Jugador@s, entrenador@s... personas

Solapas principales

 

Es que tiene muy buenas piernas, es que es un killer, es que vaya tiro…”. Ahora es muy fácil digerir que Kyle Kuric haya sido el MVP de la pasada Supercopa. Hace cerca de un año, hubo momentos en los que se temía por su vida o, simplemente que no volviera a ser el mismo. Y así fue. Como el jugador oriundo de Indiana dijo, poco después de salir del quirófano por segunda vez: “cuando vuelva, seré mejor”. Su caso fue público. Le hicimos persona. Todo el mundo se alegró de su exitosa vuelta. Sin embargo, tras el telón del espectáculo, son muchos los entresijos que el brillo de los focos de los pabellones que no vemos por sólo pensar que "The show must go on".

Este verano, tuve el placer de desayunar en casa de un entrenador de la Liga Endesa a quien, por cuestiones de privacidad, no voy a nombrar. Me explicaba algo sorprendente: “muchas veces no puedo dormir más de cuatro horas al día durante la temporada. No puedo desconectar. Hubo momentos en el que pensé en dejarlo”. Sé que el baloncesto es su forma de vida. Simplemente está enamorado de él como la mayoría de los que estamos delante de estas líneas.

Hace casi una década, un base canterano del CB Granada, cuando el club andaluz aún libraba batallas en la Liga ACB, me confesó que se sentía horrorizado cada vez que veía a su ídolo, el base titular, vomitar en el mismo túnel de vestuarios justo antes de saltar a la cancha para disputar un partido.

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Ralph Sampson lanza a canasta (Foto: Mariano Pozo)
Ralph Sampson lanza a canasta (Foto: Mariano Pozo)
En 1992, el extinto Caja de Ronda conseguía fichar, con la temporada ya empezada, a toda una leyenda de la NBA. El número 1 del Draft en 1983 Ralph Sampson. Se dice que no por demasiado fue a parar a uno de los peores equipo de la liga ACB entonces. Estaban desesperados por salvar la temporada. Sampson, también. El pívot había sido subcampeón de la NBA en el 86 gracias a que antes se había cargado a los Lakers con una canasta inverosímil en el último segundo. Aquello dejó el corazón roto (temporalmente) a un tal Earvin ‘Magic’ Johnson. RS es uno de los tres únicos jugadores de la historia del baloncesto NCAA que ha recibido los premios Naismith College Player del año y el ACC Men's Basketball Player del año en tres ocasiones. Los otros fueron Bill Walton y Cheryl Miller.
Con sus 2.24 era capaz de cruzar el campo botando el balón con cualquiera de sus manos en poco más de 12 zancadas para hundirlo en la canasta rival. Cuando llegó a Málaga, para los locos de la NBA de los ochenta, fue como ver aterrizar a Michael Jackson. Pero Sampson siempre estaba serio, triste, abatido… incluso algo irascible. Por aquel tiempo muchos pensamos aquello de: “qué chasco”. Sampson era muy competitivo y profesional pero se sentía profundamente deprimido. intentaba alimentarse a base de pollo y aún exhibía una figura totalmente atlética, tal vez por debajo de su peso. Pero cualquier movimiento medio eléctrico le propiciaba tales derrames que tras cada entreno o partido tenían que sacarle un par de jeringuillas de líquido sinovial y sangre de las rodillas. No tenía equilibrio y cualquiera lo sacaba de la pista. En su último partido ante el Caja San Fernando de Sevilla tuvieron que extraerle 12 extractos. Fue el final. El equipo recuperó a un limitado Eddy Amos, norteamericano del Melilla de 1ªB (filial del Caja ) que ya había sido cortado en la categoría de plata pero seguía entrenando con el equipo. Y es que en los entrenamientos machacaba al maltrecho Sampson. Imaginen cómo estaba el patio.

Muchos jugadores y entrenadores que salen de su país o, incluso se van a jugar a la otra punta de éste, tienen que dejar atrás a sus familias. Como muchos de ustedes sabrán, ya es un importante reto mantener una relación cercana de forma saludable, imaginen cómo afecta a la vida del jugador un momento de crisis a cientos o miles de kilómetros de su pareja y/o familia justo antes de saltar al parqué.

Tona Vives falleció hace unos meses pero llevaba años luchando contra un cáncer. La esperanza nunca se pierde pero es una pesada carga cuando tienes que sujetarla fuerte para no se escape cualquier día. Su hijo, Ricky Rubio, luchaba con ese demonio mañanas, tardes, noches… todo. El diagnóstico de la mayoría en estos últimos años ha sido uno: Ricky no progresa en su tiro. Es malo tirando.

Como imaginarán, estos son solo algunos casos entre un millón. Difíciles situaciones que, mayormente, los delegados deben suavizar manteniendo la mente clara y... su móvil conectado las 24 horas del día. No hace mucho vi una frase en las redes que se me quedó clavada: Cada persona que ves está luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Intenta ser amable siempre”.

 

 

Comentarios

estoy tratando de inscribirme ahora para participar a partir de la segunda jornada y me salen bloquedos los fichajes sera que tengo que esperar a que termine la primera jornada completa para seleccionar¡¡¡¡'''''''''¡¡
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Sí y una cosa es ser amable por lo que puedes desconocer sobre ese personaje público, y otra cosa es ser condescendiente. O lo que es lo mismo una crítica trufada de elogios para cuando toca, pero ausente de lo contrario cuando también toca. Y lo siento pero las Escuelas de Periodismo de este país no paran de fabricar de lo primero, cuando no plumas asépticas libres de cargas, sin el menor ápice de cuestionamiento sobre la figura a idolatrar, subidos en la ola buena, la que converge con la opinión más mediática. Se omite calificar errores pues son humanos, nos debemos al espectáculo que ellos nos ofrecen. Estadísticas a la carta sin precisar -ni falta que hace- las variables valoradas en negativo. Y por supuesto, ¿quién habló de culpables? No estigmaticemos, no vaya a ser que nos dejen de hablar.

Los ídolos deportivos, así como los de otros ámbitos, son los nuevos héroes. Los juzgamos como si no tuvieran los mismos problemas que el resto de los mortales porque en el plano económico y de reconocimiento social no los sufren. Pero es evidente que si los tienen y siempre se deberían tener en cuenta. Además como son privilegiados sociales, nos creemos que podemos exigirles cosas que no nos pediríamos a nosotros mismos. Coincido totalmente con la idea que transmites en este artículo y con la frase final.

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