El temporero ha llegado, ya, a la ciudad (uno más)

Solapas principales

 

(Música de Los Pistones, refrésquese si acaso en youtube)

El temporero ha llegado ya a la ciudad.
Se ha apodado “el rápido”, su profesión: encestar.
El equipo entero ha parado, nadie quiere seguir,
Pero ahora el Mister a nadie más va a pedir.

Y yo sé que esta vez va a jugar contra mí…
algo tendré que hacer, sí,
le ficharé, sí.

Su lealtad es tan falsa como el judas aquel,
su mirada la más fría que puedas conocer,
en su muñeca más balas que todo un arsenal,
en su cuarto más camisetas que en un museo global,
es el más hábil y rápido en pronto fichar.

Y yo sé que esta vez  a a jugar contra mí…
algo tendré que hacer, sí,
le ficharé, sí.

Él acaba de entrar por la puerta del pabellón,
con una señal me indica lo desgraciado que soy.
Ya sé que con el Presi no se puede contar,
su lema es siempre ahorrar pelas y con muy poco tirar.

Y yo sé que esta vez va a jugar contra mí…
algo tendré que hacer, sí,
le ficharé, sí.

Sí, sí, le ficharé a él
Sí, sí, le ficharé a él

Contrataré con él.


Muy buenas, queridos amigos. Hubiese sido nuestro deseo contar en este espacio con el testimonio de Pietrus, Fischer, Rancik u otros, pero estaban muy liados tratando de convencer al entrenador actual para quedarse una semana más y al entrenador futuro para adelantar su contratación a una semana antes. El temporero ha llegaaaaaado ya a la ciudaaaaad. No obstante, aquí tenemos con nosotros a un eximio representante de esta especie sin duda no en peligro de extinción: se trata de un temporero excepcional, el único que detenta la plusmarca de haber jugado en una misma temporada en todos los equipos de una misma competición (Pietrus iba bien pero se está acomodando en Valencia) . Fue en la Liga Mesopotama, allá un poco más a la derecha de Abu Dhabi, y nuestro protagonista es el norteamericano nacionalizado Ali Van Passar

Le pedimos que nos hable un poco de su experiencia…

"Bueno, pues sí, así es: podría decirse que mi gran hito –al menos el que me ha dado a conocer en esta sección- es haber sido temporero en todos y cada uno de los equipos de la Measopoleague –vale que no es de las competiciones más divertidas-. En alguno incluso dos veces.

A mi me hubiera gustado un poco más de estabilidad, todo hay que decirlo. Vaya por delante que soy un base director, de los que hacen jugar más a los compañeros –máxime cuando el entrenador no me saca-, que no abuso del lanzamiento –dos tiros en 34 encuentros y uno de ellos fue porque se me escapó el balón-, que mis porcentajes son excelentes -50% en tiros de tres y eso porque el balón que se me escapó fue en mi canasta-, que mi ratio de asistencias es intachable –no falto a un partido, acaso porque como temporero cobro por horas-, y que, en definitiva, suelo ser la prolongación del mister tanto en la cancha –si él no puede entrar, yo tampoco- como fuera de ella –hago piña, sin alcohol que estamos en tierras de Mahoma-.

En mi primer contrato temporal sustituí a la estrella del equipo, infortunadamente lesionada. De este modo no se notó su ausencia. Él no podía jugar durante quince días y optaron por contratar a alguien de ese perfil. De ahí salté al otro equipo de la capital (los Tigris River) : necesitaban cubrir una ficha de extracomunitario y yo aún conservo un pasaporte holandés que se le cayó a un tipo que iba delante de mi en un aeropuerto. Apenas estuve una semana pero empecé a granjearme cierta fama como temporero de tarea callada y eficaz. Luego vino mi fichaje por un equipo que estaba en puestos de descenso. El plus de humill… perdón, de motivación que supuso en los compañeros mi llegada les hizo incrementar notablemente sus prestaciones. Y el equipo salió de esos puestos comprometidos. Lo cual, al concluir mi contrato, me permitió fichar por el equipo que en lógica correlación había ocupado el lugar del anterior en la tabla. La experiencia no fue tan exitosa: aquel equipo era malo de toda solemnidad, algo peor que los Nets del año pasado. Jugué muchos minutos no obstante.

El equipo se disolvió –sí, así a las bravas, quedó una liga impar, habrase visto! y me quedé fuera. Pero no tardaron en contratarme de nuevo: un excéntrico presidente que trató de contar con Alan Iverson comprobó que mi precio era notablemente más asequible y mi rendimiento podía ser similar –mi fama fuera de las cancha no desmerece y puedo ser igual de enrollado y faltón pues no en vano provengo del más acendrado parkground, habiéndome criado en una cancha tan concurrida que si perdías el tres contra tres no tenías turno hasta el mes siguiente, tiempo de hecho tardé en desprenderme de aquellos hábitos e intermitencia-. La intención primigenia era reforzarse con PJRamos, Rodney White, Quinton “Chewing Gum” Hosley, Kennedy “Smoke” (por lo de humo y no por el apellido) Winston, Lou Roe y Xavi Sánchez Bernat, pero a este no hubo quien lo sacara de Murcia y los otros no estaban – milagro-libres. Yo tampoco duré demasiado.

Y siguió la rueda de contrataciones temporales. Llegado a un punto, ya empezaba a conocerme todos los sistemas de casi todos los equipos y mi contratación era la manera más sencilla de ahorrarle al sufrido segundo entrenador horas de scouting. Debo reconocer que para mí no era fácil: en algún caso, en la cancha, no sabía a quién debía pasar el balón –siempre fui muy malo a la hora de distinguir los colores y hay muchas equipaciones que se parecen, el menos de reojo-. Todas las voces me eran familiares y algunos abusaban de ese recurso para solicitarme el balón. Yo a mi vez también aprendí a desarrollar mis propios trucos, máxime considerando que siempre me ha gustado conservar al menos una camiseta de los equipos donde he debutado. Ello me permitía infiltrarme en el vestuario –lógicamente excepto en las duchas- y en los tiempos muertos, y a nadie extrañaba mi extraña presencia allí (total, dos días antes yo era de “los nuestros”).

Llegué a jugar en el mismo pabellón cuatro veces: tres como visitante y una como anfitrión. Incluso dos conjuntos trataron de contratarme para un mismo partido. Debo reconocer que lo pasé fatal en aquella ocasión, siempre temiendo que un Mister me encargara defenderme a mi mismo. Y yo se que mi reverso izquierdo es imparable! También temí que me encargaran defenderme a mi mismo. No es bueno que el defensor conozca tanto tu juego.

Lo que sí conseguí es ser temporero en una misma jornada dos veces. Un partido se disputaba en sábado y el otro en domingo: llegué a tiempo por poco. Siempre pensé que tres tíos como yo y con diez te montas una gran liga. La idea se la he hecho llegar a Stern: no es bueno que en la NBA haya tantos jugadores: la calidad se resiente. Las audiencias serían más amplias si siempre jugaran los mejores.

No es que yo me considere de los mejores. La Measopoleague es realmente mala: viene a ser como el peor Cajasol-Meridiano que pudiera darse en la Acebé. Obviamente fui MVP. Mi equipo –el último en el que militaba- no se clasificó para los play-offs, pero fui contratado como temporero para los cuartos de final como refuerzo para otra escuadra. Perdimos esa eliminatoria pero yo pude reengancharme a las semifinales, con un contrato temporal para un solo partido, en la plantilla del vencedor. El partido se perdió y yo fui sustituido por un balcánico, pero he aquí que los rivales necesitaban cierto refresco tras una temporada extenuante y contaron conmigo. La eliminatoria se jugó al mejor de cinco partidos y yo disputé seis, y es que el primero –sí, precisamente ese, ya se que a estas alturas preguntarán por mi camello aprovechando que la temporada fue en territorio desértico- hubo de repetirse tras impugnación por alineación indebida: nada que ver conmigo, no se equivoquen. Con lo cual volví al equipo con el que había disputado ese partido, solo para esa repetición.

Posteriormente disputé la final y la perdí. Pero como quiera que ya había jugado en la liga regular en el equipo ganador también recibí el trofeo, que allí no es un anillo ni un reloj de los campeones sino una cantimplora de Aquarius.

Pero mi verdadero afán es llegar a la Acebé. Se que el proceso de adaptación no será sencillo, como para todo aquel Bjelica que viene de fuera y quiere justificar por qué tarda tanto en jugar como debe. Pero creo que como tercer base temporero tengo lugar. Total, a malas: ¿qué más da que esté yo o esté otro? Soy disciplinado con los sistemas. No necesito meter una canasta para jugar, y si no me cargo los sistemas. No boto cuando no debo: prefiero siempre pasar el balón –si no lo tienes no lo pierdes, eso está claro-. No digo nunca que no se por qué no juego. No hago aspavientos en el banquillo. No me suelo romper el metatarsiano.

Me gusta jugar para los demás: igual por eso siempre quiso contratarme el equipo rival. Asumo mi rol. Voy a mi rol-lo. Respeto a los árbitros: se que su trabajo es muy complicado y que cuando se equivocan a posta no lo hacen por fastidiar sino que alguna razón tendrán que yo ignoro. Y siempre llevo champú en frasco de litro, por si a un compañero se le acaba y se desespera estrujando su bote –eso pasa por no ponerlo boca abajo cuando ya queda muy poco- en pos de la última gota.

Espero en fin que esta intervención sirva para promocionarme –también espero participar en Teledeporte, cual Arlauckas-. Y que en Solobasket me den un blog –prometo escribir más que Jinete en 2008 y 2009-. Al fin y al cabo en esta página están muy desatendidas las ligas de Oriente Medio (y Alto y Bajo y Lejano y Próximo y Húmedo y Mojado). Necesitan un colaborador, sin duda alguna. Podrían ofrecerme un contrato temporal,¿ no?"

El temporero ha llegaaaaado ya a la LLanuraaaaaaa

 

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