El 'método Jasikevicius' activa la catarsis en el Barça

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La reciente Copa del Rey conquistada de manera brillante a costa del Real Madrid fue algo más que un título para el Barça de basket. Fue la constatación de que el nuevo proyecto,, iniciado el pasado verano y encabezado por Sarunas Jasikevicius en el banquillo,, ha encarado el camino correcto.

El título copero podría parecer un simple paso pero. en realidad es significativo para el basket azulgrana que no conquista la Euroliga desde 2010 y la Liga Endesa desde 2014. Las dos Copas del Rey logradas con Svetislav Pesic al timón de la nave (2018 y 2019) fueron apenas un bálsamo para una sección envuelta hasta entonces en demasiadas convulsiones con tres técnicos (Bartzokas, Sito Alonso y Pesic) que pasaron por el cargo desde la salida en 2016 del longevo Xavi Pascual.

Demasiados entrenadores y muchos jugadores desfilando por la plantilla impedían lograr la deseada consistencia y continuidad del proyecto. Hasta que en 2019 se comenzó a echar el resto con fichajes de primerísimo nivel encabezados por Nikola Mirotic. Fue el primer paso. El pasado verano se dio el siguiente. Concretar por un lado la continuidad del núcleo duro del colectivo (sólo reforzado por Nick Calathes) y logrando el retorno del hijo pródigo al banquillo: Sarunas Jasikevicius.

La de Saras con el Barça siempre fue una historia de amor con desencuentros de por medio. Desde que aterrizó como jugador en el Palau en el 2000 procedente del Olimpia Liubliana dejó su huella tanto por sus bondades cestistas en la pista como también por su personalidad. Recuerdo la confesión que me hizo unintegrante de la plantilla de aquel entonces sobre el de Kaunas. "Es un base con alma de entrenador". Era un jugador apasionado e intenso, capaz de conectar con la grada del Blaugrana y, a la vez, transmitir energía a sus compañeros. En 2003, sin embargo, se separaron los caminos tras la falta de acuerdo para su renovación después de que el Barça firmara un histórico triplete no repetido hasts hoy. Saras siguió con su carrera de jugador y únicamente una vez más (temporada 2012-13) volvería a defender los colores azulgranas ya en su dorada madurez.

En 2104 colgó las botas en su Zalgiris y allí inició su incipiente carrera en los banquilllos como segundo entrenador. En 2016 le llegó la oportuinidad de dar el salto a la máxima responsabilidad técnica en el club lituano. En los tres años siguientes dejó su sello en Kaunas hasta que en 2019 los planetas se alinearon y accedió -esta vez sí- a ficharr por el Barça en el que ejerce como GM su buen amigo Nacho Rodríguez.

Desde el minuto uno, Jasikevicius dejó muy claro que venía a crear un Barça con sus propias señas de identidad en un club que en los años anteriores había languidecido a la sombra de los éxitos del Real Madrid de Pablo Laso. Y en unos meses, el trabajo ya está dando sus primeros réditos.

Y es que detrás de esa imagen de técnico visceral y emotivo se esconde una persona muy inteligente, y reflexiva que ,eso sí, está obsesionado con su trabajo en el que es un perfeccionista.

Identificado hasta la médula con el Barça (es el socio 86.993 desde 2006) y con Barcelona en el corazón (en ella mantuvo residencia durante años mientras estaba fuera) ha sabido hacerse con las riendas de la plantilla, que maneja desde el conocimiento táctico y humano que le otorga el haber sido jugador hasta hace pocos años.

La palabra EQUIPO la maneja hasta las últimas consecuencias. Es capaz de abroncar a cualquiera de de sus jugadores cuando hace las cosas mal pero, a la vez, de premiarle con minutos y palabras de ánimo cuando se cumple el guión. Tras conquistar la Copa del Rey, Jasikevicius realizó toda una declaración de intenciones al respecto. "Estamos intentando que nadie esté por encima del equipo. Desde la estrella más grande a un jugador de la cantera, todos tienen que trabajar lo mismo, sacrificarse lo mismo. Tenemos que ganar. Esto no es tenis o golf, esto es baloncesto. Nos necesitamos los unos a los otros, creer los unos en los otros".

Un ideario que, por lo visto en la Copa del Rey, ha sido asumido plenamente por los jugadores azulgranas. Pero resta la parte decisiva de la temporada con la Euroliga y la Liga Endesa en el horizonte. Saras no quiere que nadie se relaje ni un ápice y tenga la tentación de caer en la autocomplacencia. Y se lo recordará a quien sea y cuando sea. Es, simplemente, Sarunas Jasikevicius, el estandarte que enarbola la afición del Palau. Un entrenador que, en una particular catarsis, está sacando al barcelonismo de la canasta de su particualr depresión y logrando que recupere la autoestima. Y eso ya es mucho a día de hoy-

Comentarios

El Madrid normalmente competirá, sobre todo, si recupera a los lesionados o los casi lesionados. El presupuesto ya está lejos del del Barça. Si Alocén y Abalde suben un peldaño más al final de la temporada, eso ganado si no se ficha a un buen base.

Siento tener que hacer el comentario, pero hay unas cuantas faltas de ortografía y palabras mal escritas. Supongo que se ha escapado del boceto.

Disculpa. No echo las campanas al vuelo ya que sería superficial y pueril hacerlo por haber ganado la Copa del Rey. El espíritu de mi artículo es perfilar la personalidad y el método de Jasikevicius y de la manera que su método ha influido en el equipo, hasta el día de hoy, desde ek minuto uno en que llegó al Palau.

Por otro lado valoro la aportación de Pesic quien en un momento muy delicado fue capaz de ganar dos Copas con un equipo que estaba hundido. Él cumplió su papel de revulsivo y punto. Por que recordemos que la pasada campaña, con el elnco que tneñia entre manos no logró ni un título.

Un saludo

El comentario no iba dirigido al redactor del artículo. Era una reflexión en voz alta para todo el barcelonismo (entre el que todavía me cuento, aunque admito que soy un "verso suelto" al que le gusta el Madrid de Laso). Dicho lo cual, me llama la atención que quien redacta un artículo salte a las primeras de cambio iniciando una contra dúplica (sin que se le haya interpelado de modo alguno) con un "disculpa". Me parece poco procedente. Esta es una web para opinar, y mi opinión sigue siendo que no echemos las campanas al vuelo: Si los árbitros hubieran pitado la falta de Davies a Abromaitis y éste hubiera anotado el tipo libre adicional, el artículo habrías tenido que guardarlo en un cajón, hasta nueva ocasión.
Al margen de todo ello, y respecto al año pasado, el Barça de Pesic cayó en la Copa, pero no pudo terminar la Euroliga y la "fase final excepcional" de la ACB fue una ruleta rusa. El Baskonia jamás habría ganado la Liga en un play off al uso.
Por lo demás, estás perdonado.

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