos y grandes jugadores para la historia de la NBA. Hay veces que una colmena de unos 300 millones de habitantes no son suficientes para conseguir para la élite15 jugadores de baloncesto de calidad suprema.
Curioso...

El Draft de 1972 fue realmente flojo, con un altísimo porcentaje de fracasos del Top10, en donde sólo se salvaron McAddo (nº 2), Paul Westphal (nº 9) y el "Doctor J" (nº 12). Después, más abajo, salieron jugadores notables como Chris Ford (nº 17), Brian Taylor (nº 23), Lloyd Neal (nº 31), Kevin Porter (nº 39) o James Silas (nº 70), pero es evidente que no fue el mejor Draft de la historia de la NBA y su nº 1, LaRue Martin, es el mejor ejemplo.

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